lunes, octubre 04, 2010

A la mierda el título... y la canción y hasta la foto

Por favor, por favor, por favor...








[Esto es como lo del camello cojito... lo quiero, lo quiero]





Me voy a casa... a comer, que ya son horas y a dormir la siesta para que la noche del lunes vuelva a pasarla en vela.





No sé en qué momento lo olvidé... pero ahora sí.

Se acabó.

Even cowgirls get the blues




Si fuese valiente y supiese mirar a la realidad a la cara y no esconderme tras palabras que me roban el trocito de alma que aún me queda... 

Pero no lo soy, aunque a veces lo parezca o lo finja u otros lo crean... a veces es fácil, otras, ya saben... el resto es humo, y a veces ciega. 











P.D. Eleanor Boardman

En presente




"La literatura nos separó: todo lo que supe de ti
lo aprendí en los libros
y a lo que faltaba,
yo le puse palabras".

Cristina Peri Rossi





De veras que no es tontería, será lo poco que he dormido que me nubla la conciencia, o lo de ir con las uñas pintadas de rojo, o el haber llegado a un punto de no retorno del que ya no es posible retroceder; o tal vez sea el cansancio y las dudas, las ganas o los sueños, esos deseos que nunca van a tornarse en realidad, pero que no dejo pese a todo de invocar... que hoy me da por vestirme de superheroína, con capa y botas, que para eso llueve, o lo hacía hasta hace un rato, que ahora luce el sol con una intensidad que nos ha hecho correr las cortinas.

Me siento bien, como si tuviera motivos que festejar y fuera a soplar unas velas y a abrir regalos, aunque nunca me hayan gustado los cumpleaños, no tanto los ajenos como los propios, y como siempre en estas situaciones, tiendo a la inconsciencia y entierro a la chica tímida, solitaria y asocial, entierro al disfraz bajo otro disfraz; el gris bajo el morado; los vaqueros bajo la capa y las botas. Por una vez quiero ser yo la que se seque las lágrimas, la que sea capaz de acercarse al sol sin que se me derritan las alas, de decir lo que siento y no sólo lo que pienso, que esto último debería aprender a callarlo o en todo caso a medirlo; que como dijo el poeta, si quiero saber de amor, deberé cuidar las cosas que te digo y no meditar el cuerpo que te ofrezco.

Así que hoy, tal vez mañana, espero que hasta el lunes; ondearé mi capa al viento. Y seré aquí y ahora todo lo que siempre he querido ser y no supe, y diré todo lo que siempre quise decir y no pude, aunque los vientos no sean favorables y no arribe a ningún puerto, porque nunca fue tan cierto lo que escribió Kavafis, que Itaca ha sido y será el camino. Aunque mi meta sea tu cuerpo y las superheroínas no olviden.

Que ya se sabe que es lo que tienen, que las dibujaron así, you know. Y son fuertes y tenaces y si sufren nadie sabe y los dolores no duelen y las dudas siempre son certezas, y a nada tienen miedo; que para eso son las protagonistas de su propia película, digo vida; y nunca se despeinan aunque salten de tejado en tejado y los malos siempre se rinden a su paso, aunque alguno que otro se resista, pero sólo un poco, de lo contrario sería muy aburrido. Y no olvidan que nunca los otoños son iguales, y que este jueves habrá luna nueva, que yo no sé si la luna en ese estado es promesa de algo, pero de seguro es que ellas lo saben porque no sufren de insomnios, desvelos y duermevelas, y conocen la forma de hacer el amor entre cenizas y sobrevivir a todos los naufragios.











P.D. Clara Bow

Yo, mi, me, contra mí



Va a ser que esto de pintarse las uñas tiene efectos secundarios incontrolables, que una se siente un poco disfrazada y un poco otra y hace cosas como colgar una foto suya en el Facebook. Ayer de madrugada me dio por pensar que a lo mejor tenía que demostrar que no era una especie de androide o algo así, y no se me ocurrió mejor idea... ya saben, no soy mujer de recursos.

Alguien me lo acaba de recordar ahora y me ha faltado tiempo para arrepentirme. Pero desde aquí no tengo acceso, obvio... A veces no entiendo qué es lo que tengo que demostrarme a mí misma.

Something in the way it comes





Pensaba quitarme la laca roja de las uñas esta mañana, la de las manos. Anoche cuando llegué a casa estaba demasiado cansada y con un buen montón de cosas por hacer que por supuesto no hice. Así que pensé que esta mañana, antes o después de la ducha o durante el desayuno, me pondría a la tarea. Pero me levanté tardísimo, 6:45 y antes de las 7:30 debía de estar en la oficina (aún me pregunto para qué). Ayer me costó horrores dormirme y esta mañana las ojeras pisan el suelo. No tuve sueños por tercera noche consecutiva, o al menos no los recuerdo, no me dio tiempo, creo que acababa de dormirme cuando sonó el despertador y afuera seguía lloviendo. Me hubiera gustado.

Mis manos destacan sobre el teclado. Es extraño, no las reconozco. Nunca antes me había pintado las uñas de rojo, al menos no lo recuerdo. Y me gustan, parecen otras, que pertenecen a otra persona, que no son mías; como si me hubiese disfrazado en parte o no fuera yo o al menos una parte de mí fuera otra. Y eso es bueno, creo. Quiero empezar a hacer las cosas que siempre descarto por miedo, por timidez, por desconfianza. He empezado por algo tan absurdo como pintarme las uñas... pero esto ha sido sólo el comienzo de lo que voy a hacer esta semana. No sé qué va a pasar, sólo que quiero que pasen cosas y mis uñas pintadas de rojo estarán ahí para verlo.





P.D. Elsa Martinelli

domingo, octubre 03, 2010

Vengo a ofrecer mi corazón (II)











Alguien me recuerda esta canción... cómo podía yo haberme olvidado de ella.



[Creo que si hubiese nacido hombre me gustarían los musicales]



1.- Me quedé a medio camino. Porca miseria, no se puede depender de los planes ajenos. Pero el próximo será sólo mío.

2.- Me he pintado las uñas de las manos de rojo pasión. Nunca me las pinto, las de las manos, las de los pies siempre, a veces de rojo, a veces de azuloscurocasinegro.

3.- Me gustaban las patillas de Tomás Gómez, las que se ha recortado para parecer más políticamente correcto.

4.- Sigo sin encontrarle la gracia al Facebook, pero lo estoy intentando.


[Pónganme a prueba, ¿se puede hacer una entrada más absurda contando cuatro verdades?]

Los gozos y las sombras






He vuelto a soñar y recordar lo soñado. He vuelto a soñar contigo, extraño... las dos noches de este fin de semana en una cama ajena. Demasiado pequeña, acostumbrada como estoy a renunciar al lado izquierdo de mi cama. Una cama con barrotes que me ha hecho pensar cosas raras... más, si caben.

Conducía por una autopista, adelantaba a camiones, me adelantaban los coches a mí. No en el mío, no conducía a solas, había música; sonaba "The rising", el disco, no la canción. Raramente lo hago, escuchar ese disco, digo. Sólo cuando tengo ganas de bailar, "Waitin' on a sunny day" o cuando me pongo triste, casi siempre, aunque tenga no menos de cien canciones para los momentos tristes, "You're missing"; siempre se me olvida lo mucho que me gusta esa canción...

Conducías tú frente a mí, salías de entre la sombras en un coche oscuro, el mío era rojo. De pronto en medio de la carretera, en medio de ningún lado, un paisaje que no reconocía, que tampoco importaba, los dos frente a frente...

Abrí los ojos y creí verte alejándote en la penumbra de una habitación que no reconocía. La disposición de los muebles, las sombras que éstos dibujaban, la cortina ondulándose frente a una ventana abierta a la madrugada que se acercaba, el murmullo del viento colándose entre las hojas del sauce confundiéndose con tus susurros... Permanecí despierta hasta conseguir respirar  de nuevo trece veces por minuto, hasta encontrar acomodo en esa cama ajena, pequeña y con barrotes, hasta liberarme del deseo y de la urgencia. Y entonces... sonó el teléfono.












P.D. Claudia Cardinale






sábado, octubre 02, 2010

Las aguas vencidas




Parte de la mañana en una reunión, de ésas en las que nadie escucha y todo el mundo quiere hacerse oir. No hay acuerdo, aunque todos se estrechan las manos con sonrisas forzadas, una vez se vacían las sillas, los papeles acaban en la papelera. Estoy situada en un sitio poco discreto, llegué la úlltima, no tuve opción, pero tengo la ventana a un lado, y el cielo está pintado de azul y blanco. Alguien murmura que va a llover, que a lo lejos, al norte, se vislumbran las nubes negras. No me importa que llueva y no sólo porque ése debería ser el estado natural del primer día de octubre o me guste tanto la lluvia y mojarme. Les contaré algo, ¿recuerdan esa escena de una peli de Almodóvar con Carmen Maura?, sí, esa, la de 'riégame, riégame'. En "La ley del deseo", ¿no?... Pues eso, me gusta mojarme... por dentro y por fuera.

Ha llegado el otoño y eso sólo me produce sonrisas y algo parecido a la esperanza, que me late en el pecho, o tal vez no lo sea exactamente, pero a falta del azul que hoy me ha robado el cielo, yo lo disfrazo de verde.








P.D. Pier Angeli

viernes, octubre 01, 2010

Vengo a ofrecer mi corazón




[Antes de que nadie me pregunte...
ésta era la canción]





Si ahora me estás juzgando y condenando es porque han dado ya las 16:13 de esta tarde de jueves...
Hora tan buena y absurda como otra cualquiera.

Feliz fin de semana.

You can sleep while I drive*





[Me gusta escribir ahora, en este preciso instante, y elegir una hora absurda para que esto salga a la luz. Cuando yo ya no esté delante de la pantalla, ni de esta ni de otra, viviendo otra vida, la mía... no sé por qué, pero la falta de inmediatez me impulsa]




Estaba pensando que odio conducir sin música y en los últimos meses, si bien he conducido poco, he tenido que hacerlo a solas. Un buen día decidí convertirme en la reina del 'do it yourself' y cuando cambié de coche por uno exactamente igual de viejo que mi cuatro latas (en sentido figurado, que no literal), consiguiendo vender por 400 euros mi fucsia desvaído para cambiarlo por un rojo Valentino, me fue cedido sin cotraprestación a cambio, lo primero que hice fue arrancar de cuajo el obsoleto reproductor de cassettes y radio para tratar de colocar mi modernísimo aparato de música (en los 400 euros no iba incluido). Y cómo no podía ser de otra manera ni supe, ni pude instalarlo. Desde hace meses ni la mísera radio me acompaña cuando me subo a él. Y eso señores, es una auténtica tragedia. De vez en cuando pido un coche prestado y me meto en la autopista en dirección al mar con todos mis discos y la música a todo volumen. Tengo mono de kilómetros, de música, de conducir... y aún más de ir de copiloto, las piernas en el salpicadero, como cantaba Quique... en dirección al sur, que como todos bien saben, las cosas buenas siempre están al sur... y arder.









* Lo cantaba la gran Melissa Etheridge.

Video killed the radio star



De un tiempo a esta parte, y con cierta relativa frecuencia, por motivos laborales, mantengo largas charlas telefónicas con cierto tipo encargado de cierto organismo relacionado con circunstancias que a mí me resulta muy ajenas y extrañas (la inseminación artificial de razas autóctonas).

Tiene una de esas voces.... bang, que te hacen estremecer entera, de pies a cabeza. Además de ser educado, amabilísimo, interesado y con sentido del humor, telefónicamente hablando. Y a una, que en lo primero que se fija, palabrita de mi santo Malverde, es en las manos, en que los zapatos no estén esmeradamente lustrados, en que no le guste Sabina y en la voz, no puede caer rendida a sus pies cada vez que suena su voz al otro lado del teléfono (en realidad hay una quinta cosa, pero eso sólo llega si se superan las cuatro primeras). Si a mí no me gusta la voz de un hombre, ya puede ser el mismísimo Hugh Jackman, que sólo despertará en mí indiferencia.

Bien, hoy finalmente ha aparecido por aquí, y como no podía ser de otra manera es igualmente educado, amable, atento, etc, etc... y su voz gana incluso en el vivo y en directo. Pero ya se sabe, si la voz de la radio te enamora, no te pases por la emisora...

Ni siquiera es que sea feo, es que es normal, es vulgar, podría ser cualquiera y eso en este caso resulta imperdonable... pero es que esa voz sólo hace juego con un físico como el de Hugh Jackman... Lo sé, soy una pretenciosa sin remedio y la imaginación vuela demasiado lejos, pero las voces me pueden... y aún siguen haciéndolo.





[Feliz fin de semana. Me esperan las calles de Madrid]


P.D. Mae Clarke

Buscando ternura en fronteras invisibles





[Hay una opción en 'gmail', desconozco si igualmente en otros servidores de correo, que te permite retrasar el envío de un correo determinado. Quién sabe, a lo mejor llegas a casa, borracho, a las tres de la madrugada, y te da por escribir mensajes obscenos e incoherentes, de los que te arrepentirás al llegar el alba...

Acá puedes escribir ahora, al filo de las once en una noche de jueves y pedir que se publique esta madrugada, pongamos a las tres cuarenta y cuatro, la hora en la que suelo despertarme para pensar en ti porque he estado soñando contigo y con mensajes obscenos e incoherentes... Y borrarlo por tanto de inmediato.

No acabo de entender por qué necesito tantas excusas, ponerme tantas barreras si son tan sólo palabras, de ésas que se lleva el viento; ni siquiera impresas en papel, que corta como cuchilla. Al fin y al cabo hay tantas probabilidades de que leas esto como de que no lo hagas. Las mismas de que te importe o te resulte indiferente o hasta molesto. Pero yo necesito motivos, aunque puede que tú no los entiendas o tengas otros. Motivos para levantarme cada mañana del lado derecho de mi cama y cruzar semáforos en rojo camino del insomne edificio administrativo que me acoge en las mañanas laborables. Y tú, puede que sin proponértelo me has dado unos cuantos; puede, probablemente, te sobrevivan. Sólo por eso debo darte las gracias.

Pero no, no es de agradecimientos de lo que quiero hablar. Aunque sí, gracias de nuevo por esa extraña madrugada en la que tiraste un manojo de guijarros contra mi ventana. Gracias por las canciones, por ese sueño chiquito y compartido, por las sonrisas, por despertar las ganas y lo dormido. Gracias extraño, por tus palabras.]






P.D. Tony Curtis (RIP)

jueves, septiembre 30, 2010

Bien, he dejado de mirarla... básicamente me he obligado, la vida tiene que seguir... Suena José González y ahora que he conseguido dejar de mirarle lo que quiero es oír su voz.

Niebla y silencio. Tiempo y nada.

¿Saben lo que estaba haciendo hasta hace escasos instantes? ¿Durante los casi seis minutos que dura esta canción y alguno que otro más de propina?...




Bueno, tampoco (les) importa...

Miraba una foto.



Sigo mirándola... y esa mirada no se me va a ir hoy, ni mañana, ni durante muchos días, de la cabeza...
y ahora sí que la he perdido definitivamente.


Hay placeres fantasmas




A lo largo de esta mañana me he ido vaciando. Y no, no debería ser así. No debería sentirme más vacía. No puedo sentir que me falta algo, porque nunca lo he tenido. No puedo echar de menos lo que nunca jamás sucedió.

Bah, que no quiero empezar a ponerme sentimental. Estoy descubriendo a mis años que me estoy convirtiendo en algo imperdonable...



No puede estar pasándome lo que me está pasando.
Y tú tienes la culpa y ni siquiera lo sabes... O sí, quién sabe.







P.D. Nadia Gray

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