martes, octubre 12, 2010

A partir de la cuarta línea he dejado de saber de qué hablaba



Nunca he sido capaz de descolgar un teléfono y llamar a alguien simplemente para hablar, para oír la voz de alguien querido, para que me escuche y escucharle, para llorar, para quejarme, para contar todas las cosas que cuento aquí, supongo que si hiciera esto último me colgarían sin demasiados miramientos.

A lo mejor es que no tengo a nadie lo suficientemente cercano como para contarle mis tonterías o que me sentiría ridícula llorándole a alguien y hablándole de lo cansada que estoy, de esto y de lo otro. Aunque curiosamente alguna que otra persona sí lo haga conmigo, me llame o me invite a un café para sentarse frente a mí y contarme lo cansada que está y me hable de esto y de lo otro. Pero nunca siento que hay reciprocidad. No siento que a esa persona vaya a interesarle lo que yo pueda contarle. Yo creo que escucho con interés, y no juzgo y trato de no dar consejos absurdos e inútiles, sólo escucho y asiento y me posiciono si no tengo más alternativa. Pero no cuento, casi nunca, aunque me pregunten qué tal estoy, porque en realidad estoy bien, tengo dos brazos y dos piernas, y una cabeza sobre los hombros y un trabajo estable y una hipoteca a fin de mes y una familia que me quiere y mis ternuras, que van y vienen, aunque últimamente están tardando en regresar. Y en el fondo no me pasa más de lo que me pasa, que estoy sola, sí, como tantos, y que echo de menos, sí, que no he sido yo quién ha inventado la nostalgia.

Ayer por ejemplo me llamó E., cuando ya era tarde y yo luchaba con mis desvelos. Quería venirse aquí, él vive en otra ciudad y necesitaba compañía. Bien sé que yo soy siempre la primera opción en ese caso, él también la fue en el mío en su momento, pero de eso hace demasiado tiempo. Y no es que no me apeteciera verle, nada más lejos de la realidad, bienvenida sea la compañía, anoche la necesitaba, pero no la que él estaba dispuesto a ofrecerme. Nunca he acabado de entender del todo porque mis (ex)amigos llegan a la conclusión de que el hecho de estar y vivir sola, ser soltera, sin compromisos aparentes y ser una chica triste y solitaria desemboca en que mi cama esté siempre de guardia. Que lo que tú necesitas es un polvo, me dicen siempre, ellos, y especialmente ellas. No acabo de entender por qué todo se reduce al sexo, cuando a día de hoy y en este preciso instante es en lo último que pienso. Anoche decía que no quería dormir sola, y era cierto, como hoy tampoco quiero hacerlo, como tampoco quiero estar sola estos días, aunque lo vaya a estar y nadie vaya a ocupar el lado izquierdo de mi cama. Pero una cosa es querer compañía, afectos, abrazos, cariño y otra todo lo demás. Que lo segundo es fácil de encontrar, sexo salvaje en el que te sientas completamente sola, en el que no haya afecto, ni un abrazo, ni cariño, ni siquiera besos, que yo como las putas, no beso en la boca a quien no quiero y sólo deseo. Y no entiendo por qué lo segundo me resulta tan fácil y lo primero tan esquivo.

E., que siempre dice que somos iguales, almas gemelas, aunque yo no lo crea y nunca se lo discuta pese a eso, contándome ayer el capítulo XXVIII de una cualquiera de sus muchas historias, me decía que el problema que teníamos ambos es que le teníamos tanto miedo al compromiso que siempre nos fíjábamos en personas que jamás se comprometerían con nosotros y que por tanto nos hacían de forma inconsciente el trabajo sucio. Teoría alternativa a la otra, que creo que va más conmigo, que es la de colgarme de tipos inalcanzables que por tanto refuerzan mi falta de autoestima y la creencia de que no merezco ser querida. Puede que lo primero se aplique a él, pero sin duda no a mí, yo soy más de lo otro.

No sé por qué me da tanto miedo estar sola pero al mismo tiempo no caigo en el error de irme detrás del primer tipo no tan aparente que me mire a los ojos. No, no puede gustarme ese tío tan simpático que me llama cada poco para invitarme a salir, para tomar una cerveza o ir al cine; o el vecino del cuarto que me sonríe tres segundos más de lo cordial cada vez que compartimos puerta o ascensor. Que son cercanos, afables, que están ahí... no, tiene que gustarme alguien que no voy a tener nunca, alguien a quién nunca he buscado, un completo extraño que está demasiado lejos de aquí.

Voy a salir a la calle y cruzo los dedos para que el primer tipo con el que me cruce me mire a los ojos.






P.D. Virginia Mayo

lunes, octubre 11, 2010

Bored to death






Me he pasado toda la tarde entrando y saliendo, caminando bajo la lluvia, tratando de poner orden, y no sólo en mi vida. Ni siquiera he sacado las cosas de la maleta del fin de semana ante la duda de si volvería a irme aunque esta vez en una dirección distinta. De hecho cancelé una cita para esta noche por ese mismo motivo y al final la pereza me ha podido y me he quedado. Tal vez lo haga mañana aunque no tenga ganas, y tampoco quiera quedarme.

Llevo un rato intentando concentrarme en algo. Leer, estudiar, planchar, cocinar, ver una película, limpiar, ordenar, cenar... no he conseguido hacer absolutamente nada más allá de cinco minutos. He bajado la basura, he dado un paseo, las calles vacías... he vuelto a casa, he tratado de ver por enésima vez mi película favorita, ni siquiera he visto aún de nuevo "Beautiful girls", ni he sido capaz de ver el documental del Darkness. He echado de menos a D. y he decidido por fin borrar todos sus mensajes e emails, sólo he dejado el último, que ya data de hace casi cuatro meses. He borrado la carpeta con los cientos de correos del viejo profesor, no sé por qué conservo esas cosas; he escuchado a Dylan mientras iniciaba hasta cuatro veces un email que no he llegado a enviar y he borrado; he mantenido el teléfono alejado para no enviar mensajes inconvenientes, inapropiados y agobiantes;  he vuelto por acabar hablando aquí de nuevo de mí, de mis neuras, de mis obsesiones, como si todo mi mundo fuera esto, como si mi vida girara sólo en torno a lo mismo, a lo de siempre, a lo que no tengo ni nunca tendré; he recordado con nostalgia estos tres días pasados llenos de gente y de vida; me he dicho por enésima vez que esto no es la vida que quiero, que me aburro, que me siento sola y no quiero estar sola esta noche, ni el resto de mi vida; que necesito saber que alguien está ahí, que hay alguien que me recuerda, que me tiende su mano y me mira a los ojos; que quiero saber lo que es querer a alguien y alguien me quiera; tener a alguien a mi espalda dispuesto a abrazarme y a secar mis lágrimas; alguien que me espere y me eche de menos; que descuelgue un teléfono simplemente para oír mi voz.

Y estoy de nuevo demasiado cansada, de mí... cómo voy a pretender no aburrir a los demás si yo misma no me soporto.

Mañana será otro día... igual, imagino, o peor. Quiero dormir, y ni siquiera tengo sueño. Hace demasiado frío en esa cama...

Debería borrar esto, debería borrar muchas de las cosas que he dicho y he hecho últimamente. Debería meterme ahora en la cama y ser capaz de dormir. Debería despertar mañana y ser capaz de mirar hacia la luz y hacia el futuro... Debería tantas cosas.





P.D. Simone Simon

La culpa y la lluz (Conversación mantenida en una tarde de lluvia con mi mismidad)





Juro que yo no era así, que nunca he sido así. Podrías preguntarle a cualquiera que se haya cruzado conmigo en estos últimos veinte años. Siempre he sabido cual era mi lugar, y de no saberlo, esperaba a que alguien me lo indicase antes de tomar asiento.

No soy capaz de controlar lo que digo y lo que hago, o tal vez es que no pongo empeño suficiente en frenarlo. Carezco de práctica, nunca necesité hacerlo. Siempre he sido distante, cuidadosa, manteniendo las distancias, tratando de no dar un paso en falso... y de repente ahora todo se me va de las manos y pierdo el control, y no puedo, aunque sé que no debo; que a los 35 los caprichos son un lujo que una no puede permitirse, que no es mi lugar, lo sé; aunque acabe actuando como si no lo supiera...

Sigue lloviendo y debería irme a algún lado, que hasta el lunes no tengo que volver al trabajo aunque presuntamente estos días sean para el estudio, que el domingo debo de ir a un examen en el que no me juego absolutamente nada y por el que no siento motivación alguna. Sí, debería irme, desaparecer o al menos intentarlo... a lo mejor hasta lo consigo, aunque lo dudo, estoy demasiado rara últimamente, no me reconozco ni soy capaz de anticipar mis reacciones... quiero demasiadas cosas aunque eso poco o nada importe ya.

Y no quiero tener que volver a morderme la lengua, no quiero tener que volver a avergonzarme. No quiero sentir esto.

No sé cómo evitarlo...

Me echo de menos





Sólo eso...


La banda sonora deberías ponerla tú... Tampoco cuesta tanto dedicar una canción, ¿no?


P.D. Betsy von Furstenberg

Convergencias



Es curioso como a veces te esfuerzas tanto en causar una buena impresión que consigues exactamente lo contrario...
Sentada en una terraza por Huertas.





A uno parecía que le había comido la lengua el gato y ni siquiera fue capaz de mirarme a los ojos. El otro hizo la pregunta equivocada. Equivocada para ambos, para él, porque no le gustó la respuesta, me temo, y para mí, porque al no gustarle la respuesta, fue a mí a quien no le gustó su reacción.

Sé que no soy especialmente simpática, ni afable, que no cuento chistes ni soy guapa y que es difícil hacerme reir... pero en este caso la presunción me puede y creo que no fue precisamente ése el problema. Al contrario, y no sé que resulta más incómodo...





P.D. Romy Schneider

domingo, octubre 10, 2010

Pablito clavó un clavito




Regresando a mi norte, en el que para no variar está lloviendo tras el diluvio madrileño del sábado, con un único disco en la guantera, casualidades te ofrece la vida, "Personal", de Quique González, su primer disco, el que me lo descubrió y al que más apego le tengo. Algo más de cuatro horas a solas, conduciendo un coche que no es el mío dan para mucho, incluso para escuchar repetidamente esas 11 canciones y elegir una como banda sonora del comin' home. También, obvio, para hacer repaso de estos tres escasos días que se han quedado cortos y que ganas tiene una de alargar, teniendo en cuenta que tengo por delante una absurda semana en la que sólo trabajaré el lunes, extraños privilegios del funcionariado. O tal vez convertir en permanentes, que vente pa Madrí, me repitieron insistentemente. Según C. es mi hábitat natural, yo, que no sé ni cruzar la Gran Vía con el semáforo en rojo y acabé perdiéndome por la Latina a una hora incierta de la tarde a pesar de llevar pulcramente dibujadas y escritas las esquinas a doblar. Tras recorrer tres veces arriba y abajo la calle Cuchilleros y no menos de cuatro la plaza de la Cebada, y sin preguntar; que ya se sabe que preguntando se llega a todos lados, no por cuestión de orgullo, sino de oportunidad, nadie sobrio pese a la hora no especialmente tardía en tres metros a la redonda, llegué a mi objetivo. La fiesta había empezado sin mí aunque tuve la recompensa de las sonrisas y los sonoros besos de J., las risas y la compañía del artisteo circundante y hasta los codazos de R. señalándome la puerta por donde entraba un tipo alto, aparente y según supe pronto soltero, sin compromisos y con un sonoro nombre vasco. Bueno, más que aparente, era guapérrimo, y más que alto, era muy, muy alto; y yo, mala sea mi suerte, sin tacones, en vaqueros desvaídos y sin peinar (lo que tiene dormir en los sofás de casas ajenas donde no se estila el uso del secador). Pero el guapérrimo y altísimo vasco resultó ser tan encantador que se creyó que la belleza estaba en el interior y debió hallarla en mis entretelas, porque tres horas después parecía que sólo habían pasado cinco minutos y un buen número de cervezas. Y ya se sabe que el alcohol es lo que tiene, que te hace buscar taxis con luz verde y ponerte Chanel Nº 5; aunque también traiciona, especialmente cuando te sorprende con el estómago vacío y el rímmel corrido; o será que tienen razón los que dicen que los géminis tenemos personalidad bipolar, porque me niego a pensar que fuera un acto de lucidez que de pronto me diera cuenta de que no quería compartir ese asiento trasero con un tipo alto, guapérrimo y de nombre sonoro; que sin duda sí en cualquier otro momento, pero no entonces. Tan encantador como educado se bajó del coche con la perplejidad en su hermoso rostro (era condenadamente guapo), pensando, imagino, cosas horribles sobre mi persona y mi comportamiento, probablemente no del todo inciertas y ante el desconcierto del taxista que no acababa de entender quién subía, quién bajaba y quién permanecía... Fui yo la que me quedé, aunque sólo el tiempo justo para enviar un mensaje que probablemente no sería leído, a un tipo no tan guapo, ni tan alto, ni con un nombre tan sonoro; para decirle precisamente eso... que el taxi tenía luz verde y yo Chanel Nº 5.







P.D. Helen Mack


[Pregunta técnica para lectores-blogueros-usuarios del Facebook,
¿por qué no consigo que las entradas del blog salgan en el muro de Facebook?]

sábado, octubre 09, 2010

Qué lujazo de concierto el de Blue Rodeo... Qué mierda de tiempo la de este Madriz en el que no para de llover...

Me he enamorado de Jim Cuddy, de su camisa y de alguna cosa más...

Qué raro fue... pero qué bueno. Mejor... y eso no sé si es bueno.

Corto y cierro...

jueves, octubre 07, 2010

La vida huele a crepúsculo






Me he reído mucho esta mañana en la que se han parado los relojes.

Estoy francamente cansada...

He dejado de saber lo que quiero. Aunque sé, eso si lo sé, que la incertidumbre durará poco, nunca se queda a mi lado. Hacemos mala pareja...










En media hora comienza mi fin de semana... y me voy...







P.D. Andrea Rau




[Edito: Acabo de saber que el Nobel de este año se lo ha llevado Vargas Llosa...
consuelo de que no fuera Murakami]]

Stolen kisses are the sweetest




Que la vida es corta, dicen algunos...







P.D. Sylva Koscina y Dirk Bogarde



[A veces me asusta lo estúpidamente egoísta que puedo llegar a ser...
aunque no sé si lo suficiente como para cambiarlo]

miércoles, octubre 06, 2010

One light left in heaven




Hay canciones... pues eso, que hay canciones que se te meten en las tripas y ya no te sueltan...





"Pulled myself out of the mess so everyone could breathe. 
Took the red-eye home I was the only one to leave. 
When Looks are daggers words are guns. Every hope is gone. 
The sadness in your eyes just lingers on and on 

Away One light left in Heaven 
Away High above the clouds 
Away The light goes on forever 

I wish we'd stay up here never come down 
You know I wait here for you I wait here for you 
No matter where you go or what you put me through 
I don't know if you'll come back to me but baby if you do 
I'll be waiting for you 

I Moved myself around a bit thought I'd landed safe 
Then I caught a glimpse of what was hidden in your face. 
You looked me in the eye and told me everything was true 
Now we know the distance between me and you 

CHORUS 

Summer makes me restless and I can't get by alone 
I know that's you that's calling but I don't pick up the phone. 
The day you started wandering I guess I lost my faith 
I sit here now to wait and see what's coming in its place 

CHORUS 

Away One light left in Heaven 
Away High above the clouds 
Away The light goes on forever 

I wish we'd stay up here never come down 
You know I wait here for you I wait here for you 
No matter where you go or what you put me through 
And I have walked this floor for hours and hours underneath the moon 
And I am slowly disappearing here just a ghost that's shinin' through 
I don't know if you'll come back to me or if I want you to 
I'll be waiting for you 
I don't know if you'll come back to me or if I want you to 
I'll be waiting for you"

No merece la pena dramatizar las cosas... aunque yo lo haga continuamente




En días como el de hoy en los que no pasa nada y todo parece estar en su lugar me acuerdo de ti. Leo lo que escribí sobre nosotros, aunque nunca llegara a haber un nosotros, o no del todo... Y pienso que tal vez debería echarte de menos, o que tal vez debería querer que un buen día volvieras, como si no hubiese transcurrido el tiempo ni nuestras vidas. Aunque sean otros los que me añoren a mí y yo ya no tenga a quién extrañar... o tal vez sí.









"Once we rode together
In a metal firecracker
You told me I was your queen
You told me I was your biker
You told me I was your everything
Once I was in your blood
And you were obsessed with me
You wanted to paint my picture
You wanted to undress me
You wanted to see me in your future
All I ask
Don't tell anybody the secrets
Don't tell anybody the secrets
I told you
All I ask
Don't tell anybody the secrets
Don't tell anybody the secrets
I told you

Once you held me so tight
I thought I'd lose my mind
You said I rocked your world
You said it was for all time
You said that I would always be your girl
We'd put on ZZ Top
And turn em up real loud
I used to think you were strong
I used to think you were proud
I used to think nothing could go wrong
All I ask
Don't tell anybody the secrets
Don't tell anybody the secrets
I told you
All I ask
Don't tell anybody the secrets
I told you"




[Qué habríamos hecho de no existir Lucinda]

¿Dónde está la puerta de salida al país de la vida?





Es fácil, extraño, hablar contigo, porque en realidad no sabes de mí, no me conoces; porque me intuyes o imaginas. Y es fácil porque callo y oculto y sólo muestro lo que muestro, you know, que el resto es humo. Porque no soy sino palabras encadenadas con mayor o menor fortuna, y las palabras, ya se sabe, no son incómodos testigos, como las miradas o los gestos.

Es fácil jugar a alejarse, a acercarse y volver a irse; llenar el corazón de nostalgias de algo que en realidad no existe, de ausencias; de palabras, siempre inoportunas; la torpeza nunca me abandona.



Como sería fácil acostumbrarme a tu cuerpo en este otoño distraído.




Siempre he sabido que existías, en algún lugar, no importaba donde; lejano, entre las sombras, envenenándote de azules






Hace un rato que debería haberme ido a casa, incluso han apagado las luces y he tenido que levantarme para encenderlas de nuevo apretando todos los botones porque nunca sé exactamente cuál es el interruptor que enciende las que hay sobre mi cabeza. Al lado de mi sempiterna botella de agua tengo un vaso de ésos de plástico, con un vino no del todo malo, del Somontano; aunque a mí precisamente no me gusta demasiado el vino, así que mi opinión sobre su calidad es más que dudable.

Era, o es, el cumpleaños de alguien y se les ha ocurrido festejar aquí. Apartar papeles, sacar embutidos como por arte de magia de un armario, comprar pan en el supermercado y agenciarse con un buen número de botellas de vino que estaban a buen recaudo en el despacho del jefe desde las navidades pasadas. Aunque el salchichón de La Alberca no ha tenido demasiado éxito, se han vaciado las botellas y las barras de pan han desaparecido. Y debo confesar que yo he contribuido, que he puesto de mi parte aunque no probara el pan y menos el salchichón, aunque dijera y repitiera eso de que a mí no me gusta el vino y que sólo lo probaría como deferencia. Ustedes no conocen a los asturianos; "venga, ho, un poquitín más... que tienes el vasu vacío"... en fin, que he debido tener el vaso vacío más veces de lo recomendable y ahora todo me da vueltas, aunque siga sin gustarme el vino y haya acabado por reirme de los malos chistes ajenos. Es curiosa la capacidad que tiene el alcohol para derribar barreras que una juraría infranqueables. Tal vez debería aprovechar este momento de euforia impostada para descolgar el teléfono, o salir a la calle, para hacer o decir algo... algunas de esas cosas que tanto me cuestan... actos y/o palabras.








Podría, supongo... pero no, no quiero que tu piel se reduzca a cenizas.

Es entonces cuando se abandona todo




No ha dejado de llover en toda la mañana, y probablemente en parte de la noche, aunque esto no lo sé de cierto. Dormí tan profundamente, por primera vez en muchos días, que sólo al despertarme al son del despertador me percaté de las gotas de lluvia golpeando los cristales. El cielo está encapotado, de un gris perlado; la niebla tan baja que no permite divisar el Aramo. Me gustan estos días, lo he dicho tantas veces... lo sé. Ni siquiera hace frío, aunque también me guste el frío. A veces pienso que debería mudarme a Laponia y dedicarme a leer toda la literatura criminalista sueca actual, descartando a Mankell, para documentarme. Aunque no me guste la carne de reno... y en este preciso instante mate por comerme un regaliz rojo... o unos cuantos.


Me pregunto si en Laponia también habrá regalices y sugus de cereza.







P.D. Hildegarde Neff

Te escribo en voz baja desde un seis de octubre




Acabo de colgar el teléfono tras una conversación de 20 minutos con ella. Confesaré no haberle prestado atención, o al menos no demasiada. Hice las preguntas corteses; las adecuadas, indicadas y esperadas. Le dije que bien, que estaba bien. Yo siempre estoy bien. Y prometí que la semana que viene, que tengo unos días libres, sólo trabajo el lunes, para llevar la contraria a la media España que se va de puente, encontraría un hueco para vernos. Cuando le digo que este viernes no podrá ser, que estaré fuera, me pregunta por ti. Siempre lo hace, siempre encuentra un motivo o una excusa para hacerte presente y sacarte de entre las sombras donde involuntariamente habitas, que para olvidar no hay fechas. No sé qué contestarle... Que no sé nada de ti, que ni siquiera sé dónde estás ahora o con quién, si es que tienes a alguien a tu lado, alguien que te quiera como te mereces, como yo no supe hacerlo. Y no, claro que es porque no quiero, o porque me falta el interés o las ganas o me puede la apatía; me adelanto a sus palabras, inevitablemente siempre repite lo mismo. Me recuerda aquellos días en Barcelona 'borneando', el billete de ida que se quedó sin vuelta en las calles de Beacon Hill y los insufribles chilaquiles de la Casa de México. No entiendo por qué trata de brindarme motivos. Ni los necesito, ni los quiero, ni los he pedido. Los recuerdos, incluso a veces los no tan buenos, no son aristas que corten mi presente; que como decía el poeta, aunque yo quisiera contarlo como una historia triste, no es posible, porque el tiempo cicatriza con días las heridas.










P.D. Goldie Hawn

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