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miércoles, abril 18, 2012

Lección de gramática




"¿Cómo se diz en uolof la palabra frontera, la palabra
patria? ¿Y en soniké? ¿Cómo-y llamáis al desamparu?
Si queréis dicir en bereber, por exemplu, “yo tuvi una casa
nun arrabal de Rabat” ¿ponéis nesti orde la frase? ¿Cómo
se conxuguen en bambara los verbos que lleven al norte,
qué axetivos-y cuadren a la palabra mar, a la palabra muerte?
Si tenéis que marchar, ¿ye la palabra adiós un sustantivu?
¿Cómo se pronuncia en diakhanké la palabra exiliu? ¿Hai que
xuntar los llabios? ¿Duelen? ¿Qué pronomes usáis pal qu’espera
na playa, pal que regresa ensin nada? Cuando señaláis p’allá, 
pa  contra casa, qué alverbiu escoyéis?
 ¿Cómo se diz na vuestra, na nuestra llingua
la palabra futuru?"

Berta Piñán













P.D. Irene Dunne y Cary Grant en "Penny Serenade".

martes, septiembre 13, 2011

Buenas noches y buena suerte




Llevo un buen rato sobre la cama con el portátil sobre las piernas y la pantalla en blanco. He perdido la costumbre o los modos en los que me dirigía a este rincón; pequeño, inútil y un tanto absurdo por momentos. He perdido la costumbre, sí, sin duda, de hablarle a otros. Porque no, yo no escribía aquí a modo de querido diario. No, yo siempre he mantenido estupendas conversaciones en tiempo real con mi mismidad y por momentos sentía la imperiosa necesidad de que fuesen otros los que me escuchasen.

Acá yo escribía para que tú lo leyeras, aunque tú en ocasiones nunca llegases a leerlo (afortunadamente). Y a veces tú tenías nombre y apellidos; otras, a la manera del poeta Girondo, tan sólo letras, acentos, consonantes y vocales. Y ahora, nuevamente, tras muchas lunas, de nuevo tengo alguien a quien dirigirme... Y todo esto lo cuento para aquellas y aquellos que preguntan por qué ya no escribo. En algunos casos incluso por qué les he abandonado. Curiosa pregunta porque nunca me han tenido. Porque no, no se trata de haberse quedado sin historias que contar y una vida que vivir. Se trata de que ya no necesito que alguien me escuche, quizás yo misma me baste y me sobre. Quizás no, quién sabe...

Hace unos días volví a pasarme por aquí y tras mucho tiempo me puse a leer, a ti, a él y a tantos otros tras tanto tiempo, tal vez cansada, tal vez aburrida de leerme en las historias de los demás y que todo siga igual. Las mismas vidas, la misma forma de contar, de doler... supongo que algunos no tenemos remedio... Y curiosamente lo único que no sigue igual me lo encuentro en tu rincón, al que acudía precisamente queriendo encontrarme lo de siempre, las mismas sonrisas, la misma actitud ante la vida, los mismos dolores que duelen, pero siempre un poco menos.

Quise escribirte, dejarte un comentario al uso... pero como tantas veces no me salieron las palabras y las manidas frases que cruzaron mi cabeza no iban más allá del consuelo barato. Tantas veces me he sentido así, ante una historia digna de ser comentada, alabada, agradecida; y yo sintiéndome pequeña, absurda y llena de idioteces. Tratando de pasar de puntillas, sin hacer ruido para no molestar.

La segunda opción era hacerlo de una forma más privada y personal. Tal vez en algún lugar de tu rincón apareciera una dirección, un buzón al que dirigir la misiva. Pero de nuevo di marcha atrás sintiéndome una intrusa. Pese a que recordé las veces en las que alguien se dirigió a mí saltándose el anonimato y barreras de distancia, colándose en mi cuenta de correo firmando con un nombre de pila completamente desconocido, ofreciéndome cariños varios, sabias palabras y compañía en la distancia por medio de las letras. Agradecida siempre, y emocionada sin duda en esos casos y en ese tiempo tan lejano ya.

Como es obvio no hice ni lo uno ni lo otro y tal vez esté usando esto como excusa para reconciliarme con mi propio rincón. Tal vez te esté hablando a ti sin que tú llegues a saber nunca que es de ti de quien hablo, en el caso, no sé si poco probable, de que llegues a leer esto.

Y es que me dolió leerte. Por ti, evidentemente, pero también por mí. Porque siempre he vivido en la firme creencia de que hay personas que no se merecen según que cosas. Algunos dolores llevan impreso un código genético y deben o deberían estar destinados a ser sufridos sólo por algunos. Tal vez sólamente por aquellos que hacemos méritos y reméritos para alcanzarlos cultivando inseguridades, egocentrismo y vulnerabilidad a partes iguales.

Leo tu historia, o esa pequeña parte de tu historia, la que apenas dejas entrever, fiel a tu estilo de contar sin contar en realidad. Esa historia que probablemente yo imagino. Y siento rabia y coraje. Reniego y pienso que a ti no pueden pasarte esas cosas, y no porque no te lo merezcas, que eso es obvio. Que nadie se lo merece, aunque algunos probablemente un poco. Puede que me mueva el egoísmo, fíjatetúquétontería, ya sabes, eso de se me ha caído un mito, que yo de "mayor" quiero ser como ella... Y ella es fuerte, y camina con decisión sin mirar atrás aunque ya no corra el riesgo de convertirse en estatua de sal, y es libre... porque no tuvo miedo a elegir serlo.




P.D. Siempre que escucho esta canción me acuerdo de las mujeres que admiro, y hace mucho tiempo que tú pasaste a ser una de ellas.

viernes, septiembre 17, 2010

Entá nun sabes de mio más que los llabios y la risa que pongo nos minutos cimeros de l’angustia (*)


Llueve en una ciudad engalanada y yo llego a casa forzando la sonrisa, la música que suena en mis oídos ayuda; aunque sea poco más que una mueca, un triste esbozo, gimnasia bucal; me obligo, ya desentono bastante con el ambiente festivo por mis vaqueros desvaídos y mi cuero negro.

Se me había olvidado lo guapa que se pone la gente en esta ciudad. El rímmel corrido, la lluvia que me empapa, el paraguas olvidado quién sabe donde. Y sonrío, aunque no tenga motivos. Rememoro la conversación dejada atrás o más bien el monólogo del que fui espectadora y oyente. Lo poco que yo dije y lo mucho que me hubiera gustado decir. Pero dejo que sean los otros los que cuenten, y aunque no me importen ni lo más mínimo sus cuitas vitales escucho pacientemente, opino, contesto y me posiciono.

Cuando finalmente me preguntan cómo me va todo, sólo acierto a decir que bien, sin cambios, sin novedades, con la misma ausencia de afectos y los mismos temores. Y no cuento porque pienso  que si a mí poco o nada me interesan sus vidas, por qué van a interesarles a ellos la mía. Que de sobra sé a nuestros años que el interés no es sincero y que lo que hace juego con el logo de mi camiseta y el carmín de mis labios es que cuente alguna anécdota divertida acerca de algún administrado, historias laborales de ventanilla y vuelva usted mañana, alguna broma cruel sobre mi estimado compañero de fatigas o las últimas novedades del catálogo Ikea 2011 que ya me sé de memoria.

Ejecuto mi papel, con cierta torpeza, todo hay que decirlo y pese a ello todos aplauden con risas y carcajadas mi brillante actuación. Cuento lo de aquél tipo que me regaló bombones o el de la cuarta que me tira los tejos y me busca con excusas y me invita a cafés que no me gustan, o aquél que me subió los colores, o la última excentricidad de la Viudita Alegre o lo del último reloj que se compró A. en China vía internet. Recibo palmaditas en la espalda y la sonrisa cómplice del camarero que me sirve el segundo gin-tonic mientras busco en el fondo del vaso de ginebra el tiempo que siento estoy perdiendo ahí sentada aunque nadie me espere para cenar en casa. Y como atendiendo a mis derivas llama E., así que cedo el testigo de bufón de la corte a otro probablemente mucho más divertido que yo. Parece quiere rescatarme, tomar un cafelito, salir de esta ciudad; su casa puede ser un buen refugio en esta noche de viernes sin nada mejor por hacer.

Pero comienza a hablar, a contar y a decir; más de lo mismo, lo de siempre y sé que él tampoco... y le quiero, aunque me agota, y yo hoy necesitaba ser la protagonista de todos los dramas, el personaje secundario, la sombra de Edward G. Robinson. Ni modo, me alejo hacia la puerta y me despido con un gesto de la mano, mientras escucho pacientemente la voz que llega al otro lado del teléfono intercalando monosílabos. El único que parece percatarse de mi huida es el camarero, el único al que le devuelvo la sonrisa, la misma con la que salgo a la calle ya transformada en mueca.

Me despido a su vez de E. con la manida excusa del no eres tú, soy yo; hoy no sería buena compañía (la misma que me hace reír a carcajadas cuando la escucho en otros); y me arranca la promesa de compartir la tarde del domingo, acepto, pero no prometo. Me pierdo entre el gentío, que es casi multitud, entre los paraguas ajenos, me aíslo con música en mis oídos e inicio el ascenso hasta mi calle, aquí siempre se trata de subir o bajar. Sigue lloviendo y paso a paso voy empapándome mientras Steve Earle dice que la lluvía llega como un ángel caído, y desearía encoger con ésta, hacerme pequeñita, desaparecer... Y por enésima vez en estos días me acuerdo de ti, como si no tuviera nada mejor en lo que pensar, como si no tuviera a nadie a quién recordar but you. Un extraño irrumpiendo sin permisos en una parte de mi vida que creía muerta, cuando ya nada queda de mí, cuando ya soy otra...
[Te debía una canción... quid pro quo]








"To a lonesome dark-eyed beauty 
on a far-off avenue 
I woke from a dream late last night 
and wanted to tell you 
When you're feelin' lonely 
when the walls around you break 
When you need someone to help you 
and heal the ache within your ache 

O let me feel your thunder 
O let your raindrops fall 
It's not a cloud this feeling that I'm under 
maybe we'll see rainbows after all 

Will you come to me in riddles 
Will you come to me in rhyme 
Will you take me on a journey 
through the netherworlds of time 
Will you let me climb your mountain 
can I swim beneath your sea 
Will you let me enter deep within 
your own infinity 
Will you bring me to your altar 
when the evening sun goes down 
where the poets weep and angels wait 
underneath your wedding gown 

Will you touch me with your midnight 
Will you speak to me in tongues 
Will you take me to your garden 
when the time for moon light comes 
Will you offer me resistance 
Will you laugh and turn me in 
when the echoes of my fingers 
cross the borders of your skin 
Will you hold me in the ether 
when I kiss your sacredness 
Will you still believe me when I untie 
the ribbons on your dress 

You don't have to be specific 
You don't have to be immense 
You don't have to mount 
or circumvent an NFL defense 
Will you stop and turn your back 
on the offerings I give 
Will you smile and turn and show me 
secret places where you live 
Will you lead me on a voyage 
Will you take me on a trip 
through the back roads and the highlands 
'round the landscape of your lip 
Will the palace doors be open 
Will you offer me the key 
Will you leave it just outside 
the garden gate for me."



Lonesome dark eyed beauty - Willie Nile





P.D. Ginger Rogers



* Versos robados a alguien que probablemente a su vez también los robó...

viernes, febrero 05, 2010

Ne me quitte pas



Me la debo a mí misma...

jueves, octubre 29, 2009

Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio


Me asalta un frase al doblar la esquina. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Quiero mostrártela. Quería escribirte. Contarte. Más de lo que ya he contado. Como si eso fuera posible. Sería un buen resumen de todo lo que tanto y tanto hablamos. Yo no lo hubiese explicado mejor. Va por ti.

"No escojas sólo una parte,
tómame como me doy,
entero y tal como soy,
no vayas a equivocarte.

Soy sinceramente tuyo,
pero no quiero, mi amor,
ir por tu vida de visita,
vestido para la ocasión.
Preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor.

Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés
uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.

Nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio.

Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningún lado.

No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien,
ni que me suba a un taburete
si quieres, probaré a crecer.
Es insufrible ver que lloras
y yo no tengo nada que hacer.

Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés,
uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.

Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es
remedio."

Sinceramente tuyo - Joan Manuel Serrat



domingo, septiembre 27, 2009

Mucho más allá



Siempre quise dedicarte una canción. No lo hice cuando aún leías esto. No era fácil amoldar tus gustos a los míos, al menos musicalmente hablando. Tampoco encontraba la canción adecuada, o quizás no era el momento y eso de "que te vaya bonito" lo tenía demasiado gastado. Las despedidas nunca se me han dado bien, aunque los que las hayan sufrido opinen que soy una experta en cerrar puertas y borrar mis huellas. Pero no, no es pericia ni empeño, tan sólo desidia. Resulta fácil no mirar hacia atras, no vaya a convertirme en estatua de sal.

"Cuánto se gritó diciendo nada

No pudimos ver con tanta luz

Yo buscaba el cielo en tu mirada

Y nunca sabré lo que encontraste tú.


Que te traigan flores las mañanas

Que no pases noches sin dormir

Que el sueño se pose en tus pestañas

Que uno de esos sueños que me sueña a mí.


Detrás del viento un huracán

Se fue formando en la cabeza

Cuando te cansas de sufrir, siempre me dejas.


Mi corazón es de cristal

No guarda nada que no veas

Sólo un pequeño resplandor de nuestra hoguera.


Mi canción que nace del fracaso

Es sólo una piel sobre la piel

Algo que se besa y sabe amargo

Es mi boca seca, nada que beber.



Pobre corazón que no sabe que decir

Si te vas por lo que soy

O por lo que nunca fui.


Hay caminos que hay que andar descalzo

Ya no te preocupes más por mí

Siempre me entra arena en los zapatos

Esta vez me quedo aquí.


Si te cabe el cielo en un abrazo

Siempre habrá una estrella para ti

Si catorce vidas son dos gatos

Aún queda mucho por vivir…"

Catorce vidas son dos gatos

martes, septiembre 08, 2009

En días como hoy


Hoy aquí es festivo. Al igual que en no sé cuántos más sitios. Hace demasiado calor para plantearse seriamente hacer algo y yo me había planteado seriamente decapar, lijar, curar y remendar un mueble, pero hacerlo a pleno sol no es muy tentador y ni siquiera es para mí, de lo contrario tal vez haría el esfuerzo. Así que me he metido en la casa que en breve dejará de acogerme, aunque espero que siga haciéndolo los fines de semana, y he cerrado contraventanas y bajado persianas, he expulsado al perro, también de prestado, de mis dominios, apagado las luces, encendido un cigarrillo (hace siglos que no fumaba), pero alguien los dejó olvidados, me he preparado un gin-tonic con los restos de la Bombay azul del fin de semana, cuando veinte personas estábamos sentadas en esta misma mesa, he puesto a Miles Davis y me he acordado de ti por enésima vez en lo que va de mes. Te he arrancado promesas para ayudar en la mudanza, con la pintura de las paredes y los paquetes planos de Ikea y no sé si debo sentirme satisfecha.

Se han acabado los cigarrillos, y la ginebra. Las tiendas están cerradas, aunque la tienda más próxima esté a cinco kilómetros. Y debería lavar el coche, y no debo olvidar que prometí regar las plantas y las jardineras de los balcones y echarle la comida al perro... pero lo único que deseo es seguir tumbada, en la oscuridad, sola...



sábado, marzo 07, 2009

Lo que dura un fin de semana



"Entre versos de Allen Ginsberg ensuciando nuestra almohada
renunciamos a ser tristes prometiéndonos mañana."

Pablo Moro

Un país que se escribe con "x" pero se pronuncia con "j". Un funeral en Berlín. Fin de semana en fuga. Conversaciones intranscendentes. Charcos y un par de botas sucias. Fútbol en la televisión. Llamadas a larga distancia. La suerte jugando fuera de juego. Huellas difíciles de borrar. Un corazón de Frankenstein. Y la lluvia, fiel a su cita que se confunde con mis lágrimas.

jueves, octubre 23, 2008

Qué te cuento ahora



"...Con un olor de olvido en los cabellos,
con un sonar de venas misteriosas..."

Vicente Huidobro


Aquellas palabras, un regalo inesperado. Cálido viento que venía del Sur... podría ponerme poética, o lo que es lo mismo, pedante, siendo práctica robarle unos versos a Cernuda a modo de explicación, de excusa o disculpa, pero ni ese es mi estilo ni parece que la paciencia sea el tuyo. El tiempo siempre ha corrido en contra y en este caso nos ha alcanzado a ambos.

Y ahora qué te cuento. Tengo la mala costumbre de llegar siempre tarde, incluso a mi propia vida... pero eso, ya lo has aprendido.

domingo, octubre 19, 2008

Te vas a quedar con las ganas...




"Te vas a quedar con las ganas.
Quién mueve los hilos.
Porque siempre bailé sola
y eché a patadas a cupido."

Te vas a quedar con las ganas de Gastelo

Llámale y dile que le echas de menos. Pero es que yo no le echo de menos. ¿Y?... Pues eso, no voy a mentirle. ¿Y?... Ya sabes que yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento digo la verdad. ¿Y?, no me vengas con babayaes, mentir es fácil, efectivo y tú lo necesitas. ¿Y por qué iba a necesitar yo eso? Porque una oportunidad así sólo pasará esta vez por delante de tu puerta. La que dice tonterías eres tú ahora. Te arrepentirás, lo sé. Eso suena a maldición. With every wish there comes a curse. ¿No le echas de menos de veras? No le echo de menos, ni siquiera un poquito, pero si echo de menos a la persona en la que me convierto cuando estoy con él. Eso, me temo, no sólo no es lo mismo, sino que tampoco creo que sea suficiente.

lunes, octubre 13, 2008

Cuando el destino nos alcance


"I listen to the radio

Not music but the talk shows

I watch a lot of PBS and BBC

I don't want to meet the press

I'm scared, I'm scared of what I see

The only thing I recognize

Is the pain in my side

And the hunger that I feel

Is the only thing that is real"


I wish I were de Martha Wainwright




Siempre he creído, puede que equivocadamente, que eras tremendamente inteligente, maduro, íntegro y decente. Que seas orgulloso, como pocos, vamos a dejarlo al margen, puede que también me equivoque en eso. Que yo no soy nada de eso creo que hace tiempo te quedó claro, y es que ni siquiera el orgullo me puede tan acostumbrada como estoy a caerme y levantarme, a equivocarme y a rectificar, a perder y tener que volver a empezar. Nos parecemos, aunque afortunadamente para mí, yo soy mucho más simple y mis armarios están libres de fantasmas. Es lo bueno de haber hecho tantas mudanzas, una acaba quedándose tan sólo con aquello que entra en un par de maletas.

Supongo que en parte eso es lo que me gusta de ti. Esa aparente sensatez con la que te enfrentas a todo, que en realidad no es tal, tan sólo una cortina de humo y un modo de marcar distancias. Al final la sensata resulto ser yo pese a mi incontinencia verbal y ése decir lo que pienso sin pensar lo que digo que siempre me acaba pasando factura y pese a esos silencios ante los que finges, increiblemente mal, desconcierto.

Dicen que lo que no te mata, te hace más fuerte, y puede que al contrario de lo que dice esa premisa, lo que un día puede atraerte de una persona puede volverse en su contra.

Demasiado aferrada a los melodramas y aunque ambos hemos visto demasiadas películas decidiste obviar, unilateralmente, que aquél era el momento perfecto para montar una escena. Debo confesar que eso me defraudó, pese a todo lo bueno que diga de ti y lo poco a favor que diga de mí. Hay momentos para dejar las buenas formas a un lado y los principios de caballero andante.

Una vez te conté la historia del innombrable noruego cuando un buen día le di con la puerta en las narices y me largué escaleras abajo, nada de esperar al ascensor, no tenía derecho a réplica... "Hasta nunca, no te digo hasta luego porque no tengo la más mínima intención de volver a verte"... No tuve tanta suerte, un par de semanas después me lo encontré frente a frente en un tugurio de Cimadevilla. Venía hacia mí con sus ojos azules inyectados en sangre, blandiendo amenazante su vaso de Jack Daniel's y soltando una retahíla inteligible de lo que creí entender que eran insultos y algún que otro reproche. Me enternecí por momentos, y es que era tan guapo, me habría equivocado... La incertidumbre se mantuvo durante escasos cinco segundos, tiempo suficiente para recordar la lista de agravios, aún vigentes, que me habían llevado a la determinación de dejarle plantado aquella mañana. Me di la vuelta y le dejé allí gritando. No volví a verle más y excepto por un par de sms a destiempo y a altas fiebres de la madrugada días después, no le contesté, nunca volví a saber nada de él.

El odio, y no la fe, es el que a veces mueve montañas.

sábado, septiembre 27, 2008

Un buen día



"He estado con Erik hasta las seis
y nos hemos metido
cuatro millones de rayas.
Y no he vuelto a pensar en ti
hasta que he llegado a casa,
y ya no he podido dormir
como siempre me pasa."

Un buen día
de Los planetas


No sé si esto hará a una persona un poquito más feliz. Que dependa de mí alegrarle aunque sea de forma mínima a alguien el día o la mañana me llena de orgullo y satisfacción parafraseando al ciudadano Juan Carlos.

La otra no me gusta, para decirle a alguien que se quede en el tajo ya tengo a Paquita (la del Barrio), en cambio en la simplicidad a veces se encuentra la belleza. Y he dicho a veces, no siempre. A veces se puede reducir el tiempo. A veces, no siempre, sólo somos palabras... y como gasto papeles recordándote aunque siempre el abecedario comience por A.

domingo, agosto 10, 2008

Nuestra fiesta ha terminado



"Tonight there's fallen angels
and they're waiting for us down in the street
Tonight there's calling strangers,
hear them crying in defeat
Let them go... [...]"

Drive all night - B. Springsteen


Dicen que el whisky no deja resaca. Dicen... Dice Ana, experta en remendarse el corazón a golpe de tacón y sonrisas, que una no tiene que ser, sino parecer. ¿Qué nos queda pues?

Una conversación al amparo de las sombras y el Jack Daniel's como si aún tuviéramos algo que decirnos; tú probablemente así lo creas. Acaso esperas mi asombro, que poco me conoces.

Ya sabes lo que yo quiero, no estás dispuesto a dármelo y a veces finges no saber. Yo haría lo mismo, supongo, o tal vez no, de estar en tu lugar y tampoco estoy yo dispuesta a aceptar lo que tú me ofreces. No hay acuerdo posible y aunque perdamos ambos, yo simplemente dejo de ganar, esa es la diferencia.

domingo, julio 13, 2008

Somos lo que fuimos




"Porque el mundo es injusto, chaval,
pero si me provocan
yo también sé jugarme la boca,
qué te voy a contar"

Joaquín Sabina


Hubo un tiempo en el que de encontrarnos, supongo nos hubiéramos parado en plena calle saludándonos con los besos de rigor y mal mostrando un interés no sentido. Claro que ese tiempo ya pasó y a día de hoy si eso ocurriera fingiríamos no reconocernos y hundirías la mirada en la portada del periódico que seguro sigues llevando bajo el brazo, El país, y yo pretendería parecer interesada en algún escaparate. Al fin y al cabo eso es lo que se hace con los ex-amantes que una deja atrás, fingir que nunca los ha conocido, que nunca han existido, que nunca se ha compartido colchón, sudor y confidencias, quién sabe si el asiento trasero de un coche (no en este caso, por aquel entonces tú no tenías coche y el mío era demasiado incómodo y pequeño).

Y digo bien si hablo de los que una deja atrás porque siempre he sido yo la que ha puesto punto final, la que dice "ahí te quedas", la que se despide con un "hasta nunca", con "no te digo hasta luego porque no pienso volver a verte, ni a llamarte, ni a reclamarte, ni a llorarte...", esto último bastante improbable, haberles llorado antes, mucho menos luego, eso lo reservo para los otros, para los que dejaron de llamarme, de reclamarme, de buscarme... para los que nunca me llorarán, ni me lloraron, para los que pasaron ese límite, esa frontera que separa dos cuerpos que dejan de serlo para convertirse en vísceras latentes.

Tú fuiste, obvio, de los primeros. Asumiste tu papel a la perfección. Casado, del rollo mi mujer y yo ya no tenemos nada en común, ella hace su vida, yo la mía, somos amigos pese a todo, nos estamos dando un tiempo... ¿Acaso te he preguntado yo, te he pedido explicaciones o que me cuentes tu vida?. Bien, no insististe y eso te hizo ganar puntos. No adoptaste la pose de sufridor impenitente que tan mal os sienta a algunos y tan poco creíble resulta. Y como dijo el flaco de Úbeda, si me pides perdón socorro pido, si te sobra un orgasmo me lo ingresas en la cuenta de semen del olvido...

miércoles, febrero 13, 2008

Silencio y desafíos



"No me cuentes después, no me jures quizás,
cuando pienses tal vez no me trates de usted,
no me digas jamás,
dale cuerda al reloj, corazón, cuando quieras volar;
si la gente me llama Pasión por algo será… "

Pasión Vega


Ayer volvías a salir en la tele, en el noticiero para ser más exactos. De un tiempo a esta parte te has hecho famoso y sales en periódicos e informativos, y la gente habla de ti e incluso te convierten en el protagonista de quejas y reclamaciones en la sección Cartas al director. Ocupas un despacho en el insomne e innombrable edificio administrativo, colgada la bata y exiliado de la profesión de la que tan orgulloso te sentías. Un chófer a tu permanente disposición y la corbata como perenne uniforme. Aguantas estoicamente insultos e improperios, descalificaciones y malas palabras, parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo en ello. No te conocen, obviamente. Si lo hicieran ni se creerían lo acertado de su juicio aunque lo cortés no quite lo valiente.

miércoles, enero 16, 2008

Pasos en el tiempo




"De qué me sirve tu cuerpo,


si lo administras con saldos de lo que quieres darme,


de qué me sirve tu boca,


si se te caen los besos y los recojo humillado."




Ricardo Arjona


Fue un tipo de esos de los que creí estar enamorada (ahora sé que eso no fue amor). Uno de los dos importantes a nivel erótico sentimental, más lo primero que lo segundo. El primero y único que me dejó por “otra”, aunque luego a esa “otra” la dejara por “otra” y a esta tercera otra por otra “otra”. A partir de la cuarta le perdí la pista a sus “otras”, que no a él, puesto que dejaron de ser amigas y/o conocidas (detalle agradecido en su momento) aunque me consta que aún hoy, pasado cierto número de años, sigue cultivando con fruición la colección de “otras” y la práctica de la monogamia sucesiva con breves lapsus de tiempo donde no lo es tanto, sucesiva, digo.


Nos cruzamos esta mañana bajo una infame tormenta y lo que fue no será jamás, como si nunca hubiese sido, perdidos entre el tráfico y la niebla, helados los pies.


No sé si alguna vez lo hicimos, pero desde luego hoy ya no nos necesitamos... y yo sigo festejando.

sábado, diciembre 08, 2007

Despertar


"...No lloro por ti

Lloro por lo mucho que queria este momento

Y aqui estas tu de rodillas

Y me importas un pimiento"

Nacho Vegas/Christina Rosenvinge


Hoy no me maquillo
porque el pueblo es muy pequeño


Las Divas
, si de algo saben,
es de demografía:
hace tiempo que la gente emigró de los teatros
por su culpa.

Divas de David Refoyo



Supongo que tendría que habértelo dicho. Las personas que me gustan, cuando menos lo intentan, aunque no siempre lo consigan. Pero me parecía tan evidente. No esperes nada si no estás dispuesto a recibir. No exijas aquello que tú no estas dispuesto a dar.

Fue todo tan rápido. Tras años, cuántos, dos o tres, tal vez más, de pronto todo se precipitó y a principios de verano fingimos, porque no dudo que ambos fingimos, descubrir en el otro algo que antes nunca habíamos visto. Probablemente tan sólo necesitábamos creer encontrarlo. Fue lo que se dice estar en el lugar adecuado en el momento indicado, y todo lo demás carecía de importancia.

Recién finalizado tu primer año post-divorcio, arrastrando palabras y huéspedes que te acompañarán hasta el final de tus días no eras el tipo más recomendable al margen de nuestra proximidad laboral. Pero yo no tenía ni la más mínima intención de enamorarme de ti y que tú lo hicieras francamente no me importaba.

Rápidamente aprendimos nuestro papel lleno de palabras veladas y medias sonrisas, tardes de sol y cenas de viernes. Bien decías que nuestra ¿relación? era perfecta, que en ella no cabían formalismos, saludos ni despedidas pero un buen día debiste olvidarlo o tal vez te tomaste demasiado en serio a ti mismo.

Te enfadabas, estoy convencida de que realmente lo hacías aunque a los cinco minutos te disculpases y a los diez se te hubiese olvidado, hasta al próxima vez al menos, y digo bien, te enfadabas porque yo prescindiera precisamente de todo eso de lo que orgullosamente proclamabas carecía nuestra relación. Si no me despedía al irme a casa, si no te buscaba para darte los buenos días, si no te acompañaba en la hora del café, si no te adelantaba mis planes para un fin de semana en el que yo no contaba para tus planes.

Por el contrario rara vez recibía tus buenos días o un beso de despedida, nunca me avisabas con antelación si cancelabas una cita en el último momento porque tu querido F. necesitaba un hombro con el que llorar y tras un escueto no puedo, F. me necesita, desaparecías durante no más de un par de horas para después llenar mi buzón de tu aburrimiento y hartazgo de F. detallándome como si a mí me importase o te hubiese preguntado todas tus supuestas circunstancias con él. Por el contrario era muy de agradecer que nunca me interrogases acerca de mis “desapariciones”, tras tu enfado inicial, puchero de niño chico, optabas por el silencio, como si prefirieses no saber, como si no sabiendo no hubiese pasado, como si te importase y ojos que no ven, corazón que no siente.

Pero claro que no te importaba, lo mismo que a mí no me importaban tus escapadas con F. que por ratos se travestía de Carmen, de Paula o de Sofía. Que una cosa es aceptar las reglas de un juego y otra es creérselas. Y yo, que juego mal hasta el parchís, pronto me cansé de jugar. Tú por el contrario parecías encantado, te alejabas para volver de nuevo con más exigencias y volver a alejarte, yo tan sólo esperaba que en una de esas desaparecieras del todo aunque tuviera que seguir viéndote todos los días en el trabajo, tengo una capacidad infinita para ignorar a las personas si me late.

Consideraba, aunque a esas alturas ya lo dudaba seriamente, que éramos dos personas adultas y que actuábamos con conocimiento de causa. No estaba acostumbrada a tratar a tipos como tú, suelo rodearme de personas, hombres y mujeres, supuestamente maduras y consecuentes de sus actos y francamente estaba más que cansada de esa situación llena de reclamos y sin que en ningún momento tú me preguntases qué era lo que yo sentía o quería, y no te culpo, porque si bien tú no preguntabas yo tampoco contaba. Porque ese era el juego y aunque a ti se te debió olvidar, a mí no, querido, a mí no se me olvida nada...

domingo, noviembre 18, 2007

Espejismo

"Aunque tú no lo sepas

me he acostado a tu espalda

y mi cama se queja

fría cuando te marchas."

Q. González/E. Urquijo

Cuando aprendas a estar solo, cuando sepas lo que quieres. Cuando me escuches...Ejercicio inútil. Buscando maneras de aprender. Y todo lo demás, también...

Extraños acercándose demasiado...

domingo, octubre 14, 2007

Palabras que no encuentro

"...when it`s cold and there`s no music
well your old hometown is so far away but,
inside your head there`s a record
that´s playing a song called..."

Tom Waits


Sólo puedo decir... gracias. Tal vez no te las merezcas (no tengo claro quién ha ayudado más a quién aunque probablemente el verbo ayudar no sea el más adecuado). Por lo demás... ya puedes comenzar a maldecirme, aunque no lo merezca...

sábado, julio 07, 2007

Cruce de caminos


"I remenber those snow-capped mountains
and a song on F.M. 93 oh my darling
I have grown with you
but my roots on both sides of the sea."
Noa


Se pasaba las tardes fumando al sol en el Parque María Luisa, viendo la vida pasar, como a él le gustaba recordar. Allá, en Sevilla, practicó su incipiente español, y en contra de lo previsible, llegó a hablar un más que correcto castellano sin rastro de acento andaluz. Era un apasionado de la Semana Santa (sevillana). Le emocionaba la "madrugá", aun sin entender muy bien de qué iba todo eso. Siendo completamente agnóstico y habiendo recibido una educación religiosa protestante decidió declararse en rebeldía y hacerse devoto del Cristo de los Gitanos por ser una figura masculina. Decía que estaban en minoría, ya que mantenía una curiosa teoría acerca de las vírgenes y la devoción popular sevillana. No sé si su "afición a las iglesias" comenzó allí, yo le conocí un par de años después de su experiencia sevillana), afición o interés que me contagió y aún mantengo. La primera vez que me propuso entrar en una iglesia le miré con cara total de asombro.....pero cuando has perdido el último tranvía, debes esperar más de una hora bajo la marquesina, la temperatura es de cero grados (y bajando), ha comenzado a nevar, y no tienes ni un céntimo en el bolsillo, una iglesia se convierte en el mejor de los refugios. A determinadas horas siempre están vacías, sus puertas abiertas, y nunca deja de ser lugar cálido en el que sentarse... Siempre me gustó el olor a incienso.



"Si ves Moldava abajo, río abajo -frente a la Isla de Kampa y el Molino del Búho- un cubo de basura tiernamente mecido, dulcemente mecido hasta el agotamiento..."

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