La luz vencida
Había olvidado lo que era levantarme a las cinco y media de la mañana y conducir entre la niebla (la autovía parecía sumergida en los páramos de Yorkshire). Llegar la primera y entrar precedida por los buenos días del de seguridad de turno. Encender las luces, siempre me equivoco y disfrutar de no más de media hora, desgraciadamente, de absoluta soledad y silencio. Odio mi trabajo con toda la capacidad que tengo yo para odiar (ciertamente bastante limitada). Momentos así son los únicos que merecen la pena.
Y ahora que estamos solos, hablemos, aunque ya no tengamos nada que decirnos.
P.D. Olivia de Havilland en "Government girl"









