viernes, enero 07, 2011

Creo que debería crear una nueva etiqueta, porque es curioso, no sabría donde encuadrar esto


Vuelvo(volvemos) al bar de siempre, que en realidad no es el de siempre, que en realidad será el de siempre. Y me siento(nos sentamos) en esa esquina de la barra donde hace unos días se sentaba el que hace no más de un par de meses iba a ser el perfecto padre para mis hijos (según Sal; según yo no sería nada, nunca sería nada, y sí, tengo en mí todos los sueños del mundo) y su rubia; el mismo que supo irse con delicadeza y sin hacer ruido, sin montar escenas ni declaraciones incendiarias, siempre inoportunas y a deshora y con destiempo. Supongo por eso me cayó bien, tal vez porque tenía un mismo concepto de la dignidad mal entendida.

Pero ahora soy yo la que estoy allí sentada, en la Noche de Reyes, con los fumadores agolpándose a la puerta y disfrutando de un espacio libre de humos. Y debo caerle bien a J., me dice, porque ha accedido a acompañarnos, mientras pone a prueba mi incapacidad para las demostraciones públicas de afecto.

Y de pronto sé, siento, que ése es mi lugar, estar allí sentada entre desconocidos que poco a poco están dejando de serlo, tratando de ubicar Querétaro en el mapa, escribiendo con mi bolígrafo de tinta naranja en servilletas y pensando que puede que más temprano que tarde esto se acabe, pese a su firme sospecha de que seré yo la primera en cansarme, o eso al menos es lo que dice.

Y ya van tres... e incluso de tres en tres, aunque ésa sea otra historia.




P.D. María Felix

Y recuerda... morir matando es la ley, así comienza el corrido



Me gusta haber recuperado este espacio, que vuelva a ser lo que nunca debió dejar de ser y abandonar juegos absurdos de comunicación unidireccional y monólogos vacíos. Me gusta poder hablar de ti sin que tú sepas que hay un rincón virtual en el que se te nombra sin nombrarte. Aunque ahora no tenga demasiado que contar, porque todo lo que hubiese querido decirte tú ya lo sabes...

Y lo que nos queda.





P.D. Joan Bennett

jueves, enero 06, 2011

Ya lo cantaba Lucinda... world without tears



La normalidad vuelve, afortunadamente, y las luces de navidad se apagan, aunque para mí la Navidad terminó extraoficialmente hace días y el día de Reyes amaneció entrada la mañana sin roscón ni regalos. No hubo carta alguna con peticiones ni buenos deseos, aunque anoche, de madrugada, algo me esperara sobre la almohada, justito al volver de la improvisada parranda, aunque yo sólo quería un café... y es que Don Julio habló por él. Y yo, claro, no supe agradecer, porque aunque me gusten las sorpresas, las que te traen cosas buenas; nunca he acabado por aprender del todo cómo mostrar mi agradecimiento.

Como tampoco he aprendido a comportarme. En realidad sé que no hay normas o reglas en este juego, aunque a mí me gustaría que las hubiera, todo sería más fácil. Tener un manual que indicara cuándo hablar y qué decir, cuándo callar y cuándo desnudarse. Que no tenga que venir Aute a recordármelo.


lunes, enero 03, 2011

A veces se me olvida y desprecio cuanto ignoro, y juzgo, y clasifico y etiqueto... y ni siquiera me arrepiento



Estaba ahí, en ese bar de barrio y esquina que nunca cierra, escribiendo en servilletas, sentada en la barra y pidiéndole al camarero canciones de Lucinda Williams entre el segundo y el tercer gin-tonic. Él estaba al fondo, no le vi al entrar. No sé si lo hizo detrás de mí o si ya estaba allí cuando yo lo hice, sólo recuerdo que de pronto se acerca a saludar a alguien a mi lado y me ve o me descubre con aparente sorpresa. Los dos besos y el 'feliz año' de rigor; el 'cómo tú por aquí', aunque en realidad estamos en su barrio. Las vacaciones bien, gracias. No tanto como las tuyas, los profesores, ya se sabe. La familia, los traslados y las inquietudes pasadas y perdidas. El silencio, y de nuevo los dos besos, sin más nada que decir. Me ha alegrado mucho verte. Lo mismo digo y lo mismo te deseo...

Se aleja y vuelve a su rincón al fondo de la barra donde le espera una rubia. Parece mayor. Siempre me decía que yo no aparentaba la edad que tenía, que parecía más joven. Perfectamente peinada, vestida de un negro que resalta sus mechas y manicura francesa frente a mis uñas pintadas de un burdeosocurocasinegro, mis vaqueros con camiseta remangada y brazaletes tintineantes en mis muñecas. Y será que voy por el tercer gin-tonic, pero pienso que su sonrisa es forzada, y que no, definitivamente no le va nada, que no le pega. Como si a mí me importara o me importase. Como si yo tuviese algo que decir u opinar al respecto. Como si dos mujeres tan distintas no pudiesen gustar al mismo hombre.



P.D. Sofia Loren y Jane Mansfield

viernes, diciembre 31, 2010

Esto sólo es una excusa para daros las gracias, de verdad de la buena, a todos y desearos que lo mejor siempre esté por llegar





He perdido la cuenta de las veces que he colgado aquí esta canción. Pero es que sin duda es una de mis canciones del año, y ayer, tomándome el mejor gin-tonic que me he bebido en mi vida, me venía a la memoria y yo tarareaba... Ayer, que me sucedió algo extraordinario, increíble, deseado y hasta ahora inalcanzado...

No sé qué me deparará el 2011, pero desde luego este 2010 ha mejorado por momentos aunque haya tenido que esperar a estos últimos días de diciembre para vivirlo.

The light goes on forever...


[Nota mental: este año el Azkena no se me escapa]

jueves, diciembre 30, 2010

Como alguien me dijo una vez... tú y yo somos una mentira que se encuentra todas las tardes



Ya que no he enviado ni una sola felicitación navideña, estaba pensando que tal vez estaba a tiempo de corregir el mal rumbo de mi sociabilidad menguante y desear al mundo mundial una buena entrada y salida de año. Pero sigue sin apetecerme demasiado enviar un email o un SMS colectivo, que ya se sabe que las nuevas tecnologías se imponen. Y en parte es porque no me apetece cribar o determinar a quién sí y a quién no, que nada me gusta menos a mí que recibir impersonales felicitaciones navideñas de gente a la que no has visto en un largo tiempo y de repente, por obra y gracia de la magia de la Navidad, aparecen en tu bandeja de entrada. Como aquél que te felicita por tu cumpleaños y una sospecha que más bien se trata de figurar en la agenda que maneja su secretaria que en su conciencia.

También descarto los propósitos de año nuevo, que al fin y al cabo con el propósito que tengo para esta noche ya me resulta suficiente.

Lo que me queda, claro, es hacer un resumen del año que se está acabando. Aunque para eso bastaría con coger este blog y ponerse a leer la infinidad de tonterías escritas a lo largo de estos doce meses que comenzaron con la H de Hornby y están acabando en la X, regodeándose en la E que siempre me ha perseguido y pasando por chicos raros desaparecidos. 

Qué pereza, por cierto... si yo sólo quería que pareciese un accidente.





P.D. Jean Harlow y Primo Carnera

Bien lo cantaba Aute... una de dos





Hoy debería elegir, algo así como Xixón u Oviedo... aunque en realidad ya he elegido.





Y ayer casualmente ponían Mogambo en la 2.

miércoles, diciembre 29, 2010

Tratando de usar lo que nunca he aprendido



Me decía hace un rato, que ya saben que una se habla de vez en cuando a sí misma, que este fin de año nada de propósitos de año nuevo y enmienda, ni repaso al año saliente. Como si todos los años los hiciera y fueran norma y santo y seña. Que en realidad nunca lo hago, que las últimas noches de año llegan y se van por donde han venido, que ni siquiera me molesto en seguir el ritmo de las campanadas a base de uvas, y mi "feliz año nuevo" suele quedarse en un "igualmente", o si hay cercanía o cariño, en "lo mismo te deseo".

Se me olvida que el año se va, que el 2011 comenzará en un aeropuerto entre despedidas y que mañana es 30 de diciembre, el día en el que año tras año celebro mi particular solsticio. Y ni modo, no me queda otra que hacerlo contigo y festejar mi olvido.




P.D. Ava Gardner

martes, diciembre 28, 2010

lunes, diciembre 27, 2010

(Infundadas) certezas



A estas alturas de la life debería de saber que las cosas (tan) buenas nunca son lo que parecen.



P.D. Gene Tierny y Oleg Cassini

miércoles, diciembre 22, 2010

No soy nada del otro mundo... pero tampoco estoy en éste...



Llevo días tratando de escribir una felicitación navideña medio decente, pero como dicen en esa novelita que tanto éxito ha tenido y que a mí tan poco me ha gustado y tanto me recuerda al sosainas de Roberto Moccia, mi bestia parda particular del que pese a todo he leído sus libros, y me refiero a "Contra el viento del norte", no se me ocurre mejor manera de felicitar que decir Feliz Navidad, como si hubiese una fórmula mejor para decir exactamente eso.

Recuerdo que hace unos tres o cuatro años lo conseguí, y si no fuera porque siempre lo borro todo, podría recuperarla. Y que lo conseguí no lo digo yo, me lo dijeron otros, sus receptores... la más diferente, la más hermosa y conmovedora... la más original, como la fórmula de la coca-cola.

Estuve inspirada entonces. Supongo no lo estoy ahora, o tal vez sea que cada vez que me siento frente a una pantalla sólo tengo deseos de escribir lo que no voy a escribir.




P.D. Lee Remick y Montgomery Clift en "Wild river"

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