miércoles, enero 18, 2012

Apaga y vámonos

Siempre dije que si alguna vez me iba nunca me despediría, que lo haría sin avisar y sin hacer ruido, de puntillas, un día cualquiera… Pero estos más de cinco años se merecen un final medianamente digno, en el caso de que las palabras, mis palabras, puedan llegar a ser dignas.

No hay motivos, ni razones, ni argumentos; al menos no merecedores de ser aquí expuestas y expuestos. Simplemente me voy.

Probablemente volveré en algún momento, no sé si pronto o muy tarde. No sé bajo que nombre ni bajo que bandera, encontrar la entrada a otro laberinto no me resultará fácil.

A algunos de vosotros os debo mucho, a otros, por qué no decirlo, absolutamente nada.
En todo caso, señoras y señores, ha sido un placer.

P. D. Y como siempre he dicho deja tus paranoias o tus deseos, gritos al aire, diarios, confesiones, declaraciones de amor o de guerra, o simplemente tu firma, tu mensaje, tus besos, saludos o consejo, bromas o entusiasmo, reminiscencias o cañones recortados… Siempre estaré al otro lado, daeddalus@gmail.com.

martes, enero 10, 2012

Envenenándome de azules


A veces, de rato en rato, de tarde en tarde siento el irrefrenable deseo de volver a tener 15 años, o 20, o incluso 25; cualquier edad racionalmente irracional. No por parecer más guapa, más mona, más joven o más delgada. Ni siquiera más ingenua, que eso viene conmigo de serie. No por deseo de volver atrás con todo lo vivido y lo poco aprendido, eso me es indiferente pues sigo tropezando con las mismas piedras con las que tropezaba hace veinte años... Hubo un tiempo en el que decir veinte años era un mundo; hace veinte años no eras nada, no tenías apenas recuerdos. Ahora, hace veinte años ya había una vida. Y eso da un poco de vértigo.

Si ahora estuviera aquí con 23 todo sería absurdamente más fácil. Tendría eso que algunos llaman 'la vida por delante', generalmente escasas preocupaciones más allá de que no se me fuera a correr el rímmel o que mis vaqueros favoritos estuviesen disponibles para la noche de viernes. Probablemente estaría planeando ir al cine, no le quitaría ojo al teléfono esperando una llamada que puede que sí o que puede que no se fuera a producir. Incluso puede que fuera yo la que llamase. Estaría echando de menos a alguien, a lo mejor a quien nunca tuve. Me habría peleado con Sal con motivo de su último 'buenoparanada', tendría cervezas enfriando en la nevera y un curso de idiomas a medio terminar.

No recuerdo dónde estaba yo a los 23, tendría que hacer sumas y restas vitales. Puede que en un pueblo con mar o puede que a muchos cientos de kilómetros de donde estoy ahora. Tampoco recuerdo la vida que llevaba entonces, con quién me relacionaba y ni siquiera sé de cierto que la vida fuese más fácil, que la vida mancha y eso lo sabemos todos. Pero todo encajaba. Podía pasarme una tarde entera encerrada en mi habitación escuchando música sin saber qué hacer, o encadenar películas en blanco y negro y helado. Podía ser huraña e ingrata, soberbia e insegura. Eran cosas de la edad, de una vida a medio hacer. Podía llorar, y no sólo en los cines y engancharme de cualquier tipo que me prometiera la eternidad que dura una fin de semana.

Eran cosas de la edad, de una vida a corto plazo. Eran lujos que una podía permitirse; emborracharse de tristeza, modificar la realidad a nuestro antojo, soñar despierta y trazar senderos de baldosas amarillas. Conducir toda la noche y calificar de gilipollas a todos los tíos del mundo mundial que preferían a cualquier camarera que jamás les miraría a los ojos antes que a mí. Los duelos duraban menos y los estados idiotizantes eran pasajeros, nunca faltaba un roto para un descosido y siempre había alguien dispuesto a hacer causa común conmigo.

Pero ahora no, ahora no es de recibo sentirse como una recién estrenada veinteañera en guerra con el mundo y parte de sus habitantes, con ganas de llorar a cada paso que doy para retroceder. No tiene sentido sentir y pensar, y querer y desear; no querer o poder o saber aceptar. No es posible saber pero no creer y estar sentada delante de una pantalla en blanco un día cualquiera a la tarde y enfadarse pero no gritar, y no perdonarse; y caer y no querer levantarse como si todavía tuviera 20 años y todo nos estuviese permitido. Por creer que los sueños que se tienen a los 15 se harán realidad pasados los 30.


lunes, diciembre 12, 2011

Si yo sólo pasaba por aquí... y es lo que tiene, no me pude resistir



Iba a hablar de fútbol... tenía (tengo) una foto y una canción en la recámara; pero al modo de el joven Marías no quise saber pero supe y la curiosidad mató al gato, que ojos que no ven, corazón que no siente... y no es que no sepa qué decir, es que no sé qué pensar. Acostumbrada estoy a quedarme sin palabras, pero no sin ideas.







P.D. Laura Antonelli

Try (just a little bit harder)



Sobre el papel sé reconocerlo, sé expresarlo. La felicidad no es más que adaptarse a las circunstancias, por adversas que sean. No ya conformarte si te vienen mal dadas, sino saber darles la vuelta. Ver la botella medio llena. No lamentar lo que no fue porque probablemente nunca pudo haber sido. Sacar alguna lectura, no siempre evidente, de los errores del pasado, aunque sin mirar atrás; no vaya a convertirme en estatua de sal y muchas veces, las más, sea inevitable repetirlos. Saber cambiar de dirección y velocidad, cruzar la calle y si es necesario no esperar a que cambie el semáforo o subirse a un tren, aunque éste ya esté en marcha. Tener siempre a punto aguja e hilo para remendar un corazón y un alma que se escudan en estar hechos jirones y no tener remedio. El laberinto siempre tiene una salida, sólo se trata de errar y rectificar el suficiente número de veces hasta encontrarla.





P.D. Jane Wyman

viernes, diciembre 09, 2011

Life is the fast lane





Hay días luminosos pese al gris del cielo tan sólo porque una canción se cuela en tus oídos y va marcando tus pasos mientras conjuras la siempre esquiva suerte frente al espejo de los buenos días.


Aunque a medida que mi tiempo devora las horas que ya no volveré a vivir y me he dedicado a malgastar entre ensoñaciones, dedicando demasiado tiempo a imaginar cómo sería todo si todo no fuese como es, mi cielo vuelve a teñirse de gris mientras me llega un mensaje de alguien que me dice que no desea en absoluto, nada más lejos de su realidad, que piense que se ha olvidado de mí. Me fascina el sentido del humor de alguna gente y me importaría si me importara.













P.D. Tuesday Weld 

jueves, diciembre 01, 2011

No es oro todo lo que reluce


[Para C., ahora que ya no es C. 
A la que nunca tuve valor de decirle que dejara de serlo.]


No me gustan las mentiras. No soporto que me mientan. Me considero una persona lo suficientemente cabal y con cierto encaje para la verdad, por desagradable, impulsiva o dolorosa que pueda llegar a resultarme. No comulgo con las personas que hacen uso y abuso de la impostura, de los fuegos de artificio para llegar a sus metas. Si quieren algo de mí sólo tienen que pedirlo, aún a riesgo de que les niegue; pero no, estas personas prefieren las carreteras secundarias, los caminos no transitados para alcanzar lo que persiguen justificándose a sí mismas cuando tienden la mano izquierda en lugar de la derecha; cuando exhiben su falta de principios y hacen gala de la más infame cobardía. Claro que ellas consideran que SU fin justifica SUS medios y aunque no lleguen a creerse sus propias mentiras venden su “verdad” a precio de saldo; orgullosas de sí mismas, sin fisuras; seguras de su determinación, de que la pobre imbécil del otro lado, la presunta ingenua que pasaba por aquí, se las creerá a pie juntillas, sin dudas ni cuestiones.


Pues no, señores, que sepan que abomino de toda esa panda de idiotas que consideran ser merecedores de reverencias a su paso. Que te detesto a ti, a ti, al otro también, a ti y a usted que posiblemente me leas o pases por aquí. Y no, no confundas mi silencio, mi gesto de asentimiento o mi forzada sonrisa (sonrío mejor cuando no quiero sonreír) con una mala entendida buena educación o una meditada hipocresía por tanto. No, te desprecio tanto que no tengo el menor interés en demostrártelo.


P.D. Carole Lombard y Robert Montgomery en "Mr. and Mrs. Smith"


[Acá tendría que sonar la gran Paquita... 
o aquello de teatro, lo tuyo es puro teatro] 

miércoles, noviembre 30, 2011

A veces me cuesta mucho decirlo, expresarlo... que no sentirlo. Por esto tal vez lo demás no lo vean, no lo noten. Pero sí... y me gustaría gritarlo en todas las esquinas, a los cuatro puntos cardinales.




"Yo al principio pensaba que la vida era una de esas fiestas con piscina donde todo el mundo se baña desnudo pero alguien se queda vestido, o sea, yo. Pero últimamente he estado sintiéndome al revés: me había quitado la ropa, me había tirado al agua en bolas tan confiada y resulta que todos seguían vestidos, y alguno como mucho parecía dispuesto a venirse al agua conmigo pero con un superbañador bermudas o un bikini blanco. Así que me he largado, ¿sabes? O sea, no he vuelto a salir y he pedido una toalla y he puesto cara de pues qué buena el agua y aquí estamos. No. Lo que he hecho ha sido coger mis cosas, secarme sí, vestirme, pero luego coger mis cosas y pirarme; ahora voy por ahí con el pelo mojado y el verano en el cuerpo aunque nieve".


'Deseo de ser punk' de Belén Gopegui


     P.D. Myrna Dell 

martes, noviembre 29, 2011

We are dust in the wind



"Now I live my life in silence
Though I'm not quite in a shell
I drink and listen to that song"



'A Whiter Shade of Pale' "


Una vez quise ser Albania, vivir en la autarquía. Acabando por ser mi corazón el país más derrotado, porque el tiempo, ya se sabe, no respeta los deseos y se olvida de los sueños.



Una vez... pero de eso hace mucho tiempo.




P.D. Tuesday Weld 

jueves, noviembre 24, 2011

Haciendo memoria





Este lunes de mañana, de camino al trabajo, hablaba y recordaba un libro. Recuerdo ahora que en su momento hablé aquí de él. Recuerdo que tengo que llamar a Blancanieves, que seguro se alegrará de saber. Tengo que releerlo:


http://daeddalus.blogspot.com/2008/10/busque-las-siete-diferencias.html


P.D. Viveca Lindfors

Untittled



Aunque ahora todo sean rumores de ida y vuelta, bailes de fechas y ciudades, que Bruce saque nuevo disco y anuncie gira siempre es más que una buena noticia. Aunque lo mejor sea poder compartir esos conciertos, I hope, con el que sí fue la mejor de las noticias.


Sun 13 MAY - SEVILLA
Thu 17 MAY - BARCELONA, Estadi Olímpic

Fri 25 MAY - FRANKFURT - Commerzbank-Arena
Sun 27 MAY - KÖLN - Rhein Energie Stadion
Wed 30 MAY - BERLIN - Olympiastadion
Sat 02 JUNE - SAN SEBASTIÁN - Anoeta
Sun 03 JUNE - LISBOA - Rock in Rio [festival]
Thu 07 JUNE - MILAN - San Siro
Sun 10 JUNE - FIRENZE - Stadio Franchi
Mon 11 JUNE - TRIESTE - Nereo Rocco
Sun 17 JUNE: MADRID, Estadio Santiago Bernabéu
Tue 19 June - MONTEPELLIER - Park & Suites Arena
Thu 21 JUNE - SUNDERLAND - Stadium of Light
Fri 22 JUNE - MANCHESTER - City of Manchester Stadium
Sun 24 JUNE - ISLE OF WIGHT - Isle of Wight [festival]

Wed 04 JULY - PARIS BERCY
Thu 05 JULY - PARIS BERCY

Thu 12 JULY - VIENA - Ernst Happel Stadium
Sat 14 JULY - LONDON - Hyde Park [festival]
Tue 17 JULY - DUBLIN - RDS Arena
Sat 21 JULY - OSLO - Valle Hovin Stadium
Mon 23 JULY - BERGEN - Koengen
Fri 27 JULY - GOTHENBURG - Ullevi -


Como una es pobre de solemnidad habrá que conformarse con esas dos. 


P.D. Jane Powell, Ruta Lee, Julie Newmar, Nancy Kilgas, Betty Carr, Norma Doggett y Virginia Gibson en Seven Brides for Seven Brothers.

miércoles, noviembre 23, 2011

La vida sin usar







Una de las cosas buenas (o malas, según se mire) de escribir sobre las rutinas vitales es que pasado el tiempo es fácil echar la vista atrás y releer lo escrito si la memoria comienza a fallarnos. A mí me ha sucedido más de una, de dos o de tres veces; releyendo he recordado cosas, personas y situaciones que de alguna forma había olvidado. He revivido fantasmas cuyas cadenas ya ni ruido hacen al arrastrarse. He esbozado sonrisas aunque las más de las veces muecas forzadas por el pudor y la vergüenza. Me he indignado un poco, enfadado nunca.

Basta un rato perdido, como el de ahora, esperando una llamada importante. Elegir un día al azar, un mes, un año, tal vez una palabra, una canción o una fotografía. Puede ser retroceder un año y por ejemplo plantarse en el 23 de noviembre de 2010; o un día y dos meses, 22 de septiembre de 2011. Por poner dos ejemplos tontos, por ponerme contenta. Para perderse entre sombras una tarde de martes, un 26 de febrero de 2008 o recordar aquellas primeras naves ardiendo más allá del laberinto un 7 de julio de 2007. Para regresar a los sitios donde nunca he estado, para volver a Berlín en una mañana de domingo, un 20 enero de hace tres años, casi cuatro ya.

Y de pronto me he dado cuenta de que he escrito poco, muy poco, en este último año. Aunque no tema que los recuerdos creados estos doce meses pasados vayan a esfumarse como lágrimas en la lluvia. Si algo recordaré algún día, sin necesidad de palabras escritas, será todo esto.

En todo caso habrá que remediarlo.


P.D. Jeanne Moreau en The Lovers.

martes, noviembre 22, 2011

Si leyera esto le dedicaría una canción...





... y si le dedicase una canción no podría ser otra más que ésta:








Sigue lloviendo... aunque ya saben, el sol brillará... Y yo vuelvo a pelearme con la conjugación irregular de los verbos portuguses.




P.D. Mitzi Gaynor and  Hugh O'brien

Si me dijeran pide un deseo no elegiría un rabo de nube


No era 20 de noviembre, aunque podría haberlo sido. Día en el que comenzó todo, aunque no lo supiéramos. Aunque en realidad hubiese comenzado mucho tiempo atrás.


Sonaba Thunder road, pero podría haber sido cualquier otra. Drive all night, Racing in the street o Point blank. Cualquier canción lo suficientemente triste. Cualquier canción que justificase mis lágrimas.


Ahora toca salir a la calle y regresar a casa tras una infernal mañana laboral (mañana aún pese a que el reloj marca exactamente las 16:39). Llueve, y probablemente en una hora la noche haya caído casi tanto como los termómetros. Noviembre ha llegado y con él el mejor de los otoños.






Entonces ni siquiera estaba triste... o tal vez sí. Sólo un poco. Tal vez porque aún no he aprendido del todo a estar de otra manera.


Alguien me dijo una vez que mi olvido tenía el color de las violetas, como algunos amaneceres o tu mirada al fondo de un vaso de ginebra




No sé cómo acabamos allí. La ciudad entera se sumerge en la fiesta entre idas y venidas, conciertos varios y reencuentros, pero él me propone huir. Escondernos hasta de nosotros mismos, cómo si fuese posible, y acabo aceptando su propuesta, al lado del mar, al filo de la madrugada recorriendo los viejos bares, testigos de tantas de nuestras noches cuando aún creíamos en el futuro…

-“Las madrugadas son azules.” -Dice de pronto, tras un largo tiempo sumido en el silencio.

¿Azules?, ¿cómo tus ojos?, ¿cómo mi ginebra?, interrogo con la mirada (hay demasiado ruido).

Miro por encima de su hombro tras la cristalera que nos separa, aísla y protege del exterior. Está amaneciendo y la bruma se extiende sobre las inquietantes gaviotas que sobrevuelan las olas rompiendo contra el muro y pienso en cuál sería el color de mis madrugadas. Sin duda oscilaría entre el gris de los asientos traseros de mi coche y el rojo de su carrocería, el sombrío amarillo de las farolas iluminando la avenida donde me salto los semáforos y el lívido naranja de los besos con los que esa pareja, noche tras noche, se despide en la oscuridad del portal. Entre el violeta, color del que alguien me dijo se disfrazaba mi olvido y el azuloscurocasinegro en el que envuelvo mis sueños y deseos. Entre el verde desvaído con el que vistes tu mirada...  Decididamente mis madrugadas no son azules. Claro está que el daltonismo vital nunca ha sido óbice para nuestra amistad.



Da un último trago a su cerveza y se levanta sin decir nada. Simplemente coge la cazadora que reposa colgada haciendo equilibrios en el respaldo de la silla y con uno de esos autoritarios gestos, señas de su identidad, me indica que quiere irse y me invita, ordena más bien, a acompañarlo. También yo con un gesto, inútil echar mano de las palabras entre el volumen de música y conversaciones, le digo que se vaya, que yo me quedo. Se encoge de hombros, como diciendo “allá tú si prefieres quedarte sentada sola en un bar a las siete de la mañana”. 

Cuando llega a la puerta aún lanza una última mirada hacia mi rincón para comprobar, supongo, si sigo allí. Lo despido con un gesto. Conozco el segundo acto de la noche que ya ha dejado de ser noche y hoy no me apetece representar mi papel, son más de diez años ya, creo que va siendo hora de retirarme del escenario.







P.D. Alida Valli y Joseph Cotten en "The third man"

lunes, noviembre 21, 2011

The way we were


-"Estás estupenda, 
te has vuelto a dejar el pelo rizado"

-"Así es como lo llevo cuando puedo ser yo misma."

The way we were







Decía Carrie "Sex and the city" Bradshaw (y mucho antes que ella lo dije yo) que en el mundo había dos tipos de mujeres, las mujeres de pelo liso, y las mujeres de pelo rizado. Las primeras eran las que acababan por ser felices con tipos como Hubbel (Robert Redford en 'The way we were'-Tal como éramos). Él sólo quería ser feliz y encontrar a alguien que se sentase a su lado a ver 'Friends' y se ríese de los mismos chistes al modo de Tina "I can see Russia from my home" Fey. Y yo, en fin, yo era (soy) una chica de pelo rizado...

Y ni siquiera me gusta Friends.












P.D. Hedy Lamarr

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