jueves, marzo 27, 2008

Inventario de perplejidades


Para un día que no leo los periódicos... que si los médicos se van a la huelga y los funcionarios de justicia siguen con la suya. Baja la venta de pisos y sube el Euribor, sigo siendo una hipotética hipotecada. Un transexual se queda embarazado, se reabre el debate sobre la eutanasia y yo estoy en pleno síndrome premenstrual aunque esto no suponga ningún cambio en mi histerismo habitual. Llegamos a la sección sucesos, versión revivida de El caso, que ocupa la mayor parte del noticiero. Medias condenas y abusos. Por cierto, la viagra cumple 10 años. Carla Bruni monísimamente desconocida al lado de Su Majestad y sin tacones (daría para toda una tesis doctoral tanto la ausencia de estos en todo acto público de Madame Sarkozy al lado de su flamante marido como la semejanza, cual dos gotas de agua con veinte años más, entre la exmodelo y la exseñora del susodicho), se ha muerto Rafael Azcona... hago zapping y acabo en Tele Tini o lo que es lo mismo la autónomica TPA (todo por Areces), también noticias... y cómo no podía ser de otra manera, tal vez sea el momento de cruzar el espejo y cambiar la vigilia silenciosa de mi patria.

Geografía


Tras varios días con tremendos problemas para poder actualizar este humilde blog (problemas técnicos), fotografías que se desvanecen, canciones que no suenan y textos que se resisten a la corrección, envío derechitos al limbo de los pendientes y no olvidados todos los irresistibles a la par que interesantes temas sobre los que tenía previsto hablar. Dado que resulta una práctica bastante frecuente, cuando no sé sabe de qué hablar, echar mano de las estadísticas y de esos maravillosos programas que nos indican quién, de dónde y en base a qué nos visitan quienes nos visitan si es que nos visitan, no voy a ser yo menos, la originalidad pasa de largo esta tarde por mi casa. Si ya resulta bastante curioso ver a través de qué búsquedas llegan algunos hasta aquí, no menos lo son los lugares geográficos de los que provienen, pero lo realmente pintoresco es el "desde dónde". De este modo he descubierto que existe algo llamado Estación de zonas áridas o un Real Club de Enganches, Río * Corporativa, S.L., Asignación 22 para el P. de Asturias (de la que yo también uso y abuso)... en definitiva, que desde Ayuntamientos varios al Ministerio de Defensa, los currantes que son y han sido invierten parte de su tiempo laboral en la lectura de blogs ajenos e imagino que también propios.


Cuando la técnica vuelva a su cauce les hablaré de mi buena acción del día.

Desayunos solidarios



Con escasa antelación sobre las ocho de la mañana y recién llegada y aún no del todo despertada me recibe con una amplia sonrisa, la reservada bien para las ocasiones especiales, ésas en las que hay algo que celebrar (o no, simplemente la vida es bella en ocasiones), bien para implorar favores o prebendas. Intuyo que sus intenciones se inclinan más a lo segundo que a lo primero y yo que apenas he desayunado contraviniendo a la nutrición más elemental (puedo asegurar que lo intento, lo de desayunar, digo, pero mi desidia y mis cinco minutos de más bajo el agua de la ducha son más poderosos que mi voluntariosa conciencia) apenas saludo murmurando buenos días mientras me deshago de paraguas y gabardina y despliego el periódico en el que pretendo hundir mi ya no tan voluntariosa conciencia durante al menos quince minutos contraviniendo (de nuevo) a mi muy querido, admirado y respetado, al tiempo que sin par, Consejero. Al tercer mandamiento no aludo. Y respecto al cuarto, yo sólo lloro cuando mis lágrimas pueden confundirse con la lluvia.

-"¿Te unes a una buena causa?" Me pregunta cierto tiempo después manteniendo la misma sonrisa, que todo lo puede, con la que me recibió y sin que venga a cuento. Miedo me dan sus buenas causas. Para ella la solidaridad pasa tanto por comprarse esas botas de tacón imposible, color imposible y charol imposible, sin olvidarse de un precio imposible, que la buena de su amiga F., dependienta de unos grandes almacenes nunca conseguirá vender, como la de hacer cola en las rebajas de enero (siempre en las de enero, nunca en las de julio, el por qué lo ignoro y nunca me he atrevido a preguntarlo) desde intempestivas horas de madrugada ante las puertas de esos mismos grandes almacenes, no vaya a darle a alguna de las sufridoras y potenciales clientas una lipotimia y entre la bárbara turba imbuida por el furor inconsciente y rebajil no vaya a haber nadie dispuesto a prestar los primeros auxilios. También es cierto que colabora con Ong's varias y que ella misma en ocasiones ha sido definida como una Ong andante y con dos patas, especialmente desde aquel verano en que planeamos irnos a Bolivia por una buena causa. La buena causa también tenía dos patas y a diferencia de nosotras una aparente conciencia, y digo aparente porque a las dos semanas conoció a una despistada estudiante de medicina neoyorquina que debía pensarse que Bolivia estaba al sur de Tijuana, se casó con ella, y a los seis meses ya estaba viviendo (aún no tengo claro de qué) en Staten Island (pidió una excedencia y se exilió de la tiza). A diferencia de él, ella si mantuvo su compromiso, renovado todos los veranos desde entonces. Pero ese detalle y acá, entre nos, no es suficiente para que yo me fíe de sus buenas causas.

-"Sabrás que los funcionarios de justicia están en huelga..." comienza a ilustrarme cuando por fin claudico y le cedo la palabra y mi escucha. Algo he leído en los periódicos, parece que se nos avecina una temporada agitada en lo que a reivindicaciones laborales se refiere, las que le están montando al innombrable entre otras, pero aún así reconozco mi ignorancia en lo que se refiere a causas y motivaciones y ella sin perder el tiempo me cuenta acerca de sus objetivos que debo decir me parecen justos y razonables, claro está que ella si se lo propusiera sería capaz de convencer hasta el más incrédulo y yo soy de las ingenuas. Parece ser, me indica, que han montado una suerte de bar o cafetería, "Café solidario" lo llaman (después de visitarlo añadiría el calificativo de hipercalórico) en el Palacio de Justicia, donde por 1'50 € tienes derecho a café y pincho de tortilla o bizcocho o tarta o lo que a una se le antoje, con la marca de casero y solidario y por supuesto ya ha decidido que a partir de ya mismo desayunaremos allí todos los días y hasta el fin de la huelga (el plural me incluye a mí entre otros despistados colegas).

A mí la palabra huelga siempre me ha sonado bastante lejana y debo confesar que yo sólo pisé las calles a modo de manifestación en un tiempo lejano y durante otra vida, las causas perdidas se me perdieron hace tiempo. Disculpen si no me alisto bajo ninguna bandera (al modo del uruguayo). Aún así fui y repetí y más que café solidario se ha convertido en punto de reunión de media función pública asturiana, desconozco si esta iniciativa se realiza en las otras comunidades autónomas donde también se está en pie de guerra. Volví a escuchar sus reivindicaciones, siguieron pareciéndome coherentes y justas y en boca de personas sin tanta capacidad de convicción como mi colega y sin embargo amiga, así que deben serlo efectivamente. Llevan más de 50 días de huelga y como dijo alguien eso es tener pelotas tratándose de gente con sueldos que oscilan entre los 900 y los 1.500 euros. No parece que de momento la historia tenga visos de solución y ciertamente lo siento por los sufridos usuarios entre los que por cierto yo me encuentro, pero no puedo negar mi comprensión y solidaridad hacia ellos. Suena a tópico y probablemente lo sea, como probablemente esté fuera de lugar mostrar mi apoyo a su causa desde aquí. En todo caso esto va por Santiago, colega, amigo y digno
funcionario en huelga.

Tristeza nao tem fin, felicidade sim





Hay quién me dice que es un auténtico sacrilegio, pero si hay un disco que me gusta del señor Veloso ése es Fina estampa. Llámenme *... lo que quieran. Me gusta escucharlo alejado de sus ritmos y cadencias habituales.

Por cierto, si no saben volar, pierden el tiempo, absurda asociación de ideas y recuerdos al ver(escuchar) a Darío Grandinetti.

lunes, marzo 24, 2008

I´ll give you shelter from the strom



No fue mi cumpleaños, no tenía nada que celebrar, no yo, no había buenas noticias, no brindábamos por el futuro o presente más inmediato, no invocábamos ni a la casualidad ni a la suerte... pero alguien me ofreció ayer un regalo envuelto en un papel de trasnochados motivos navideños rescatado del cajón de los objetos inservibles. Un disco, un vinilo para ser más exactos, Blood on the tracks... ¿alguna vez ha existido un disco más triste?.

Acabo de llegar a casa, chorreando agua por los cuatro costados tratando de recordar cómo funciona el viejo tocadiscos que desde hace cuatro años no uso y comienza a sonar Buckets of rain, no podría ser otra manera... Suena diferente a como yo la recordaba. Tiene un sonido más cálido, probablemente se deba al vinilo. Yo solía escuchar ese disco en uno de mis primeros walkman, en una cinta copiada a su vez de otra cinta también grabada. El sonido era de una ínfima calidad, pero a mí eso no me importaba. Tampoco percibía entonces, o al menos no de la manera en que hoy lo hago, la melancolía que destila el disco y esa canción en particular. La tristeza siempre ha estado infravalorada, y hoy que es un día triste por muchos motivos, tantos como hay para que no lo sea, se ha convertido en mi compañera de viaje.

Acerca de la verdad, acerca de la felicidad



Ahora que
no estoy contigo,
que no estaré
contigo nunca
más,
es bueno que
te diga varias cosas:
te engañé
un montón de veces
con algunos hombres
mucho más jóvenes
que tú
porque sabía que
eso era lo que más
te dolía,
y lo volvería a hacer
créeme
-te lo aseguro-
que fue uno de
los momentos
más felices de
mi vida.
Cuando esos hombres
me abrían la
puerta, y me
hacían pasar
a la habitación
y nos desvestíamos
con impaciencia.
Entonces me quitaba
la camiseta negra,
¡aquélla, sí!
y el sujetador.
Algunos me decían:
“espera, déjate un
instante las bragas
puestas”.
Y nos besábamos
con pasión,
era auténtica la
pasión.
Fuera
en el patio de
la casa
se oía a una mujer
batir los huevos cerca del
televisor.
Y volvíamos a besarnos
con ardor
aplastando
lo que quedaba
de nuestros cuerpos.
Algunos huesudos
cuerpos, otros
debilitados,
o rasurados
qué más da.
Y mientras tanto
pensaba cómo te
sentirías de haber
sabido
todo esto.
Pero siempre
he tenido buenas
coartadas
¿aún las recuerdas?
Nunca sospechaste
que todo
aquello era
mentira,
que lo que verdaderamente
hacía era
engañarte con
hombres mucho
más jóvenes
que tú.
Y esa
-te lo aseguro-
fue la época
más feliz de
mi vida.


Roxana Popelka

Los secretos



"Luego llegó la despedida,
le pregunté ¿por qué me dejas?
Ella me contestó:
Por tu tristeza."

Tu tristeza

Abriendo caminos



Travesuras del destino. Acababa de colgar la canción que no he conseguido quitarme de la cabeza en todo el día y bueno... ya no me dice nada. Sin corbata, mucho mejor. A veces todo es tan simple como darle a una tecla y no son necesarias ni flores ni palmadas.


sábado, marzo 22, 2008

El polvo no me puede matar


Canta Xabel Vegas (y las uvas de la ira):


"... y recordad que el polvo no nos puede matar. Que quien nos mata es el hombre y es de él de quien debéis escapar".


Ya ves, tan sólo es una (gran) canción...

viernes, marzo 21, 2008

Conjeturas






No puedo evitar esquivar la malsana curiosidad. Ciertamente tan (geográficamente) cerca cuando lo que una pretende es tender puentes que crucen largas distancias. Dice Felipe Benítez Reyes: "pónganse también su antifaz, si les parece, y así vamos empezando a conocernos".


Sí, lo sé. Muchas veces, las más, tan sólo aspiro a entenderme yo misma. Ujo... quién me lo iba a decir.

martes, marzo 18, 2008

Jill Sobule





"Don't let us get sick
Don't let us get old
Don't let us get stupid, all right?
Just make us be brave
And make us play nice
And let us be together tonight"

Don't let us get sick

sábado, marzo 15, 2008

Duelo al sol




Lo nuestro, no sé si decir lo tuyo, es, no sé si decir ha sido, una película del Oeste. No una de indios y vaqueros donde nos queda meridianamente claro que los vaqueros de Missouri, Colorado o Tenesse son los buenos y los indios, sioux, creeks o pies negros son los malos. Los papeles perfectamente repartidos, a unos les tocan las espuelas y sombreros a otros las plumas y machetes. Resulta fácil y naïf como en el mejor de los culebrones venezolanos o en las novelas de Ken Follet donde los buenos son muy buenos (además de guapos, compasivos e inteligentes) y los malos son muy malos (a veces también son inteligentes y guapos, nunca comprensivos). No, lo nuestro se acerca más al duelo en O.K. Corral, desarmados y mordiendo el polvo.

Jens siempre dice con su impropio acento: -"Como ye tan grandón se piensa que es John Wayne". Yo hubiese preferido a Gregory Peck... claro está que tampoco soy yo Jennifer Jones ni estamos dispuestos a morir el uno por el otro.

Autobombo


En una mañana de viernes animado e inconsciente preludio de vacaciones alguien busca una bolsa desesperadamente. Una bolsa vulgar, de ésas de supermercado, para unos libros. Yo no tengo y eso que en mi bolso hay de todo, pero recuerdo que Rita la cantaora, Cogersa en versión femenina o lo que es lo mismo Miss Reciclaje, tiene reservado un cajón para toda suerte de objetos. Efectivamente allí hay una hermosa bolsa con el logo de Correos y sus colores corporativos, amarillo y azul. Se la ofrezco al demandante dejando bien claro que lo que acabo de cometer es un allanamiento de propiedad ajena y él me da efusivamente las gracias. -"Dae, eres la mejor. Pero en serio, la mejor." Y lo reitera una y otra vez. El Doctor Amor a su lado asiente complacido y afirma solemnemente que se me echará de menos cuando tome posesión del nuevo cargo y les abandone. -"Se necesita a gente tan eficiente como tú". Se alejan los dos entre sonrisas y murmuraciones... "Esta chica si que vale". Incrédula miro el reloj, apenas son las 10 de la mañana, no son horas para presentar estados moderadamente alcohólicos.

Tiempo después me encuentro celebrando en la sacrosanta media hora del café junto a la Viudita Alegre el cese de cierto Director General (ni los motivos humanitarios tienen cabida, confieso mi mezquindad) con unas impropias cervezas en horario laboral. -"¿Nunca te has planteado colaborar con un sindicato?" me suelta a bocajarro y cambiando radicalmente de tema. -"Deberías probar la experiencia, no digo que te liberes, pero sí que de cuando en cuando unas horas, unos días al mes. Aprenderías un montón, conocerías gente. Seguro que te resultaría interesante. Además en el sindicato (intuyo se refiere al suyo) se necesita savia fresca, gente joven y con iniciativa, no funcionarios apoltronados. Tú resultarías muy válida".

Hace demasiado tiempo que nadie me dice que soy lista o inteligente (presupongo son adjetivos distintos), brillante o simplemente bonita. Y no es que necesite los halagos para respirar trece veces por minuto que diría el poeta (siempre me parecen vacuos y falsos, aunque sé que estos son sinceros) pero en un breve lapso me hablan de eficiencia y validez y hablan de mí. No puedo evitar sonreir.

viernes, marzo 14, 2008

Ábregu


El tiempu que teo de sete infiel
ensin estrañate en ca furmosu cuerpu,
tien dolor a iviernu ente la piedra,
a húmidos requexos nel to vientre
(esi primer besu que nunca fora nuesu,
la mano que l´otru aldovinaba
enantes del esnudu´n fiesta pela alfombra).
Pero ya basta:
quiero agora, en tan sollerte ausencia,
vender la cinta rosa de la neña rosa,
el vellu sangre d´entepierna
y como un Mediterraneu perfondu, bien adientro
abrazate inevitable.

Berta Piñán

Amaral



"Volver antes de la lluvia de estrellas/
a lo más profundo de lo desconocido/
donde hay multitudes sin nada en las manos/
Allí donde el sol ha secado los ríos/
Donde eres esclavo o un pobre fugitivo/
que ha visto los ojos de un hombre sin rostro/
Donde todas las almas han sido olvidadas/
Donde negro es el color y el número no existe/
Gritaré hasta que quede grabado en el viento/
y mi voz se refleje desde ésta montaña/
aunque tenga que andar encima de las aguas/
Hasta que esta llamada sea escuchada"

Llegará la tormenta

Para
Oscar...



P.D. ¿Y qué haces tú dando explicaciones? Ni siquiera yo me las merezco...

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