El traje nuevo del emperador
Más vale tarde que nunca... supongo.
P.D. Greta Garbo
Publicado por
Daeddalus
3
perdidos en el laberinto
P.D. Irene Dunne y Cary Grant en "Penny Serenade".
Publicado por
Daeddalus
2
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Te debo una canción
Recuerdo estas palabras de Ray Loriga, de 'Tokio ya no nos quiere': "Los días son a veces tan tristes que sencillamente no merecen la pena. No merece la pena correr, ni esperar, ni vigilar. Días tan tristes que no merecen ni un esfuerzo, ni el más pequeño movimiento. Los días así hay que dejarlos correr, como los trenes nocturnos..."
Siempre me gustó Ray Loriga. Siempre pensé que era guapo. Y me gustaba más por guapo que por escritor.
P.D. Natalie Wood
Publicado por
Daeddalus
0
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Afinidades electivas
Siempre bromeo y digo que la semana que explicaron esa lección vital en el colegio yo debía de estar en la cama con escarlatina; y que por tanto, falta de tan básica educación, no pude o no quise (o no supe) desarrollar la habilidad o capacidad de decir sin querer decir, de callar queriendo hablar, de hablar por no callar o de contar lo que se intuye el otro quiere escuchar.
Desde bien chica me gané, probablemente bien ganada, la fama de soberbia, de ingrata, de desagradecida, de sobrada, de antipática... por decir cuando lo conveniente era callar, por no ser amiga de mis amigos si la ocasión no lo merecía; por exigir explicaciones y respuestas cuando yo en ese lugar las daría; por no conformarme con las palabras si yo quería hechos, si yo quería y exigía la verdad por amarga que fuera, la misma que estaba dispuesta a ofrecer. Que vale mil veces más un golpe certero al corazón que una programada agonía.
Sal siempre me decía (y me dice), ayer me lo repetía, que ése es el camino que conduce al abismo. Que a nadie le importa la verdad o las certezas. Que uno quiere escuchar lo que quiere escuchar (y punto). Que desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre, se ha dado un juego de reglas tácitas no escritas aceptadas por todos excepto por mí. Empeñada en cambiar las normas, en jugar a mi modo por mi cuenta y riesgo. Condenada siempre y sin remedio a perder.
Me pone ejemplos. ¿Te acuerdas del de la teoría de los conjuntos?... ¿Cuál de ellos?... Aquél, bueno, no importa, se repite el mismo patrón, pero sí, aquél, el que se fue buscando su espacio. Otro, y son legión, abonado a la teoría del "no eres tú, soy yo"; pero que se fue sin desaparecer del todo dejando una puerta abierta. Todos lo hacen. Que aparecía de cuando en cuando asomando la patita por debajo de la puerta para decir que seguía on the road. buscando su lugar. Como si a mí me importase, como si fuese necesario. Cuando lo único que hubiese estado de recibo era haberse despedido, haber dicho que se iba y no pensado volver.
No, así no, reniega Sal; aunque sabe que no va a convencerme. ¿Cómo es esa frase tuya?... Todo un clásico, "no te digo hasta luego porque no pienso volver a verte". ¿Cómo te crees que se siente el romano que escucha eso mientras le lanzas un beso al aire y cierras la puerta del ascensor?... ¿Acaso tiene que importarme cómo se sienta? ¿Tengo que preocuparme de los sentimientos de alguien que no sea yo? ¿Tengo que pensar que le estoy haciendo daño o hiriendo o menoscabando? No, ni modo, que en realidad le hago el favorcito de ser yo, no él. Le indico el camino de salida, le dejo libre, le hago víctima, que siempre da más juego y le brindo no más de cinco minutos de mal entendido orgullo regalándole una anécdota para contar una noche cualquiera en un bar cualquiera. ¿Sabéis lo que me dijo esa chica tan rara? Y alguien dirá que yo ya apuntaba maneras.
¿Me convertía eso en una mala persona? Puede... pero no voy a decir que seremos amigos cuando ambos sabemos que me olvidará una vez cruce esa puerta. No, no tomaremos café de cuando en cuando, ni nos llamaremos por nuestro cumpleaños. No vamos a fingir que nos importa lo que nos suceda a partir de ahora porque bien cierto es que no nos preocupa.
No puedo evitar preguntarme por qué a la gente le cuesta tanto decir la verdad, que tampoco se trata de ser un libro abierto, yo no lo soy y tampoco lo intento; pero decir lo cierto es casi tan o más simple que murmurar una disculpa.
Supongo que por eso me gusta. Porque nunca da explicaciones, ni tampoco las pide. Se tienen simplemente razones o motivos. Y ya sabes, honey, si no te gustan, lo siento, porque no tengo otros. Suele ser fácil estar a su lado porque lo único que pide es honestidad, que tan cara se vende, la misma que él ofrece. Esto es lo que soy, esto es lo que ofrezco, lo que tengo, lo que no está en venta, lo que ves... y lo que no se ve carece de importancia, eso ya sólo es mío, ya no ve la luz. Sí, era y es fácil, no hace falta fingir, ni sonreír sin ganas antes los malos chistes ajenos. Y somos amigos porque nunca nos prometimos que lo seríamos. No, no siempre se necesita prometer y jurar en falso para que ciertas promesas se cumplan; porqué él aceptó y entendió mis ritmos lentos; mi pretendida ingenuidad, un arma como otra cualquiera, una sentencia como otra cualquiera; inequívoca condena al modo espera.
Feliz día...
P.D. Jane Greer y Lizabeth Scott
Publicado por
Daeddalus
4
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Kiss me quick my dear que la vida es breve
Publicado por
Daeddalus
5
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Anatomía de la señaldá
Publicado por
Daeddalus
9
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Persigo un sueño... mañana seguiré
Publicado por
Daeddalus
5
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Enciende y vámonos
Iba a hablar de decepciones y desconfianza ajena, amores truncados, amistades vacías y soledad. Pero suena el Nessum dorma de Puccini y una es chica fácil y no solamente de lágrima.
Se me han quitado las ganas, de momento, de poner los puntos sobre las íes. De decir aquí no lo que ni dije/diré frente a frente. Probablemente mejor así, a perro flaco todo son pulgas. Llegar a tiempo con la palabra precisa nunca ha sido lo mío.
Algunos dicen que la esperanza se viste de verde... Creo que me sienta bien ese color.
"Get ready for me love, 'cause I'm a "comer"I simply gotta march, my heart's a drummerDon't bring around the cloud to rain on my parade..."
Don't rain on my parade
Publicado por
Daeddalus
5
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Geografía privada
"We can't speak like lovers we used to be.We can't change ancient historyand love wounds with such simplicityand I threw it down, down down down, down..."
Regreso de la biblioteca. Me gusta ir a tratar de estudiar allí, a perder el tiempo entre libros y leerme las páginas finales de novelas que nunca leeré. El piloto del contestador parpadea, pero sólo le sigue un pitido intermitente. Saludo al portero con un lacónico buenas tardes y recuerdo que anoche tuve un extraño sueño con él, pero sin ser él; tenía otra voz, un acento uruguayo, como aquel de mis viejos amores. Escucho a Mary Chapin Carpenter mientras me descalzo y me hago reverencias a mí misma a lo largo del pasillo al quitarme la ropa. Ya llego tarde y aún tengo que vestirme de señorita bien ubicada.
Y te vi. Esta tarde, hace un rato. Cruzando la plaza de la Gesta. Tal vez salías de la cafetería del Auditorio, donde casi siempre nos citábamos. A ambos nos gustaban los lugares impropios.
No sabía ni imaginaba que estuvieras aquí. Te sabía lejos, en la distancia y aún más en el tiempo. Te observé, dudé si acercarme y saludarte, hey, babe, here I am... Pero no lo hice. No hubiera sabido qué decirte, y cuando levanté la vista de nuevo, habías desaparecido en el subsuelo del parking.
Estabas guapo. Aunque tú no hubieses estado de acuerdo, siempre afirmabas sentirte ajeno a ti mismo con traje y corbata. Pero lo estabas, con tu gesto serio y adusto concentrado en tu Blackberry y tu nudo Windsor a medio deshacer (no me dio tiempo a aprender). Decías sentirte disfrazado cuando tocaba ponerse el saco gris, y yo no podía evitar sonreír y pensaba lo mucho que me enternecía veros desubicados entre patrones y solapas.
Nunca imaginé que fuera a ser así, un visto y no visto, un saludo abortado, unas palabras que no llegaron a salir, besos dados al aire. Siempre pensé que si alguna vez volvíamos a encontrarnos nos perseguirían un reguero de reproches y promesas incumplidas. No llegamos a ser amigos, no nos llamamos por nuestro cumpleaños ni nos felicitamos el nuevo año. No volvimos a contar el uno con el otro; y yo imaginaba palabras de más y explicaciones de menos. Llas que tú nunca dabas y por tanto nunca pedías; y yo, obvio, por tanto no contaba. Si tú no querías saber o no sabías preguntar, ni modo, no iba a ser yo. De atrofiada emocionalmente a atrofiado socialmente, hablar de lo que sentíamos nunca fue lo nuestro y de tanto que nos callamos, nos callamos hasta el final.
Recuerdo que una vez sí nos vimos. Como tantas otras noches, aunque esta vez por separado, en el Ca Beleño. Estaba acompañada de los madrileños y te vi de pasada al acercarme a la barra a pedir mi segunda Guinness. Estabais ambos sentados en una mesa del fondo, al final del humo y las conversaciones y supe que no me habíais visto. Podía haber vuelto a mi sitio y ciertamente estuve tentada de hacerlo, pero me dije que ya era hora de comportarme como una mujer adulta y que no podía pretender esconderme cada vez que fuera a encontrarme contigo. Así que con la mejor de mis sonrisas y uno de esos, mis chistes malos, en mis labios, me acerqué a vuestra mesa, os planté un par de besos a cada uno y supongo que hablé mucho y demasiado deprisa soltando una buena sarta de tonterías. Volví con los míos con la satisfacción del deber cumplido y pasados no más de cinco minutos, a pesar de que juraría que vuestras respectivas cervezas estaban intactas, pasasteis a mi lado con un vago gesto de despedida en dirección a la puerta. Dos semanas después me preguntabas vía correo electrónico qué habías hecho mal. No supe contestarte.
Y hoy, esta tarde, al verte, no sentí nada.
Publicado por
Daeddalus
4
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Despedida y cierre
Publicado por
Daeddalus
0
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Anatomía de la señaldá
Publicado por
Daeddalus
2
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Anatomía de la señaldá
Publicado por
Daeddalus
4
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Persigo un sueño... mañana seguiré
Publicado por
Daeddalus
3
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Afinidades electivas
Publicado por
Daeddalus
7
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Área de prioridades
Publicado por
Daeddalus
11
perdidos en el laberinto
Etiquetas: Despedida y cierre