martes, diciembre 07, 2010

Dirty realism




Lo malo de construirse un mundo a medida donde sólo una tiene cabida es que cuando te das cuenta de haberlo conseguido tienes exactamente eso, un mundo a medida donde sólo tú tienes cabida.



sábado, diciembre 04, 2010

A veces se me olvida, pero noches como ésta me lo recuerdan de nuevo, que el rock'n roll lo cura todo... incluso redime mis penas

Estoy completamente afónica, así que no me extenderé escribiendo lo que no podría verbalizar...  Así pues, sólo tres cosas etílieróticas a modo de breve no crónica:


  • Qué mal escancia la sidra un pletórico Igor Paskual.
  • Fui regada de cabeza a pies por sidra el Gaitero, cortesía de Johnny Burning.
  • Cuando el Loco me agarró por el brazo, y me obligó a mirarle, nena... se me olvidó que soy de las tímidas, y se me olvidó cuatro veces.



viernes, diciembre 03, 2010

En realidad esto no es más que una excusa para recordarme que tengo que leer algo más de Sebald y escuchar esta canción. Porque para lo demás...




"Si alguien hubiera venido para llevarme al patíbulo, hubiera permitido tranquilamente que me ocurriera lo que fuera sin decir palabra, sin abrir los ojos, lo mismo que las personas sumamente mareadas, cuando, por ejemplo, van en vapor por el Mar Caspio, tampoco oponen la menor resistencia si alguien les comunica que las van a tirar por la borda".

Dice W.G. Sebald en 'Austerlitz'



"I want to disappear

Far from the folks I know
I want to get an answer
To why I was even born
No one here can tell me
What's been haunting me all my life
Well this rat race has left me limping
Cause I balanced on the edge of the edge of the knife

Why am I here?
Oh what should I do?
Well is this the point I'm trying to prove?

If there's a god in my head
Then there's a devil too
How can I tell the difference
When they both claim to be true
Maybe God is God
Maybe the Devil is me
Well I just throw my chains on
And tell myself that I'm free

Chains - are they really there?
Is this just in my head?
Well I'll just stay in bed

Life sure has its meaning
Over years I have postured the sun
Thieves and preachers robbed me
For many hat that I've hung
Now with my heart wide open
I listen to the wind just for a word
Sure, I know it's futile
But that's all I have in this world

To look down from the hill
And howl at the moon
All the tears I cried never salted any wounds
Well the earth is so tender and cruel
Well if you're not there it's still so beautiful ".







P.D. Virginia Huston y Robert Mitchum en "Out of the past"

Sé que nunca enloqueció, jamás perdió el control...



No sé si sonará esta noche... me daría un alegrón, que tengo una deuda pendiente con esta canción. Por lo demás keep on rockin', que esta noche me espera el Loco, por no olvidar a los Burning... qué ganas, pero qué ganas.

Si el que no se consuela es porque no quiere... creo que voy a teñirme el pelo.

A veces creo que me lo merezco. Otras en cambio creo que son los demás los que no se lo merecen...




Ya sabemos que diciembre es el mes de los reencuentros, de las vueltas a casa y las celebraciones varias con gente que ves un par de veces al año como mucho. En agosto, si este mes te pilla en la ciudad, y ahora, siempre en torno a una mesa de celebración anual. Y yo, como buena asocial, tiendo a huir en dirección contraria, pese a que no siempre lo consiga, y pese a que las Navidades me gusten o me sigan gustando. Más por el rollo retiro espiritual y familiar que para mí siempre conllevan, que por la celebración en sí. De hecho ya tengo, aunque con un poco de retraso, mi corona de adviento casi lista.

Pero ahora lo que toca es ver a gente de la que has olvidado los motivos por los que dejaste de verla, y cuadrar agendas, y planchar el vestido y la mejor de tus sonrisas para aguantar estoicamente la batería de preguntas que se te vendrán encima.

De este modo, hace un par de días, en la media hora del café, que se convirtió en una hora, el reencuentro bien lo merecía y ante un chocolate bien caliente (el mío) y cinco tazas de café, hablamos de niños (los suyos), de oposiciones, del auto del juez Chaves, de traslados, de mi compañero A. que cada día que pasa se esfuerza más por resultar simpático consiguiendo justo el efecto contrario, de elecciones, celebraciones de Nochevieja y Reyes Magos que vienen del lejano Oriente.

Y cuando ya nos levantamos y nos dirigimos a la puerta, en un aparte, mientras el resto camina ya en dirección a la calle, me pregunta qué tal estoy. Y evidentemente yo estoy bien, siempre estoy bien. Pero esa respuesta no la da por válida, que eso se sobreentiende, que ya se ve, pero que ella se refiere a qué tal estoy de amores, que lo demás no cuenta, ni importa, que carece de importancia. Y no sé qué contestar, porque no puedo decir que esté bien, no tengo amor en mi vida, no al menos en el sentido en el que ella lo pregunta. Pero tampoco estoy mal, supongo, que la ausencia de éste tampoco supone el abismo, aunque se echen de menos muchas cosas e incluso a algunas personas. Así que me encojo de hombros, ni bien ni mal, ya tú sabes, a verlas venir. Y ella asiente y poniéndose seria me dice que tal vez ha llegado el momento de que deje de correr, de huir siempre hacia delante... Y yo la corto antes de que siga, que conozco el discurso, que lo he repetido cientos de veces, que nunca aprendí a conjugar el verbo "conformar".

Más tarde, mucho más tarde, y ya en casa, suena el teléfono. Es Blancanieves con dos noticias. La primera un cambio en la fecha de la cena prevista de reencuentro trianual, la segunda el motivo del cambio. Una de esas noticias que te dejan muda y que una vez más te dan la medida de la realidad. Y hablamos de todo un poco y de nuevo tras preguntarme qué tal estoy y como tampoco le satisface mi respuesta, incide en lo de siempre, qué fue de aquél, y de ese otro, y del anterior y del penúltimo... para acabar una vez más diciendo que al fin y al cabo siempre le tendré a él esperándome. Pero la corrijo, no, hace mucho que dejó de esperarme, y aunque lo estuviese o siguiese haciéndolo, estaría perdiendo el tiempo. Nadie espera a nadie más de dos años... O no, porque ahora que lo pienso, puede que yo lleve diecisiete años esperando a alguien y me he acostumbrado tanto, que cuando me lo cruzo, cambio de acera, para poder seguir esperando.







P.D. Vittorio Gassman

jueves, diciembre 02, 2010

Dice Ryan Adams en su nuevo disco que deberías dejar de playing con my heart... pero qué dejar de hacer cuando es una misma la que juega con el suyo...




Está nevando de nuevo, bueno, algo parecido, que para mí nevar es otra cosa. Y alguien a mi lado se queja y opina que esto es un asco de tiempo... qué frío, qué humedad, de ésa que cala hasta los huesos, y qué pérdida de tiempo.

Creo que sólo estoy de acuerdo con lo último. Porque por lo demás ni el tiempo me parece tan malo, ni encuentro que sea un asco. Pero sí, estoy desarrollando una elevada intolerancia a las pérdidas de tiempo, tanto a las propias como a provocarlas en otros. Pereza y mucho cansancio serían las palabras adecuadas.

Y no sé por qué estoy hablando de esto si de lo que en realidad quería yo hablar era de blogs y sus lectores, a raíz de los pequeños contratiempos con ciertos comentarios de hace unos días. De programas que te ofrecen estadísticas detalladas de las visitas que recibe una página web y que yo ni sé leer ni interpretar, tampoco es que haya puesto mucho interés, que jugar a las adivinanzas nunca ha sido lo mío.

Y todo esto lo cuento porque hace un rato, de regreso a casa, mojándome bajo una incipiente nieve, y ahora toca corregirme, porque ahora sí está nevando de verdad, me crucé con alguien que en realidad no era nadie. Quiero decir que me recordó o se parecía a alguien que conozco o conocí, aunque en realidad creo que no nos vimos más que un par de veces o algo así, pero que en todo caso no era él, creo.

Eso me hizo acordarme de nuevo de un tema al que todos los que de una u otra forma nos mostramos públicamente, volvemos cada cierto tiempo. A nuestros lectores, a quién nos lee, por qué, cuántos de ellos son "reales" o la oportunidad o no de mostrar este espacio a la gente de nuestro entorno más inmediato, que evidentemente lo desconoce. Y esto viene a cuento porque esta persona a la que probablemente y si no recuerdo mal no vi más que un par de veces en mi vida, y a la que apenas conozco y de la que apenas sé (y de esto puede que haya pasado un año, tal vez más, o menos, no recuerdo), me dijo tiempo después de llegar a la conclusión de que entre nosotros no había química o algo así (en aquellos días yo no habría tenido química ni con una tarta de chocolate, rellena de dulce de leche y adornada con sugus de cereza) que seguía entrando aquí y leyendo todo lo escrito.  Y no, jamás hablé de él, aunque puede que alguna vez haya hecho alusión a la H, de Hornby, "High fidelity", por supuesto. Ni siquiera sé si sigue haciéndolo, tampoco es que tenga importancia alguna, ni sabría como comprobarlo de querer hacerlo, que no quiero.

Y lo recuerdo ahora y sigue sorprendiéndome que tantos meses después siguiera encontrando divertido o interesante o entretenido, no sé qué adjetivo hubiera empleado él para describirlo, lo aquí escrito, y perdiera el tiempo perdiéndose, valga la redundancia, entre las palabras y consonantes de alguien que en la vida real puede llegar a ser completamente vulgar, aburrida, anodina y asocial. Y en realidad no era de esto de lo que quería hablar... y allá afuera sigue nevando. Así que mejor corto y cierro... por hoy.





P.D. Patricia Neal

De exilio y deserción




No quiero que nadie me de las gracias por méritos que no me corresponden, porque yo simplemente me limitaba a pasar por allí. No quiero ser la causante de las lágrimas ajenas, pero tampoco de su felicidad, porque será el primer paso para serlo de su infelicidad.






P.D. Louise Brooks

Hoy es el día perfecto para pedir al mundo que se pare, que yo me bajo y en cierta forma es justo lo que he hecho. Aunque el mundo sea un cabrón y lo único que he conseguido es que gire más despacio, pero no es mérito mío sino del frío y de la nieve y del temporal... Pero he dado un saltito, y ale hop, nadie me echará de menos




Y como no me apetece contar lo que querría contar; ya saben, eso de me encantaría, pero no me apetece; y tampoco tengo tiempo, que el hecho de que una se baje del mundo no implica que no tenga que seguir girando en su propia órbita, me ha dado por mirar donde estaba hace exactamente un año en este rincón... y qué bueno, y que curioso (de nuevo), y qué raro (por enésima vez), porque esto lo podría haber escrito perfectamente esta mañana, fíjeseustedquétontería...









[Escuchando lo último de Ryan Adams (and the Cardinals)]


P.D. Janet Leigh

miércoles, diciembre 01, 2010

A veces pienso que si fuera feliz no tendría nada sobre lo que escribir aquí... y lo que ustedes se ahorrarían



Tal vez por eso hoy he cubierto mi cabeza con mi boina granate de burdeos y ayer compré un puñado de polvorones de chocolate, de esos cutres y a granel. Para conservar, pese a todo, las ideas y mantener la ilusión de una calidez inexistente, que como dicen en Downton Abbey, I don't have a heart, everyone knows that.





P.D. Greta Garbo

martes, noviembre 30, 2010

Lo apropiado sería parafrasear a Bruce, with every wish, there comes a curse, pero si yo dejo de ser yo, you know... en qué me convertiría entonces...




Me leía a mí misma, el comentario a un comentario, la respuesta... escrito esta mañana, creo; que mido muy mal los tiempos. Y como por todos es sabido que mi egocentrismo y vanidad no tienen límites, me decía, porque yo a veces me hablo en voz alta a mí misma y en tercera persona, qué carajos, si tiene Vd. mucha razón, señorita Daeddalus, mucha razón... y qué bien sienta quedarse una en propiedad y minoría absoluta con el absurdo de ponerse de acuerdo con uno mismo.







Y tengo también que darle la razón a quién me ha repetido estos días que lo estaba haciendo bien, porque hacerlo bien no es fingir ser otra, porque fingir ser otra es renunciar a lo que se siente, porque renunciar a lo que se siente es mutilar una parte de ti sino esencial, al menos sí auténtica.

Y no sé mañana, tal vez no, pero hoy sí, hoy voy a aceptarlo y a gritarlo o a decirlo. Por hoy no voy a sentirme estúpida, no voy a tratar de hacerme la digna, no voy a buscar explicaciones donde no las hay, ni apelar al sentido, a la lógica, a lo real, razonable, realizable y a todas las "r" que a ustedes les plazcan.

Aunque no sirva de nada, aunque no conduzca a ningún lado, aunque no tenga sentido alguno... Te echo de menos... sí a ti, y no me importa.

Ni siquiera me importa que leas esto o que no lo hagas, que camines dos palmos por encima del suelo o te resulte indiferente. Ni siquiera me importa que no te importe.


Aunque en realidad esto último un poco menos... pero eso... eso ya lo sabes.






"Summer time the sun would shine 
We'd lay acrossed the field

Sheltered in the shadow of a tree 
We'd write our poems to take along
And sing out on the road
And this is what you always used to sing 


May the road rise to meet you
May the wind be at your back
May the sun shine down warm upon your land 
May the rain fall soft upon your face until we meet again May god hold you in the palm of his hand

Autumn leaves would change our trees to colors on the ground
Swirling patterns beautiful to see 
I'd lay my head down on your lap 
I would not make a sound 
And you would always sing this song to me 

May the road rise up to meet you 
May the wind be at your back 
May the sun shine down warm upon your land 
May the rain fall soft upon your face until we meet again May got hold you in the palm of his hand

Through the winter days our tree would shiver in the wind
Waiting for the warming touch of spring
I hold you in the firelight
We'd stare into the flame
And this is what you always used to sing

May the road rise to meet you
May the wind be at your back
May the sun shine down warm upon your land
May the rain fall soft upon your face until we meet again
May god hold you in the palm of his hand (x2)

May the rain fall soft upon your face until we meet again
May god hold you in the palm of his hand".



Y dos por el precio de uno... te regalo esta canción.


P.D. Richard Burton

Alguien me dijo una vez que el olvido tenía el color de las violetas, como algunos amaneceres o su mirada al fondo de un vaso de ginebra





[En permanente deconstrucción]









P.D. Mary Lee Eppling y Douglas Fairbanks Jr

lunes, noviembre 29, 2010

En ese compartimiento estanco de mi cerebro en permanente 'modo on', en la estantería inferior izquierda, esquina sueños chiquitos e inalcanzables e irrealizables e irreales e imposibles y ya saben, métanle ustedes todas las "i" que les plazcan; siempre son las cuatro y diez...

Dice Lapido (José Ignacio) que hay que poner mucha atención porque el cielo manda avisos en forma de delirios aunque a veces tengan forma de canción*







"¿Qué te parece que hoy desvelemos detalles de la verdad?
La bruja era guapa, el lobo era bueno, 
y del príncipe azul... no ha vuelto a saberse jamas".


"De sombras y sueños" de José Ignacio Lapido





Ha sido un fin de semana tan, tan raro... de ésos de querer huir de todo y esconderme, principalmente de mi misma, aunque sea tarea que cualquiera sabe que es imposible. Pero que a mí, inmersa en esta fase de olvido inducido, se me olvida. Así que cuando G. me pregunta si les acompaño al cine no lo dudo ni durante un instante, y hablando de esto y de lo otro (la exposición de Renoir que no se me puede escapar, el concierto del Loco del próximo viernes, la cena del trabajo y la comida con las ex-compañeras, y la otra cena y la de más allá, y otro montón de historias que nada tienen que ver con la gastronomía) ni siquiera se me ocurre preguntar qué película vamos a ver, porque es tal mi empeño de alejarme de la realidad, que ni me importa. Y sólo cuando se han apagado las luces y comienzan las primeras imágenes a desfilar por la pantalla pregunto que esto de qué va, y él me contesta que de marcianos.

Pues vale, pienso yo, y me acomodo en la butaca pensando que jamás pagaría por ir al cine a ver una peli de palomitas y marcianos, porque las primeras no me gustan y los segundos tampoco, que si al menos fueran selenitas, compatriotas, por tanto... Pero al mismo tiempo pienso que es perfecta, una película intranscendente con final feliz y muchos efectos y seguro que con una pareja de jóvenes y guapos y atléticos y atractivos que tardarán no más de diez minutos en convertirse en los superhéroes que salvarán al mundo mundial matando bichajos verdes a diestro y siniestro y siendo los casi únicos supervivientes. Y además sale David Zayas, el sargento Batista para los restos.

Que tal vez me olvide de todo, aunque sea durante escasas dos horas, y consiga frenar las ganas de descolgar el teléfono o de enviar un triste SMS y desear suerte o lo que sea adecuado en estos casos, aunque lo adecuado es el silencio, bien lo sé, y puede que debido a todo mi empeño en olvidar, lo único que se me olvide es mi don la de inoportunidad. Y además la película acaba siendo tal monumental despropósito que no son menos de cinco las veces que me siento tentada a levantarme e irme y si no lo hago es por no molestar al resto y tener que levantar a toda la fila, que mi sentido de la educación es igual de inoportuno. De modo que me paso hora y media con la vista fija en la pantalla y mi mente viaja un par de cientos de kilómetros hacia el sur, hacia otro escenario y otra banda sonora y vuelvo a recordar el concierto de los Whybirds en la sala Savoy de la noche anterior, del que (me) prometí hacer una crónica si en este blog hubiera talento.

Pero no puedo negar lo evidente, y de seguro que me encantaría ser capaz de hablar de otras cosas que no fueran yo misma, y hablar de música, de libros o de películas; de viajes que no sean de ida y vuelta y hacer crónicas de las vidas de otros más allá de la mía. Y lo intento, y me siento en esta mañana laboral de lunes ante la pantalla en blanco y me reitero, porque en cuatro párrafos todavía no he sido capaz de hacer mención alguna a la presumible crónica y las ideas que se me agolpan entre las manos y se deslizan sobre el teclado poco o nada tienen que ver con esos cuatro chicos que se subieron al escenario de la sala Savoy en Gijón la noche del viernes con puntualidad británica para presentar ese "Cold blue sky" más que recomendable, que llegaban de telonear el miércoles en Madrid a los "Drive by Truckers".

No sabría decir cuántas personas estábamos allí, al menos al inicio del concierto, que al final la sala ya había comenzado a llenarse con la inercia del viernes noche y la heterogénea fauna habitual del Savoy, aunque cuando como punto final hicieron un más que decente cover de 'Rosalita', nadie pareció ni inmutarse ni reconocer la canción. Bien por mí, yo sí la disfruté. En todo caso no habría más de 25 personas, y siendo generosa; un panorama absolutamente desolador pese a las ganas y el entusiasmo que le pusieron. Que imagino que llegarían a la conclusión que de tener que hacerlo, al menos disfrutar con el concierto y tocar para ellos mismos, porque lo que iba a ser tocar para los presentes, iba a ser que no, que de los más o menos 25, intuyo que sólo tres estábamos allí a lo que estábamos. Yo, me pongo en primer lugar, no vaya a olvidarme de mí; una pareja en la que era evidente que la chica estaba alli por su chico y su chico por los Whybirds; y otro, el otro.. El resto, acodados en la barra y sentados en sus respectivos taburetes mirando de refilón el escenario y a verlas venir. Je suis désolé...

Podría enumerar el set list, el entusiasmo del batería, la amabilidad de los cuatro y su tan bien repartido ego, que todos cantaban; que me llevé su disco a casa (creo que vendieron tres), la estupenda versión que hicieron de 'Rosalita' (que ya he mencionado), lo bien que sonó 'Rainwater', que me encanta, e hilar todas esas ideas que se supone deben componer una crónica. Pero no, no por falta de talento, que también; sino porque en realidad y pese a lo mucho que disfruté del concierto, sí, yo fui una de los tres que lo hizo, no puedo evitar que mi crónica particular derive hacia lo mismo, lo de siempre, a que te colocaste en un rinconcito de mi cabeza durante todo el concierto, en ese compartimiento estanco de mi cerebro en permanente modo on, en la estantería inferior izquierda, esquina sueños chiquitos e inalcanzables e irrealizables e irreales e imposibles y ya saben, métanle ustedes todas las "i" que les plazcan.

Y lo siento, lo siento mucho por la persona que me acompañaba, con la que compartí concierto, cervezas y cigarros. Porque sentí que me estaba comportando como una auténtica cabrona. Porque él no fue al concierto a disfrutar de él, ni siquiera fue por acompañarme, no... fue por mí, sólo por mí, que no es exactamente lo mismo, y probablemente de no ser por mí hubiese preferido estar en cualquier otro lugar, tal vez en la sala Acapulco, la del Casino, donde esa misma noche tocaba en el marco del Festival Edwin Moses, con una soberbia sección de viento, cuentan las crónicas, incluido un saxo barítono. Y mientras él, que no se lo merece, ni se lo merecía, estaba a mi lado, yo estaba a cientos de kilómetros pensando en ti. Y podría echarle la culpa a uno de los tres presentes no ausentes, a el otro, a ese chico moreno que apenas unos pasos más allá parecía disfrutar de veras, de verdad de la buena, del concierto. Como si necesitara excusas para olvidar que no te olvido y pudiese justificar ese recuerdo diciendo que él me recordaba a ti.

Porque sí, me recordaba a ti, aunque supongo que si lo hubiese mirado detenidamente no podría decir que en realidad os parecieseis tanto, o tal vez yo quise verlo así. Porque de seguro tenía la misma actitud que tú hubieses tenido, y probablemente ni siquiera era tan guapo o tal vez sí e incluso un poco más, o más alto o no tanto, e iba vestido como tú probablemente irías vestido esa noche en otro lugar y en otro concierto. Y supongo que ni siquiera él se percató del rato que pasé mirándolo sin verle, porque en realidad a quién veía era a otro, y tampoco hubiese sido justo, imagino, que llegase a pensar que tal vez le gustaba a esa chica que no dejaba de mirarle, porque en realidad no era él, no era por él...





[Y ahora tendría que sonar la canción* (in)oportuna, pero el condicional es lo que tiene,
así que me quedo con 'Girls in fire', que sonó más que estupendamente el viernes...]






P.D. Montgomery Clift

domingo, noviembre 28, 2010

Si tengo que elegir me elijo a mí... 'fíjeseustedquetontería', porque justito detrás te elijo a ti







-¿Me echarás de menos?
- Intenta no echarme tú de menos a mí. Será una buena práctica.

[...]


-Me has enseñado que he estado viviendo en un sueño y ya es hora de volver a la realidad. Deséame suerte, Mary. Bien sabe Dios que te deseo lo mejor.

Downton Abbey




[Me dice G. que no hace falta que le acompañe, que coge el cercanías; pero ni modo, que le prometí acercarle a la estación. Y él insiste, que parece que tengo prisa y tal vez alguien me espera o he quedado con alguien o tengo planes, y yo digo que no, que bueno, que estoy cansada y quiero regresar a casa, que se termine el fin de semana y poder dormir de nuevo en mi cama. Que en realidad no me atrevo a decirle que sí, que tengo prisa, que tengo planes (a solas), que me espera el capítulo número siete de Downton Abbey, final de la primera temporada, serie que me ha enamorado desde el minuto uno (gracias K, por enésima vez). No sé, tal vez es que estoy más agilipollada así de lo que imaginaba...]






P.D. No creo que necesiten presentación.

sábado, noviembre 27, 2010

Decía el poeta que el invierno ya no avisa como entonces, con la antelación de aquellos otros años. Considera más que suficientes los otoños concedidos de ventaja





Aunque a veces se nos olvide Lyle Lovett siempre fue mucho más que ese tipo raro y feo con el que se casó Julia Roberts en el principio de los tiempos.



Aunque a veces se me olvide, me asusta pensar que tal vez nunca más volveré a sentir lo mismo...




Aunque a veces olvide no puedo dejar de echarte de menos...




[Y si en este blog hubiera talento, tal vez haría una crónica del concierto de los Whybirds de esta noche en el Savoy]







"I Think I'll look around for a whooping crane 
I Think I'll look around for a whooping crane 
What do you think this pain has got me? 
You think I'm uptight but I'm not 
It's just that, I look around for a whooping crane 
and I can't find one... 

So, I Think I'll look around for a drinking stream 
I think I'll look around for a drinking stream 
They say you turned the water to wine 
And they must have been right this time because 
I look around for a drinking stream but I can't find one... 

Mighty red man painted ponies brown 
Fallen Eagle, feathers on the ground 
and the bulletts they spin your dreams around 
and they paint your face on the penny brown 

So, I think I'll look around for the Yellowstones 
I think I'll look around for the Yellowstones 
Set your eyes on the eagle's flight, 
Cause the, the eyes of God have lost their sight 
I look around for the Yellowstones, but I can't find one... 

Mighty red man painted ponies brown 
Fallen Eagle, feathers on the ground 
And the bulletts they spin your dreams around 
And they paint your face on the penny brown 

Think I'll look around for a whooping crane 
I Think I'll look around for a whooping crane 
What do ya think this pain has got me? 
You think I'm uptight but I'm not,it's just that 
I look around for a whooping crane and I can't find one..."








P.D. Jennifer Jones y Gregory Peck en "Duelo al sol"

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