jueves, noviembre 22, 2012
jueves, noviembre 10, 2011
In love...
Entre otras cosas de esta canción...
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domingo, diciembre 26, 2010
Ahora, que nada es como debería ser, ni yo estoy donde debería estar... o tal vez sí
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miércoles, diciembre 15, 2010
domingo, diciembre 12, 2010
Pero ni modo... por eso tal vez siempre me quede con el blanco y negro y le de la espalda al technicolor (y II)
Bueno, en realidad también sonaba, parece ser, "Una noche sin ti"...
Tengo que averiguar de qué bar se trataba...
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jueves, diciembre 09, 2010
Va a ser eso, el paso del tiempo es mi condena
Hace un tiempo, en una noche madrileña, en un garito cualquiera de la Latina, durante la cuarta cerveza (a la segunda paso a ser amable, a la tercera simpática y a la cuarta divertida) C. me presenta a un tipo bastante aparente, aunque algo bajito para mi gusto, y muy, pero que muy simpático, y amable y atento y divertido e interesante. Éste es *, me dice, y acá, su novia. Una chica guapísima y simpática e igualmente divertida, que hace mucho que acepté como una fatalidad incorporada e inevitable, que los tipos aparentes y divertidos y simpáticos e interesantes siempre tienen novia, o están casados o son gays. Pero la novia se aleja y nos quedamos los dos hablando de esto y de lo otro, de ciudades, de viajes Asturias-Madrid, de Berlín y Barcelona, de libros y el gran Gastby, de pistachos, del violeta como el color de mi olvido, del azul de los amaneceres... y vuelve C. con otro tipo casi igual de aparente, y ése sí es alto, y parece que no comprometido y heterosexual, y toca en una banda de rock que no conozco y que él nombra a la segunda frase que pronuncia mientras C. se aleja y me deja con los dos, haciendo gala yo de mi más profunda ignorancia musical y un "¿debería conoceros?" de pretendida y genuina ingenuidad, que tipo aparente número dos no se toma demasiado bien, aunque tendrá oportunidad a lo largo de la noche de descubrir que simplemente yo soy así, yo hablo así; mi mano izquierda nunca acierta a entender lo que digo con la derecha.
Pasamos a hablar de música por tanto, de salas y conciertos, de la policía local y estúpidas normas que regulan los ruidos; y en un determinado momento, tipo aparente número uno, habla de un concierto que dará en la sala Galileo en breve y al que por supuesto estoy invitada. Tal día, a tal hora, que tienes que venirte, haz el esfuercito para pasar ese finde acá en Madrid; y yo, que de cuando en cuando trato de no cometer dos veces seguidas el mismo error, y es más, hasta lo consigo en ocasiones, finjo saber de qué me está hablando. Y esto, debo de ser muy convincente, aunque siempre me he considerado una pésima actriz, y él comienza a hablarme de sus bolos y sus discos y sus historias, y yo asiento y afirmo que haré lo posible por ir a ese concierto. Y el tipo aparente número dos vuelve a nombrar a esa banda de la que forma parte y pasa a hablar de no sé qué concierto en no sé qué sala, y yo sigo asintiendo, aunque en este segundo caso no necesito fingir, ya ha quedado antes meridianamente claro que soy una ignorante provinciana. Así que cuando tipo aparente número uno enfila la calle del brazo de su guapísima novia y yo me quedo con tipo aparente número dos que me está hablando de su colección de guitarras, me escapo por momentos para preguntarle a C. "quién carajo era tipo aparente número uno". Y ella me dice que es *, y a mí lo cierto es que ese nombre me suena vagamente, pero vamos, que lo más probable es que no le haya escuchado en mi vida y le confunda con otro. Pero parece ser que sí, que es famosete, que tiene un par de discos y hasta ha sonado en las radiofórmulas. Pero en qué mundo tú vives... Sí, va a ser eso.
Tiempo después me lo encuentro en un noche de insomnio y zapping radiofónico, le están entrevistando en no se qué programa que encuentro al azar dándole vueltas al dial. Y parece ser que sí, que el tipo aparente número uno es conocido. En un determinado momento de la entrevista se nombra a Quique González, que son muy colegas, dice, y cuenta un buen número de anécdotas y pianos compartidos, y a mí, claro, me falta tiempo para reclamar a C. una vez escuchado el nombre de Quique. Pero es madrugada y no voy a despertarla en medio de la noche, así que le mando un SMS diciéndolo que la próxima vez que vea a * le pregunte por Quique González, algo así como si vas a Calatayud, pregunta por la Dolores. Y C. me llama al día siguiente y va la tía y me pregunta, quién c* es Quique González... y bueno, es cierto que nuestros gustos musicales son tan dispares que jamás compartimos coche por eso de que a ambas nos resulta insufrible la música que la otra escucha. Nuestra relación, musicalmente hablando, es del tipo C. le dice a Dae: "Qué emoción, tenemos entradas para ver a los Arcade Fire, pero lo cierto es que no hemos pensado en ti, como a ti sólo te gusta Bruce Springsteen, pero puedes venirte ese fin de semana si quieres igualmente". Y claro, yo, aunque tú no lo sepas, mataría por ver a los Arcade Fire, y cuando después de pedir unas innecesarias disculpas se compromete a que me sacará una entrada a modo de desagravio, ya están agotadas. Y así ni modo, pero cómo contarte, cómo decirte, cómo c* es posible que no sepas quién es Quique González.
Uy, pues no, no me dice mucho, pero claro, a mí tampoco me dicen mucho los Depeche Mode, pero vamos, que eso es lo de menos... y en definitiva, qué quieres que le diga, un autógrafo, un disco firmado, una foto. Pues no sé, no, nada de eso, que eso sólo son chorradas, supongo... ¿Y entonces? Nada, déjalo, si al fin y al cabo Quique González también es muy bajito... Si tú lo dices.
Y sí, es que últimamente yo lo digo todo, aún sin decir, y es más, cuando me dicen, pues como que no sirve de mucho, porque yo ya sé lo que van a decir, y ni modo, así no hay manera de seguir caminando sin retroceder. One step up, two steps back...
[Y si hay alguien ahí fuera que no sepa quién es Quique González, que calle para siempre]
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sábado, diciembre 04, 2010
A veces se me olvida, pero noches como ésta me lo recuerdan de nuevo, que el rock'n roll lo cura todo... incluso redime mis penas
Estoy completamente afónica, así que no me extenderé escribiendo lo que no podría verbalizar... Así pues, sólo tres cosas etílieróticas a modo de breve no crónica:
- Qué mal escancia la sidra un pletórico Igor Paskual.
- Fui regada de cabeza a pies por sidra el Gaitero, cortesía de Johnny Burning.
- Cuando el Loco me agarró por el brazo, y me obligó a mirarle, nena... se me olvidó que soy de las tímidas, y se me olvidó cuatro veces.
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viernes, diciembre 03, 2010
Sé que nunca enloqueció, jamás perdió el control...
Si el que no se consuela es porque no quiere... creo que voy a teñirme el pelo.
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lunes, noviembre 29, 2010
En ese compartimiento estanco de mi cerebro en permanente 'modo on', en la estantería inferior izquierda, esquina sueños chiquitos e inalcanzables e irrealizables e irreales e imposibles y ya saben, métanle ustedes todas las "i" que les plazcan; siempre son las cuatro y diez...
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sábado, noviembre 20, 2010
Miss U (too much)...
Me siento muy vacía... pero bien, supongo. Me he ido quitando envoltorios y miserias y me he sentado frente al espejo dispuesta a aceptar lo qué soy y quién soy, algo a lo que me he negado desde que tengo uso de razón, siempre haciendo y deshaciendo maletas y huyendo hacia delante. Tiene por cierto bastante que ver con temas laborales, esta especie de calma imprecisa que me envuelve; para que luego piensen algunos de ustedes que mi vida sólo gira en torno a los hombres o a la presunta ausencia de ellos en mi vida. Aunque curiosamente hace bastante tiempo que no me sentía tan sola rodeada de tanta gente y con tantos planes y tantos compañeros circunstanciales, aunque advierta que yo, como siempre, sólo estoy de paso. Lo que no deja de volver a ser de nuevo una huida para no estar nunca a solas y no tener que pensar y replantearme, para no respirar por mí misma. Aunque ésa sea otra historia.
Apenas queda algo más de un mes para que finalice este año. Podría borrarlo perfectamente de mi autobiografía. No me ha hecho más sabia, ni más alta, ni más guapa, ni mejor persona. No me ha pasado nada digno de ser recordado, enmarcado y colgado en la pared. Sólo que soy un año más vieja, que hay metas cada vez más improbables, ser madre, por ejemplo, que he acumulado de nuevo un montón de números en mi agenda que tendré que borrar, fiel al ritual, la noche de fin de año, cuando en la mayoría de los casos ya ni recuerde esas caras ni qué fue lo que nos unió, si es que alguna vez hubo algo. Tal vez haya llegado el momento de tomarme en serio a mí misma, tal vez de hacer algún tipo de terapia que reconduzca mi conducta, valga la redundancia, por qué disocio siempre, porque separo y clasifico y establezco fronteras. Y no soy capaz de valorar a quién me quiere, me aprecia y me valora, como si no me considerada merecedora de ello y en cambio me arrastre e idolatre a quién nunca va a hacerlo, por el motivo que sea, que eso siempre será lo de menos, a modo de refrendo de mi incapacidad para querer y ser querida.
Porque le dije a mi expediente X que yo ya no me acuesto con alguien con el que no estoy dispuesta a compartir el desayuno y luego le pedí que se fuera antes de que yo me despertara. Porque cuando él se disculpa y dice que me echa de menos, que qué lástima que justo ahora tras apenas dos semanas juntos haya tenido que irse fuera, fines de semana incluidos, a mí me de exactamente igual que sea cierto o no, que lo es, porque no he perdido ni un sólo momento pensando en él y en realidad la idea de que vuelva es lo último que me apetece; y tendré que decírselo, claro, o más bien recordarlo o repetirlo. Que no necesito frases hechas, ni excusas, ni promesas, que no quiero nada de eso, que no le quiero en realidad, que nunca prometí nada. Que no soy como las otras, aunque eso fuera él el que me lo dijera, y en realidad no es cierto, no lo soy con él, ni lo fui con el otro, ni probablemente vaya a serlo de nuevo, porque ellos no son él, sea quién sea ese él, que probablemente no exista, aunque sí sea real y de carne y hueso, que yo una vez lo vi, y le di dos besos, dos, uno por mejilla, y me abrazó en medio de un espejismo que duró, no sé, cuánto, tal vez tres segundos de un 'me gustaría', sabiendo que en realidad aquello era una despedida o más bien el comienzo de algo, pero por separado.
Y es que no quiero empezar de nuevo, porque estoy terriblemente cansada. Aunque tampoco me apetezca salir a la calle y en breve tendré, me obligaré a hacerlo. Y bajaré al mercado del Fontán y compraré flores, y devolveré el libro de Kirmen Uribe en la biblioteca y me compraré regalices rojos, y seguiré buscando una chaqueta de cuero que haga juego con mis ojos tristes y estaré un rato ante la A de Auster echando un vistazo a los libros con mi gabardina azul, y probablemente coma con P. que está tan sola como yo y además arrastra un gripazo de mil demonios, que todo es susceptible de empeorar. Le echaré un vistazo a los portátiles, a ver si definitivamente compro uno nuevo y tomaré medidas en la cocina, que debería comenzar a decidir cómo quiero que sea la nueva. Luego regresaré a casa, y me lavaré el pelo y hasta me pondré guapa, o al menos lo intentaré, que tengo una conversación pendiente esta tarde, y me tomaré unas cuantas cervezas, que a la segunda ya paso a ser simpática, a la tercera divertida y si llego a la cuarta, quién sabe... aunque quiero que termine pronto este sábado, y que el domingo pase a ojos cerrados y de nuevo sea lunes, y de nuevo estar ocupada con el trabajo y con mis discusiones con A. y con esos días de vacaciones a la vuelta de la esquina que en realidad no necesito porque no tengo dinero para largarme a cualquier sitio donde fuera a ser bien recibida.
Y me gustaría sentirme más triste, tanto que no fuera capaz de salir de la cama. O enfadada, con quién fuera, conmigo misma, con los demás, con alguien, que siempre es más fácil poder echarle la culpa de todo a alguien. Pero no estoy enfadada, y ojalá, porque saldría a correr por el Parque de Invierno con los Jayhwaks retumbando en mis oídos, que hoy es un día muy de ellos, sopla el viento y probablemente acabe lloviendo. Pero no puedo, porque nadie ha hecho nada malo, nadie se ha equivocado, ni ellos, ni yo. Sólo son caminos que divergen, sueños chiquitos que se desvanecen, los suyos y los míos. Sólo son silencios en los que no hay nada que decir. Porque yo ya no tengo nada que decir y a lo mejor ha llegado el momento de callarme.
P.D. Douglas Fairbanks Jr.
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domingo, noviembre 07, 2010
Y para el Loco, por supuesto, siempre hay tiempo
Que cada vez tengo más claro que ésta es la mejor de las edades... entre otras cosas por ser la mía.
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Ésta va a ser la semana de Jesse Malin...
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miércoles, octubre 27, 2010
You should have a little faith in me
Esta noche toca el gran John Hiatt en Madrid, viernes en Barcelona y sábado en Donosti. Y yo no podré estar en ninguno de los tres, como mucho el viernes escucharé a Rafa Pons, que aunque tan sólo sea por ese 'un poco idiota' con el que tan identificada me siento últimamente, ya merecerá la pena.
Siento tremenda envidia de los que disfruten de él hoy en la Joy, y sin duda estaré en espíritu. Que John Hiatt, a lo largo de los años y sin hacer demasiado ruido aparente, ha ido colocando un más que estupendo buen puñado de canciones.
Tómenselo como tarea para el día de hoy, descubrir a John Hiatt. Nunca me lo agradecerán lo suficiente.
P.D. Lotte Lenya
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lunes, octubre 25, 2010
miércoles, octubre 06, 2010
One light left in heaven
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martes, septiembre 14, 2010
Nada que contar
Escribía ayer Diego A. Manrique en la edición impresa de 'El País' un largo listado de tópicos llamado "Guía del rock para idiotas". Y yo, no crean, no me di por aludida. Aunque el artículo me pareció una sarta de tonterías indignas de alguien con más que sobrado talento, me hizo gracia. No recuerdo todos los puntos expuestos, pero sí algunos; como que las críticas no importan porque los artistas no leen (en algunos casos ni sus propios contratos); o esos en los que me vi terriblemente reflejada, yo sólo escucho al X de los primeros tiempos, que ya sabemos que el éxito degenera; o ya no se hace música como en los 70 (o los 60 o los 80)... y el que más me gusta de todas, yo sólo escucho música en vinilo... aunque ésa no la cumplo, aún... pero me gustaría ser una chica de esas que sólo escucha discos de vinilo y tiene las paredes de su casa empapeladas con portadas (esto ya lo dije hace tiempo, creo)... Aunque la única vez que tuve las paredes empapeladas, en fin, además de Bruce, obvio, tenía a Nacho Duato... sí, mirar hacia atrás a veces es muy duro.
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jueves, septiembre 09, 2010
lunes, septiembre 06, 2010
Extraños
Me acabo de enamorar por enésima vez en mi vida de una canción... Hay gente que dice preferir a su perro antes que a las personas. A veces creo que quiero más a ciertas canciones que a determinada gente...
Como soy muy celosa de mi intimidad... ja... espero entiendan no la comparta. Hoy tengo uno de esos días, yo, mí, me, contigo...
P.D. Hayley Mills
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jueves, septiembre 02, 2010
martes, agosto 31, 2010
Nunca podrás alejarte de lo que ya no está a tu lado
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