miércoles, septiembre 22, 2010
Living on velvet
Si se trata de miedos, no tengo rival. El miedo es mi sombra y mi reflejo en el espejo, el que se sienta a mi lado en el asiento vacío del copiloto al conducir y el que se acuesta todas las noches en el lado izquierdo de la cama. El que me despierta incluso antes de que suene el despertador.
Si se trata de oportunidad, tampoco. Siempre lo he tenido claro. Cuando a mi madre le brindaron la oportunidad de conceder dones a sus hijas no tuvo dudas. Una está acostumbrada a formular tres deseos, así que con el cuarto se tiende al despiste y a mí me tocó precisamente ése, la inoportunidad. Pero no, no a la forma de Jorge Drexler en sus "12 segundos de oscuridad", tan a tiempo, tan bienvenida y tan inoportuna. No, yo nunca llego a la hora prevista, o llego con retraso, o con adelanto, o no llego; y si lo hago, nunca en el momento adecuado, ni preciso, ni oportuno.
Y si hay algo que me guste menos de lo que yo me gusto a mí misma, es precisamente eso. Saber que de nuevo estoy fuera de lugar, incordiando, estorbando, importunando... aunque a veces lo disfrace de felicidad, que ya sabemos que a diferencia de la puta tristeza, sí tiene fin.
P.D. Dorothy Lee y Bert Wheeler
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Etiquetas: Entre tinieblas
martes, septiembre 21, 2010
A penny for your thoughts
Esta tarde finalmente logré sentarme a estudiar. Ordené apuntes, desparramé legislación, afilé lápices y saqué los colores. 20 artículos, lo que me sitúa en el 40 de la Ley de Contratos del Sector Público. Primer objetivo cumplido.
Caminé durante horas hasta el agotamiento. El teléfono felizmente olvidado en la repisa, y ya de vuelta conseguí no tenerlo a mi vera y no dejar de mirarlo insistentemente con la ilusión de conjugar un temblor.
Tampoco bailé con él de mano en mano, paseando pasillo arriba, pasillo abajo entre dudas y números que finalmente ni suman dos, ni una voz que al otro lado dice 'hola'.
Pero no conseguí retener mis palabras, no del todo...
Y no he logrado sacarme esta canción de la cabeza.
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Etiquetas: Geografía privada
¿Qué hay de cierto en la witch disfrazada de bitch, come on sugar darling let me sratch your itch?
Ni capaz soy de mentirme a mí... a los demás, ni modo.
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Etiquetas: Le rouge et le noir ne s'épousent-ils pas?
La impaciencia... sí que ha sido mi fuerte
Será que aún traigo el rumor de las olas en mis oídos, que me he acordado de Javier Ruibal...
P.D. Paulette Goddard
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Etiquetas: Afinidades electivas
lunes, septiembre 20, 2010
Hubiera querido más que esto y a la vez nada
Acabo de darme cuenta de que debo vivir en un universo paralelo. Regreso a casa y por las aceras y en mi misma dirección caminan muchas personas, pero muchas, de verdad de la buena... demasiadas, grupos de gentes, niños y mayores. Apenas son las once, es lunes y esto es Oviedo, no Times Square. Es raro... aunque mucho me temo que la rara soy yo, que no me entero hasta que escucho una conversación ajena en un semáforo de pasada. Un par de niños emocionados les preguntan a sus papás a qué hora empiezan "los fuegos". Y entonces es cuando recuerdo una conversación de esta mañana en el trabajo, la típica discusión entre las dos facciones antagónicas y enfrentadas, Oviedo versus Xixón discutiendo la calidad y cantidad de sus respectivas noches de fuegos artificiales. A saber, la de Oviedo es esta noche, o esta madrugada, a partir de la medianoche; y parece ser que la gente ya va buscando posiciones. También es cierto que recuerdo preguntarme a a mediodía por qué no permitían aparcar en mi calle... pero va a ser eso, yo habito un mundo paralelo alejado de las realidades cotidianas (y así me va).
A todo esto, a mí no me gustan los fuegos artificiales, aunque tampoco me disgusten, simplemente no me interesan. Pero como imagino que desde mis ventanas se verán y/u oirán, presupongo una noche larga de desvelo aunque pese a todo esté cansada, y justo ahora no precisamente de mí aunque venga de haber estado hablando durante algo más de una hora única y exclusivamente de mi persona.
A veces cuando menos te lo esperas la vida te sorprende y te da regalos en forma de manos tendidas, complicidad o palabras que llegan de lejos (gracias a quien correspondan) y alguien se sienta frente a ti y con interés sincero pide que le cuentes. Aunque a mí me cuesta contar, y titubeo al principio, pero al final las ganas y el cariño me pueden, y hablo y cuento y señalo. Y lo que parecía extraño ya no lo es tanto al verbalizarlo; y las dudas y los temores que nunca faltan pasan a un segundo plano. Y el "y si" y el "qué pasaría si sí o si no" se convierten en certezas. Porque yo soy yo y estoy aquí, y aquí seguiré estando, recordando a Benedetti, ya saben, mi táctica es ser franca y saber que sos franco y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón ni abismos, y hoy, mañana no sé, con eso me quedo. No sé qué es lo que tú esperas, quieres o deseas; en el caso de que conjugues alguno de esos tres verbos. Pero yo si sé, espero, quiero y deseo; y me falta tiempo para contártelo.
P.D. Dorothy Lee y Bert Wheeler.
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Fuegos de artificio
Sé que algunos de ustedes lo comprenden y lo comparten... ¿A qué se le puede comparar la emoción de lo que se avecina?...
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Etiquetas: It's only Rock'n Roll (but I like it)
Si yo fuera ustedes no me molestaría en leer esto
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Etiquetas: Geografía privada
domingo, septiembre 19, 2010
Nos hemos reconocido... hemos desaparecido
Quiero que me devuelvan esa parte de ese sueño chiquito que era mío por entero.
P.D. Elke Sommer
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Etiquetas: Persigo un sueño... mañana seguiré
What's a simple man to do
La primera decisión que tomé a la hora de reformar el cuarto de baño fue que quitaría la bañera para ganar espacio y me quedaría con una ducha. De tener que elegir prefería lo segundo que lo primero y supongo que fue una buena decisión de la que nunca me he arrepentido... hasta hoy.
Esta mañana hubiese deseado tener una bañera en la que sumergirme durante horas, pero tuve que conformarme con una ducha de casi veinte minutos, que nunca será lo mismo y de la que salí con la piel ardiendo y el mismo dolor de cabeza con el que entré. Juro que nunca bebí tan poco y me sentí tan mal. Consejo que seguro todos conocen, no beban jamás con el estómago vacío.
Qué es lo peor que puede suceder en una mañana de domingo de espantosa resaca... que salga el sol. Que en esta Asturias nuestra a punto de ser visitada por el otoño, ayer vi las primeras castañas alfombrando el Campo San Francisco, brille un sol que te empuja a sus calles y fuera de la cama, no sólo en busca de aspirinas.
Y cómo el mejor método que conozco para combatir el dolor de cabeza es bailar, aprovechando la ausencia de vecinos a izquierda y derecha, invito a Steve Earle a que se pase por casa. No debe tener nada mejor que hacer este domingo, así que decide quedarse y le invito a comer y le llevo de paseo por el Parque de Invierno y ahora me acompaña en la espera, de nuevo en modo on, y me invita a bailar... ¿Bailas?.
Sí... tú. Y no me digas que eres tímido, que eso ya no cuela...
Que de lo simples que son los hombres hablaré, quién sabe, tal vez mañana...
P.D. Joan Crawford
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Etiquetas: Geografía privada
A Dios pongo por testigo...
Esto... que mejor no cuento nada y le dejo a D. Luis que haga la crónica con luz y taquígrafos... Sólo quiero que conste en acta que ya comienzo a entender a Demi Moore...
P.S. Voy a buscarme una farmacia de guardia a comprar aspirinas.
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Etiquetas: Acuse de recibo
viernes, septiembre 17, 2010
Entá nun sabes de mio más que los llabios y la risa que pongo nos minutos cimeros de l’angustia (*)
Llueve en una ciudad engalanada y yo llego a casa forzando la sonrisa, la música que suena en mis oídos ayuda; aunque sea poco más que una mueca, un triste esbozo, gimnasia bucal; me obligo, ya desentono bastante con el ambiente festivo por mis vaqueros desvaídos y mi cuero negro.
Se me había olvidado lo guapa que se pone la gente en esta ciudad. El rímmel corrido, la lluvia que me empapa, el paraguas olvidado quién sabe donde. Y sonrío, aunque no tenga motivos. Rememoro la conversación dejada atrás o más bien el monólogo del que fui espectadora y oyente. Lo poco que yo dije y lo mucho que me hubiera gustado decir. Pero dejo que sean los otros los que cuenten, y aunque no me importen ni lo más mínimo sus cuitas vitales escucho pacientemente, opino, contesto y me posiciono.
Cuando finalmente me preguntan cómo me va todo, sólo acierto a decir que bien, sin cambios, sin novedades, con la misma ausencia de afectos y los mismos temores. Y no cuento porque pienso que si a mí poco o nada me interesan sus vidas, por qué van a interesarles a ellos la mía. Que de sobra sé a nuestros años que el interés no es sincero y que lo que hace juego con el logo de mi camiseta y el carmín de mis labios es que cuente alguna anécdota divertida acerca de algún administrado, historias laborales de ventanilla y vuelva usted mañana, alguna broma cruel sobre mi estimado compañero de fatigas o las últimas novedades del catálogo Ikea 2011 que ya me sé de memoria.
Ejecuto mi papel, con cierta torpeza, todo hay que decirlo y pese a ello todos aplauden con risas y carcajadas mi brillante actuación. Cuento lo de aquél tipo que me regaló bombones o el de la cuarta que me tira los tejos y me busca con excusas y me invita a cafés que no me gustan, o aquél que me subió los colores, o la última excentricidad de la Viudita Alegre o lo del último reloj que se compró A. en China vía internet. Recibo palmaditas en la espalda y la sonrisa cómplice del camarero que me sirve el segundo gin-tonic mientras busco en el fondo del vaso de ginebra el tiempo que siento estoy perdiendo ahí sentada aunque nadie me espere para cenar en casa. Y como atendiendo a mis derivas llama E., así que cedo el testigo de bufón de la corte a otro probablemente mucho más divertido que yo. Parece quiere rescatarme, tomar un cafelito, salir de esta ciudad; su casa puede ser un buen refugio en esta noche de viernes sin nada mejor por hacer.
Pero comienza a hablar, a contar y a decir; más de lo mismo, lo de siempre y sé que él tampoco... y le quiero, aunque me agota, y yo hoy necesitaba ser la protagonista de todos los dramas, el personaje secundario, la sombra de Edward G. Robinson. Ni modo, me alejo hacia la puerta y me despido con un gesto de la mano, mientras escucho pacientemente la voz que llega al otro lado del teléfono intercalando monosílabos. El único que parece percatarse de mi huida es el camarero, el único al que le devuelvo la sonrisa, la misma con la que salgo a la calle ya transformada en mueca.
Me despido a su vez de E. con la manida excusa del no eres tú, soy yo; hoy no sería buena compañía (la misma que me hace reír a carcajadas cuando la escucho en otros); y me arranca la promesa de compartir la tarde del domingo, acepto, pero no prometo. Me pierdo entre el gentío, que es casi multitud, entre los paraguas ajenos, me aíslo con música en mis oídos e inicio el ascenso hasta mi calle, aquí siempre se trata de subir o bajar. Sigue lloviendo y paso a paso voy empapándome mientras Steve Earle dice que la lluvía llega como un ángel caído, y desearía encoger con ésta, hacerme pequeñita, desaparecer... Y por enésima vez en estos días me acuerdo de ti, como si no tuviera nada mejor en lo que pensar, como si no tuviera a nadie a quién recordar but you. Un extraño irrumpiendo sin permisos en una parte de mi vida que creía muerta, cuando ya nada queda de mí, cuando ya soy otra...
[Te debía una canción... quid pro quo]
Lonesome dark eyed beauty - Willie Nile
P.D. Ginger Rogers
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Etiquetas: Te debo una canción
Onanismo visual (III)
No he podido resistirme, lo mejor de esta mierda de día y del más que futurible mierda de fin de semana que empezará a las dos.
Y Dios se hizo hombre...
[A la Escafandra no la tengan en cuenta]
P.D. Las fotos las he robado en el 'Corner', seguro me perdonan, es por una buena causa.
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Etiquetas: It's only Rock'n Roll (but I like it)
Nada ya es suficiente y demasiado no basta
Supongo que a todos nos pasa, por un motivo o por otro, hay lugares que evitamos, recuerdos que preferimos esquivar, voces u olores que nos evocan un pasado perdido y nunca recuperado, que preferimos obviar. Y hay canciones, claro... canciones que en un determinado momento dejamos de escuchar por los motivos que sean, a veces auténticos; otras, simples absurdos. Pero mientras sean nuestros, todo va bien.
Durante mucho tiempo me pasó con una canción de los Burning, "Una noche sin ti". No recuerdo el por qué y si alguna vez lo supe, ya lo he olvidado. Sé que no hace tanto, o tal vez sí, no tengo claro si este último año está pasando muy lentamente o al contrario, sentada en un bar cualquiera con un tipo del que sólo podría decir y recordar que era tremendamente guapo (como si eso fuera a tener importancia), comenzó a sonar... no sentí nada. Sólo pensé lo mucho que me gustaba esa canción... dudé si decirlo en voz alta, 'cómo me gusta esta canción', pero me di cuenta de que en realidad al tipo tremendamente guapo le iba a importar un carajo que a mí me gustase ésa o cualquier otra. Esperé a que apurásemos las cervezas, en realidad no recuerdo si eran cervezas lo que bebíamos... imagino, supongo; es lo que suelo beber en la presencia de los tipos guapos, lo sean o no tremendamente; y me despedí. No volvimos a vernos.
Llegué a casa y sintonicé a los Stones.
Ayer volvió a pasarme. Con una canción... con otra canción. Limpiaba los cristales (hoy llueve, siempre soy así de oportuna). Había bajado las persianas, siempre bajo las persianas cuando limpio los cristales, lo que me lleva a limpiar bajo la luz de la bombilla. Música de fondo gracias el Spotify. Suenan los Stones, Noa y Bruce, Caetano, Mr. Johnny Cash y Rosanne, José Mercé e Iván Ferreiro... y de pronto algo se me rompe dentro al son de los primeros acordes, y dejo de limpiar, se me cae la bayeta de las manos (podría haber elegido un momento más glamouroso, pero qué le vamos a hacer) y acabo sentada en el suelo embargada en lágrimas negras que no necesitan motivos aparentes para hacer acto de presencia.
Probablemente un buen día entraré en un bar o la escucharé en la radio y ya no sentiré nada, pero desde ayer forma parte de mi lista negra.
P.D. Y no, obviamente no es Ana Laan. Aunque sé que suena en algún rincón de este espacio... Ésta simplemente me gusta... por el momento. Y ayer me ayudó a dormir y a combatir mis desvelos.
[Aunque al conducir de noche yo sí me acuerde de ti]
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Etiquetas: Anatomía de la señaldá
Around and about
Ayer noche me llaman, pero no tengo demasiadas ganas de hablar en ése invento del averno llamdo teléfono. Creo que en 20 minutos de conversación ajena yo sólo suelto monosílabos. Reacciono cuando oigo Turner, Museo del Prado, exposición y Toledo.
Desde el día de mi cumpleaños le tenía ganas a la exposición de Turner en el Prado, y fueron pasando los fines de semana de verano, la opción natural para una escapada a Madrid, por un motivo o por otro. Y no, no por la tontería tan de mi propiedad de le tengo miedo a la gente y no sé hacer cosas sola. Nada que ver en este caso, al contrario, si no hubiese tenido que 'depender' de nadie, a estas alturas ya me habría empapado de pintura muchos fines de semana atrás y hasta hubiese vuelto, tal vez, quizás. Que si bien es cierto que tengo muchas asignaturas pendientes, aún soy capaz de subirme a un tren y no perderme por Madrid a solas, pese a mi nulo sentido de la orientación sé descifrar la red de metro. Pero en este caso era diferente, tenía posible y probable compañía, que si la ex-cuñada, y la sobrina y el pariente y el amigo y alguien cuyo nombre he olvidado; que si hay que ponerse de acuerdo para organizar algo 'guapo'; que si yo sólo estoy disponible entonces y la ex-cuñada y la sobrina en otro momento, y el pariente no tiene problemas, y el amigo sólo puede cuando puede. Y que no se nos olvide que el 19 de septiembre se clausura. Uy, pero qué dices, antes de septiembre nos ponemos de acuerdo y nos dará tiempo a ir, volver y entretenernos por el camino. Pero pasó julio, y llegó agosto y yo me planteé seriamente ir sola, que ya lo veía venir; pero no, espéranos, que a principios de septiembre cogemos un puente (eso será tú, que a mí no me quedan moscosos, aunque sí dos semanas de vacaciones)... y más retrasos, y más promesas, de ésas que se cumplen... y llegó septiembre, y yo metida en mis boberías me olvidé de Turner esperando que el resto del mundo llegara a un acuerdo y me hiciera partícipe de él... hasta anoche, cuando al teléfono me lo recuerdan, que se han ido el fin de semana pasado; todos ellos, la ex-cuñada, la sobrina, el pariente, el amigo e incluso aquél cuyo nombre no recuerdo. Que no me dijeron nada porque el viaje se iba a alargar unos días más, ya saben, Madrid-Toledo, todo un clásico; y como yo no tenía días, sólo dos semanas de vacaciones, pues imaginaron que para qué decírmelo, que no iría...
Como es la tercera vez que me 'plantan' esta semana, pues me lo tomo a bien, ya estoy esperando la cuarta, aunque como no tengo planes con nadie es posible que tarde en llegar.
Este domingo será 19, y yo, que nunca he necesitado excusas para irme a Madrid y menos teniendo objetivos y motivos, de repente las necesito.
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Etiquetas: Tiempo de habitaciones separadas














