¿Se pensaban que iban a librarse de la no crónica de la boda del año de la semana...? Pues va a ser que no...
(En construcción...) Y ahora suena el Dream, baby, dream... y sobran los motivos.
Seguro que la inmensa mayoría de ustedes desconocen quién es el actual Duque de Feria, y menos que nos importa, pensarán, pero da igual, yo se lo explico, que de seguro eso del Ducado de Feria les suena; y les suena a un oscuro asunto de pederastia, drogas y prostitución que conmocionó a la sociedad sevillana de hace unos años y a Jesusito Vázquez, no hace tanto, cuando el sin par Paradita (José Manuel) se lo quiso recordar en vivo y en directo en no sé cuál programa de Telecinco (Telecirco pa'los restos). El de la escandalera por las calles de Triana fue el anterior duque, padre del actual, de los Medinaceli de toda la vida y residentes en la Casa de Pilatos, de la que actualmente sigue siendo dueña y señora la abuela Mimí, madre de uno y abuela del otro, y evidentemente ex-suegra de la gran Naty Abascal. Y por si tampoco saben quién es Naty, yo se la presento, que borracha es casi tan divertida y cariñosa como yo:
Porque a diferencia de cualquier boda convencional, donde la que brilla y resta protagonismo y opaca al resto (y así debe ser) es la novia, en la boda del hijo de Naty, la protagonista, como no podía haber sido de otra manera fue ella, la madrina, y tal parecía que los que se casaban era madre e hijo y que la novia estaba de atrezzo, como de atrezzo parecía la presunta novia del otro hijísimo, Luis Medina, Amanda Hearst, de los Hearst de toda la vida, que seguro les suena el apellido, rica heredera de los States y a la que parece contrataron para figurar en las páginas del Trola, porque días después de la boda, la presunta relación, oh, desolación, se rompió.
Pero aunque esta boda dejara momentos impagables, como que fuera imposible distinguir quién era Naty Abascal y quién era Valentino (hagan la prueba y busquen las siete diferencias), o se cuente y se rumoree que a los invitados se les exigió por adelantado 150 euros para pagar el cubierto de un catering que ponía una empresa de los padres de la novia o que entre las más elegantes se encontrara la señá Duquesa (de Alba, se entiende) del brazo de su funcionario (imagínense cómo luciría el resto); no voy a hablar de ella, porque ha habido otra que la superado en ridiculez, si cabe, y parecía tarea difícil, por no decir imposible.
Ubicar a los protagonistas de esta segunda boda hortera de bolera, cateta y toreril va a resultar un poco más complicado. Pero vayamos por partes. ¿Se acuerdan de Carmina "sóis unos desahogaos' Ordóñez? Hija (Antonio Ordóñez), sobrina (Dominguín), mujer (Paquirri) y madre (Fran, de acá en adelante el Agropecuario, y Cayetano) de toreros. Pues bien; se dijo, se rumoreó, se comentó, que Carmina, mujer bella donde las hubiera en sus años mozos y no tan mozos, tuvo un amor imposible con un matatoros, a la sazón casado, con otra se entiende. Y lo del amor imposible venia porque parece ser que el matatoros en cuestión se resistía a abandonar a su mujer e hijos por ella.
Cuenta la crónica rosa que fue uno de los pocos secretos que se llevó a la tumba y de los escasos aspectos de su vida que no vendió al mejor postor, pero claro, fue morirse y a sus representantes, los hermanos Malasombra, digo, Matamoros, les faltó tiempo para contarlo, cobrando, obviamente, el subsiguiente cheque. Entre los nombres del presunto infiel se barajó el de Espartaco, respetablemente casado, entonces, con la mística de Patricia Rato, de los Rato de toda la vida; y a la que recientemente abandonó en uno de los casos de divorcio más fascinantes del cuore actual; que hay gente que no acaba de entender que cambiara a la Patri, niña mona y rica, señora de su casa y de las estaciones de AVE y aeropuertos que en este mundo son y han sido, siempre con una media sonrisa en los labios y un gracias, gracias y un bolso CH colgado del brazo, por una tal Macarena, ni tan guapa, ni tan mona, ni tan niña, ni tan señora de su casa.
Pero olviden al de Espartinas, sólo era un inciso, y es que ese divorcio me resulta tan fascinante como el increíble caso de Adriana Carolina Herrera casada con el Litri. Y vayamos al lío, que otro de los nombres de matatoros que se barajó como el amor imposible de Carmina Ordóñez fue el de Jose María Manzanares. Y ahí es a dónde yo quería llegar. Porque la boda de la que quiero hablar es precisamente de la de un hijo de éste, el nombre de la novia, tendrán que disculparme, lo ignoro; el del novio es igual al del padre, Jose Mari Manzanares Jr., de profesión, para seguir con la tradición, matatoros. Dicen que el chiquito en cuestión es mono, y él parece creérselo, que alguien le debió decir alguna vez que si ponía morritos y cara de malo se parecería a Marlon Brando, y en fin, va a ser que no... o sí, que en realidad, qué sabré yo, porque a mí es verdad que me gustan los guapos, y las chaquetas de cuero y las camisas de cuadros y las barbas cuidadosamente descuidadas (aunque no venga a cuento lo digo por si hay por ahí algún lector o un pasaba por aquí que reúna los requisitos y me considere fascinante, lo sé, es improbable, peeero...), me temo en todo caso que no son el tipo de guapos que salen en la portada de la edición española del Vanity Fair... y este chico ha aparecido hasta en Vogue (edición española, se entiende)... pero que me disperso...
¿Y qué pasa cuando invitas a Cristina Tárrega, de profesión Cristina Tárrega, a una boda? Pues que le falta tiempo para llamar a un programa de televisión y contar que en plena madrugada tuvo que acudir la policía al hotel donde estaban alojados los invitados a la boda, porque esa extraña pareja, la formada por Estrella "Ojú qué arte tengo y cómo lo desperdicio por mi afán de salir en los papeles" Morente y Javier "qué cara de cabreo permanente me gasto" Conde, que dormían tres habitaciones más allá de la suya, montaban el escándalo padre, no sé si sabe si hubo o no más que palabras. Y tampoco se aclara si él ciertamente pasó o no la noche en los calabozos.
¿Y si invitas a Fiona Ferrer sin su waitress en zapatillas, y acá me disculparán, pero me da tanta pereza explicar quién es Fiona Ferrer, insigne y sin par rubia natural que pretende no tener un pelo de tonta, qué pasa? Que se piensa que es la sosa de Laura "de profesión mi suegra y tal y tal" Ponte, y se viste de musa de Miguel Palacio haciendo el mayor de los ridículos.
¿Y si invitas a Rosario Domeq, de los Domeq de toda la vida y a la sazón mujer de el Juli, aunque el Juli a su lado parezca un recortable en papel cartón a su vera? Pues que eclipsa al resto de las invitadas, novia incluida, y se convierte en la reina de la fiesta. Sudores fríos debieron entrarle a Naty (para muestra la foto de abajo, de rojo) cuando le robó el protagonismo en la boda de su hijo Rafael 'Scalpers' Medina, alias el Zapatillas. Y en la boda del Manzanares Jr., obvio, volvió a hacerlo, que va a ser verdad que la clase ni se compra ni se vende.
Moraleja, no invites a Cristina Tárrega a tu boda, mantente alejada del Agropecuario y asegúrate de que no haya ningún matatoros en tu lista de invitados, ni ninguna otra mujer que sea más guapa, más alta y más elegante que tú. Nada más triste para una novia que no ser la protagonista de su supuesto gran día (aunque a mí se me ocurran como mínimo otro par de cosas)... Me voy a escuchar a Imelda May para desintoxicar.
Nota mental... se llevan los guantes largos... qué me gustan.













