jueves, mayo 31, 2012
lunes, noviembre 21, 2011
(In)certidumbres
Y como lo único que quería decir ya lo han dicho por mí...
Entá nun sabes de mio más que los llabios
y la risa que pongo nos minutos cimeros de l’angustia.
Entá. Y tu duermes mientres too pasa, y nada queda de min,
y yo soi otra.
Nun tengo yá dioses, nin llibros que m’abeyen,
nin aquellos semeyos de cuando nenes
que tantes vegaes nos fixeron rir cola risa los tontos.
Nun tengo yá nesti día más que’l besu que me deas.
Certidume de Esther Prieto
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lunes, noviembre 14, 2011
Se busca piso
En el alero del tejado, palomas.
En el alfeizar de la ventana, gaviotas.
En la puerta, carcoma.
En las baldosas, entre las rendijas, musgo.
Por las esquinas, arañas.
Por el pasillo, hormigas.
Por el patio de luces, gorriones.
A la luz del fluorescente, mosquitos y polillas.
Tu casa está llena de vida.
¿Por qué piensas entonces que eres pobre?
¿Por qué insistes en mudarte a una casa mejor?
de David González (Algo que declarar).
P.D. Jane Russell
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miércoles, noviembre 09, 2011
Haja o que houver
Cuanto espero del mundu, téngolo yá nes manos.
De la fe, les veletes del xelu sol cielu azul de xunu.
Del amor, el primer fogonazu y la certera bala.
De la nueche, la estrella cola que mio ma llee
de nueche los mios versos.
Del silenciu, los güeyos.
Del inviernu, los páxaros.
Cuanto espero de Aurelio González Ovies
P.D. Ava Gardner y Mickey Rooney
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lunes, octubre 03, 2011
Aunque tú no lo sepas
Aunque tú no lo sepas, y menos te importe; nada es verdad... ni mentira.
P.D. Donna Reed
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miércoles, marzo 10, 2010
Aquello en lo que te fijas cuando salimos por las noches
Mi madre me enseñó que la mejor forma de pasar por la
vida era renunciando a la propiedad particular.
Ella me convenció de que podría transformar los balbuceos
en música de cámara, con mis zapatos.
Tus zapatos son mágicos, me dijo. Pierde uno y ganarás un marido.
Vende dos y ante ti se revolverán las semillas de tu reino.
Y yo susurraba: mi reino eterno. Junto a él.
Decidí que los compraría de colores para camuflar mi identidad,
sobrios si aspiro a desvelar mis secretos.
No tacones ni zapatos planos ni aerodinamismo; le quiero
suciamente. He descubierto que pasos-pequeños
conducen a una-mujer-seria-con-dos-rayas-absortas.
Descalza, de puntillas, vuelvo a tener diez años y a morirme
por dentro de tanta soledad.
Elena Medel
P.D. Barbara Stanwyck en “Christmas in Connecticut”
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jueves, octubre 01, 2009
Aquellos díes
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lunes, septiembre 28, 2009
Alguna vez me iré sin quedarme

Leía (veía) en algún lado la noticia de que el poeta Luis García Montero abandonaba la docencia en la Universidad por todo ese lío que tuvo con un colega, sentencia judicial incluida. Hace mucho, muchísimo que no leo a Montero. Supongo que el tiempo pasado es proporcional al que invertí en su momento en su poesía. Náufragos de aquellos días flotan en mi memoria retazos y frases de “Habitaciones separadas” o “Completamente viernes”, poemas al completo en muchos de los casos, como en éste. Y no me pregunten por qué, no es un ejercicio de memoria selectiva, a veces, simplemente, sobran los motivos.
"Mañana de suburbio
y el autobús se acerca a la parada.
Hace frío en la calle, suavemente,
casi de despertar en primavera,
de ciudad que no ha entrado
todavía en calor.
Desde mi asiento veo a las mujeres,
con los ojos de sueño y la ropa sin brillo,
en busca de su horario de trabajo.
Suben y van dejando al descubierto,
en los cristales de la marquesina,
un anuncio de cuerpos escogidos
y de ropa interior.
Las muchachas nos miran a los ojos
desde el reino perfecto de su fotografía,
sin horarios, sin prisa,
obscenas como un sueño bronceado.
Yo me bajo en la próxima, murmuras.
Me conmueve el recuerdo
de tu piel blanca y triste
y la hermandad humilde de tu noche,
la mano que dejaste
olvidada en mi mano,
al venir de la ducha,
hace sólo un momento,
mientras yo me negaba a levantarme.
Que tengas un buen día,
que la suerte te busque
en tu casa pequeña y ordenada,
que la vida te trate dignamente."
Mujeres de Luis García Montero
P.D. Cary Grant en "Arsénico por compasión".
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domingo, agosto 02, 2009
Escuéndime

Escuéndime de los suaños escuros.
De les manes sangrientes
que dibuxen el mio nome nes parés.
Tápame de los milenta cristales
nos que se desfaen los mios güeyos
cada vez que me sobrevivo.
Guárdame del tiempu del odiu
y de la tierra d'olvidu
na que van desterrame.
De tolo que nun merezo,
de lo que nun deseo,
porque prometo que soi inocente,
anque tea poseída pol páxaru verde del mal.
Ye cierto qu'abro les manes
y nacen el fueu y les espines.
Que la mio llingua españa en llamaes
cada vez que me nombro.
Que soi'l diañu y la muerte
y que toi famienta de les tos intenciones.
Pero suplícote llealtá y entrega
porque sé que tu nun vas negame.
La otra voz que naz en min
(la que fuxe y se rebela)
quier alvertite a pesar de too:
Cuerri. Escuéndite tu.
Guárdate del mio amor
y de les mios traiciones.
Ana Vanessa Gutierrez
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martes, junio 30, 2009
Reconocimiento

Tú haces el silencio de las lilas que aletean
en mi tragedia del viento en el corazón.
Tú hiciste de mi vida un cuento para niños
en donde naufragios y muertes
son pretextos de ceremonias adorables.
Alejandra Pizarnik
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martes, abril 07, 2009
Pequeñas comodidades
mi propia secretaria
mi propia
cocinera
mi propia modista.
Yo soy la que
escribe mis poesías
y mis relatos.
No tengo
ningún ayudante
que haga mis recados,
que ordene mis papeles,
que ponga al día mi trabajo,
que mande los
correos electrónicos,
que conteste a mis mensajes
o que hable
con quien haya que hablar.
Soy autosuficiente
y voy a seguir
siéndolo,
soy una mujer,¡vale!
Roxana Popelka
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jueves, enero 22, 2009
This land is your land
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sábado, diciembre 06, 2008
Murueca
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martes, noviembre 25, 2008
Sin embargo
acechando tu paso en la estratégica
penumbra de algún bar. Vuelan las horas,
vuela el viento en la calle. La mañana
se me hace pese a todo interminable
en aquella inquietud —el cigarrillo
agoniza en mis dedos temblorosos,
el café se me enfría—: tú no acabas
de venir a cruzar la incierta esquina.
De Quincey (cuenta Borges) no dejaba
de buscar a su Anna por las calles
de Londres. Vano empeño. Claro que
ni tú eres Anna ni soy yo
el pobre de De Quincey. Ni esta birria
de pueblo es la soberbia Londres.
Sin embargo...
Victor Botas
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lunes, noviembre 17, 2008
David González
NOSTALGIA
Mi primera reacción
(cuando al decirle a Mari
hay otro, ¿eh?,
y ella, poniéndose roja,
murmura que sí,
que cómo lo sabes,
que quién te lo dijo,
que cómo te enteraste,
sí, es verdad,
hay otro)
es mandarla directamente
a la puta mierda,
a tomar por el culo por ahí;
en cambio,
lo único que le digo es:
Bueno, tía
(el término tía
significa también
ramera), tranqui,
no pasa nada,
podemos seguir
siendo amigos, ¿no?,
y después
salgo del locutorio,
agachándome al pasar
por debajo de la puerta,
ya sabes,
por lo de los cuernos.
Ya en mi celda,
contemplo
una fotografía de Silvia,
una fotografía
de cuando ella tenía
catorce o quince años
(ahora tiene
dieciséis o diecisiete).
Un primer plano
de su cara sonriente.
Utilizo el cigarro
que estoy fumando
para quemarle los dos ojos.
Luego le tiro de los pendientes
hasta que le arranco
de cuajo las dos orejas.
Inmediatamente le parto
la nariz en dos
y le rompo la boca
y todos los dientes.
Lo que queda de su cara
lo arrojo por la taza del váter
y acto seguido, hago encima
mis necesidades fisiológicas,
mis tres necesidades,
y luego tiro de la cadena.
Más tarde, por la noche, en la cama,
pienso en ella.
La echo mucho de menos.
Ahora que ya no la tengo
es cuando de verdad
la echo de menos.
La foto.
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domingo, noviembre 02, 2008
Rata -Sirena- Fáustica
—si puedes—
¿qué haces,
allí,
sentado,
entre seres ficticios
que en vez de carne y hueso
tienen letras,
acentos,
consonantes,
vocales?
¿Te halaga,
te divierte
que te miren,
se acerquen,
Y den vueltas y vueltas
antes de permitirles
echarse,
como un perro,
en tus páginas yertas?
Podrá tu pasatiempo ser harto inofensivo;
pero alguien que posee los dientes más prolijos,
más agrios que los míos,
al elegir la víscera que ha de roerte un día
—si es que ya no se aloja en una de tus venas—,
torna estéril y absurdo
ese fútil designio de escamotear la vida.
Allí están las ventanas
que te dan un pretexto
para abrir bien los brazos.
Asómate al marítimo
bullicio de las calles.
¿No oyes una sirena que llama desde el puerto?...
O. Girondo
Para D., con el desconsuelo de haberme dado la oportunidad de negársela a él.
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martes, agosto 12, 2008
Por si alguien tenía alguna duda...
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lunes, junio 09, 2008
Remedio para melancólicos
Cuando me veas deprimido, ansioso, malhumorado,
todo lo que tienes que hacer es quitarte la ropa,
y entonces brilla el sol y se revela el secreto:
que somos carne y respiramos y estamos
cerca el uno del otro.
Tu desnudez me vuelve invulnerable.
La lógica podrida, el corazón
borroso, gangrenadas tardes se curan
con la simetría perfecta de tus brazos y piernas.
Extendidos forman un círculo eterno, sendas
hacia una playa sola, la rúbrica de un Dios.
Todo lo que no eres tú, todo lo que no soy yo
deja de tener importancia: el dolor,
el sin sentimiento, el asco, son nimiedades
que nada tienen que ver con la vida.
Cuando me veas agonizante, quítate la ropa.
Aunque estuviera muerto resucitaría.
Jose Luis García Martín
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sábado, mayo 24, 2008
Sin título
Usted seguro que ha sentido vergüenza alguna vez
al decir que en su cuarto caía una gotera
o que su pobre madre le hacía el bocadillo
siempre de natas con azúcar
-son cosas de la vida-.
Confieso que en mi casa el olor a humedad
era casi entrañable
y todos los domingos se comían garbanzos,
salvo en alguna fecha señalada.
Que lloré muchas veces por no querer llevar
los jerseys con coderas
o no tener un lápiz con enanito arriba.
Confieso que la ropa nos la daban los primos
que ahora son albañiles
y que nuestra familia se rompió por la herencia
de unos metros cuadrados de baldosas con taras
-son cosas de la vida-.
Que, a escondidas de todos y hasta los siete años,
tuve el chupete debajo de la almohada.
Confieso que los míos son personas sencillas:
usted sospecha que hablo de un padre que no sabe
lavarse bien los dientes,
de una mujer que escribe con mala ortografía,
de unos hermanos fieles como la misma sangre
y una casa que huele, cada vez que entro en ella,
a las húmedas manos de la melancolía.
Confieso que he nacido donde hubiera elegido
por encima de todo
cada vez que naciera.
Aurelio González Ovies en La hora de las gaviotas
P.D. He recordado hoy a González Ovies tras leer su alegato en defensa y apoyo al innombrable Consejero. Siempre me emociona leer este poema. Sentimental que es una.
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domingo, mayo 18, 2008
Patria
de la tierra que nun tienes,
de la neñez perdida.
Yo, llonxana,
como siempre,
nun acertaba a falar:
pensaba que, si la patria ye un temblor,
tu yes munches,
munches veces,
patria mía.
Ana Vanessa Gutierrez
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