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jueves, enero 17, 2013

Cerrado por reformas: Próxima apertura


Echo de menos este rincón, este espacio sólo mío y cada vez más íntimo y cerrado. Pero literalmente no tengo tiempo, al menos no en horario laboral. Y ya en casa, inmersa en una perenne mudanza, sólo tengo acceso a Internet con un teléfono móvil y un portátil que desconoce los espacios y la utilidad de la letra m. Y no se crean, que tentada ha estado una de escribir interminables entradas a párrafo corrido y sustituyendo al azar la escondida letra, que no hay día en el que no piense, al menos una vez, eso de "esto tendría que contarlo en el blog". Espero que el nuevo año, que para mí comenzará en febrero, además de un nuevo hogar me traiga un nuevo ordenador, y ya entonces, desde una habitación con vistas, retome la mala costumbre de vaciarme por dentro... aunque tal vez entonces ya no tenga nada que contar.

 P.D. Noreen Nash

miércoles, septiembre 12, 2012

La condición humana




No me gustan los animales. Lo he puesto de manifiesto en muchas ocasiones, en este lugar entre otros. No me gustan los gatos. Es más odio a los gatos. Jamás comprenderé qué gusto le encuentra la gente a convivir con un canario, un caniche o una iguana. Imagino que igualmente la gente no entenderá porqué me pinto las uñas de azuloscurocasinegro.

Asumo el sambenito que esto conlleva. No ser una persona confiable, no ser una buena persona… lo he oído demasiadas veces, si no te gustan los animales no eres bien. Como si eso nos colocara en el otro extremo, como si nos convirtiera en maltratadotes, en fin…

No soy abiertamente antitaurina. No, eso tampoco. Y no porque me gusten los toros, que si desapareciesen no los iba a echar de menos, sino porque les tengo cierto, digamos, respeto. Conozco varias personas a las que admiro, quiero y respeto que pueden pasar horas y horas hablando admirados sobre las faenas de José Tomás. Son inteligentes, brillantes, en esencia buenos y hasta uno tiene un perro. Si ellos les ven algo, que desde luego yo no veo, le concedo el beneficio de la duda a la mal llamada Fiesta Nacional, aunque no sea mi fiesta.

Pero amanece el día de hoy y leo esto: 


A pesar de la tendenciosidad del artículo, me indigno (que supongo es lo que pretende el autor del mismo). Una escucha hablar, por ejemplo, al Agropecuario, acá Fran Rivera, y aunque no entienda qué mínimo resquicio de atractivo puedan encontrarle Lagartiburu y la ex Maja de España y ex señora de Herrera para protagonizar una de las escenas más bochornosas y divertidas de la última televisión, sí entiende que semejante ser no da más de sí con su Lourdes, su Sevilla, su Rocío y su, ojú, qué arte.

Pero por más que lo intento no logro comprender qué lleva a la locura colectiva de todo un pueblo (imagino que detractores, haberlos haylos en Tordesillas) en nombre de la tradición. Qué empuja a un ser anónimo, anodino, a una persona vulgar y corriente a una orgía de sangre y sufrimiento.

La condición humana, supongo.



P.D. Gene Tierney

viernes, agosto 31, 2012

Living with ghosts



Qué mala soy ejercitando el odio... Cinco, diez minutos no más y aunque no habite el olvido, la vida sigue... ¿sigue?

viernes, julio 27, 2012

Confundiendo recuerdos con cenizas

Éste se la levanta... Lo pensé. No llegue a decirlo en voz alta. Me arrepentí.

No de la hipocresía de creer o pensar y omitir. No de la contundencia y la soberbia con la que ésas palabras llegaron a mi mente. No de que en realidad me importara menos que nada.

Me avergoncé de esas palabras, de esa expresión, de ese léxico tan impropio en mí. Me avergoncé de las formas, no del contenido. Yo sólo quería irme, subirme a un taxi y quitarme los zapatos. Pasaban de las seis de la mañana y yo a las seis de la mañana sólo estoy despierta en los aeropuertos y en los trenes que viajan hacia al norte.

No quería ir, pero me lo pidieron, no lo suplicaron. Soy chica fácil en cuestión de favores y buena educación.

Ni siquiera era guapa. Tal vez de haberlo sido...

lunes, julio 23, 2012

Ingredientes: Mucho y un poco de nada




Miro uno de esos blogs en los que mujeres perfectas con delantales almidonados posan en cocinas impecables ante toda suerte de dulces, galletas decoradas y cupcakes, que no magdalenas; asegurando que lo suyo no es el fondant, pero mostrando tartas de pisos infinitos con lazos, bucles, muñecas Barbie y Bobs Esponjas.

Aseguran ser seres normales, de carne y hueso, con oficio e hijos. Mujeres despeinadas y de manos enharinadas por más que una sólo vea una impecable manicura, un color de pelo que envidia tú el de Taylor Tomasi*, una Kitchen Aid reluciente y todo el catálogo de Lékué.

Afirman que los macarons no son tan difíciles, que el secreto está en tamizar, en el merengue italiano, en las proporciones, en la temperatura del horno, en el enfriado, en… Ensayo, prueba, error; que a la tercera va la vencida.

Y va a ser que no, o tal vez sí, que en eso consiste la vida... y no morir en el intento.








viernes, marzo 02, 2012

Niebla y silencio. Tiempo y nada.



Iba a hablar de decepciones y  desconfianza ajena, amores truncados, amistades vacías y soledad. Pero suena el Nessum dorma de Puccini y una es chica fácil y no solamente de lágrima. 
Se me han quitado las ganas, de momento, de poner los puntos sobre las íes. De decir aquí no lo que ni dije/diré frente a frente. Probablemente mejor así, a perro flaco todo son pulgas. Llegar a tiempo con la palabra precisa nunca ha sido lo mío.

Algunos dicen que la esperanza se viste de verde... Creo que me sienta bien ese color.



"Get ready for me love, 'cause I'm a "comer"
I simply gotta march, my heart's a drummer
Don't bring around the cloud to rain on my parade..."

Don't rain on my parade



martes, noviembre 22, 2011

Si me dijeran pide un deseo no elegiría un rabo de nube


No era 20 de noviembre, aunque podría haberlo sido. Día en el que comenzó todo, aunque no lo supiéramos. Aunque en realidad hubiese comenzado mucho tiempo atrás.


Sonaba Thunder road, pero podría haber sido cualquier otra. Drive all night, Racing in the street o Point blank. Cualquier canción lo suficientemente triste. Cualquier canción que justificase mis lágrimas.


Ahora toca salir a la calle y regresar a casa tras una infernal mañana laboral (mañana aún pese a que el reloj marca exactamente las 16:39). Llueve, y probablemente en una hora la noche haya caído casi tanto como los termómetros. Noviembre ha llegado y con él el mejor de los otoños.






Entonces ni siquiera estaba triste... o tal vez sí. Sólo un poco. Tal vez porque aún no he aprendido del todo a estar de otra manera.


lunes, noviembre 21, 2011

The way we were


-"Estás estupenda, 
te has vuelto a dejar el pelo rizado"

-"Así es como lo llevo cuando puedo ser yo misma."

The way we were







Decía Carrie "Sex and the city" Bradshaw (y mucho antes que ella lo dije yo) que en el mundo había dos tipos de mujeres, las mujeres de pelo liso, y las mujeres de pelo rizado. Las primeras eran las que acababan por ser felices con tipos como Hubbel (Robert Redford en 'The way we were'-Tal como éramos). Él sólo quería ser feliz y encontrar a alguien que se sentase a su lado a ver 'Friends' y se ríese de los mismos chistes al modo de Tina "I can see Russia from my home" Fey. Y yo, en fin, yo era (soy) una chica de pelo rizado...

Y ni siquiera me gusta Friends.












P.D. Hedy Lamarr

viernes, noviembre 18, 2011

Corazones tan blancos


Durante mucho tiempo y fíjeseustedquétontería, yo me creí eso de que fútbol y letras eran incompatibles. Que la intelectualidad estaba reñida con la elección de uno o varios colores, aunque luego llegaran Ángel Kappa o el joven Marías a contradecirme. O leía a Camus, que llegó a jugar de portero en sus años mozos, que sostenía haber aprendido del fútbol cuanto sabía de la moral humana.

Asociaba el fútbol con una panda de jóvenes descerebrados más interesados en insultar al árbitro, al contrario o a la madre del que pasaba por ahí en busca de broncas, peleas y lo que se terciara. Con toda esa panda de progenitores energúmenos creyendo que tienen un futuro Messi o Cristiano Ronaldo por hijo, las afinidades son libres, que pueblan los fines de semana los campos de fútbol infantil amenazando a propios y extraños con toda suerte de improperios y amenazas, llegando incluso a las manos, que con estos ojos que se comerán los gusanos lo he visto. Con todos esos clásicos a pie de barra en el chigre o la sidrería de turno, fichando jugadores, despidiendo entrenadores, dibujando jugadas, sentando cátedra en definitiva sobre todo lo divino y humano; pinta de vino en la mano, culín de sidra va y viene; con un tono de voz, que pa’eso soy un paisano, cagun' mimanto, diez decibelios por encima de lo que sería razonable. Con esa especie en peligro de extinción sentada en la grada de hormigón, transistor en ristre y farias humeante, será por perres, ho, mentando a la madre de todos los árbitros que en este mundo son y han sido. Con todos los adoradores de José Ramón de la Morena, de José María García, de Pepe Domingo Castaño, con las tardes aburridas de domingo, con la inercia de la multitud, de formar parte de un grupo, de reconocerte en el contrario. Con una visión simplista de la vida, Madrid o Barcelona. Con rivalidades absurdas, provincianas y baratas, Gijón y Oviedo. Con toda esa gente pobre de espíritu, huérfanos de letras. Con personas de segunda, aunque militaran en primera.


[...]

P.D. Marsha Hunt

miércoles, noviembre 16, 2011

De aquí a la eternidad





[No me gustan los memes, ni nada que se le parezca, pero esto me parece divertido. Contestar con títulos de canciones].

1. ¿Eres hombre o mujer?: Just like a woman (B. Dylan)


2. Descríbete: Brown eyed girl (Van Morrison)


3. ¿Que dicen las personas de ti?: Maneras de vivir (Leño)


4. ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: You can sleep while I drive (Melissa Etheridge)

5. Describe tu actual relación: Dance me to the end of love (Leonard Cohen)

6. ¿Dónde quisieras estar ahora?: En un mundo raro (José Alfredo Jiménez)


7. ¿Cómo eres respecto al amor?: Tougher than the rest (B. Springsteen)


8. ¿Cómo es tu vida? Dulce introducción al caos (Extremoduro)


9. Que es lo que más necesitas: Les bonbons (J. Brel)


10. A qué le tienes temor: Tristeza nao tem fin, felicidade sim (A. C. Jobim)


11. Una frase sabia: Tomorrow never knows (B. Springsteen)







P.D. Joan Bennett


[Y aunque lo hice hace cierto tiempo, repito. No sé si es vértigo lo que siento al ver que aunque nada haya cambiado, todo sea diferente].

miércoles, noviembre 09, 2011

De la salud y otros demonios

[Que digo yo que deberían estar prohibidas las páginas éstas de salud y autodiganóstico...]






Hoy ha sido la típica mañana perdida entre la sala de espera del médico y las respectivas colas que tuve que seguir. No me gusta conocer las enfermades ajenas. Que la señora a mi lado sentada me enumere todos sus males. La tensión alta, el colesterol, el sintrón... nunca fallan pese a sus buenos deseos y su "que te mejores, guapina", como si yo igualmente hubiese hilado mi historial clínico a lo largo de esos no menos veinte minutos de espera.

Pese a todo hoy eché de menos ese tipo de conversación. Aunque la espera no fuese especialmente larga de poder haber elegido me hubiese quedado con el monólogo sobre lo cara que se está poniendo la vida, la artritis, cualquier tiempo pasado fue mejor, los nietos o la pérfida nuera; y no tener que aguantar a mi vera, a ambos lados, a dos post-adolescentes con la música de sus respectivos teléfonos móviles a todo volumen. Otros dos hombres, en la veintena avanzada, en estado semicatatónico sin despegar la vista de sus pantallas y los pulgares de sus teclados. Sin olvidarme de la vocingleras de turno que considera que sus conversaciones y circunstancias vitales vía telefónica interesan a todos.

No. definitivamente no me gusta ir al médico. Yo casi nunca estoy enferma. Nunca me duele nada, o casi nada. Rara vez me quejo (de vez en mes suele haber una excepción). En mi casa no hay aspirinas, ni paracetamol, ni un armario ad hoc destinado a botiquín. Nunca he estado, que yo recuerde, de baja laboral en mi vida. Nunca me he roto un hueso, portado una escayola o sufrido un esguince. Nunca me duele la cabeza... pese a mis trastornos crónicos que hacen que de cuando en cuando tenga que hacerme análisis, recoger la receta de turno y sentarme frente a mi médico de cabecera que siempre espera que me queje de algo como si tuviera que justificar o excusar mi visita y decir que se me ha acabado el Eutirox no resultara suficiente.

Siento cierto pudor en esas ocasiones. Y qué absurdo, que al fin y al cabo el médico realmente está para eso, para contarle lo que va mal, lo que intuyes que no funciona. Pero es que a mí siempre me pasan cosas raras, aunque imagino que en un ambulatorio hace tiempo que no se asustan con nada. Y cuando por fin me lanzo y digo que a lo mejor, que si no sé si debería preocuparme, que si esto o lo otro; la respuesta inevitable (y afortunadamente) es la misma. Haremos unos análisis, pero no te preocupes, no es habitual, no es peligroso, vamos a dejar que pase un poco de tiempo. No tiene ninguna importancia... 

Y salgo de la consulta aliviada, como si me hubiese quitado un peso de encima. Pero luego comienzo a recorrer los 25 minutos a pie que separan el ambulatorio de barrio con mi centro de trabajo y pienso que no puede ser normal que a mí nunca me pase nada y cuando me pasa en realidad tampoco me pasa nada. Llego a la oficina y me siento delante del ordenador, lo enciendo, abro el navegador, me coloco en google... y ya se imaginan... qué esquiva se vuelve a veces la ¿suerte?



P.D.Maureen O'Sullivan y Franchot Tone en "Between two women".

lunes, octubre 31, 2011

Desde el desván oscuro donde habitan los sueños




En ocasiones me avergüenzo de mí misma. No siento pena, ni lástima, ni la busco en los demás; pero sí vergüenza, cuando pienso o siento determinados lugares comunes, cuando leo ciertos libros o escucho algunas canciones.

Está anocheciendo, apenas pasan de las ocho y me gusta que los días se acorten. A lo mejor también debería avergonzarme de ello, de ir contracorriente, de desear que se haga de noche, que llegue el frío y disminuyan las horas de luz.

Suena una canción de ésas, por las que cualquier me juzgaría y me condenaría al más oscuro de los avernos. De las que cualquiera se avergonzaría de tener en su IPod, de las que si tú me preguntases y la respuesta fuese sí, que me gusta y que la canto a voz en grito, te haría perderme el respeto, como yo se lo pierdo a los tipos que escuchan a Sabina.

Ni siquiera sé por qué me gusta o cómo es posible que instantes después suene Emmylou y me quede anclada en esta nueva canción una y otra vez, y tararee sin fin con mi media voz desafinada y sin ritmo, porque no tengo vecinos ni a derecha ni a izquierda, y los de arriba no cuentan, que siempre riegan sus plantas justo después de que yo haya limpiado los cristales.





Busco de nuevo tu mirada en esa foto, I'll wipe the liquor from your lips, y trato de encontrar en tus ojos las palabras que no dices. Y trato de averiguar qué pasaría por tu mente en ese rato, en ese preciso instante de flash, y trato de oír tu voz diciendo aquellas palabras esa misma tarde. Probablemente ratos antes de posar y mirar a la cámara.

Y me pregunto cómo sería tenerte aquí ahora, o ratos antes, la cara que hubieses puesto viéndome y oyéndome tararear esa canción tan facilona y hortera, y no sólo por mi pésima y desafinada voz sin acento. Cómo sería que me miraras en desorden, con furia y con deseo. Confuso y entre sombras, las mismas que nos devoran, alucinados ambos; insomnes entre el azar y el sortilegio que me lleva a explorar tus labios, que están ardientes, que queman en esta noche, que como tantas se nos escapa.










P.D. Joan Bennett

lunes, octubre 24, 2011

Por ser ése el lugar al que siempre (voy a) volver



¿Conocen esa situación en la que una pregunta lleva a una conversación intrascendente y la conversación intrascendente a una discusión en toda regla aunque en realidad no estás discutiendo sobre lo que estás discutiendo?


Pues eso... ahora sólo me queda disculparme...




...lo más difícil
por no querer poder contar lo que realmente me había molestado.


 Quién sabe, igual un día de estos me hago mayor.








P.D. Sofia Loren y Marcello Mastroianni.

miércoles, octubre 19, 2011

Shooting the moon



Es curioso, pero por primera vez en los varios años de vida de este blog he aplicado la autocensura y ni siquiera podría dar una razón coherente que lo explicara. Mutilé sin piedad la entrada anterior a las dos horas aproximadamente de ser publicada cuando la releí por primera vez (no suelo releer lo que escribo y publico hasta pasado un tiempo), convirtiéndola en un puñado de frases sin demasiado sentido (aunque antes tampoco es que tuviera demasiado). Y es que la necesidad de contar que antes sentía, de hablarme en voz alta más allá del espejo, ha desaparecido; y en su lugar ha sobrevenido no ya la timidez, que siempre me ha acompañado; tampoco el pudor, que siempre me ha sobrado; sino el respeto por lo ajeno, por esas personas con nombres y apellidos a las que no quiero condenar a ser una inicial entre reglones torcidos. Y lo curioso es que ni siquiera leen esto, ni siquiera tienen la más mínima sospecha de la existencia de este blog...






P.D. Carole Landis

viernes, julio 15, 2011

Va a ser eso, que yo no lo entiendo


Me dice alguien que las personas a las que no nos gustan los animales nos fatal el corazón. Y me incluye y habla en segunda persona del plural. No lo reprocho, es cierto, no me gustan los animales. Considero que los gatos son lo peor, sólo en circunstancias muy determinadas tendría un perro (y dependería del tipo de perro), encuentro completamente absurdo convivir con un loro, con una tortuga o con una iguana, por poner varios ejemplos. Y aunque alguien hace mucho tiempo me recomendó comprarme un acuario (los peces no se tocan, fue su argumentación), no le hice caso.

Hablamos de esa droga legalizada que es el alcohol; de los gin-tonics, que se han puesto diríase que de moda. Con la vertiente de que te pueden cobrar sus buenos euros por uno mal preparado con la excusa de que la ginebra es del tal marca y la tónica ni siquiera es comparable a la Fever Tree (nota por cierto para ovetenses y foráneos, en el Riscal, en la calle Cabo Noval, y dependiendo del camararero que te toque en suerte, sí merece la pena emplear esos buenos euros pese a todo). Y acabamos hablando de Ortega Cano, de su desgraciado accidente, de las víctimas mortales y de los matatoros.

Y yo digo que no, que a mí no me gustan "lostoros". Que no me interesan, que soy norteña y ajena a todo ese mundo y cultura, y precisamente por eso mantengo una posición ambivalente y no acabo de ponerme conmigo misma de acuerdo a favor o en contra de su prohibición, a determinar si es arte, tradición o cultura; o una aberración, que fue lo que opiné hace unos días cuando por casualidad al encender el televisor me encontré con unas imagénes de las fiestas de no se cual pueblo en las que un toro acababa en el agua ante el regocijo de los espontáneos, por no hablar de los San Fermines recientemente finiquitados.

Así que a falta de definirme taurina, que va a ser que no, pero tampoco lo contrario, y ante mi rotunda afirmación de que a mí los animales no me van, ni siquiera la inmensa mayoría de los de dos patas que caminan erguidos; se me acusa de ser insensible, sin entrañas, no poseer corazón (eso ya lo sabía), ni alma, ni sensibilidad alguna (se repiten). Que ya se sabe que si no te gustan los bichos eres una culebra ponzoñosa, un animal rastrero, que diría la gran Paquita (la del Barrio).. En fin, que me queda perfectamente claro que no soy una persona digna de confianza porque no se puede confiar en alguien a quien no le gusten los animales.

Y yo sólo recuerdo que Hitler era un vegetariano militante gran amante de los perros y que debo incluir en la maleta repelente para los mosquitos.

jueves, julio 14, 2011

Tempus fugit



Esta mañana, mientras esperaba, yo siempre en exceso puntual, pensaba que si sumase todo el tiempo que he empleado esperando a otros que llegan tarde a la hora citada, tendría al menos para vivir en otra viva todo lo que no vivo en ésta.


miércoles, junio 08, 2011

Abriendo de par en par la ventana... tal vez así entre definitivamente la luz


Debo confesar que recibí con bastante indiferencia la notica de la muerte de Jorge Semprún esta mañana. Mi único comentario debió de aludir a su edad, que al fin y al cabo era un hombre ya de venerable edad. Supongo que los menos le recordarán como ministro de Cultura, otros como escritor y alguno hasta se despidió de Federico Sánchez. En todo caso hubo un tiempo en el que me sentí fascinada por la figura de este hombre. En realidad fue un tiempo de fácil fascinación y cualquier persona que hablase al menos dos idiomas y hubiese cruzado alguna frontera producía ese efecto en mí.

No consigo recordar cómo llegué a él o cuál fue el primero de sus libros en caer en mis manos. Sí recuerdo haber leído "Federico Sánchez se despide de ustedes", un ejemplar en español sustraído de la biblioteca municipal de Nürnberg y pasar más de tres tardes sobre el cesped de la Wöhrder Wiese en una incipiente primavera. Fueron buenos tiempos aquellos, tenía que haberlos recordado esta mañana al leer la noticia en la edición digital de un periódico que no recuerdo. Pero esta mañana estaba demasiado ocupada en desenredar telarañas en mi mente. En despejarme y alejar los sueños de una noche pasada en vela tratando de alejar la tristeza, que por una vez no era mía. Aunque ya sabemos todos lo puñetera que es ésta, y el afán de protagonismo y de contagio que tiene, que todo lo que toca...



martes, mayo 17, 2011

Perdona si te llamo amor



Antes sólo había bragas de dos colores, dice a modo de resumen él, que tiene nombre, en realidad apellido, pero es por el que siempre responde, de ciudad del sur de España. Que todo era más fácil, más simple. Los papeles estaban repartidos. La mujer representaba siempre el "no", el hombre siempre la "disponibilidad". El blanco y el negro, Los papeles repartidos. Arriba las mujeres, pa`que se cansen ellas.

Pero Eme asegura que no sabría manejarse en esos tiempos, en los que según ella el verbo "conformar" se conjugaba en presente de subjuntivo y futuro de indicativo. Aunque tampoco sepa manejarse en estos, aunque haya cumplido los treinta y tantos y encadene una larga lista de ligues, amantes, novios y hasta parejas formales de convivencia indefinida y un anillo de compromiso que nunca devolvió. De hechó llegó a pedir cita previa en Covadonga Plaza, gurú de todas las novias que en Asturias son y han sido; pese a mi insistencia por Helena Mareque.

Ahora ha conocido de nuevo a alguien. El domingo, de casualidad, como quien no quiere la cosa. Mientras yo me vestía de rojo y me subía a los zapatos más altos que he lucido nunca (la dependienta de esos grandes almacenes a los que la estación del año de turno siempre llega antes me preguntaba cómo era posible caminar con semejantes andamios) y dos personas distintas, a las que no conozco, de distinto sexo y diferente edad, en diferente ubicación, parece ser, opinaban que estaba guapísima. Yo, que no Eme, que siempre está guapísima, porque entre otras cosas lo es. Yo sólo a ratos lo parezco.

Pues Eme ha conocido a un nuevo chico. Un divorciado sin hijos, de cuarenta y pocos, parece que aparente, divertido, educado, con posibles y un largo etcétera que detalla emocionada al teléfono. Y es estupendo, claro. Porque el flechazo ha sido mutuo, la química bidireccional, las ganas de volver a verse mutuas... aparentemente. Pero, siempre hay un pero, él no ha vuelto a dar señales de vida desde el domingo a eso de las seis cuando se despidieron delante del taxista que la llevaría a casa y tras pasados apenas diez minutos ella le envió un SMS para decirle lo bien que se lo había pasado, las ganas de repetir, de volver a verle y todo eso que parece ronda por la cabeza después de una cita dizque perfecta, o casi. Me lee la respuesta un tanto lacónica de él, que viene a ser algo así como "yo también", y a ella, claro, como buena mujer insegura sin motivos para inseguridades le entra la duda y saca el calendario y cronometra los tiempos y se come las ganas de llamarle para hablar con él, o de enviarle de nuevo un mensaje para comunicarse y ni mucho menos escribirle un largo email para contarle como se habían cumplido sus expectativas. Porque tal vez es demasiado pronto, no vaya a agobiarse, no vaya a proponerle algo así como volver a verse el próximo fin de semana y vaya a pensar que está sola y desesperada y sin ningún otro plan más que quedar con él. No, mejor esperar al jueves para proponerlo, como quien no quiere la cosa. No, mejor esperar a que sea él quien la busque, no vaya a dar la impresión errónea, no vaya a pensarse que ya ha caído rendidamente enamorada a sus pies. Mejor que demostrar el interés que siente es fingir el desinterés que no siente... Y yo pienso que debí perderme el día de clase en el que las monjas explicaron el manual de comportamiento para las cenicientas modernas, tal vez estaba en la cama con escarlatina leyendo "Mujercitas", tal vez mi vida sentimental siempre haya sido un desastre por decir siempre lo que pienso-siento-quiero a las primeras de cambio. Tal vez porque siempre he pensado que si alguien se para a tu lado es exactamente porque quiere, y si alguien se queda a tu lado es exactamente porque lo quiere aún más, por mucho que tú taches con cruces en rojo los días en el calendario.

miércoles, mayo 11, 2011

Como llamó Quique a uno de sus discos... de avería y redención



No pasa un día en el que me diga que tengo que sentarme a escribir aquí. Que cosas que contar tengo. Por ejemplo mi discusión de hace unos días en la cola del supermercado, tagliatelle al nero di sepia en mano, con la presunta dueña de un carro abandonado que me acusaba a mí de colarme. A mí, la más educada y respetuosa compradora de supermercados, hipermercados, tiendas de descuento (soy asidua de DIA y Lidl) y mercados, en cien metros a la redonda. Que me puede la condescendencia ajena y que me den la razón como a los tontos.

Podría contar que ayer no me levanté en mitad de la primera canción del concierto de "Chain & The Gang" por respeto a las personas sentadas a mi lado, para no tener que importunarlas. Para que vean si soy respetuosa, aguanté estoicamente la hora de infernal ruido, aplaudí discretamente y hasta me gustó una canción, aunque saliera con los tímpanos destrozados y la sensación de que me habían timado (afortunadamente el concierto era gratuito). Que esa tribu urbana tan extendida, moderna y satisfecha de sí misma que se autodenomina "gafapastas" y yo pertenecemos a galaxias paralelas, ya lo sabía.

Que me ha dejado patidifusa la separación de la Mariló y el Carlos Herrera y que si ustedes, mis queridos lectores, pertenecieran o perteneciesen a ese gran porcentaje de españolitos de barrio que veneran al gran Jorge Javier Vodkas, gurú de la comunicación, contaría lo que me divertí en un ratico perdido la tarde del sábado, en pleno síndrome premenstrual, haciendo zapping compulsivamente con Salvame Deluxe reload y un tal Coyote Dax (el que destrozó, más si cabe, la canción aquella del hortera del padre de la Hannah Montana) repartiendo estopa a la mostrenco Esteban y a la Mila Ginebrez. A una la mandó a una residencia y a la otra le mencionó los cuernos que su marido borderline, presuntamente, le brinda. Que tenemos la televisión que nos merecemos, c*.

Podría igualmente hablarles de ese culebrón literario que me estoy metiendo entre pecho y espalda, "En el país de la nube blanca", y que ya me estoy imaginando en versión cinematográfica con Hugh Jackman en el papel protagonista. Pero va a ser que no. Aunque ni siquiera es falta de tiempo, de ganas o de temas de los que hablar. Que al fin y al cabo nunca he hablado de nada.

Barajé igualmente la posibilidad de despedirme. Aunque siempre dijera que si algún día llegaba a cerrar el blog lo haría sin hacer ruido. Pero me pueden las ganas de asomarme aquí de cuando en cuando, así que mejor sigo haciendo lo que mejor sé, hablar de mí, de mi mismidad y circunstancias. Aunque ahora lo haga menos, o apenas, o casi nada; y ni siquiera cuente sin contar. Pero es lo que tiene la vida, que hay que vivirla, que para llorar siempre hay tiempo y aquí ya hay demasiadas lágrimas acumuladas.

Así que esto sigue en pie, que quien sabe, el día menos pensado habrá que remendar de nuevo este corazón de Frankenstein... y habrá que contarlo, claro. Y ustedes sin falta deberán estar aquí para leerlo.

jueves, marzo 24, 2011

Fíjense que podría ponerme cursi... pero no tengo ni la más mínima intención de hacerlo...



Y eso que Liz Taylor nunca me pareció la más guapa entre las guapas y ni siquiera la más talentosa... aunque no venga a cuento ni tenga nada que ver con lo anterior. En todo caso, I'm learnin' how to live y en ello andamos...



Otro día, si eso, se lo cuento.

E igual hasta olvido lo que nunca he aprendido...

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