domingo, septiembre 23, 2007
martes, septiembre 18, 2007
Piérdeme el respeto
A continuación dos de sus grandes hits:
Tres veces te engañé
Y mi preferido, aunque confesaré que la elección es difícil, Piérdeme el respeto
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Daeddalus
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Etiquetas: High fidelity
Un tiempo mejor
La última vez que jugamos al dos por dos yo acabé con el uno equivocado y no fue consuelo saber que nadie contó con la suerte en el reparto así que fue un alivio ver que por primera vez nuestros gustos caminaban en direcciones contrarias, los mismos que siempre comían del mismo plato, cediéndose, por supuesto, educadamente, los turnos.
Que yo no entendiera qué carajo encontraba ella en semejante tipo era lo de menos. Yo no le pedía su opinión sobre mis respectivos, consciente de que en muchos casos ésta sería completamente reprobadora. La base de nuestra amistad ha sido siempre el respeto y tratándose de dos personas adultas y supuestamente maduras poco espacio queda para recriminar a la otra los errores que en nuestra opinión se cometen. Nunca le dije nada malo acerca de él, tampoco bueno, es cierto, y no por falta de múltiples esfuerzos por mi parte en tratarle y conocerle con el fin de descubrir esas maravillosas cualidades de las que ella siempre alardeaba. Es tan buen tipo, siempre decía… Pero yo sólo veía a un tipo gris, de media sonrisa, feo, esto probablemente fuera lo de menos, porque sobre todo era pobre, pobre de espíritu. Claro que en noches deslenguadas le hacía entender que esa "no relación" era una pérdida de tiempo. Nunca he entendido el sentido que puede tener amar a alguien que te ignora, que te llama con el cambio de estaciones o cuando le ha dejado plantado su última novia.
Nunca me ha gustado dar consejos ni acudir a moralidades, las más de las veces estúpidas, pero el amor es demasiado valioso para desperdiciarlo con quien no merece la pena…
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Daeddalus
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Etiquetas: Anatomía de la señaldá, Área de prioridades
domingo, septiembre 16, 2007
No dejes de venir, quiero decirte adios...
En tus dos lenguas hoy estuve triste;
en la que habla de misericordia
y en la que arde ilícita.
En dos alambres puse mi esperanza.
Estoy viendo dos muertes en mi vida.
Llegan los números de Antonio Gamoneda
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Daeddalus
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Etiquetas: Área de prioridades, High fidelity, La poesía como un arma
jueves, septiembre 13, 2007
Cuando mi corazón deja de existir
Luz, silencio y sumisión. Tantas cosas por decir y tan pocas por callar que aún no comprendo por qué no tenemos (o queremos) nada que decir (nos).
Suena Emmylou Harris (la gran dama de la música vaquera, que diría el malogrado Enrique “Los Secretos” Urquijo) cantando por Cohen esa canción que escuchaba hasta la saciedad en los interminables trayectos en tranvía durante aquel otoño en el que como náufragos nos asíamos a la inocencia ya perdida y nunca recuperada.
Espejos, hueso, cenizas y dulces mentiras entre veladas verdades, de ésas que uno nunca dice porque la verdad, tantas veces, no es más que una mentira.
Y luego dicen (otros) que la vida es puro teatro.
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Daeddalus
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Etiquetas: Anatomía de la señaldá
martes, septiembre 11, 2007
Cansada de unos pies que sólo saben caminar
La vida que tá siendo yá foi
cuando acabes de ller estes palabres
[...]
Suelta la lluna de Xuan Bello
No es necesario mirar al cielo... en ocasiones la soledad tiene alas.
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Etiquetas: High fidelity
sábado, septiembre 01, 2007
100 películas
Fue un juego que propuse hace tiempo y quedó incompleto, 100 películas, 100 escenas y 100 números. Si alguien se anima a completarlo.
(Para que os entretengáis durante mi ausencia que sé os resultará ciertamente larga y penosa.)
La lista, casi completa... acá.
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Etiquetas: Desde la séptima fila
A veces en octubre es lo que pasa
artificiosidad. 1. f. Cualidad de artificioso.
artificioso, sa. 1. adj. Hecho o elaborado con artificio, arte y habilidad. 2. adj. Disimulado, cauteloso, doble.
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Etiquetas: Área de prioridades
viernes, agosto 31, 2007
Área de prioridades
aquí estoy yo,
gobierno y mando,
si al pasar por Castilla
y ver el sol crujiendo tras
los olmos,
uno no sabe dar gracias a Machado.
De nada sirve
montar revoluciones, modernizar
las leyes,
si al entrar en Moguer y abrir sus muros
blancos,
uno no escucha, como un geranio púrpura,
la voz en los balcones de Juan Ramón
Jiménez.
Muy poco importa
marcharse tan de prisa a tantas partes
a todas a ninguna,
sin pararse una vez, y al coger nuevo
aliento y mirar el camino,
sentir sobre la piel: Palabras
para Julia.
Sin duda alguna,
España no va bien, como el resto
del mundo y el fondo de la vida.
Necesitamos agua, pan, un poco
de esperanza. Y poesía.
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Daeddalus
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Etiquetas: Área de prioridades, La poesía como un arma
jueves, agosto 30, 2007
La realidad no es verbal
Hablar cansa: es indecible lo que esComo se sabe: la realidad no es verbal
(cansa el cansancio de decir esto mismo) [...]
Enrique Lihn
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Etiquetas: Afinidades electivas
miércoles, agosto 29, 2007
Sucesión de sí mismo
Precisamente no creo que tenga que explicárselo… lo poco que “sé” de música clásica se lo debo a él. ¿Acaso no recuerda que nos dormíamos siempre con los conciertos de Brandenburgo y que la Pasión según San Mateo le hacía llorar?.
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martes, agosto 28, 2007
Adivina quién viene a cenar esta noche
Apenas han pasado un par de semanas y he cambiado radicalmente de opinión, tanto que en un acto casi desesperado y pueril he cambiado el nombre del blog, ligeramente, tan sólo añadiendo una s al final y rogando a ese Dios al que algunos le rezan para que sea suficiente y despistar a un cierto lector no deseado.
Es lo que tienen esas maravillosas herramientas que permiten identificar a tus lectores, su dirección IP, su localización, el número de veces que te visitan o el tiempo que supuestamente dedican a leerte y que de cuando en cuando te dan un susto como cuando esta mañana y tras muchos días sin mirar las estadísticas me encuentro con que alguien a las 8:30 se ha conectado desde cierto lugar del mundo y como Anette y yo ya nos hicimos íntimas reconozco perfectamente esa IP puesto que refleja mis propias visitas días atrás.
Cuando leí a Trybeca hablar de su invitado non grato traté de hacer un repaso mental de todas las personas que pudieran suponer eso mismo para mí. La lista se quedó en blanco y concluí pensando que eso a mí jamás me pasaría. Pero siempre hay alguien, debí de haberlo sabido, alguien a quien le negamos el derecho de descubrir ese otro yo que no por virtual deja de tener el mismo derecho a la existencia que el real... a la existencia, a la privacidad o a la intimidad.
El juego es que yo escribo y tú me lees (ya he dejado de asombrarme y preguntarme cómo es posible que alguien me lea). Yo muestro, cuento o exhibo lo que me apetece o me late. Íntimo, inverosímil, privado, ficticio, pudoroso, real, autobiográfico o exhibicionista. Tú no me conoces, no sabes nada de mí excepto por lo que aquí escribo y de tu lado está la potestad de creer, juzgar o construirte un personaje.
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martes, agosto 21, 2007
El test de Proust
2. La cualidad que deseo en un hombre: La honestidad.
3. La cualidad que deseo en una mujer: Véase la respuesta n° 2.
4. Lo que más aprecio de mis amigos: Que a pesar de conocerme como me conocen me quieran como me quieren y algunos hasta me respeten.
5. Mi principal defecto: Véase la respuesta n° 1.
6. Mi ocupación favorita: Perder el tiempo eligiendo yo la forma de perderlo.
7. Mi sueño de felicidad: Dicen, y estoy de acuerdo, que la felicidad completa no existe, pero de hacerlo supongo sería disfrutar en todo momento de lo que uno hace o siente.
8. Lo que para mí sería la mayor desgracia: Mi abuelo siempre decía que todo tiene remedio excepto la muerte y en todo caso la muerte ni siquiera sería una desgracia para mí sino para los que me lloraran, si es que alguno hubiera.
9. Quién me gustaría ser: Me conformo con ser yo y a ratos hasta me gusta.
10. Dónde me gustaría vivir: Al lado del mar en cualquier lugar donde sea perceptible el cambio de estaciones.
11. Mi color preferido: El verde (musgo) y tal vey el azul oscuro casi negro.
12. La flor que más me gusta: Los lirios.
13. Mi ave favorita: Últimamente me he encontrado con muchos cuervos, patos y cisnes. Pero los primeros me resultan un tanto siniestros y los últimos un tanto agresivos.
14. Mis autores preferidos: Javier Marías, Juan Benet, Enrique Vila-Matas, Julio Cortazar, Thomas Mann, Philip Roth, Robert Walser...
15. Mis poetas favoritos: Jaime Sabines, Oliveiro Girondo, Luis Cernuda, Ángel González, José Hierro, Fernando Pessoa, Leopoldo María Panero...
16. Mis héroes de ficción: Ignatius J. Really, Cyrano de Bergerac, el Conde Drakula (de Stoker), Sherlock Holmes.
17. Mis heroínas de ficción: Maria Tura (Carole Lombard en Ser o no ser), Lady Macbeth, la Maga, Miss Kelly (Ava Gardner en Mogambo), Anna Karenina, Ninotchka.
18. Mis compositores preferidos: Bach por encima de todo y de todos.
19. Mis artistas favoritos: Goya por encima de todo y de todos.
20. Mis héroes en la vida real: No existen los héroes de carne y hueso, si acaso admiro el talento musical que yo no poseo o lo bien que camina una mujer con unos tacones de vértigo.
21. Mis heroinas históricas: Siempre me gustó la reina Isabel la Católica no por católica sino por reina.
22. Los nombres que más me gustan: Clara, Jimena, Carlota, Lucía, Claudia, Mateo... incluso hasta el mío.
23. Lo que más odio: La estrechez de miras, la intolerancia y los cacahuetes.
24. Los personajes históricos que menos me gustan: Si ocupan un lugar en la historia por algo será y no seré precisamente yo quien los juzgue.
25. La reforma que más aprecio: Supongo que el cambio de la tarima de mis suelos no entra en la categoría de "reformas", en todo caso tal vez la transición espanola pese a sus muchos defectos.
26. El don de la naturaleza que me gustaría tener: Talento musical.
27. Cómo me gustaría morir: Ya lo dijo Woody Allen, no es que le tenga miedo a la muerte, es que no quiero estar allí cuando suceda.
28. El estado actual de mi alma: Cerrada por reformas. Próxima apertura.
29. Las faltas que puedo soportar: Todas siempre que me sean ajenas y no tengan que ver con la falta de higiene corporal.
30. Mi lema: Divide y vencerás.
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martes, agosto 14, 2007
De ratones y hombres (IV)
El segundo paso es detallar desde la altura o el color de ojos a la religión que se profesa pasando por el sueldo del mes. Como entre las múltiples opciones que ofrecen siempre está la de “no sabe no, contesta” yo me salgo por la tangente y le marco una cruz.
Más tarde piden foto. Se trata de ser sincera, reitero, pero no tanto, así que pongo una foto mía pero en la que no parezco yo.
Y voilá, ahora ya sólo requiere la aprobación de no sé quien y ya puedo comenzar mi búsqueda si es que no me encuentran antes a mí, lo que sucede casi de inmediato.
De repente aparece un alguien en el Messenger que solicita ser agregado, una dirección completamente desconocida a la que le abro la puerta y que me saluda con un “te vi en el portal nº 1…”. No puedo evitar maravillarme de semejante rapidez y eficiencia, va a ser verdad que son los número uno. Y tampoco puedo evitar preguntarme de dónde ha sacado ese tipo mi dirección. Aquí es cuando me percato del error de haber elegido ese nick pues parece que la perspicacia de la gente no tiene límites y dado que el famoso portal no deja de ser un timo en el que si no pagas no tienes acceso a contactar con nadie se hace necesaria la picaresca de agregarle un “@hotmail” a cada apodo y probar suerte a ver si detrás hay una buscadora o buscador. Este chico bien debía saberlo y yo bien debía ignorarlo.
-“hola”
-“tas ahí?”
-“buenos dias”
-“bonjour mademoiselle”
-“tu parle francés”
-“hola”
-“alo”
-“tas ahí?
Todo esto son los saludos del tipo en cuestión, así de golpe, y seguidos. Primera impresión… impaciencia.
Contesto finalmente con un lacónico “Hola”.
-“menos mal, te salude antes y nada, ocupadita”
Digo que no, que no lo estoy, ya puestos, “from lost to the river”…
Sigue él en su cuasimonólogo:
-“Soy de *, tu donde y edad”
Me siento abrumada ante tanta pregunta y así se lo hago saber, a lo que el contesta “toi conociendote” (y yo no me había enterado).
Sigue hablándome de él, dice que es libre y además sin pareja. Qué diferencia hay, le pregunto, entre ser libre y estar sin pareja.
-“es ke puedo ser libre y tener roce sin ataduras”
No lo entiendo muy bien pero no importa, él sigue:
-“busco de ti si te parece bien amistad amigos en salir tomar algo ir al cine viajar etc y quien sabe si surje algo mas sinos gustamos si te parece bien”
A mí todo me parece bien entre tanto parecer bien y él vuelve a la carga:
-“ke te gustaria conmigo, yo busco amistad y lo que surja, no con cualkiera, sin conocer antes primero para amistad y lo que surja”
Llegados a este punto estimo que sería necesario aclararle que yo no soy de las de amistad y lo que surja (que horripilante expresión por cierto). Conclusión a la que llega él:
-“ok entonces prefieres estar sola y aburrirte, sin salir ni pasear ni ir al cine, vamos nada de nada, ok tu misma siento molestarte , cuidate adios, eliminare adios”
Desaparece, pero no por mucho tiempo, y eliminar me parece que no me ha eliminado porque al rato un "hola", y vuelve a la carga con preguntas acerca de mi estatura, peso o si tengo foto. Trato de ser amable, zafándome como puedo hasta que de repente me dice:
-“curiosidad si puedo saberlo...tus pechos miden 90? o mas”
Cara de pasmo, creo que la última vez que me hicieron esa pregunta fue a los veinte y entre amigas probándonos ropa y envidiando-admirándonos unas a otras lo que a unas les sobra y a otras les falta. No puedo por otro lado dejar de incidir en la curiosa pregunta, pues no pregunta la medida de mis pechos, sino si estos miden 90 o más. Tal vez no sepa que los hay más pequeños y no digo que los míos lo sean.
Considero que debo darle una oportunidad, no voy a tirar la toalla a las primeras de cambio, y me reprimo contestando educadamente que esa cuestión es por completo improcedente. A lo que él replica:
-“ok no me lo digas, busko amistad y lo ke surja, tu foto no se ve bien”
No puedo evitar decirle que tampoco la suya se ve bien y no por eso le pregunto el tamaño de su pene. Iba a decir polla, pero me contuve tratando de aparentar ser señorita bien educada.
-“si kieres saber mi pene te lo diria, no tengo nada ke esconder ni tengo pudor”
No se trata de pudor salao, sino de que no me interesa lo más mínimo el tamaño de tu pene, además el tamaño no importa (¿no importa?).
-“soi mui sincero no toi jugando contigo, eh, amistad y lo ke surja, te parece muy bien'”
A mí todo me parece bien, excepto cuando se escribe con “k” y sin comas ni ningún tipo de signo de interrogación. Básicamente porque me cuesta mucho entenderle.
Ipso facto rectifica, detalle que me enternece:
-“amistad y lo que surja, te parece bien?”
Creo que ha llegado el momento de zanjar la conversación y con un manido creo que no nos entenderíamos me despido. Pero él sigue:
-“tu que buscas, y que en contra tienes... por lo que veo eres algo negativa”
-“veo ke no eres educada en saludar a la gente”
-“no me interesas eliminare adios”
Pero aún no me ha eliminado, creo… entre medias me ha dicho que tiene 37 y vive solo en un piso nuevo en una urbanización de las afueras. Está claro que no es lo que yo busco, ya tiene piso y en todo caso yo no quiero vivir en una urbanización en las afueras.
Feliz verano (o lo que queda de él), me voy a escalar montañas.
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lunes, agosto 13, 2007
De ratones y hombres (III)
No, la vergüenza no se debe a eso. Tampoco a que desde !!!febrero¡¡¡ no haya sido capaz de decirme nada del asunto a mí, su mejor amiga, o eso creía hasta ese momento... La pregunta inevitable, obivo, es saber si le ha hablado de mí, su mejor amiga (reitero).
De pronto comienzo a entender. Todo empezó aquella mañana en la que fingió una gripe para no ir a trabajar y se quedó en casa perdiendo el tiempo, entre otras cosas en internet, y cuando sin querer llegó hasta esa página de contactos y comenzó a fisgonear entre fotos y perfiles de chicas de su ciudad hasta encontrarse con la foto de la innombrable Camelia (la texana).
A día de hoy desconozco los mecanismos mentales que le llevaron a consultarme a mí en calidad de fisonomista, pero una vez yo le confirmé sus sospechas, sí, era ella, su cabeza entró en ebullición. Me pregunta qué creo yo que puede estar haciendo la Camelia en ese sitio, recordándome por si lo había olvidado que tenía novio, el otro, y que de eso no cabía duda.
-"Pues no sé, chico, tal vez no le vayan bien las cosas, o sea un divertimento o busque amigos o un polvo, yo qué sé. No soy la persona más indicada para intentar comprender los actos e ideas de Camelia. Nunca fuimos grandes amigas y apenas hubo confidencias entre nosotras. Ya sabes que no nos llevábamos precisamente bien. Teníamos ambas (buenos) motivos."
Le deja a él por el otro (lo que no cuenta Jens es que llegó a él dejando a otro tipo), y estando con ese otro, se anuncia en internet en busca de morenos entre 26 y 32.
Con esa idea que a mí pronto se me olvida, pues regreso a la discusión con Jesucristo Superstar, dimos por concluida la conversación “mensaggeriana” y al menos por mi parte le di carpetazo a la historia.
Aquí hay un salto al vacío en la historia que me cuenta Jens... además Finito ha entrado a matar y los abucheos son ensordecedores. Pitos, gritos de “vete pa casa mocín”, “arrímate más, ho”, “vete a vender exclusivas en el Hola”, “nun vales pa ná” y un largo etc. Cortó una oreja pese a todo (y eso creo que es bueno) aunque por el tendido se decía que no se la merecía. Y comenzó a llover.
Cuando Jens vuelve a la historia se salta varios meses de los que no merece la pena añadir detalles. Obviamente el acercamiento a Camelia fue inútil pero no así a un buen número de féminas. Y entonces apareció, llamémosla Nora… y lo que sigue es muy vulgar y manido y no lo contaré aquí. Chico encuentra chica y aún siguen en esa fase.
Llega el quinto de la tarde y la genial propuesta de Jens de que debería hacer lo mismo.
-“ ¿Qué es lo mismo que debería hacer mi querido holandés errante?”.
-“Poner un anuncio en ese portal nº 1 para buscarte un novio decente y dejar a esos “babayos” con los que te acuestas, porque supongo que no haces otra cosa con ellos”.
-“Una gran idea, querido, gran idea. Pero de poner un anuncio en busca de algo o de alguien no sería en busca de novio sino de algún tipo aparente dispuesto a pagar conmigo a medias una hipoteca, que me temo va a acabar siendo la única posibilidad para agenciarse una casa.”
Me senté frente al ordenador, busqué la página y me dispuse a hacerlo. Pero un ataque de cordura de escasos dos segundos de duración me lo impidió y me dedique a otros menesteres más provechosos y placenteros.
Al día siguiente, el domingo, tenía previsto ir a la playa. O mejor dicho y de ser sincera, había quedado con unos amigos, en el caso de que hiciera buen tiempo, cosa harto improbable según las previsiones meteorológicas y precisamente en base a esas predicciones había aceptado su invitación con el convencimiento de que al final no iría.
Son una pareja encantadora, mis amigos, digo. Pero tienen un pequeño gran defecto. Un hijo. Y no me entiendan mal, a mí me encantan los niños, los adoro. Pero éste queda bastante lejos de ser precisamente eso, un niño. Es un pequeño monstruito consentido, maleducado, avaricioso y tirano, y bien sé que una criatura de ocho años no es precisamente la responsable de su educación. Pero tras varias experiencias algunas de ellas playeras con ese reyezuelo de escasa estatura se me han quitado las ganas de encontrarme con ellos si hay niño por el medio. No es francamente agradable tener que pasearse con un crío que va rompiendo y dando patadas a todos los castillos de arena que a su paso han construido sus congéneres o cuya mayor diversión es cargar con todos los utensilios playeros de estos últimos, negándose rotundamente a devolverlos bajo la mirada reprobadora de sus padres, a la que le sigue un alzamiento de hombros a modo de disculpa. Una no sabe si hacerse un agujero en la arena y meterse en él cuando el niño celebra sus gamberradas con un grito que se oye en toda la playa de “mira lo que hago, tía” (que yo no soy tu tía, carajo, que ya tengo sobrinos y bien educados por cierto) y lo que hace es tirar cubos llenos de arena y agua en los bañistas que toman el sol. Es decir, que fue un alivio que amaneciera nublado y “orbayando”. Llamada de disculpa, ya nos veremos otro día… La cordura que me había invadido la madrugada anterior se disipó y me dispuse seriamente a buscar a mi media naranja vía internet (y bien sé que somos o deberíamos ser naranjas completas).
Bueno, mi media naranja según Jens y un tipo aparente con el que compartir hipoteca, según yo.
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