domingo, enero 06, 2008

Lay you down




Ése fue tu regalo, un puñado de letras: A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z… y ésta es mi propuesta: Amor Beligerancia Cioran Deseo Edelweiss Fuego Geografía Honor Idiosincrasia Juegos Keynes Lluvia Multiplicar Novedad Órdago Puentes Química Realismo Sucesión Tangente Urgencia Ventril Walter Xoquiquetzal Zafiro...










Mézclalas, revuélvelas, sustitúyelas o quédate con las que te gusten... pero ya sabes que al menos un par son irrenunciables.

viernes, enero 04, 2008

Carta a los Reyes Magos


Queridos Reyes Magos:

Bien sabéis que yo no soy de pedir, aunque más triste sea de robar, y que desde hace años os doy vía libre esa noche y os exonero de pasar por mi casa. En atención a todos esos años en los que no tuvistéis que gastaros ni un duro ni una pizquita de vuestra magia en mí, más que pedir os imploro que este año y si aún estoy a tiempo me concedáis un deseo. Ni siquiera tenéis que pasar por mi casa y seguro que os pilla de camino, tan sólo





Fdo.

Daeddalus

jueves, enero 03, 2008

Der Weg


Dice Manel, que a veces pasa de puntillas por aquí, que es demasiado triste y demasiado hermosa, demasiado llena de recuerdos aunque él apenas recuerde su letra... y yo hoy, que si la recuerdo, no puedo dejar de cantarla, no puedo dejar de gritarla, de susurrarla... de olvidarla...


P.D. Dos post más abajo, en la ventanita de Youtube, se puede escuchar.


Ich kann nicht mehr sehn,
trau nicht mehr meinen Augen.
Kann kaum noch glauben,
Gefühle haben sich gedreht.
Ich bin viel zu träge um aufzugeben.
Es wäre auch zu früh,
weil immer was geht.

Wir waren verschworen,
Wären füreinander gestorben.
Haben den Regen gebogen,
uns Vertrauen geliehen.
Wir haben versucht,
auf der Schussfahrt zu wenden.
Nichts war zu spät,
Aber vieles zu früh.

Wir haben uns geschoben,
durch alle Gezeiten.
Wir haben uns verzettelt,
uns verzweifelt geliebt.
Wir haben die Wahrheit
so gut es ging verlogen.
Es war ein Stück vom Himmel,
daß es dich gibt.

Du hast jeden Raum
mit Sonne geflutet.
Hast jeden Verdruss
ins Gegenteil verkehrt.
Nordisch nobel deine sanftmütige Güte.
Dein unbändiger Stolz,
das Leben ist nicht fair...

Den Film getanzt in einem silbernen Raum.
Vom goldnen Balkon die Unendlichkeit bestaunt.
Heillos versunken, trunken,
weil, alles war erlaubt.
Zusammen im Zeitraffer,
Mittsommernachts-Traum.

Du hast jeden Raum mit Sonne geflutet.
Hast jeden Verdruss ins Gegenteil verkehrt.
Nordisch nobel deine sanftmütige Güte.
Dein unbändiger Stolz,
das Leben ist nicht fair...

Dein sicherer Gang,
Deine wahren Gedichte.
Deine heitere Würde,
Dein unerschütterliches Geschick.
Du hast der Fügung deine Stirn geboten.
Hast ihn nie verraten,
deinen Plan vom Glück,
deinen Plan vom Glück.

Ich geh hier nicht weg,
Hab meine Frist verlängert.
Neue Zeitreise, offene Welt.
Habe dich sicher in meiner Seele.
Ich trag dich bei mir bis der Vorhang fällt.
Ich trag dich bei mir bis der Vorhang fällt...

Antes muerta que sencilla


Sin comentarios acerca del horripilante traje de la señorita Igartirburu (o cómo se escriba), yo sólo quiero preguntarme dónde estaba la noche de fin de año la Asociación de mujeres progresistas tan dada a denunciar el uso y abuso de la figura de la mujer como objeto en todo tipo de publicidad y calendarios. Permitir que la criatura (como ser mujer y no morir en el intento) saliera así vestida frente a su compañero tan abrigadito al balcón de la Puerta del Sol supone cuando menos un agravio comparativo.

Revelación




"Wir haben die Wahrheit

so gut es ging verlogen

es war ein Stück vom Himmel,

dass es dich gibt."

Der Weg de Herbert Grönemeyer



Las cosas se pueden decir de tantas formas diferentes... Las mismas palabras acompañadas de una sonrisa, de un gesto de despreocupación, de unas manos que se tienden nunca resultan ser iguales. Y aunque lo sé a la perfección y pongo todo mi empeño en ello siempre elijo el gesto equivocado pese a que mis palabras sean las acertadas.

Tenía un buen puñado de frases en el bolsillo. Las adecuadas, las que todos queríamos escuchar. Había ensayado sonrisas, gestos y hasta la entonación en el espejo, arrastrando las “s”. Cumplí con el papel asignado. Es lo que tenemos las chicas tímidas, nos preparamos a fondo cuando tenemos que dar la cara para no defraudar(nos).

Lo demás, lo que callaste… lo que nunca llegaré a escuchar se me antoja sería algo parecido a lo que cantaba Herbert Grönemeyer, y prefiero quedarme con esas palabras y sustituir tu voz por la suya, al fin y al cabo la nieve acaba borrando todas las huellas y me han dicho que no para de nevar desde hace días.


Propósitos de año nuevo


Pasada la resaca post-Nochevieja, que a una le dota de cierta lucidez y ya entrada y asentada en el nuevo año, toca hacer repaso y propósito de enmienda. Lo cierto es que el 2007 no ha sido un mal año, si exceptuamos los asuntos sentimentales (que no eróticos), aspecto en el que lo calificaría de (per)patético y circunstancial, por lo demás ha sido más que bueno a pesar de un par de ausencias que sin permiso (y sin anuncio) se me vinieron encima.

No fumo, así que no puedo decir que me propongo dejar de fumar. Nunca he pisado un gimnasio y sólo de pensarlo me da la risa floja, no tengo la más mínima intención de hacerlo en los próximos años. Si debería proponerme en cambio ir a nadar unas tres veces por semana (cuando menos), pero eso seguro que lo haré cuando terminen la reforma de la piscina ésa que queda cerca de mi casa, así que no tengo claro que ése sea un propósito de año nuevo.

Quererme (más), mimarme y cuidarme (más), a mí y a los que me rodean, sonreír (más), afrontar (mejor) los problemas o cultivar el optimismo son cosas que conjugo a diario cada mañana frente al espejo. Descartadas por tanto de la lista.

¿Y qué me queda? Viajar, estudiar francés, aprobar al menos seis asignaturas y tomarme el tiempo que me quede en mi actual puesto de trabajo antes del traslado con calma, mucha calma, espero que sea más bien poco que mucho. Sí, definitivamente mi propósito es conseguir quedarme callada ante jefes y colegas (el tiempo que me quede) y como dice la Viudita alegre, irme por la puerta grande.

Por lo demás, paz y amor.

miércoles, enero 02, 2008

A una ilustre desconocida...



...por el momento más surrealista y delirante que he vivido en mucho tiempo.


Cuando vivía fuera de España una de las situaciones que más pudor me producía tenía lugar a la hora de comprar ropa cuando me dirigía con ella a los probadores. Por una razón que nunca llegué a comprender y a diferencia de las tiendas comunes y corrientes que yo frecuento los cubículos utilizados como probadores no tenían espejo y una tenía que salir a una especie de vestíbulo en el mejor de los casos o de simple pasillo en el resto para poder mirarse en uno. Fue entonces cuando adquirí la costumbre de comprarme la ropa sin probarla, ya la devolvería en el caso de que no me sirviera y/o convenciera. Costumbre que por cierto resulta muy útil en época de rebajas. Te llevas todo lo que puede gustarte sin aguantar colas y sin riesgo de quedarte sin tu supuesta talla entre tanto entrar y salir del probador. He de decir que he importado esta forma de actuar con gran éxito.

Hablaba de pudor que me produce no tanto verme ante un espejo dando vueltas y decidiendo si la falda es demasiado larga (o corta) o si realmente necesito esos pantalones, como ver a los demás en la misma circunstancia. Y sin poder opinar, que es lo que más me cuesta. Por qué cómo quedarse callada ante una pareja de amigas de las cuales una asiente mientras la otra embutida en unos pitillo dos tallas menores a la que realmente necesita proclama un “¿me sientan bien, no?”.
Si a esa pareja, porque siempre es una pareja (una madre y una hija, un par de amigas, muy de cuando en cuando un trío) la trasladamos de los probadores a los baños públicos de una biblioteca, también pública, a los que una entra entra con urgencia y cargada de libros, mi coeficiente de pudor, especialmente el ajeno, se dispara.

Supongo que la mayoría pensará que es altamente improbable que alguien utilice los baños de la biblioteca municipal como vestidor, pero les aseguro que en Oviedo, los jueves por la mañana y en los baños de la planta baja de la Biblioteca de Asturias situada en la Plaza del Fontán (y en su ubicación radica precisamente el motivo de tal invasión) ocurre y hay auténticas colas. En los femeninos al menos. En los de hombre, lo desconozco, no los frecuento (al menos no en ese lugar ni a esas horas).
Curada de espantos me creía yo respecto a lo que se podía encontrar una en esos baños cuando esta mañana después de más de media hora dando vueltas por sus pasillos y salir cargada de libros, ninguno de ellos el que había ido a buscar, decidí entre la urgencia y las prisas entrar en el baño camino de la salida. Estaba completamente vacío cuando entré y cuando me dispongo a salir me encuentro con que ha entrado alguien, una mujer, que con todos los grifos de agua abiertos se dispone a lavarse, o algo parecido, y para ello no ha dudado, en un tiempo record, en desnudarse por completo.

Ante mi asombro la tipa tararea una canción mientras va dando saltitos, ¿debido al frío?, y se enjabona a la inglesa con toda su ropa hecha un ovillo en el suelo. No puedo maravillarme de la prisa que se ha dado en desnudarse, pues tuvo que entrar detrás de mí y apenas habían pasado un par de minutos.

Yo me quedo parada sin saber si volver a entrar en el retrete o salir, pero dado que el espacio es muy pequeño si ella no se aparta tomar la salida es imposible. De pronto repara en mi presencia y me reclama un cigarrillo. Le digo que no fumo y ella suspira mientras murmura tampoco un mechero por tanto. Me hace un gesto, que espere viene a decir, mientras termina de lavarse o lo qué esté haciendo. Me apoyo pacientemente en la pared sin saber hacia donde mirar y de pronto alguien comienza a aporrear la puerta. Parece ser es el guardia de seguridad o algo así, le reclama que salga, y ella impasible sigue con sus saltitos hasta que a modo de respuesta le grita a través de la puerta: "Despacio, que la están peinando". Yo no puedo contener ya no la risa, sino las carcajadas. Aunque me corto enseguida, no vaya a ofenderse. Pero nada más lejos de la realidad, pues me mira y por momentos parece recuperar la cordura, si es que en algún momento la perdió, me sonríe, se coloca detrás de la puerta y me indica la salida mientras me dice que mejor salga, no vaya a meterme en un lio.

Con una mano abro la puerta, con la otra hago equilibrios con los libros y el bolso y me encaro con un buen montón de gente que me mira con cara asombrada mientras un tipo vestido de gris me agarra del brazo. Con mi pose más digna le doy los buenos días, me zafo de su mano y me dirijo a la salida entre los cuchicheos y murmullos de los presentes mientras el tipo de la seguridad consciente de su error vuelve a aporrear la puerta.

Escuchando



Me preguntaba un lector (vía email) por el título de la canción que sonaba de fondo.

A thousand tiny pieces de
The be good Tanyas.





"There are signs that we can learn
Place over the heavens
To predict how long we’ll burn
How long will I last?"

lunes, diciembre 31, 2007

KT Tunstall



"And my heart hit a problem, in the early hours,
So I stopped it dead for a beat or two.
But I cut some cord, and I shouldn't have done it,
And it won't forgive me after all these years."

Black horse and the cherry tree

Insomnios y duermevelas

Mucho antes que mediocre bloguera fui voraz lectora de blogs. Me aficioné a asomarme cada día a determinadas ventanas, muchas de las cuales aún visito a diario, y tirando del hilo acabé conociendo infinidad de blogs, divertidos muchos, interesantes los menos, que me hicieron pensar que si ellos sí, por qué yo no.


Me asombra cómo ha crecido este tinglado en apenas, digamos, tres años. Casi parecería que a día de hoy todo el mundo tiene un blog y aquella pregunta del "estudias o trabajas" tan antigua ya, tendría que sustituirse por el "blogueas o no blogueas", para pasar a la siguiente pregunta, "qué tipo de blog es el tuyo, dónde se encuadra, cómo se clasifica". Porque los blogs a día de hoy ya no son meramente anónimos, sino que tienen nombre y apellido, y no necesariamente el de sus autores.

Cada vez más abundan los blogs de contenido erótico-sexual, bastante aburridos. Me corrijo, no pretendo ofender a nadie, en el hipotético e improbable caso de que la ofensa quepa, así que diré que yo los encuentro tremendamente aburridos. El sexo como espectáculo (léase la pornografía) me aburre, y la delgada línea que separa el buen gusto y el erotismo de los comentarios bizarros y fotos explícitas hasta el punto de que yo las calificaría como ginecológicas, es muy delgada y en exceso traspasada, en mi no humilde opinión obviamente.


En cambio encuentro mucho más divertidos los dedicados a la moda, tendencias y complementos, en este orden, y esta última semana he hecho un delicioso descubrimiento en forma del blog de una chiquita de edad imprecisa, aunque me apuesto lo que no tengo a que tiene menos edad de la que aparenta (unos 30) dedicado a la moda en general y a sus trapitos en particular. Básicamente lo que se muestra en él es a la autora en diversas poses en lo que parece ser el vestíbulo de su casa, pues el escenario se repite invariablemente fotografía tras fotografía, mostrándonos su vestuario con todo lujo de detalles, marca, lugar de procedencia, fecha de compra, y lo mismo exhibe su última adquisición Zarera (sus compras como las mías son muy de andar por casa) que nos muestra un vestido con dos opciones, botas blancas o botas negras, para que el estimado lector vote y elija qué combinación es la más adecuada. Uno de sus últimos post estaba dedicado a las cenas de empresa y posaba luciendo tres modelos diferentes para que en justa votación se eligiera cuál era el más adecuado para que ella lo luciera esa noche. El ganador, como dato curioso, fue un vestido de Zara (cómo no) y que yo también poseo.

Que cada cuál usa su blog para lo que le venga en gana es algo obvio, pero me resulta terriblemente turbador aunque yo no me pierda sus actualizaciones o precisamente por eso y me muerda la lengua en mis críticas, que esa chica es capaz de lo mejor y de lo peor, estéticamente hablando, digo.

Curiosamente el grado de exhibicionismo del que hace gala me parece infinitamente mayor del que muestra un tal Pepe Pérez mostrando su supuesto pene (supongo que él diría polla) y ofreciendo estancia en un balneario (no sé si en su compañía o en la de su falo) a cambio de boca de mujer (que busque boca).

sábado, diciembre 29, 2007

Emmylou Harris (rubia 30 años después)



"And I don't want to hear a sad story
Full of heartbreak and desire
The last time I felt like this
It was in the wilderness and the canyon was on fire
And I stood on the mountain in the night and I watched it burn
I watched it burn, I watched it burn."

Boulder to Birminghan

viernes, diciembre 28, 2007

Emmylou Harris (antes de teñirse de rubia)



"Well you really got me this time
And the hardest part is knowing I'll survive.
I have come to listen for the sound
Of the trucks as they move down
Out on ninety five
And pretend that it's the ocean
coming down to wash me clean, to wash me clean
Baby do you know what I mean."

Boulder to Birminghan

jueves, diciembre 27, 2007

Fobias navideñas (III)


Lo habitual es que a uno le encante la Nochevieja aunque odie la Navidad; que ya sabemos que lo políticamente correcto es declararle la guerra a estas fechas para firmar una tregua el último día del año justo antes de atragantarse con las uvas. Al fin y al cabo la Nochebuena implica familia, al menos tradicionalmente, la Nochevieja amigos, y se supone que a los segundos uno puede elegirlos, frente a los primeros que vienen impuestos.

Yo no soy de esa opinión. Encuentro tremendamente inquietante el último día del año y suelo refugiarme en casa nada más dan las 12. Cumplo con el rito de comer religiosamente las 12 uvas, nunca consigo llevar el ritmo de las campanadas y mientras la gente a mi alrededor brinda y se felicita el nuevo año yo sigo tranquilamente haciéndome cargo del buen número de uvas que aún quedan en mis manos.
Será que se impone mi sentido trágico de la vida, pero en lugar de pensar que esa noche supone el inicio de un nuevo año lleno de las posibilidades que queramos tener, sólo puedo pensar que seré un año más vieja, que todo, probablemente, seguirá igual y me entra una profunda melancolía que se disipa con las primeras luces del día de año nuevo. Me deprimen tremendamente las celebraciones de turno, esa falsa alegría con la que todos parecen festejar, esos absurdos mensajes llenos de deseos improbables que colapsan el móvil y muy especialmente las indumentarias con las que ellas y ellos hacen gala. Las lentejuelas, los brillos, los dorados, los generosos escotes e imposibles tacones, las corbatas y trajes con los que los aún adolescentes se disfrazan y que les sientan peor que a un santo unas pistolas, si exceptuamos obviamente a mi bendito Valverde.

En todo caso y aunque yo no lo disfrute le deseo al lector una feliz entrada y salida de año (cómo me ha gustado siempre esta frase) y un año, cuando menos, lleno de dignidad. Por mi parte y tras las 12 uvas y sus correspondientes campanadas acompañada de un par de botellas de champagne (no cava, y rosado a ser posible), mazapán de Toledo (una tiene sus debilidades) y cierto número de películas, entre 3 y 5, me monto un maratón cinematográfico. El año pasado le fui infiel al ritual, por estar en tierras extrañas y tener que adaparme a las costumbres locales, pero el anterior me tragué todas seguidas y ya no recuerdo el orden: Ser o no ser, El fantasma y la Sra. Muir, Mogambo y Sed de mal (sé que está fue la última porque me quedé dormida a mitad de la película, muy fuerte ver a Marlene Dietrich haciendo de mexicana). Para este año aún no tengo perfilada la cartelera, dudo en sustituir las películas por un maratón de Los Soprano, pero me apetece ver Centauros del desierto, tal vez Desde Rusia con amor (ver a Pedro Armendáriz al lado de Sean Connery no tiene precio, y no digamos a Lotte Lenya la malvada Rosa Klebb, merecedora sin duda de un post dedicado si yo tuviese más ingenio y talento), tal vez una peli de safaris, agradecería si alguien me recomendase alguna (clásica), y que no fuese Las minas del Rey Salomón (el sosainas de Stewart Granger me da mucha pereza).

Lo que hay es lo que ves


He hecho propósito de enmienda. Me encomendé a mí misma la tarea de no enfadarme, no discutir, no contradecir ni contrariar a mis congéneres familiares y navideños. Difícil y ardua tarea en estas fechas de reencuentro familiar. Lo conseguí, tragué saliva, conté hasta cincuenta, me levanté de la mesa con excusas varias, me serví otra copa de vino… he conseguido superar con relativo éxito la cena de Nochebuena, la comida de Navidad y las sucesivas comidas, meriendas y cenas de estos días hasta hoy. Hasta esta tarde para ser más exactos.

Un pequeño utilitario atestado de gente, es decir, de cinco personas incluido el conductor. Servidora en el asiento de atrás, apretada como en lata de sardinas. Monumental a la entrada de Oviedo. El conductor pregunta a las pasajeras (todas mujeres) si han trabajado hoy, jueves 27, cuando media humanidad está de vacaciones, la otra media, entre la que yo me incluyo, sí lo hemos hecho y así lo hago saber. Antes siquiera de terminar la frase me interrumpe el señor conductor con un:

-“Bueno, tú habrás hecho acto de presencia, porque lo que se dice trabajar… así va España. No me extraña que votéis a ZP”.

Me indignó el comentario. Me indignó muchísimo. Y ahora me indigna haberme indignado. Por un lado y para qué negarlo porque en parte, sólo en parte, por supuesto, era cierto. En qué parte, eso es lo de menos. Por otro lado él no tiene ni la menor idea de a quién voto, ni siquiera si lo hago. En cambio yo si conozco perfectamente su postura política que aunque no entienda respeto, nada que ver con la mía. Pese a todo le quiero y admiro. En tercer lugar hago algo más que acto de presencia, cumplo escrupulosamente mi horario e incluso las tareas asignadas. Y sí, así va España señor conductor, pero no precisamente por mi culpa. Últimamente estoy francamente cansada de tener que justificar mi condición y mi trabajo a pluriempleados postlicenciados que trabajan hasta los sábados para ganar un dinero que no tendrán tiempo de gastar.

Se me escapa por cierto el plural en el “votéis”, porque la copiloto y las acompañantes del asiento trasero, mis tías, no son sospechosas precisamente de votar a Zapatero, siendo como es su radio de cabecera la cadena COPE y un tal Jiménez Losantos.

Anybody but you



Tú no lo sabes. Probablemente no lo llegues a saber nunca. No por mi parte. Iba a llamarte yo. Dígase con el convencimiento con que una pronuncia la frase que el otro quiere escuchar. Nada más lejos de la realidad. Pensé en hacerlo, durante breves instantes. Descarté la idea. Te borré de la lista prioritaria de llamadas de felicitación navideña y te coloqué en la cara B, los que reciben un triste mensaje telefónico (si tengo espíritu, un email, no lo tuve, evidentemente). Pero llamaste tú. Y me alegré de ello aunque yo no lo hiciera. Me reconcilió contigo. Me alegro, mucho, por ti. Meses repitiendo la frase con escasa convicción y demasiada osadía. Me alegraba, me alegro, cierto, pero no del todo porque aunque pretendiera ser sincera no lo era. Irremediablemente. Sin poder evitarlo. Y bien sabe ese Dios al que algunos le rezan que si alguien se merece todo lo bueno que a uno le pueda pasar ésa eres tú.

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