martes, junio 23, 2009
lunes, junio 22, 2009
Adicciones, circunstancias y deseos

Poseo una larga lista de adicciones, circunstancias y deseos. En términos generales no excesivamente preocupantes (exceptuando que en ocasiones sí lo sean para mi tarjeta de crédito) y en ningún caso ilegales (aunque lo contrario no creo que me supusiera mala conciencia). Los zapatos imposibles que duermen el sueño de los justos en el fondo del armario, los sugus de cereza, los regalices o los bombones Godiva y los helados con toffe del McDonalds, ciertas causas perdidas y la coca-cola (de ambos me estoy quitando), la limonada y Bruce Sprinsgteen, los marcapáginas y subirme a aviones que me lleven lejos o la reciente devoción adquirida por los acantilados de Cornwall, se unen a la ruina (económica) que suponen para mí los vaqueros, los tejanos o los blue jeans (elijan ustedes la palabra que les plazca).
Desconozco el número de ellos que habitan en mis armarios, sólo sé que siempre que voy de compras, y voy de compras a menudo, aunque no sea mi intención comprarme unos vaqueros, siempre acabo pagando unos en la caja. Incluso a veces, si me sientan bien (dentro de lo posible) o están rebajados o cualquier otra circunstancia que (no) lo justifique por el medio, los compro por pares (lo que no me supone necesariamente ahorrarme la siguiente compra).
Si unimos lo anterior a un ligero pero ya firmemente arraigado síndrome de Diógenes en cuestiones de vestuario, nos encontramos con un número elevadísimo de pantalones vaqueros y una ínfima probabilidad de repetir atuendo. Tal extraña coincidencia se dió esta mañana, hoy me puse unos vaqueros que había estrenado exactamente el 20 de julio de 2008 y no había vuelto a ponerme hasta hoy. En fin, que fue sacarlos del armario, reconocerlos y teletransportarme a aquel fin de semana (de cuatro días) en Barcelona.
Estos pantalones, los que aún llevo puestos - Confesaré que aún estoy en el trabajo, en esa incierta hora del mediodía donde todo funcionario de bien se va a casa, nos apagan las luces (curiosos métodos de ahorro de esta Administración), por fin los teléfonos no suenan y una trata de rellenar las más de 37 horas semanales de obligado trabajo como mejor puede- podrían contar muchas historias, o tal vez tan sólo una (tal vez deberías interrogarlos a ellos y no bucear aquí en búsqueda de lo que allí pasó. No tengo ninguna intención de contarlo, al menos no por el momento).
P.D. El sábado me fui de compras. Quería comprarme un vestido. Este viernes tengo comida con mis ex-compañeras y de recibo es aparecer vestida y radiante con la sonrisa de felicidad pintada en la cara aunque sea a brochazos de autobronceador y rímmel negro. En estas situaciones una siempre tiene que regresar triunfante y destilando no sé muy bien qué, así que la elección de atuendo es crucial.
Pues eso, yo quería un vestido, y me chiflan, cuando los veo en las demás, esos vestidos extralargos a riesgo de parecer padecer un embarazo de ocho meses, pero en mí no acaban de convencerme. Ya estuve tentada el verano pasado, pero entre que estaba diseñado por Pe y Mo (las hermanísimas Cruz, motivo éste más que suficiente para negarme de plano a comprarlo) y los 80 euros que probablemente iban a quedar colgados en el armario sin llegar a ver la luz no acabé de decidirme. Este sábado fui reincidente, acabó en el vestidor y yo obviamente me fui con unos vaqueros (y una camiseta, pero ésta no cuenta). Para el viernes tendré por tanto que pintarme las uñas y elegir unas sandalias lo suficientemente altas y adecuadas al glamour que una pretende destilar en tan magno acontecimiento.
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domingo, junio 21, 2009
Coordenadas
Me pregunta M. por mis planes. Para este verano, para el futuro, para el próximo fin de semana... Sé que su interés no es fingido, pero también sé que sólo es enlace para que yo le pregunte por los suyos, así que le cedo la palabra, tú primero, y así nos llega el reclamo para la cena sin que yo haya tenido que esforzarme en inventarme planes inexistentes. Cuando se tiene un expediente impecable a punto de abandonar el Gymnasium, se hablan cinco idiomas, se tiene una novia con nombre de hija del Rey Lear ("¿y tú cómo lo has sabido?... todo está en los libros, cariño"), becas en universidades de la costa este, vacaciones a mil kilómetros de casa y la publicación de un libro con apenas 17 años y absolutamente toda la vida por delante, una soleada tarde amparado a la sombra de un sauce nunca es suficiente para enumerar todos sus sueños.Por mi parte sigo pensando y tratando de averiguar cuáles son los míos. Al margen de los evidentes, ¿ser feliz?, ¿no estar triste?, no tengo claro que venga a ser lo mismo. ¿Pedir cita de una p* vez en el dentista?, ¿enamorarme?, ¿dedicarme a la búsqueda de piso en serio?...
Estoy cansada de compartir piso o de vivir de prestado, de tener que desplazarme durante una hora para llegar el trabajo y de madrugones y trenes llenos de gente a las seis y media de la mañana (ingenua de mí, yo pensé que en este país la gente no madrugaba).
A Dios pongo por testigo que llegaré a septiembre hipotecada (y enamorada). Aunque mi experiencia hasta el momento en materia de vivienda me remita a la que tengo con los hombres ("querida, te quedarás sola, porque lo que tú exiges simplemente no existe") lo que me puedo permitir no me gusta y lo que me gusta no puedo permitírmelo.
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sábado, junio 20, 2009
Apostasía
Sí, bien sé que los príncipes azules destiñen al tercer lavado pero de veras quiero creer que hay alguien ahí, para mí.También sé que elijo siempre mal, que me tientan en exceso los abrazos comprometidos y los regalos fortuitos. Pero estoy dispuesta a reformarme, tan sólo quiero la oportunidad para poder demostrarlo.
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Resumiendo (que no siempre es gerundio)
Cuando todo terminó le dije a mi conciencia que nada había pasado. Durante un tiempo debió creerme y me permitió dormir por las noches.
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Desafiando

Hoy me levantado y tras desayunar me he vuelto a meter en la cama. No tenía nada que hacer, nadie me esperaba, ni planes ni citas y ni siquiera sueño, pese a que por la ventana un sol radiante invitaba a desperezarse (duermo con la ventana abierta y la persiana subida). A medio vestir me tumbé de nuevo y acabé por dormirme hasta las doce con la esperanza de que al despertarme el verano se hubiera ido.
No hubo suerte.
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viernes, junio 19, 2009
Me he pasado toda la semana leyendo en los periódicos y escuchando en las tertulias espontáneas de las cafeterías, insultos, improperios y descalificaciones varias por parte de un más que funcionariofóbico respetable. Aunque tratándose de un país en el que la gente se manifiesta por miles para salvar a un equipo de fúrbol manquepierda, mientras se está quedando al paro, no sé por qué me sorprendo. Y es que una tiene cierto afán corporativista y es escuchar la palabra funcionario seguida del término vago y recordarle a quien lo considere oportuno, o no, que yo soy funcionaria y que suelo levantarme a las cinco y media de la mañana, horario no necesariamente incompatible con ser una vaga, pero les aseguro que una no se levanta a esas horas para pasarse la jornada laboral leyendo el periódico como afirman las malas lenguas.
Yo, que no cobré ese dinero por causas que no vienen a cuento y que en todo caso son testimonio de una tremenda injusticia y del mal desarrollo de ese plantemiento, me tuve que tragar durante meses las vacaciones, viajes y abrigos de visón que mis estimados colegas se agenciaron con ese dinero que nunca tuvieron que recibir y sin embargo nadie les obligará a devolver. Confesaré que mi primer y maquiavélico impulso fue descolgar el teléfono y desearle a Blancanieves sin sus siete enanitos un "feliz" descanso vacacional en Benidorm a costa del erario público, cuando recordé que este año y gracias a la hucha de la carrera profesional indebida, había cambiado el destino patrio por la francesa Provenza y una no le tiene querencia a amargarle las vacaciones a nadie que tenga el gusto y el placer de veranear entre campos de lavanda. No hizo falta en todo caso, fue ella la que llamó toda indignada.
Virgencita, virgencita, que me quede como estoy; que estará diciendo Ana Rosa (Migoya) mientras yo me quedo con la duda de a cuento de qué viene esto de poner a media Función Pública en su contra, la otra media ya lo estaba, se encargaron con gran eficacia, por cierto Pin y Pon (léase Riopedre y el innombrable Consejero a lo John Wayne) y a toda Asturias (funcionariofóbicos del mundo, uníos) contra la Función Pública.
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lunes, junio 15, 2009
Esperándome (a tiempo)

34... me siento frente al espejo y me repito, cual mantra, esa cifra una y otra vez. Mi recién estrenada edad. Qué le voy a hacer si nací un 13 de junio del año 1975, aunque yo no eligiera ni ese viernes, ni esa madrugada y ni tan siquiera la vida.
Probablemente si en este mismo instante alguien me preguntara mi edad, mentiría. Inconscientemente retrocedería en el tiempo, nunca me acostumbré a los 33, dudo que lo hago con los 34. Bien sé que no son ellos los que pesan y que en todo caso no hay que quitarle años a la vida, sino ponerle vida a los años; pero una se hace irremediablemente vieja para algunas cosas y mucho más se siente cuando se coloca frente a ti una veinteañera.
Si de mí dependiera me hubiese quedado eternamente en los 28, sin cruzar la frontera del 3, instalada en un número par de eterna juventud teñida de una incipiente madurez pese a que trate de recordar ahora quién y cómo era, dónde estaba o qué hacía yo a esa edad y vagamente lo recuerde.
Mi compañera de piso, rival pese a todo en tantas cosas y de la que me despedí sin despedirme. Dejamos de hablarnos, de vernos, de tratarnos... hasta que carambolas del destino, una noche de un 23 de junio años después y tras arder la hoguera, cruzamos nuestros caminos en calidad de acompañante y ex-acompañante del Holandés errante. Evidentemente fingimos no reconocernos.
Aquel trabajo de secretaria-intérprete con el inefable Herr Janeck siempre al otro lado de la línea. El Jefe que no quería ejercer de jefe, y el colega que en cambio si lo pretendía. Logroño y la peor borrachera de mi vida en sus brazos. Cruising Carrefour.
Sin olvidar por supuesto al menos a un par de impenitentes hombres que me acostaron en su regazo, testigo de mis insomnios.
No me imagino lugar mejor para vivir que hacerlo entre unos aturdidos 28 y una canción de Bruce.
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Etiquetas: Geografía privada
Si yo sólo...

"Toi bien agora,
mientres la muga
ruxe y faluca escontra'l suelu
y nos cristales,
y el cuerpu
entovía húmedu d'amor
envueltu nuna bata.
Dixístime hasta llueu
y soplásteme pol aire
un besu.
Quiciabis ye la tardi
que ta rara,
o esti quietu silenciu
danzando na mio casa,
que camiento
que si un día nun volvieres
saborgaría un tastu más amargu
qu'esti café
qu'afuma nesta taza."
María Teresa González
...pero ese día hace mucho que se instaló para no irse y a mí ni siquiera me gusta el café.
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Etiquetas: Persigo un sueño... mañana seguiré
domingo, junio 14, 2009
Más tarde alguien me tendió su mano y me llevó lejos. Extraña magia la de los aviones que hacen que esta mañana me despertara en Hythe, a orillas del canal de la Mancha y horas después esté aquí, de vuelta a la cruda realidad. Ésa que me recuerda que ayer fue mi cumpleaños, aunque quise olvidarlo entre cervezas y planes que nunca se harán realidad, que tengo que pedir cita con el dentista y el martes tengo que presentar la declaración de la renta, que mañana es lunes, pero no uno cualquiera, sino el peor de todos los lunes, el del regreso de las vacaciones, que ya no volverán hasta el otoño.
La maleta sin deshacer, montones de ropa sucia, la nevera tan vacía como el trocito de alma que aún me queda y ya he puesto en venta... Ojalá todo fuera tan fácil como abrir las ventanas y dejar que corra el aire, hacer la compra, poner sábanas limpias y levantar las alfombras.
Durante unas semanas dejé de ser yo, pero el tiempo siempre pone las cosas en su sitio. Tan sólo espero que a partir de ahora aunque siendo la misma, consiga ser distinta.
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Etiquetas: Después del mar
jueves, mayo 21, 2009
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martes, abril 28, 2009
Deseando volver a mi rinconcito de Ikea, a mi no tan viejo, pero cansado y maltratado, ordenador, declarado en huelga y a la espera de que unas manos expertas, no las mías, le ofrezcan algún remedio.
Una llamada pendiente, preludio de esa cita que ya se va postergando dos meses (y debo recordar pagar la viñeta y mirar los vuelos a Londres para el 30 de mayo).
Los agradecimientos de rigor. A Y. y a C., que una vez más y ya he perdido la cuenta de cuántas van, me ofrecieron su hospitalidad, su casa, sus risas, cervezas y comida china. A G., que no permitió que fuera sola al concierto y aguantó estoicamente las dos horas y hasta aplaudió por momentos.
Ricardo, tan bello mi Arjona, que hizo posible lo imposible, verle en vivo y en directo en todo su esplendor de metro noventa, marcando bíceps de camiseta negra con una acústica excelente, mejores músicos y sin defraudar con la puesta en escena, no tanto con el set list. Lleno en el Palacio de los Deportes, entradas agotadas por un respetable de puriticos emigrantes, aunque españoles haberlos, habíalos, incluido uno de Parla. Se me hizo corto, apenas rozó las dos horas (supongo que G. no opinará lo mismo).
Daba la impresión de que allí había dos tipos de público, las que agradecían y coreaban a voz en grito haber cumplido los 40 y una minoría de españoles desubicados a los que probablemente Arjona nos guste por otros motivos, y de esos no nos ofreció demasiados. En todo caso agradeciendo que desorganizase lo organizado, la jam-session improvisada a base de Galería Caribe, el Mojado a guitarra y voz y la inmortal Historia de taxi.
Espero que ése fuera el comienzo de una larga amistad y a partir de ahora cruzar el charco pase a convertirse en algo habitual.
Imperdonable por cierto el que en la pista obligasen a estarse quietecitos y sentados, lo que en mi opinión le restó calor al concierto. No fue lo mejor de mi vida, pero pese a todo repetiría (y repetiré), y a escasos dos metros, sólo reiterar lo que repetía sin cesar una colombiana a mi vera con su dulce acento… qué bello.
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Etiquetas: Tiempo de habitaciones separadas
martes, abril 14, 2009
Is there anybody alive out there?
Curiosidad por saber quién nos lee, imagino, tenemos todos. Deseos de ser reconocidos pero no conocidos, también. ¿Y qué sucede cuando alguien que te conoce "ahí fuera" te lee? Descubre tu blog por casualidad infinita o pertinaz alevosía. En qué posición se queda cuando cuentas sin querer mostrar y dices cuando deberías callar.
Aunque me plantee seriamente lanzar este ordenador por la ventana, una vez abierta, la opción más sensata será hacer unos pequeños arreglos que pasan por formatearlo, teniendo que instalarlo todo de nuevo con las pérdidas que se quedarán en el intento. Se me ocurre dejarles deberes durante ésta, mi breve ausencia.
¿Me harían el favor de manifestarse? No necesito nombres y apellidos, ni ubicaciones, ni siquiera motivos. Sólo saber que hay alguien ahí. Ni siquiera tiene que ser público, por algún lugar de mi perfil debe de andar mi dirección de correo electrónico (una de ellas al menos, ya va siendo hora de economizar también en direcciones de email). Tan simple como cuando levantábamos la mano a primera hora en el colegio con un "presente".
Bríndenle un aliento a mi curiosidad vencida y a cambio yo les ofrezco, no sé, tal vez saciar la suya.
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Etiquetas: Acuse de recibo, Corazón de Frankenstein
martes, abril 07, 2009
Are you tired of me my darling
Llevo todo el día tarareando esta canción. Siempre me gustó la versión que escondió Javier en aquel primer disco. Tantos años después sigue pareciéndome preciosa.
P.D. Como curiosidad, la rubita es Ana Serrano o Ana Laan o Rita Calypso, la señora de Drexler antes de que éste se fuera con la Watling, y la otra o mucho me equivoco o es su ex-cuñada. Todo queda en familia.
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Etiquetas: High fidelity
Pequeñas comodidades
mi propia secretaria
mi propia
cocinera
mi propia modista.
Yo soy la que
escribe mis poesías
y mis relatos.
No tengo
ningún ayudante
que haga mis recados,
que ordene mis papeles,
que ponga al día mi trabajo,
que mande los
correos electrónicos,
que conteste a mis mensajes
o que hable
con quien haya que hablar.
Soy autosuficiente
y voy a seguir
siéndolo,
soy una mujer,¡vale!
Roxana Popelka
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Etiquetas: Área de prioridades, La poesía como un arma






