Mostrando entradas con la etiqueta Enciende y vámonos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enciende y vámonos. Mostrar todas las entradas

miércoles, marzo 14, 2012

By(e) the way



Hace muchas lunas, cuando aún vivía en las tardes de verano, sentados al sol, perdíamos el tiempo de la mejor forma que conocíamos... juntos. Y hablábamos recorriendo las rutas que un no tan lejano dia subidos a una Harley hollaríamos, prometiéndonos inciertas querencias, dibujando los mapas de un futuro que ambos sabíamos no sería en común. La tela de araña que tejíamos no estaba destinada a atraparnos a nosotros.

Decía Carrie "Sex and the city" Bradshaw (y mucho antes que ella lo dije yo) que en el mundo había dos tipos de mujeres, las mujeres de pelo liso, y las mujeres de pelo rizado. Las primeras eran las que acababan por ser felices con tipos como Hubbel (Robert Redford en 'The way we were'-Tal como éramos). Él sólo quería ser feliz y encontrar a alguien que se sentase a su lado a ver 'Friends' y se ríese de los mismos chistes. Y yo, en fin, yo era (soy) una chica de pelo rizado.

Se me ocurrió entonces, a mí, enemiga a muerte de etiquetas y valores, siempre contradiciéndome, una nueva clasificación. Las personas a las que les gusta 'Friends' y quién dice 'Friends' dice 'Seinfeld' o 'Frasier'; y las personas a las que les gustan 'Six feet under', 'Deadwood' o 'The wire'. Por poner unos ejemplos tontos y probablemente no válidos, que en el mundo mundial ha habido y habrá telespectadores que disfruten de todo a la vez. Pero yo no.

No, a mí no. A mí no me gustan las comedias de situación de media hora de duración y con risas enlatadas; por grandioso que fuera el psiquiatra Frasier, corrosivo el humorista Seinfeld o delirante la entrañable Phoebe. Él negaba con la cabeza, diciendo que yo era demasiado inteligente para preferir los culebrones mexicanos, no tanto los venezolanos, tiempo atrás confesé mi vergonzosa adicción en este mismo lugar; a las ilustres divagaciones de Chandler. Pero ni modo, me dejaban fría. Y no sería por no intentarlo, allá donde iba encendía la tele y siempre aparecían Rachel y Ross tirándose los trastos. Tendría que haber una motivación oculta, una traición de mi subconsciente. ¿Por qué yo no era como los demás veinteañeros? ¿Por qué yo no era como los demás pseudointelectuales que se postraban ante Frasier y familia?

Lo intenté, juro que lo intenté. Vaya si lo intenté. Pero siempre se me cruzaba Lorelai Gilmore o me perdía en el ala oeste. Me disperso fácilmente, lo admito y lo intenté, casi tanto como intenté quererle a él. Pero sólo conseguí quererme a mí cuando estaba a su lado. Llegué a admirar a la mujer que yo era cuando él estaba aquí. Más fuerte, más serena, más valiente. Pero eso nunca fue suficiente.

Él me mira muy serio y me dice... ¿por qué eres tan triste?... y a mí sólo se me ocurre pensar que eso ya lo cantaba Enrique Urquijo, y que hay mucha gente que no soporta a Los Secretos (yo tampoco desde su muerte). Aunque esté Quique González, para remediarlo, en parte. Y él vuelve a mirarme, e insiste... como si yo nunca riese, que bueno, sí, río poco (que salen arrugas), pero le sonrío todos los días al espejo.

A lo mejor es sólo un disfraz. El de una chica triste y solitaria (ahora que no está Antonio Vega para disputarme el trono), que prefiere las penas ajenas para no tener que enfrentarse a las propias.

O tal vez por primera vez en mi vida he sido más rápido que ellas...



P.D.1 Clara Bow

viernes, diciembre 09, 2011

Life is the fast lane





Hay días luminosos pese al gris del cielo tan sólo porque una canción se cuela en tus oídos y va marcando tus pasos mientras conjuras la siempre esquiva suerte frente al espejo de los buenos días.


Aunque a medida que mi tiempo devora las horas que ya no volveré a vivir y me he dedicado a malgastar entre ensoñaciones, dedicando demasiado tiempo a imaginar cómo sería todo si todo no fuese como es, mi cielo vuelve a teñirse de gris mientras me llega un mensaje de alguien que me dice que no desea en absoluto, nada más lejos de su realidad, que piense que se ha olvidado de mí. Me fascina el sentido del humor de alguna gente y me importaría si me importara.













P.D. Tuesday Weld 

domingo, diciembre 12, 2010

Y aquí me disculpan, pero les ahorro el título, sólo háganme caso, vean "Sherlock"...




¿Se imaginan a Sherlock Holmes y al Dr. Watson en el Londres del siglo XXI donde Sherlock es un ex adicto a la nicotina con parches y Watson un ex-combatiente en Afganistán? Yo no, pero la Bibisi, sí se lo ha imaginado, y como todo lo que toca, oro molido, oigan. "Sherlock", sin más, mi última adicción televisiva, lástima que sólo sean tres dosis (de momento). Pero ha servido para paliar el mono de "Dexter", aunque como dijo K. (disculpa que te cite), club de fans de Lumen, YA.



El de la foto es Basil Rathbone, que para mí nunca habrá otro Sherlock Holmes igual (y juraría que esa foto ya la colgué aquí en algún momento)

Y la canción no viene a cuento de nada, o tal vez sí... tan sólo es que me encanta, y viene bien para iluminar este 'luningo', palabro que alguien me regaló hoy... 




No me den las gracias...

domingo, noviembre 28, 2010

Si tengo que elegir me elijo a mí... 'fíjeseustedquetontería', porque justito detrás te elijo a ti







-¿Me echarás de menos?
- Intenta no echarme tú de menos a mí. Será una buena práctica.

[...]


-Me has enseñado que he estado viviendo en un sueño y ya es hora de volver a la realidad. Deséame suerte, Mary. Bien sabe Dios que te deseo lo mejor.

Downton Abbey




[Me dice G. que no hace falta que le acompañe, que coge el cercanías; pero ni modo, que le prometí acercarle a la estación. Y él insiste, que parece que tengo prisa y tal vez alguien me espera o he quedado con alguien o tengo planes, y yo digo que no, que bueno, que estoy cansada y quiero regresar a casa, que se termine el fin de semana y poder dormir de nuevo en mi cama. Que en realidad no me atrevo a decirle que sí, que tengo prisa, que tengo planes (a solas), que me espera el capítulo número siete de Downton Abbey, final de la primera temporada, serie que me ha enamorado desde el minuto uno (gracias K, por enésima vez). No sé, tal vez es que estoy más agilipollada así de lo que imaginaba...]






P.D. No creo que necesiten presentación.

miércoles, noviembre 17, 2010

Ya saben, o deberían saber, que nadie miente como mintió Vienna... y yo, yo nunca logré aprender. Por eso soy yo la que te pido a ti que me mientas, que me digas algo agradable, que me digas que aún me recuerdas...



-¿Para qué ha venido?
-No lo sé. Quería verla.
-Claro... y para bajarse los pantalones.
-¿Qué quieres que diga? Llevas meses flirteando.
-¿Y qué?
-Que no dejo de pensar en ti.
-Porque soy nueva y distinta... o porque soy como las demás.
-Dime que cuando has salido a correr estas semanas no has pensado en mí... No me buscabas.
-Pero en los últimos metros del recorrido atisbaba en mis pasos el futuro que acaba. Sé de sobra cómo acaba.
-¿Y qué?
-Vives a tres kilómetros. Tu hija fue mi alumna. Veo a tu esposa en el mercado. No creo que nunca hayas hecho algo así.
-Te deseo... Me da igual. ¿No significa nada para alguien como tú?



[Capítulo 3x09 - Mad men]

-No...




P.D. Joan Crawford

martes, agosto 31, 2010

Placeres culpables (y fin)


[Segundas partes nunca fueron buenas]



Segundo placer culpable, “True blood”…


No les cuento nada nuevo si les digo que los vampiros están de moda. Aunque para mí nunca hayan dejado de estarlo.

Supongo que gran parte de culpa la ha tenido la innombrable saga, aunque años atrás Anne Rice y su Lestat ya tuvieron su momento de gloria y hasta Wesley Snipes se colgó unos colmillos, mientras Kate Beckinsale se paseaba ceñida de cuero negro, afortunadamente tenemos a Coppola, que llegó a poner orden.. Confesaré que sigo sin entender demasiado bien el éxito de “Crepúsculo”. Me parece lógico en el caso de las adolescentes, si resumimos la historia en chicos guapos (sin camiseta) más un amor imposible. Yo debía ser una adolescente muy rara, porque a mí la imposible historia de amor entre los mismísimos Romeo y Julieta (de los que Edward y Bella beben sin piedad) siempre me pareció una ñoñería. Siempre pensé que Romeo era un bobo suicidándose por Julieta pensando que ésta estaba muerta, si es que… y en aquel entonces para mí los únicos hombres sin camiseta que contaban eran Marlon Brando y William Holden, pero eso ya lo conté hace mucho tiempo

Pero no, no entiendo que gente adulta, supuestamente madura y razonable se enganche a sus libros y menos a las películas basadas en ellos. Y lo dice alguien que se ha leído el “Dracula” de Stoker no menos de cinco veces y uno de cuyos viajes soñados es seguir la ruta que nos cuenta Jonathan Harker en su diario. Lo cual no haya sido óbice para tragarse todas las películas de la Hammer varias veces; con Cristopher Lee haciendo de conde Dracula, con esas vampiresas de imposible pelo cardado en negligé y sus argumentos imposibles. Que ha visto “Van Helsing” unas tres veces (aunque aquí los motivos sean otros) y hasta “La noche de Walpurgis” del tristemente fallecido Paul “Jacinto Molina” Naschy, y alguna que otra portentosa obra de ese genio injustamente olvidado e infravalorado llamado Jess Franco (que fuera tío del joven Marías también cuenta). Vamos que una se mete en vena todo lo que tenga que ver con el vampirismo, bien o mal entendido, pero no puedo con esos vampiros de medio pelo que brillan con el sol y se hacen vegetarianos, si hasta “The gates” o“Buffy” molan más. Además, ya tenemos “True blood” con Anna Paquin haciendo de Anna Paquin. Y es que “True blood” es tan absurda, tan inconstante con esa mezcla imposible de géneros: surrealista, policíaco, improbable género negro, soft porn, diarios vampíricos, gore, drama social, tan llena de paletos sin complejos del profundo Sur de los States, tan delirante y grotesca que es imposible que te deje indiferente.


Tercer placer culpable, "Nip/Tuck"

Si en algún momento piensan en pasarse por el quirófano a hacerse unos arreglitos mejor no se paseen por la consulta de los doctores McNamara y Troy. Se les quitarán las ganas de colocarse en la mesa de operaciones, y si son gays o mujeres heterosexuales (o ni siquiera) las cambiarán por los brazos del doctor Troy. Es otra serie relativamente absurda, adorablemente absurda a medida que avanza, con unos cambios de guión y argumentos que resultarían improbables e imposibles en cualquier otro lugar.


Cuarto placer culpable, "Hung"

Supongo que me gustan los perdedores. Es así de simple. Y no, no se dejen engañar por el argumento a simple vista, no es la historia de un profesor de historia que no tiene donde caerse muerto y decide convertirse en “Consultor de felicidad”, es decir, en prostituto, para explotar la única herramienta a su alcance, para ejercer la única profesión para la que está capacitado. No, en realidad es la historia de dos mujeres, Tara y Lenora. Las auténticas protagonistas son ellas, sus proxenetas, las dos caras de una misma moneda.


Quinto placer culpable, "Ugly Betty"

No, no nos confundamos, no es Betty la fea que de pronto se convierte en cisne y acaba casándose con el príncipe azul que hasta ese momento la ignoraba pero de pronto descubre que está enamorado de ella (y de sus implantes y su botox y su cirugía). Es mucho más que eso, en parte porque esa escena ni existe, Betty nunca se vuelve guapa. Betty nunca babea por un jefe displicente y guapo. Betty sólo es una chica de Queens con una familia rara, que trabaja de secretaria en una revista de moda cuando ella no entiende nade moda pero sí de sentido común y que tiene la mala suerte de toparse con una de las mejores malas malísimas de la televisión, Wilhemina Slater (qué menos con ese nombre), una Vanessa Williams en estado de gracia y que parece acaba de mudarse a Wisteria Lane.


Placer culpable que se quedó en decepción culpable… "Californication"

Con lo bien que empezaba (la escena de la monja y la felación, aunque no digas que fue un sueño) y lo mal que ha acabado.


"Roma" vs. "Spartacus"

"Spartacus" no es "Roma". Nada más que añadir.


"The Tudors" no es "John Adams"


"Breaking Bad", "Rubicon", "Haven" y "Gravity" las tengo pendientes…


Nadie debe pasar a la otra vida sin haber visto "Mad men", "The Soprano", "The Wire", "Dexter", "The Shield", "The West Wing", "Doctor en Alaska", "Six feet under", "In treatment", "Holocausto", "Deadwood" y "The Gilmore girls".


"Everwood" sí es una serie para adolescentes. "Desperates housewives" no es una serie para mujeres. "Brothers and sisters" no es una serie para toda la familia.


No puedo evitar preguntarme dónde está Carrie cuando veo “United states of Tara”.


No puedo evitarme preguntarme dónde está Carrie cuando veo "The good wife".


"Harper’s Island" es una tomadura de pelo tan grande como "Lost".


En España, a veces, raramente, han sabido hacer ficción, o a mí me lo pareció: "Mujeres", "Raquel busca su sitio", "Cuestión de sexo", "Desaparecida", "Guante blanco", "El grupo" y "Brigada central" (sí, el inspector Flores, qué pasa).


Seires que juro que existen, que yo he visto, que mataría por volver a ver: "Playas de China", "Felicity", "Hermanas", "Vientos de agua" y "Treintaytantos".



P.D. Anne Francis

lunes, agosto 30, 2010




Y hablando de Springsteen y de 'Glee', aunque la original sea insuperable la camarera de 'Pushing daisies' (Kristin Chenoweth será por los restos la camarera de 'Pushing Daisies') y Mr. Schu se lo han currado.


Aunque con el original no haya competencia posible. ¿Que no me creen? Vean esto (aunque sea la décima vez que cuelgo este vídeo aquí... Bufff...


No comment...










"Debo llamar al Secretario de Estado de Ohio
 para decirle que de ahora en adelante no llevaré foto en el carné.

 ¿Sabéis por qué?
Todos deberían reconocerme."

Sue 'Glee' Sylvester



Para que luego me pregunten por qué me gusta 'Glee'. Sólo por ver a Don "Jon Hamm" Draper cantando el "Born to run" con la inestimable ayuda de Tina Fey merece la pena.





P.D.1 Entrada de la retransmisión de los premios Emmy 2010 anoche.


P.D. 2 Gracias a mi chico raro favorito, que me pasó el enlace.

Placeres culpables


Tenía una entrada pendiente, la segunda parte de las series a las que estoy encadenada. Y sí, sé que a nadie le importa. Pero cumplo mis promesas... algunas... generalmente.


Pero no va a ser ahora, que el Jefe acaba de invitarme a un café, y aunque no me guste el café es mi jefe, y aunque no fuera mi jefe...

Me había quedado en "True blood", creo...

Les dejo con Peggy "Elisabeth Moss" Olson, una de mis chicas 'Mad men' favoritas y que ayer en la gala de entrega de los Emmy estaba absolutamente fabulosa. En color, of course, porque ella lo vale.

miércoles, agosto 25, 2010

Algún día yo también seré insoportable


Lo que tiene trabajar con hombres, bueno, en realidad trabajar con hombres tiene muchas cosas, algunas de ellas hasta buenas, es que, en demasiadas ocasiones, te conviertes en testigo incómoda de conversaciones que no deberían de tener lugar ante de una dama tan decente y apocada como yo.
Mis estimados colegas le tienen especial querencia a diseccionar diariamente tres temas en concreto. A saber, la actualidad portada de los periódicos, el fútbol (y si no es temporada liguera poco importa, siempre habrá otro deporte u otro fichaje o las últimas declaraciones de Maradona) y las mujeres, especialmente las propias. Aunque de cuando en cuando alguna que pasa por Coronel Aranda se lleva una buena ración de miradas y comentarios, no siempre positivos y halagadores. Véase el ejemplo de esta mañana: "¿Ésa que va, a trabajar al polígono?".
Y claro, una se ve en medio de una conversación del tipo "mi mujer estos días con la regla está insoportable", "mi mujer está en casa de mis suegros y está insoportable", "mi mujer se ha ido de vacaciones con los niños y sin mí y está insoportable", "mi novia quiere que nos compremos un piso y está insoportable"... y qué quieren que les diga, que yo no tengo nada que añadir a eso. Los demás, en cambio, sí, porque parece ser que sus mujeres son tan o más insoportables. No importa, ya me meten ellos en la conversación: "Dae, ¿tú cómo haces las lentejas?, que las lentejas de mi mujer son insoportables." Y claro, una duda, ¿eso me lo preguntas porque estoy presente o porque soy la única mujer presente?. Porque si es por lo segundo, puedo volverme tan insoportable como todas vuestras mujeres juntas.
Generalmente sonrío educadamente y me dedico a lo mío, al menos en la medida de lo posible, que todo hay que decirlo, es muy poco posible.
Cuando hablan de las ajenas tampoco es que mejore la historia. No sé, se me viene a la memoria, por ejemplo, el otro día, Elsa Pataky y lo buena que estaba Elsa Pataky, y lo guapa que era Elsa Pataky y el culo de la Pataky y hasta las témporas de la Pataky. ¿Y saben lo que a mí me apetecía decirles? Pues que sí, que estará buena, y que será guapa y todo lo demás también, pero que lo que es en realidad, es la tía con menos de 40 mejor operada de España. y lo suyo no sé si tiene mérito porque antes de los 25 ya debió de pasar por el quirófano. Por qué se me ocurriría a mí abrir la boca, ya saben, que si la envidia fuera tiña, que si la abuela fuma en pipa... es que no aprendo, a las guapas no se las puede criticar. Vamos, que si digo que Rossy de Palma es una mala actriz, todos de acuerdo. Si digo que Penélope Cruz sólo sabe hacer de Penélope Cruz, una envidiosa sin remedio es en lo que me convierto.
En definitiva, ellos están acostumbrados a criticar, cuestionar, juzgar y calificar a toda fémina que se les cruce, real o figuradamente; pero a mí que ni se me ocurra decir que vi "Australia" 3 veces y "Van Helsing" 2, sólo por ver al amor de mis amores (platónicos, obvio); que me miran todos con cara de: chica, eso no va contigo. Aunque con ellos si vaya contar la cantidad de veces que vieron "Lucía y el sexo" o la última de Médem, por idénticos motivos y que nada tienen que ver con la cinefilia.
Así que en esas estábamos esta mañana. Hablando de vacaciones, vuelos y Bruselas, acabamos en los controladores. Juro que no dije nada malo de ellos, a mí como colectivo me caen estupendamente, claro, como a todos; y como particulares, como sólo conozco a una, y ya me caía fatal antes de ser controladora, no cuenta (que eligiera precisamente esa profesión tampoco ayudó mucho, siendo sincera).
¿Y qué asociación mental-visual-emocional puede hacer una romana como yo al oír la palabra controladores? Sí, lo han adivinado, César Cabo, el controlador más sexy del mundo mundial. Y por vez primera soy yo la que digo algo así como que el conflicto de los controladores me la trae al pairo porque a mí lo único que me importa es que el tal César Cabo está muy bueno. "Pero Dae, ¿qué dices?", me dicen todos al unísono sorprendidos ante mi pérdida de compostura. Claro que hay algún despistado que pregunta: "Y ése, ¿quién es?"...
-"El chulo ése que salió en 'La Noria.'
Todos asienten y afirman y descalifican. Pero obvio, a mí no se me ocurre que a toda esa panda de cuarentones la envidia les corroe por momentos. No, para nada, no soy tan simple; y no digo que ellos lo sean.
Encuentro comprensión en la media hora (40 minutos largos, que es agosto) de café (para mí coca-cola light) con las féminas circundantes. Ellas sí saben quién es Cesar Cabo y no opinan que sea un chulo, sino un chulazo, que no viene a ser exactamente lo mismo. Y como nosotras no somos tan simples (no digo, reitero, que ellos lo sean) en lugar de pasarnos diez minutos repitiendo en todos los idiomas que conocemos y en todo los vocablos posibles lo bueno que está el romano en cuestión y todo lo que le haríamos o nos dejaríamos hacer (bueno, no voy a mentir, lo segundo sí), tratamos de dilucidar por qué de repente este tío nos gusta tanto y a todas.
Yo solita he llegado a la conclusión y así lo he expuesto, que estando como estamos en un estado absoluto de decadencia moral, educacional y hasta afectiva, aparece un tipo tan aparente como él, con aspecto de tipo sano, educado, bien vestido y sin estridencias (ni piercings, ni tatuajes -al menos no a la vista), sin haberse depilado las cejas (alguien debería decirles que Fonsi Niego NO es un ejemplo a seguir a menos que quieras parecerte a Naty Abascal), ni teñirse el pelo con mechas (Guti tampoco es un ejemplo), capaz de hilvanar más de dos frases coherentes, ¿he dicho educado? y además guapo, que es lógico que el inframundo televisivo le eleve a los altares. Yo por mi parte ya le he reservado un huequito en el mío particular, ha desplazado hacia la izquierda al mismísimo David Cantero.

P.D. Frances Dee

martes, agosto 24, 2010

Encadenada


Ha vuelto a ocurrirme, a no poder justificar mi risa (ven, de vez en cuando me río) ante cierto usuario de la administración pública requiriendo cierto informe rural... Me acordé de Jenna Maroney (Jane Krakowski) en “30 rock”. Un día de estos tendré que pedirle a A. que repita tres veces conmigo eso de ‘rumor rural’, a ver si así se le escapa una sonrisa.

Creo que ya hablé aquí, antes, de la serie de Tina “I can see Russia from my home” Fey, y el gran, gran, Alec Baldwin, de los Baldwin de toda la vida; pero nunca me cansaré de recomendarla, que al fin y al cabo es la única comedia que me hace reír.

Sí, vuelvo a hablar de series. ¿Qué no tengo nada que contar y no se me ocurre más que volver a un tema que siempre da juego? Puede. Aunque si no tuviera nada que contar, simplemente no contaría nada, pues.

Estarán conmigo de acuerdo en que esta semana ya he cumplido, y más allá, hablando de mí, mi mismidad y mis interiores. Así que ahora toca hablar de vidas ajenas. Y al hilo de lo que comentaba, que las personas además de poder dividirse entre mujeres de pelo liso y mujeres de pelo rizado; y hombres posibles, probables, imposibles, improbables y/o descartables; puede clasificarse al personal en función de la televisión que ve. Así que porque yo lo valgo y me apetece escribir de mí, pero sin hablar de mí, voy a analizar, a ver si llego a alguna conclusión conmigo misma, las series que me gustan, las que no me gustan, los placeres culpables y las que me hacen afrontar el día con el optimismo de saber que al final del día me reencontraré con ellas.

En primer lugar, lo que no me gusta. No me gustan, en términos generales, las comedias de situación. Aunque durante un tiempo me dediqué a "Samantha who". Tal vez por la mala leche que destilaba la protagonista ‘antes de’ (malvada, hipócrita, superficial, egocéntrica, egoísta y mala sin piedad). Me gusta, adoro, “30 rock”. Alec Baldwin, de los Baldwin de toda la vida, me parece un auténtico descubrimiento -ahora mismo no soy capaz de recordar ni una sola película de su filmografía y el único dato que retengo es que estuvo casado con Kim Bassinger con quien tuvo una hija llamada Ireland (de nombres también he hablado)- y Liz ‘Tina Fey’ Lemon resume lo que yo entiendo por sentido del humor. No sé, a lo mejor es que me siento identificada con esa mujer (aunque fuera igual de neurótica que Monica "Friends" Geller o si nos ponemos, tan pija e inconstante como Rachel y pelín pirada como Phoebe, sin ser la mitad de entrañable que ella). Pero Liz Lemon es talentosa, sarcástica, sin ser especialmente guapa es guapa, socialmente inadaptada, brillante, no dice tacos, inteligente, con un fuerte, aunque oculto, instinto maternal y pésimo gusto con los hombres. Vamos, igualita que yo, hasta estudió en su juventud en Alemania y busca tipos que sepan estar callados mientras ella ve "Perdidos". A lo mejor, supongo, no sé... digo. Y bueno, claro, luego está “Will & Grace”, aunque en realidad sea más bien “Karen &... Karen” (también he hablado de ella).

Pero nunca he visto un episodio de “The Office”, o de “Modern family”, o de “Como conocí a vuestra madre”. Me tragué algunos de “Me llamo Earl”, todo ese rollo del perdón en un tipo tan desclasado como él me hacía gracia; aunque la gracia me duró cinco capítulos. He visto quince minutos de “Entourage”, me aburrió soberanamente. He visto todas las temporadas de “Friends”, al menos dos veces (algunos capítulos hasta cinco, siempre que llego a un hotel, sea donde sea, y enciendo la tele -es lo primero que hago en una habitación de hotel tras descalzarme- allá aparece Joey Triviani). He visto mucho a “Frasier” y casi tanto a “Seinfeld”, quería autoinducirme cierta dosis de intelectualidad, ni modo.

Creo que sé por qué no me gustan, al margen de que comparto o no su sentido del humor (que va a ser que no). Aunque mis teorías no me sirvan ni a mí. Siento que no me cuentan nada. He llegado a la conclusión de que me gustan las series con una trama que se mantenga en el tiempo, que me cuenten algo. De lo contrario, me aburren. ¿Por qué? Lo ignoro. Por eso no me gustan las series policíacas o de abogados o de hospitales, en las que en cada película se trata y se resuelve un caso distinto. A menos que mantengan intensidad en lo que enlaza un capítulo con otro o el protagonista sea un tal Dr. House. Un tipo cojo y adicto, con un carácter de mil pares de demonios sueltos; y que yo encuentro deliciosamente morboso adorable.

Es cierto que algunas de estas series con tramas individuales me han medio enganchado, aunque acaban por cansarme. Me gustaba mucho, por ejemplo, Brenda ‘The closer’ Johnson, su personaje, digo; en la serie "The Closer", digo. Ella y la panda de ineptos que la rodean y a los que tanto les costó aceptar tener una jefa, no un jefe. Pero acabó por aburrirme. Aunque si ahora encendiera la tele y me la encontrara, me sentaría sin dudarlo a disfrutar de ella.

Tampoco necesito que sean una tomadura de pelo, como “Lost” (no digamos “Flashforward”), pero necesito motivos para sentarme fielmente capítulo tras capítulo, a pesar del atractivo del personaje principal. Lo mismo me pasó con “Shark”, James Woods, otro grande con un papel a medida, pero que a mí acabó por cansarme. Y lo mismo con “Eli Stone”, “Monk”, “La juez Amy”. “Life” todavía me mantiene un poco más atenta, y luego, obvio, está “House”. Que es un mundo aparte porque me da igual lo que cuenten, yo le quiero a él, y no precisamente como médico de cabecera.

En resumen, me gustan los personajes atípicos, de (mal) carácter, caminando peligrosamente por los límites y senderos de la legalidad, la cortesía y la conciencia; y que generen, claro, historias, más allá de dictaminar el lupus de turno, resolver el asesinato de las tres y media o salvar de la cárcel al acusado cuando todas las pruebas apuntan contra él (motivos, escenario, oportunidad y arma del crimen), aun siendo completamente inocente.

Excepciones a la norma; “House” al margen, haberlas, haylas; siempre las hay. ¿Para qué, sino, están las normas? Series de médicos, o mejor dicho, de enfermeras, “Nurse Jackie” es la caña. No sé si me cansaré de ella, no lo creo. Muchos se empeñan en decir que es un doctor House en femenino; la mala leche y las adicciones son claros paralelismos, pero creo que tras la enfermera Jackie hay mucho más (no sólo una familia, un amante cabreado y una doble vida).

“Anatomía de Grey” en cambio, no debía de estar en esta lista. A priori demasiado ñoña, aunque me tragara hasta su ‘spin-off’, “Private practice”. Con lo mucho y bien que pintaba el personaje de Addison Montgomery, qué mal lo han hecho, el final de la primera temporada fue absolutamente surrealista. La pobre Violet (junto con Cooper, lo mejor de la serie), una completa atrofiada emocional (espejo donde mirarme) siendo sometida a una cesárea criminal. No, no me gustan las series de médicos, no van conmigo, ni siquiera si son guapos. Nunca, pese a George Clooney, me gustó “Urgencias”, aunque acabara por ver tropecientos capítulos, incluso después de su marcha, a ratos sueltos, de madrugada. Encendías la tele y siempre aparecía un capítulo de “Urgencias” en la primera.

Pero adoro a Meredith Grey, qué le vamos a hacer. La adoro porque es insoportable. Lo mismo que Yang y que el resto de mujeres de esa serie. No sólo son medio guapas, las que lo son; sino que son neuróticas, no saben comprometerse, ni tomar decisiones, pueden ser profesionales brillantes, cuando lo son, pero un auténtico desastre en su vida privada. Sí, son talentosas, excepto la pobre Izzie, que claro, era la guapa y la castigan con un cáncer. Los hombres, son sólo meros accesorios (aunque ellos sean los guapos, e incluso, supuestamente, más talentosos). Pues bien, a lo tonto me he tragado las seis temporadas, aunque en los tiempos de apariciones del novio muerto (sí, él también cantaba ‘Galway girl’ en “P.D. Te quiero”) mi fidelidad se tambaleó peligrosamente. Además “Anatomía de Grey” ha tenido el mérito de recuperar a Lucio Voreno, y eso, queridos míos, no tiene precio.

Excepciones en las series de abogados, haberlas, haylas, y sin tener que remontarse a "La ley de Los Angeles".  “Damages”, me da tanta pereza como me atrae. Es lo que tiene poner en una misma serie a Glenn Close y a un Ted Danson en estado de gracia, aunque me parezca más tramposa que “Perdidos”. “Boston legal” me entretiene las más de las veces, y si no me he aburrido de ella es porque es heredera directa de “El abogado” y juré serle fiel a su ‘spin-off’ en honor a su memoria. Cómo me gustaba “The practice”, cómo me gustaba Bobby Donnell, cómo me gustaba Eugene Young, cómo me gustaba Berlutti, cómo me gustaba Eleanor Frutt. Por una vez, y sin que sirviera de precedente, un juzgado no era un pase de modelos, los abogados no brillaban por su presencia ni por su conciencia, sus defendidos no eran siempre inocentes acusados injustamente, los acusados a pena de muerte no siempre se salvaban (incluso había quienes la defendían) y podíamos ver a Ben “Perdidos” Linus disfrazado de monja. El brillante abogado defensor, hijo del bedel de un insigne despacho de abogados, primero en su familia católica irlandesa en asistir a la universidad, orgullo de su padre y maldición de su conciencia. Qué grande Bobby Donnell (aunque esto ya lo he dicho, creo).

Series policíacas: "Life" me sigue interesando. Su prota es lo suficientemente aparente como para retener mi atención. Pero tengo que remontarme muchos, muchos años atrás. Aún con Verónica Hamel en la retina como madre de Jack "Lost" Shephard (qué mal ha envejecido). Siempre la recordaré entrando con su abrigo de pieles en la comisaría de Furillo. "Canción triste de Hill Street"... aún soy capaz de tararear la sintonía. Y qué me dicen de "Remington Steele", Pierce Brosnan apuntaba maneras. Y muy especialmente "Luz de luna". Otra que ha envejecido fatal, Cybil Shepherd (a la que siempre confundía con Kathleen Turner, vaya usted a saber por qué). Serie que tuvo el detalle de hacerme enamorar de Bruce Willis (de aquel Bruce Willis, qué mayor soy) y descubrir para el mundo la maravillosamente absurda historia de la señorita Topisto y el señor Viola.

Después, obvio, viene “Sex and the city” y las similares que trataron de recoger el testigo que dejaron Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda. Infructuosamente, todo hay que decirlo, aunque una servidora no sólo se tragó las dos películas (en el cine), se tragaría una hipotética tercera parte, sino que devoró “Lipstick jungle” y “Cashmere mafia”, Brooke Shields contra Lucy Liu. Empate a cero técnico y patatero. “Cougar town”, el intento de devolver a Courtney Cox al estrellato también me dejó fría.

De "Sexo en Nueva York", qué decir que no se haya dicho ya cienes y cienes de veces. Me importa un cuerno si fue revolucionaria, si mostró otra forma de hacer televisión, si los estilismos de Sarah J. (o lo que es lo mismo de Mrs. Patricia) supusieron un antes y un después en el mundo de la moda, si Samantha nos enseñó que otro mundo es posible, que demasiadas chicas descubriéramos que nos parecíamos peligrosamente a Charlotte, que se hablara de ¿sexo? sin tapujos, que presentara por vez primera a un cuartero de mujeres presuntamente liberadas, reales y modernas. Y no me importa, porque a mí simplemente me gustaba. Al fin y al cabo siempre me gustaron los cuentos de hadas con final feliz (precisamente porque ése nunca nos lo contaban) y "Sex and the city" tras sus muchos y variados burdos disfraces era simplemente eso, el cuento de hadas de una princesita venida a más en busca de su príncipe azul. Y claro, al final lo encuentra tras besar muchos sapos (Aidan en todo caso nunca fue un sapo, más bien la sapa fue ella; Mikhail Baryshnikov tampoco). Y mientras se tropieza con ellos tiene tiempo de vivir una vida fabulosa con sus fabulosas amigas. Y ella, la escritora que nunca lee un libro (sólo cuando cuadra que uno de sus ligues es escritor), que es más bien tirando a feucha (acabando por convertirse en un icono de la belleza y la moda) se la pasa paseando Upper East Side arriba y abajo publicitando zapatos, moda y complementos y desayunando con las otras tres, ¿he dicho que eran fabulosas?, cada una de ellas inmersas en su cuento de  hadas personal. Con finales más o menos felices para todas, que ya sabemos que Samantha, la única que se comió al lobo, purgó sus pecados con un cáncer (para una que realmente hace lo que le viene en gana). Lo dicho, si hay tercera película allá que me voy de cabeza, y el día menos pensado me veo las seis temporadas de nuevo. No me cuentan nada que no sepa, no me muestran nada que desconozco... pero la vida puede ser fabulosa.

Primas no tan lejanas son las protagonizadas por falsos adolescentes, “Buffy” también lo era, sí, lo confieso, yo la veía, hasta que dejé de hacerlo, claro. Aunque también veía "Sensación de vivir" y hasta "Falcon Crest". ¿Y he dicho que me gustan las telenovelas? Sí, creo que sí.. Y de “Glee” ya he hablado y de todos es conocida mi pasión por “Gossip girl”, serie de la que una no puede esperar absolutamente nada, y como eso es exactamente lo que ofrece, nada, no te quedas con mal sabor de boca. Por si alguien le interesa, que imagino que no, yo soy muy de Blair Waldorf, de sus estilismos y sus retorcidos juegos con Chuck Bass (aunque haya decaído bastante en la tercera temporada).

A favor de “Gossip girl”, tener al personaje que más odio-amo de la televisión actual. La sin par Jenny Humphrey. Protagonista de las situaciones más absurdas y descacharrantes que una puede encontrarse. Persigue a Nate Archibald como una loba y acaba acostándose con Chuck o la trama de la fiesta en casa del embajador (francés), que fue de penosa risa. Sólo faltó Isabel Preysler haciendo de perfecta anfitriona con sus bombones. La inenarrable historia de las pastillas camufladas en las chapas, botones, cristales de Swaroski o lo que fueran, de la chaqueta, fue motivo de que riera a mandíbula batiente durante un buen rato.

“Gossip`girl” es digna heredera de la gran “Melrose Place”, aquí, y ninguno ha cumplido los 19 (en la ficción), todos se acuestan con todos. Aunque siempre me he preguntado por qué hay dos parejas intocables, Chuck-Serena, Blair-Dan. Anda que no se liaría parda si uno de estos dos interaccionaran. Placer culpable, lo admito.

No llego a entender por qué me interesan las (des)venturas de una panda de pijos falsos adolescentes en el Nueva York que no baja de la calle 72. Donde los únicos personajes pretendidamente reales, léase, los Humphrey, dan risa con su rollo de vivir en Brooklyn, su artisteo y su proletaria conciencia. El personaje de la alternativa Vanessa está metido con calzador y los capítulos con Hillary Duff haciendo de Hillary Duff y montándose un trío con el sosainas de Dan (que le cambien de peinado ya) y la Violetera, pertenecen directamente al inframundo televisivo. Por no hablar de la aparición, por fin, de William van der Woodsen, tras tres temporadas. Pensé que se trataba de una broma al ver a William Baldwin, de los Baldwin de toda la vida. Pero no, iba en serio, era el papá de la cada vez más ceñida Serena (qué derroche de pésimo gusto el de esta chica últimamente).

Pese a la decepción que supuso Blair con todo el rollo ése del Empire State, Blair Waldorf no debería establecer el paralelismo con la peli ésa de Meg Ryan y Tom Hanks, Blair Waldorf tiene algo que recordar -a Cary Grant y Deborah Kerr bebiendo champagne rosado- he visto imágenes de la cuarta temporada, ya saben, last tango, then Paris, y ya me enamorado... de sus vestidos, claro.

Segundo placer culpable, “True blood”…

(Continuará)


viernes, agosto 20, 2010

Las mujeres de verdad tienen curvas


Yo no tengo que imaginarme cómo sería si me encontrase a Don "Mad men" Draper; ya Joan lo dice por mí.

Pero si alguno de ustedes quiere averiguarlo, acá tienen la respuesta.

P.D. Christina Hendricks.

jueves, agosto 19, 2010

Born to be wild


Creo que tras tres días de infructuosos intentos de colgar las cortinas, la sabia decisión de rendirse fue la apropiada. Tendría que haberme puesto a estudiar, pero ya se sabe que cualquier excusa es buena para postergar ese momento, así que decidí hincarle el diente a "Sons of anarchy", serie a la que le tenía ganas desde hace tiempo.

Descarté "Spartacus" tras un solo episodio (o comienzo a hacerme serie-selectiva o tendré que dedicar el resto de la vida que me queda, y parte de la inmortalidad que sin duda me está reservada, a sentarme delante de una pantalla). Aunque dicen los iniciados que a medida que avanza la trama mejora, no estoy dispuesta a comprobarlo; que llega "Dexter" y ya está ahí lo nuevo de "Brothers & sisters" y ni siquiera he visto la segunda de "Damages" , "The pillars of the earth" está llamando a la puerta y tengo que finiquitar "Nip/Tuck". Lo dicho, necesito cinco vidas al margen de la mía: una para vivirla, otra para leer y las otras tres para sentarme a ver series y películas sin mala conciencia por el tiempo que les dedico y le robo al estudio y al vano intento de colgar unas cortinas.

"Sons of anarchy" va de moteros, de esos malos malísimos (a lo Hell's angels), más bien tirando a feos como un demonio (véase Ron "Hellboy" Perlman). Traficantes de armas y de lo que se tercie en un pueblo de mierda en la soleada california sometido al dominio y protección de sus Harleys. Ley y orden a base de amenazas, negocios sucios, chantajes y la familia unida jamás será vencida. Difusa la línea que separa el bien y el mal. Inquebrantables lealtades y no lugar para los alardes de conciencia con cierto tufillo shakespeariano.

Indiscutible el paralelismo con 'Hamlet' del guaperas Jackson 'Jax' Teller (Charlie Hunnan). Hijo del difunto fundador de la banda de moteros. Hijastro del actual líder, Clay (Ron Perlman), vía matrimonial con la desconsolada viuda, Gemma (Katey Seagal, la inolvidable Peggy de "Matrimonio con hijos" y en mi no humilde opinión, protagonista absoluta de la serie, cual una revivida y tatuada Lady Macbeth. Aunque los créditos dictaminen que ese honor le corresponde al rubiales de su hijo, no ha lugar.

Pero no se crean, no es todo balaceras y tacos de billar. Para la ternura, siempre hay tiempo. Hijo neonato y prematuro por el medio y hasta triángulo amoroso, aunque no puedo evitar quitarme de la cabeza qué carajos hace Rachel 'Mad men' Menken, vestida de médico.

P.D. Puede que no sea apta para todos los públicos, sólo por eso ya me encanta. Cuándo aprenderemos en España a hacer televisión que no sea paratodalafamilia.

jueves, agosto 12, 2010

Gleek sin complejos


Supongo que Glee (para los profanos, serie de televisión que creo que emitía Fox) me gusta porque es un falso musical para adolescentes, que ni es musical, ni es para adolescentes. Y muy especialmente porque está Sue Sylvester, la entrenadora del grupo de animadoras, procaz, deslenguada, envidiosa, chantajista, manipuladora y tirana. A la que acabo de subir a mis altares particulares, justo al lado de Karen “cariño, todas somos lesbianas cuando no hay un hombre cerca” Walker (Will & Grace).

Sé que es difícil superar a Karen Walker: " -¡Oh, cariño! Eres simple, eres superficial y eres una puta. Por eso somos almas gemelas."

Pero Sue lo intenta, y se acerca, especialmente cuando reprende a Will, su archienemigo, profesor de español (ella considera que este idioma es una lengua muerta y que los alumnos sólo deben aprenderla si quieren acabar por convertirse en jardineros o dedicarse a lavar platos), director del coro y el hombre del pelo rizado (Sue desconfía de los hombres de pelo rizado, no se sabe qué pueden esconder entre sus rizos):

-Haz con ese depresivo grupo de chicos lo que yo hice con mi adinerada y anciana madre: aplica la eutanasia.

-Estoy bastante segura de que añadirás venganza a la larga lista de cosas que no sabes hacer… justo después de mantener un matrimonio, dirigir un coro de instituto y encontrar un estilo de peinado que no te haga parecer una lesbiana.

-Ya sé que no soy como el resto de ustedes, hippies; preocupándose por los sentimientos de los chicos como si fueran reales.

-Madonna dijo una vez: soy ambiciosa y sé lo que quiero. Si eso me convierte en una perra, está bien. Seguro esa frase la robó a Sue Sylvester. En serio, yo lo dije primero.

-¿Estoy pidiendo demasiado a la Junta Estatal que planea los días festivos en Ohio? Sólo pido un día al año en el que no me asalten visualmente feos y gordos. En serio, Ohio, estas retinas necesitan un descanso.

-Así que aquí está el sueño… viernes, después de Navidad, el cual tengo libre. Si eres horrible quédate en casa. Pasa el día entero viendo vídeos caseros de un tiempo cuando no estabas demasiado repulsivo para mí.

Y es que Glee está lleno de personajes casi tan adorables y entrañables como Sue. Emma la orientadora, enamorada en secreto de Will o el entrenador Tanaka del equipo de fútbol americano, enamorado secretamente de Emma:

-No quería quedar atrapada en la secundaria luchando contra enfermedades mentales; o soltera a los 40, entrenando el peor equipo de fútbol; o yendo todas las semanas a la peluquería para hacerme una permanente (a Emma, Tanaka y Will, respectivamente).



-Rachel (una alumna): No he podido vomitar, no tengo reflejo de arcada.

-Emma: Cuando seas mayor eso se convertirá en un gran regalo.



Las dos animadoras, Santana y Brittany:

-Santana: Acostarse no es salir.

-Brittany: Si lo fuese, Santana y yo estaríamos saliendo.



-Brittany: ¿Sabías que los delfines son sólo tiburones gays?



-Rachel: ¿Cómo hago para que un chico no se enoje conmigo por decirle ‘no’?

-Santana: Haz lo que hago yo, nunca digas ‘no’.



-Sue Sylvester: Hay una sola persona en el mundo que puede decirte quién eres.

-Kurt (alumno gay): Yo.

-Sue: No, yo, Sue Sylvester. Y todavía no me decidido acerca de ti.

Kurt sigue reflexionando sobre su homosexualidad.

-Sue: Dejé de prestarle atención a esta conversación hace un minuto. Tengo que dejar de hablar con los estudiantes en los pasillos, es una gran pérdida de tiempo.


Corran al televisor más cercano y no me den las gracias.

domingo, mayo 23, 2010

Señoras que han visto en su 'flashforward' el final de Lost y no lo han contado




P.D. Te echaré de menos, Sayid.

[Edito: A mí me gustó].

miércoles, mayo 05, 2010

Ángel Cristo y la sordidez

Siempre he pensado que los niños nacidos a mediados de los 70 fuimos unos privilegiados en lo que a televisión se refiere. Y viene este romano, que supongo se levantaría con la muerte de Ángel Cristo y no se le ocurriría escribir nada mejor, acusando a Chanquete de “latente pederastia”. Pa’habernos matao.

martes, abril 27, 2010

Apátrida

Veo Intereconomía. Sí, lo confieso, a veces veo ese canal de televisión y en este caso quería ver qué contaban sobre Garzón. Y eso sin tener en cuenta que el presentador de “Más se perdió en Cuba” me atrae y me repele a partes iguales (ese hombre da mucho miedo). Los televidentes mandan mensajitos (siempre me he preguntado quién se dedica a malgastar su dinero enviando SMS a programas de televisión, pero ésa es otra historia) y esos mensajes, a veces, dan, también, un poco de miedo, léase el ejemplo: “ya es hora de que obreros y criadas abandonen el Congreso y sólo se permita votar a gente de bien”. Para salir corriendo y cual Miguel Strogoff no parar hasta llegar a Irkutsk.

martes, abril 20, 2010

De indignación y confesiones



Dudaba seriamente si hablar de ello aquí. Duda un tanto absurda dado mi historial, qué puedo acabar contando que arruine o deforme más la imagen que el lector o lectora tenga de mí. Y al fin y al cabo, si he expuesto públicamente mis miserias (al menos algunas, y las que me quedan) y he hecho público que soy fan de Raffaella y Raphael (al que veré en breve en concierto), contar que me apasionan los (algunos) culebrones no va arruinar más mi reputación (que como cantaba Arjona, no es las primeras seis letras de esa palabra).

Sí, señores, lo confieso; adoro los culebrones; preferiblemente los mexicanos y colombianos (no tanto los venezolanos) por este orden, que en todo hay clases. Su falta del sentido del ridículo, sus guiones impostados, sus rocambolescos protagonistas, las malas interpretaciones, los peores actores y las imposibles actrices, las traiciones, los engaños, los falsos embarazos, los accidentes en carro que dejan ciega, paralítica o desmemoriada a la antagonista, pero sólo temporalmente, porque luego ha de fingir estar, ciega, paralítica, desmemoriada o embarazada para retener al galán de turno a su lado.

Como es lógico tengo un triunvirato particular, una Santísima Trinidad de telenovelas sin orden ni concierto; a los que ustedes queridos míos y sin duda felices en su ignorancia, deberían dedicar algo de su preciosa atención. No concibo vida alguna sin haber visto al menos:

- “Te voy a enseñar a querer” (tarareen conmigo la pegadiza canción que le da título). Herencias disputadas, paralíticos (sólo temporalmente, obvio), apuestos y recientes viudos (y tanto que apuestos) manteniendo relaciones ilícitas con la que podría ser su hija que a su vez es la novia de su hijo, corridas de toros, ex-prostitutas que ocultan su pasado y que se hacen pasar por la hermana de la que en realidad es su hija, estafas, asesinatos, escenas subídisimas de tono y un largo desfile de ropa interior, sin olvidar a un malo malísimo llamado Melquiades Contreras, ni Juan Rulfo, oiga.

- “Huracán”. Donde galán y protagonista se hacían llamar Ulises y Helena, pa’que después digan que en los culebrones la cultura brilla por su ausencia y que no necesita más presentación que decir que fue protagonizada por Eduardo “Juan el Diablo en Corazón Salvaje Palomo. El mejor actor de telenovelas de todos los tiempos, tristemente fallecido.

- “La mentira”. Me emociono sólo de recordar a Demetrio Asunzolo (digno nombre para una novela de García Márquez) y su empecinada venganza contra V. Más paralíticos, falsos embarazos y embarazos verdaderos, traficantes de droga, yonkis y mucho tequila.

Y por qué cuento todo esto, se preguntarán (o no). Pues porque ayer el infame canal de televisión más conocido como Antena 3 tuvo la desfachatez de estrenar una serie llamada Gavilanes, burda copia a lo spanish, de la sin par, inigualable e inimitable "Pasión de Gavilanes", ya saben quién es ese hombre. No se me ocurre justificación alguna para semejante atropello, tal falta de lucidez e ideas, que ha llevado a que Rodolfo Sancho se convierta en un Juan Reyes de tres al cuarto.

P.D. 1 No me he olvidado de "Machos" , tan sólo es que merece un Olimpo propio.

P.D. 2 No se pierdan Nurse Jackie, sin olvidar a Carmela Soprano.

P.D. 3 No me den las gracias.

martes, abril 13, 2010



Veo Lost (Perdidos), y es una de esas series que veo en versión original, generalmente con subtítulos. No tengo criterio para determinar cuáles veo dobladas y cuáles no; aunque el doblaje que le hacen a Eva “Gabrielle Solís” Longoria-Parker, por ejemplo, sea motivo más que suficiente para pasarme a la V.O. Pero me disperso… y lo dicho, veo el capítulo ése en el que nos explican el origen de Richard Alpert (ya saben, el que usa más eye liner que Jack Sparrow y yo juntos), resulta que es canario, tinerfeño, para más señas, y se pasa media película hablando en cubano. Pues bien, en un determinado momento, cuando le dice a su amada Isabella que debe irse para salvarse (aunque ya esté muerta, paradojas made in Lost) ya que viene el humo negro, ése que se pasea ahora en el cuerpo de Locke; el avispado hacedor de subtítulos nos(me) regala uno de los mejores momentos del día de ayer (sí, lo sé, tuve un día especialmente soso) subtitulando el cubano con un “si me queréis, irse” y advirtiendo a modo de nota del traductor, ‘no hemos podido evitarlo’.

Y lo que quiero decir llegados a este punto es que no puedo evitar conmocionarme ante la cantidad de información inútil que almaceno, porque yo tampoco puedo evitarlo y recordar a la gran, grandísima Lola Flores. Y me pregunto por qué c* recuerdo yo la boda de Lolita en la Marbella de la ‘jet set’ cuando Gumilla aún salía en el Hola y me cuesta tanto avanzar en cambio con la Ley de Expropiación Forzosa.

martes, marzo 16, 2010


Después de haberme metido ayer en vena tres capítulos de "Los Tudor" por motivos que no vienen a cuento, hoy tocaba, para compensar, 'Glee'. Lo más de lo más desde 'Gossip Girl', con sus animadoras presidentas de clubs de castidad y las estrellas del equipo de fútbol que esconden una Beyonce en su interior.

P.D. Recordar a Journey a estas alturas, quién me lo iba a decir. Y no me digan que no les entran ganas de ponerse a cantar a voz en grito y bailar por toda la casa. A mí sí. ¿Me acompañan?

Related Posts with Thumbnails