martes, diciembre 07, 2010
sábado, diciembre 04, 2010
A veces se me olvida, pero noches como ésta me lo recuerdan de nuevo, que el rock'n roll lo cura todo... incluso redime mis penas
Estoy completamente afónica, así que no me extenderé escribiendo lo que no podría verbalizar... Así pues, sólo tres cosas etílieróticas a modo de breve no crónica:
- Qué mal escancia la sidra un pletórico Igor Paskual.
- Fui regada de cabeza a pies por sidra el Gaitero, cortesía de Johnny Burning.
- Cuando el Loco me agarró por el brazo, y me obligó a mirarle, nena... se me olvidó que soy de las tímidas, y se me olvidó cuatro veces.
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perdidos en el laberinto
Etiquetas: High fidelity
viernes, diciembre 03, 2010
En realidad esto no es más que una excusa para recordarme que tengo que leer algo más de Sebald y escuchar esta canción. Porque para lo demás...
"Si alguien hubiera venido para llevarme al patíbulo, hubiera permitido tranquilamente que me ocurriera lo que fuera sin decir palabra, sin abrir los ojos, lo mismo que las personas sumamente mareadas, cuando, por ejemplo, van en vapor por el Mar Caspio, tampoco oponen la menor resistencia si alguien les comunica que las van a tirar por la borda".
P.D. Virginia Huston y Robert Mitchum en "Out of the past"
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1 perdidos en el laberinto
Etiquetas: Afinidades electivas
Sé que nunca enloqueció, jamás perdió el control...
Si el que no se consuela es porque no quiere... creo que voy a teñirme el pelo.
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perdidos en el laberinto
Etiquetas: High fidelity
A veces creo que me lo merezco. Otras en cambio creo que son los demás los que no se lo merecen...
Pero ahora lo que toca es ver a gente de la que has olvidado los motivos por los que dejaste de verla, y cuadrar agendas, y planchar el vestido y la mejor de tus sonrisas para aguantar estoicamente la batería de preguntas que se te vendrán encima.
De este modo, hace un par de días, en la media hora del café, que se convirtió en una hora, el reencuentro bien lo merecía y ante un chocolate bien caliente (el mío) y cinco tazas de café, hablamos de niños (los suyos), de oposiciones, del auto del juez Chaves, de traslados, de mi compañero A. que cada día que pasa se esfuerza más por resultar simpático consiguiendo justo el efecto contrario, de elecciones, celebraciones de Nochevieja y Reyes Magos que vienen del lejano Oriente.
Y cuando ya nos levantamos y nos dirigimos a la puerta, en un aparte, mientras el resto camina ya en dirección a la calle, me pregunta qué tal estoy. Y evidentemente yo estoy bien, siempre estoy bien. Pero esa respuesta no la da por válida, que eso se sobreentiende, que ya se ve, pero que ella se refiere a qué tal estoy de amores, que lo demás no cuenta, ni importa, que carece de importancia. Y no sé qué contestar, porque no puedo decir que esté bien, no tengo amor en mi vida, no al menos en el sentido en el que ella lo pregunta. Pero tampoco estoy mal, supongo, que la ausencia de éste tampoco supone el abismo, aunque se echen de menos muchas cosas e incluso a algunas personas. Así que me encojo de hombros, ni bien ni mal, ya tú sabes, a verlas venir. Y ella asiente y poniéndose seria me dice que tal vez ha llegado el momento de que deje de correr, de huir siempre hacia delante... Y yo la corto antes de que siga, que conozco el discurso, que lo he repetido cientos de veces, que nunca aprendí a conjugar el verbo "conformar".
Más tarde, mucho más tarde, y ya en casa, suena el teléfono. Es Blancanieves con dos noticias. La primera un cambio en la fecha de la cena prevista de reencuentro trianual, la segunda el motivo del cambio. Una de esas noticias que te dejan muda y que una vez más te dan la medida de la realidad. Y hablamos de todo un poco y de nuevo tras preguntarme qué tal estoy y como tampoco le satisface mi respuesta, incide en lo de siempre, qué fue de aquél, y de ese otro, y del anterior y del penúltimo... para acabar una vez más diciendo que al fin y al cabo siempre le tendré a él esperándome. Pero la corrijo, no, hace mucho que dejó de esperarme, y aunque lo estuviese o siguiese haciéndolo, estaría perdiendo el tiempo. Nadie espera a nadie más de dos años... O no, porque ahora que lo pienso, puede que yo lleve diecisiete años esperando a alguien y me he acostumbrado tanto, que cuando me lo cruzo, cambio de acera, para poder seguir esperando.
P.D. Vittorio Gassman
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Etiquetas: Tiempo de habitaciones separadas
jueves, diciembre 02, 2010
Dice Ryan Adams en su nuevo disco que deberías dejar de playing con my heart... pero qué dejar de hacer cuando es una misma la que juega con el suyo...
Creo que sólo estoy de acuerdo con lo último. Porque por lo demás ni el tiempo me parece tan malo, ni encuentro que sea un asco. Pero sí, estoy desarrollando una elevada intolerancia a las pérdidas de tiempo, tanto a las propias como a provocarlas en otros. Pereza y mucho cansancio serían las palabras adecuadas.
Y no sé por qué estoy hablando de esto si de lo que en realidad quería yo hablar era de blogs y sus lectores, a raíz de los pequeños contratiempos con ciertos comentarios de hace unos días. De programas que te ofrecen estadísticas detalladas de las visitas que recibe una página web y que yo ni sé leer ni interpretar, tampoco es que haya puesto mucho interés, que jugar a las adivinanzas nunca ha sido lo mío.
Y todo esto lo cuento porque hace un rato, de regreso a casa, mojándome bajo una incipiente nieve, y ahora toca corregirme, porque ahora sí está nevando de verdad, me crucé con alguien que en realidad no era nadie. Quiero decir que me recordó o se parecía a alguien que conozco o conocí, aunque en realidad creo que no nos vimos más que un par de veces o algo así, pero que en todo caso no era él, creo.
Eso me hizo acordarme de nuevo de un tema al que todos los que de una u otra forma nos mostramos públicamente, volvemos cada cierto tiempo. A nuestros lectores, a quién nos lee, por qué, cuántos de ellos son "reales" o la oportunidad o no de mostrar este espacio a la gente de nuestro entorno más inmediato, que evidentemente lo desconoce. Y esto viene a cuento porque esta persona a la que probablemente y si no recuerdo mal no vi más que un par de veces en mi vida, y a la que apenas conozco y de la que apenas sé (y de esto puede que haya pasado un año, tal vez más, o menos, no recuerdo), me dijo tiempo después de llegar a la conclusión de que entre nosotros no había química o algo así (en aquellos días yo no habría tenido química ni con una tarta de chocolate, rellena de dulce de leche y adornada con sugus de cereza) que seguía entrando aquí y leyendo todo lo escrito. Y no, jamás hablé de él, aunque puede que alguna vez haya hecho alusión a la H, de Hornby, "High fidelity", por supuesto. Ni siquiera sé si sigue haciéndolo, tampoco es que tenga importancia alguna, ni sabría como comprobarlo de querer hacerlo, que no quiero.
Y lo recuerdo ahora y sigue sorprendiéndome que tantos meses después siguiera encontrando divertido o interesante o entretenido, no sé qué adjetivo hubiera empleado él para describirlo, lo aquí escrito, y perdiera el tiempo perdiéndose, valga la redundancia, entre las palabras y consonantes de alguien que en la vida real puede llegar a ser completamente vulgar, aburrida, anodina y asocial. Y en realidad no era de esto de lo que quería hablar... y allá afuera sigue nevando. Así que mejor corto y cierro... por hoy.
P.D. Patricia Neal
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Etiquetas: Acuse de recibo
De exilio y deserción
P.D. Louise Brooks
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1 perdidos en el laberinto
Etiquetas: Afinidades electivas
Hoy es el día perfecto para pedir al mundo que se pare, que yo me bajo y en cierta forma es justo lo que he hecho. Aunque el mundo sea un cabrón y lo único que he conseguido es que gire más despacio, pero no es mérito mío sino del frío y de la nieve y del temporal... Pero he dado un saltito, y ale hop, nadie me echará de menos
P.D. Janet Leigh
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Etiquetas: Despedida y cierre
miércoles, diciembre 01, 2010
A veces pienso que si fuera feliz no tendría nada sobre lo que escribir aquí... y lo que ustedes se ahorrarían
P.D. Greta Garbo
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Etiquetas: Entre tinieblas
martes, noviembre 30, 2010
Lo apropiado sería parafrasear a Bruce, with every wish, there comes a curse, pero si yo dejo de ser yo, you know... en qué me convertiría entonces...
Aunque no sirva de nada, aunque no conduzca a ningún lado, aunque no tenga sentido alguno... Te echo de menos... sí a ti, y no me importa.
Ni siquiera me importa que leas esto o que no lo hagas, que camines dos palmos por encima del suelo o te resulte indiferente. Ni siquiera me importa que no te importe.
Aunque en realidad esto último un poco menos... pero eso... eso ya lo sabes.
P.D. Richard Burton
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Etiquetas: Persigo un sueño... mañana seguiré
Alguien me dijo una vez que el olvido tenía el color de las violetas, como algunos amaneceres o su mirada al fondo de un vaso de ginebra

[En permanente deconstrucción]
P.D. Mary Lee Eppling y Douglas Fairbanks Jr
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Etiquetas: Tiempo de habitaciones separadas
lunes, noviembre 29, 2010
En ese compartimiento estanco de mi cerebro en permanente 'modo on', en la estantería inferior izquierda, esquina sueños chiquitos e inalcanzables e irrealizables e irreales e imposibles y ya saben, métanle ustedes todas las "i" que les plazcan; siempre son las cuatro y diez...
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Etiquetas: High fidelity
Dice Lapido (José Ignacio) que hay que poner mucha atención porque el cielo manda avisos en forma de delirios aunque a veces tengan forma de canción*
Podría enumerar el set list, el entusiasmo del batería, la amabilidad de los cuatro y su tan bien repartido ego, que todos cantaban; que me llevé su disco a casa (creo que vendieron tres), la estupenda versión que hicieron de 'Rosalita' (que ya he mencionado), lo bien que sonó 'Rainwater', que me encanta, e hilar todas esas ideas que se supone deben componer una crónica. Pero no, no por falta de talento, que también; sino porque en realidad y pese a lo mucho que disfruté del concierto, sí, yo fui una de los tres que lo hizo, no puedo evitar que mi crónica particular derive hacia lo mismo, lo de siempre, a que te colocaste en un rinconcito de mi cabeza durante todo el concierto, en ese compartimiento estanco de mi cerebro en permanente modo on, en la estantería inferior izquierda, esquina sueños chiquitos e inalcanzables e irrealizables e irreales e imposibles y ya saben, métanle ustedes todas las "i" que les plazcan.
Y lo siento, lo siento mucho por la persona que me acompañaba, con la que compartí concierto, cervezas y cigarros. Porque sentí que me estaba comportando como una auténtica cabrona. Porque él no fue al concierto a disfrutar de él, ni siquiera fue por acompañarme, no... fue por mí, sólo por mí, que no es exactamente lo mismo, y probablemente de no ser por mí hubiese preferido estar en cualquier otro lugar, tal vez en la sala Acapulco, la del Casino, donde esa misma noche tocaba en el marco del Festival Edwin Moses, con una soberbia sección de viento, cuentan las crónicas, incluido un saxo barítono. Y mientras él, que no se lo merece, ni se lo merecía, estaba a mi lado, yo estaba a cientos de kilómetros pensando en ti. Y podría echarle la culpa a uno de los tres presentes no ausentes, a el otro, a ese chico moreno que apenas unos pasos más allá parecía disfrutar de veras, de verdad de la buena, del concierto. Como si necesitara excusas para olvidar que no te olvido y pudiese justificar ese recuerdo diciendo que él me recordaba a ti.
Porque sí, me recordaba a ti, aunque supongo que si lo hubiese mirado detenidamente no podría decir que en realidad os parecieseis tanto, o tal vez yo quise verlo así. Porque de seguro tenía la misma actitud que tú hubieses tenido, y probablemente ni siquiera era tan guapo o tal vez sí e incluso un poco más, o más alto o no tanto, e iba vestido como tú probablemente irías vestido esa noche en otro lugar y en otro concierto. Y supongo que ni siquiera él se percató del rato que pasé mirándolo sin verle, porque en realidad a quién veía era a otro, y tampoco hubiese sido justo, imagino, que llegase a pensar que tal vez le gustaba a esa chica que no dejaba de mirarle, porque en realidad no era él, no era por él...
así que me quedo con 'Girls in fire', que sonó más que estupendamente el viernes...]
P.D. Montgomery Clift
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Etiquetas: Corazón de Frankenstein
domingo, noviembre 28, 2010
Si tengo que elegir me elijo a mí... 'fíjeseustedquetontería', porque justito detrás te elijo a ti
-¿Me echarás de menos?
- Intenta no echarme tú de menos a mí. Será una buena práctica.
[...]
-Me has enseñado que he estado viviendo en un sueño y ya es hora de volver a la realidad. Deséame suerte, Mary. Bien sabe Dios que te deseo lo mejor.
Downton Abbey
P.D. No creo que necesiten presentación.
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Etiquetas: Corazón de Frankenstein, Enciende y vámonos
sábado, noviembre 27, 2010
Decía el poeta que el invierno ya no avisa como entonces, con la antelación de aquellos otros años. Considera más que suficientes los otoños concedidos de ventaja
P.D. Jennifer Jones y Gregory Peck en "Duelo al sol"
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Etiquetas: Corazón de Frankenstein











