lunes, septiembre 27, 2010

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?



"En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas."


Distancia justa de Cristina Peri Rossi






El sábado llegaron por sorpresa los madrileños, camino de Donosti desviaron el rumbo. El domingo debían de estar en Anoeta, presenciando el concierto de U2; y ya que se acercan al norte, dicen, qué menos que hacer una visita. Me gusta su espontaneidad, la misma de la que yo carezco; aunque pese a todo sepamos conjugar nuestras risas y me preguntan cómo estoy. Yo siempre estoy bien, al menos cuando me preguntan; pero sonrío demasiado, advierten, y yo sonrío demasiado cuando miento (y cuando no estoy bien).

Me arrancan promesas, conciertos y visitas. Muy pocas confesiones y en cambio muchos "estoy perfectamente", hábil que es una en echar cerrojos. En dos fines de semana, prometo. Y pienso en todo lo que puede pasar en dos semanas, o no. En todo lo que me gustaría que pasara... En la confusión de lenguas, de palabras encadenadas y de sexos. En corrientes divergentes entremezcladas. En la opresión y el naufragio, el despertar de volcanes dormidos... En naves ardiendo más allá de Orión.

Que alguien dijo que en realidad todo es cuestión de distancia...


P.D. Mylène Demongeot




[La androide soy yo... se entiende. A veces me planteo si seré humana]

Como Antonio Gamoneda, pido piedad para mi boca... liba, lame, y no necesariamente las sombras






"No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido".

Diario de un seductor de Leopoldo María Panero






Es domingo, pasa del mediodía, me siento a ver la tele. Es raro, yo nunca enciendo el televisor, pasa por ser un elemento decorativo más; pero no me gustan los domingos por la tarde, como a tantos, supongo. Sale en la pantalla Timothy Hutton, o alguien que me recuerda a Timothy Hutton. El actor. En realidad no soy capaz de recordar ni una sola película suya. O sí, porque de repente me viene a la memoria "Beautiful girls". Creo que ahí aparecían él y Uma Thurman, pero sólo lo creo, a lo mejor eran otros, no sé, tampoco voy a comprobarlo.

No recuerdo de qué iba la película, sólo retengo una imagen de Timothy Hutton y Uma Thurman, en el caso de que fueran ellos, sentados ante una barra de bar. Seguro que sonaría de fondo alguna canción que no recuerdo. Algo de Steve Earle hubiese ido bien.

Fue una de esas películas que C. y yo veíamos todos los lunes en la última sesión en los desaparecidos cines Hollywood. Recuerdo que salimos emocionadas y excitadas del cine, analizando cada escena y cada frase, prometiéndonos que tendríamos que verla de nuevo, recomendarla a todo el mundo. No sé ella, pero yo no cumplí mi promesa, no volví a verla, la olvidé... hasta ahora, hasta hace un rato que aparece alguien que se parece a Timothy Hutton, o tal vez él mismo, en la pantalla del televisor, y aunque no recuerde el argumento, ni sus actores, ni su banda sonora; sí recuerdo que me gustó, mucho. Curiosos los caminos de la memoria.

Me apetece volver a verla, y me apetece verla contigo. Sentarme a tu lado o que tú te sientes al mío. A lo mejor es una película que odias, o que has visto mil veces, o que desconoces por completo; a lo mejor, probablemente, lo último que deseas es sentarte a ver una película conmigo. Pero este es mi universo paralelo, aquí puedo imaginar que voy a ponerme a buscarla, sí, la bajaré de internet y la guardaré aquí, esperando que llegue ese momento. Tal vez mañana, en una semana o en meses. Tal vez no llegue nunca, aunque esa opción, esa palabra, esté desterrada en esta realidad alternativa.

Así que durante el tiempo que transcurra mientras termino de escribir esto y lo publico, busco una foto adecuada, un título, tal vez una canción que lo ilumine (puede que de su banda sonora, la que no recuerdo; es lo que tienen las canciones, que siempre encuentras alguna que dice por ti lo que tú no sabes o no quieres o no puedes decir), imaginaré que la película está esperando por nosotros.

Me entran ganas de contártelo, de decirte que estoy aquí en una tarde de domingo a punto de ser estrenada, delante del televisor donde sale un tipo que puede que sea o no Timothy Hutton. Que me acuerdo de esa película, de "Beautiful girls"; aunque ni recuerde a sus actores, ni a su música, ni a su argumento. Pero que recuerdo que me gustó... Como tú, que sé que me gustas aunque en realidad no te conozca ni sepa nada de ti. Y que me gustaría que estuvieses aquí o yo allí y poder ver juntos la película, aunque tú ya la hayas visto mil veces o la odies o te resulte indiferente. Y casi mejor así, porque probablemente la película hubiese sido sólo una excusa. Y no, que sí, que realmente me apetece ver la película contigo, ésta en concreto, no cualquier otra. Aunque en realidad también me gustaría meterme en cualquier cine, sentarnos en la última fila; en la pantalla una de esas películas de poco argumento y mucho ruido a la que no prestaríamos atención; porque lo que en un principio era ternura ahora es urgencia y deseo. Y desearía chuparte la polla hasta que tus gemidos quedasen ahogados entre los gritos que salen de la pantalla.

Porque eso es algo que nunca te he dicho, siempre midiendo mis palabras, tratando de no dar un paso en falso, no decir inconveniencias. Muy propio de mí decir lo que pienso pero nunca lo que siento... callarme las ganas y el deseo. Porque sí, porque en lugar de decirte que te tengo ganas y ni te imaginas cuántas, sólo acierto a contarte que te echo de menos, lo que obviamente es cierto, aunque sepa que ni lo uno ni lo otro tenga demasiado sentido.



viernes, septiembre 24, 2010

L'aldaba del tiempu



"When we were young, we pledged allegiance every morning of our lives
The classroom rang with children's voices under teacher's watchful eye
We learned about the world around us at our desks and at dinnertime
Reminded of the starving children, we cleaned our plates with guilty minds
And the stones in the road shone like diamonds in the dust
And then a voice called to us to make our way back home

When I was ten, my father held me on his shoulders above the crowd
To see a train draped in mourning pass slowly through our town
His widow kneeled with all their children at the sacred burial ground
And the TV glowed that long hot summer with all the cities burning down

And the stones in the road flew out beneath our bicycle tires
Worlds removed from all those fires as we raced each other home

And now we drink our coffee on the run, we climb that ladder rung by rung
We are the daughters and the sons, and here's the line that's missing

The starving children have been replaced by souls out on the street
We give a dollar when we pass, and hope our eyes don't meet
We pencil in, we cancel out, we crave the corner suite
We kiss your ass, we make you hold, we doctor the receipt

And the stones in the road fly out from beneath our wheels
Another day, another deal, before we get back home

And the stones in the road leave a mark from whence they came
A thousand points of light or shame, baby, I don't know."



No quiero que sea fin de semana, que mañana sea sábado y un domingo como tantos a la vuelta de la esquina.

No sé por qué me cuesta tanto, aún sabiendo, creérmelo; y obrar en consecuencia, claro.

Sigo esperando que pase algo...







P.D. Kathlyn Williams y Marguerite De La Motte

Ejercicio de aritmética



Me gusta conducir a solas, con la música a todo volumen... hoy escucharía Darkness on the edge of town (la canción), una y otra vez... sin rumbo, ni lugar donde llegar; sólo por el placer de devorar kilómetros...

Se ha pasado toda la noche lloviendo, me gusta la lluvia en la oscuridad... un cocktail de desperfectos físicos me ha dejado para el arrastre y yo sólo quiero subirme a un coche, aunque sea otro el conduzca hoy o tener un destino que alcanzar.

jueves, septiembre 23, 2010

Yo no lo sé de cierto, decía Jaime Sabines





Yo tampoco, pero sí sé que me gustaría averiguarlo.










P.D. Christine Carère

Anywhere but here





Cuando te fuiste... bien, sé que no te fuiste, que yo te invité a irte, pero queda más poético hablar de cuando te marchaste, que no de cuanto te echaron, sobre todo si fui yo la que te aparté de mi lado; no dudé ni durante una décima de segundo de que ésa fuera la decisión adecuada, lo mejor para ambos. Decidido de forma unilateral, pero olvidemos ese pequeño detalle.

Puede que no sea mujer de fuertes convicciones, pero pasó su tiempo antes de que me arrepintiera de la decisión tomada. No porque un buen día descubriera que te comenzaba a echar de menos, no, nunca lo hice, a la única que eché de menos era a la mujer que yo fui contigo, y como bien sabes eso nunca fue suficiente. Pero sí es cierto que un día me desperté con la firme convicción de que nadie me querría como tú lo habías hecho... Aunque eso tampoco resultara suficiente y haya comenzado a echar de menos a quien nunca he tenido.















En los cantos oscuros de los cuentos



Yo lo he hecho, lo hago, con cierta frecuencia. Dirigirme a alguien cuando escribo aquí. La gran parte de las veces el receptor, receptora o receptores no leen esto; así que mis palabras son no más que un ensayo previo de lo que puede que llegue a decir, o no, allá fuera.

Otras veces, pocas; puede que lo lean y se den por aludidos, o no. Nunca he preguntado. Imagino que todos, los que escribimos aquí, caemos alguna vez en ese juego, de contar sin decir y decir sin hablar.

A veces siento que yo también juego sin saberlo, pero no en el iniciado por mí, sino por otros. Y disculpen (la) mi presunción, pero, no puedo evitar tener la extraña sensación de que últimamente determinadas palabras en otras esquinas no son más que un aviso, dirigido a mí. Habré visto demasiada televisión.

No sé si alguien alguna vez pensó en mí al escribir algo, me hubiera gustado, en algunos casos... pero esta vez es diferente, creo... supongo.






P.D. Anne Shirle y Carole Landis

No soy una 'ha sido'. Soy una 'será'.







"Nos sentábamos en la cama mirando la televisión.
Ella decía: Cariño, cuando todo lo mío se derrumbe algún pedazo
acabará dándote a ti."

De Héroes - Ray Loriga



No sé que pensar... Tras verte ayer.

Sólo recuerdo que me debes un libro que te presté. Ni siquiera recuerdo cuál.



También he olvidado quién fui. Aunque sé que me gustaba.




Sobra todo lo demás (hasta el título)



Hoy es tu cumpleaños y lo propio sería felicitarte, ¿no?. Hey, tío, felicidades por tus recién estrenados 61 años, que cumplas muchos más (no sólo encima de un escenario) y que nosotros los veamos... Y hacerte una tarta brindando por tu salud y por el cirujano de Patti.

Pero no voy a hacerlo, o bueno, sí, you know, que te felicito y demás, happy birthday... Aunque tenga delito que se me olviden los cumpleaños ajenos (nunca el mío, a mi pesar) y en cambio siempre recuerde el tuyo. Que estaba pensando yo, de camino al trabajo, escuchándote afirmar lo duro que es ser un saint in the city, que hoy tenía que dedicarte el día, musicalmente hablando; aunque medio desayunara al son de Roberto Carlos y de la voz de un incierto vecino reclamando los abrazos de Lady Laura.

Que, obvio, tengo tantas cosas que agradecerte... Pero no, ni modo, aunque no vaya a culparte de todos mis errores, de mis fallos, de mis dudas y de mis miedos... sí puedo culparte de un buen puñado de cosas.

A saber... porque los mejores momentos de mi existencia los haya pasado en tu presencia; y lo demás no cuente. Que siempre haya deseado que mi vida fuera como aquel 21 de abril; aunque mi 21 de abril fuera un 7 de mayo, y no del 81, sino del 93; y me vuelva por completo idiota (más si cabe) y se me agoten las razones y argumentos y mis mejores noches fueron aquellas de mis trece años metida en mi cama con un viejo walkman y una cinta de 90 donde mi proveedor oficial de música no autorizada me había grabado "The river", y adelantaba y rebobinaba hasta quedarme dormida tras mis oraciones, tan sólo para escuchar 'Point blank' y 'Drive all night' una y otra vez. Porque me quedé pegada a un televisor en blanco y negro donde un tipo salía de debajo de un coche y le preguntaba a la chica si su padre estaba en casa, y a partir de aquel momento quise que mi vida fuese como una de tus canciones y cada vez que sonaba Roy Orbinson me acordaba de ti, estuviese donde estuviese. Porque llegaras a caerle bien a mi madre y que incluso reconociera tus canciones; y cuando se tienen quince años es imperdonable compartir simpatías con tus progenitores. Porque lloré, lloré y llorara (y aún lo hago) la primera vez que escuché que tenías un Chevy del 69 y creyese que la salvación estaba en la carretera, en huir de esta ciudad, en hacer una cruz por cada uno de mis amantes o tener una guitarra que nunca supe tocar mientas aprendía a decir que me quisieras tonight, for I may never see you again, entre fuegos de artificio y llegases a convertirte en la única reason to believe.

Porque odio (y el odio no es un sentimiento que practique a menudo) a cualquier jovenzuelo o jovenzuela que escuche "Thunder road" por vez primera, porque sólo hay una primera vez. Por la decepción que supuso "Working on a dream", tú que nunca me decepcionas y al que siempre perdono. Incluso que te casaras con aquella pelirroja que le robaste al bueno de Nils, a la que colaste en tu banda. La portentosa mujer que ni canta, ni toca la guitarra, ni se sabe muy bien qué pinta allí más que estar a tu vera. Porque un buen día me teñí de pelirroja y me paseé por el boardwalk de Asbury Park y juré, y aún lo juro, que I'll drive all night just to buy you some shoes, and I just wanna sleep tonight again in your arms, aunque me despierte día tras día y todo siga siendo igual aunque no seamos los mismos, y acabara por aprender más from a three minute record than I ever learned in school; aunque nunca consiguiera aprender a no rendirme.

Porque me he pasado media vida buscándote en otros, un tipo de voz ronca y mirada perdida; mientras otras mujeres soñaban con un handsome Dan o con tener en sus brazos a un good-lookin' Joe. Alguien que me diga que todo va a salir bien, que caminaremos hacía la luz del día aunque no sepamos si el amor es real y si nuestra suerte ha muerto (si es que alguna vez la tuvimos). Aunque estemos asustados y por una vez, what others may want for free, I'll work for your love.

Una vez juré que si al cumplir los 35 seguía aquí me vestiría de azul una noche cualquiera en un bar cualquiera, y ya sabes, if you're rough enough for love, honey I'm tougher than the rest... aunque tuviera que pagar a alguien para que lo fingiera. Ya ves, estimado Bruce Frederick Joseph Springsteen Zirilli, hasta que extremos me has hecho llegar.


[De banda sonora elijan ustedes la que prefieran, y si quieren, me lo cuentan]

miércoles, septiembre 22, 2010

Se admiten (y se ruegan propuestas)



Tres semanas de vacaciones por delante antes de fin de año, aunque una de ellas ya está reservada al estudio de la Ley de Contratos. Es triste, lo admito, pero qué hacer con el resto cuando no tienes ni un céntimo, ni planes, ni compañía...


P.D. Mylene Demongeot

Living on velvet





"Tell me lies later,
come and see me
I'll be around for a while.
I am lonely but you can free me
All in the way that you smile
Tell me why, tell me why."


Si se trata de miedos, no tengo rival. El miedo es mi sombra y mi reflejo en el espejo, el que se sienta a mi lado en el asiento vacío del copiloto al conducir y el que se acuesta todas las noches en el lado izquierdo de la cama. El que me despierta incluso antes de que suene el despertador.

Si se trata de oportunidad, tampoco. Siempre lo he tenido claro. Cuando a mi madre le brindaron la oportunidad de conceder dones a sus hijas no tuvo dudas. Una está acostumbrada a formular tres deseos, así que con el cuarto se tiende al despiste y a mí me tocó precisamente ése, la inoportunidad. Pero no, no a la forma de Jorge Drexler en sus "12 segundos de oscuridad", tan a tiempo, tan bienvenida y tan inoportuna. No, yo nunca llego a la hora prevista, o llego con retraso, o con adelanto, o no llego; y si lo hago, nunca en el momento adecuado, ni preciso, ni oportuno.

Y si hay algo que me guste menos de lo que yo me gusto a mí misma, es precisamente eso. Saber que de nuevo estoy fuera de lugar, incordiando, estorbando, importunando... aunque a veces lo disfrace de felicidad, que ya sabemos que a diferencia de la puta tristeza, sí tiene fin.







P.D. Dorothy Lee y Bert Wheeler

martes, septiembre 21, 2010

A penny for your thoughts



Esta tarde finalmente logré sentarme a estudiar. Ordené apuntes, desparramé legislación, afilé lápices y saqué los colores. 20 artículos, lo que me sitúa en el 40 de la Ley de Contratos del Sector Público. Primer objetivo cumplido.

Caminé durante horas hasta el agotamiento. El teléfono felizmente olvidado en la repisa, y ya de vuelta conseguí no tenerlo a mi vera y no dejar de mirarlo insistentemente con la ilusión de conjugar un temblor.

Tampoco bailé con él de mano en mano, paseando pasillo arriba, pasillo abajo entre dudas y números que finalmente ni suman dos, ni una voz que al otro lado dice 'hola'.

Pero no conseguí retener mis palabras, no del todo...


Y no he logrado sacarme esta canción de la cabeza.


¿Qué hay de cierto en la witch disfrazada de bitch, come on sugar darling let me sratch your itch?






Quiero que alguien me pague un billete de ida...

Ni capaz soy de mentirme a mí... a los demás, ni modo.




[Y no, esa vez no me importa que cueste trabajo]

La impaciencia... sí que ha sido mi fuerte





"Suave rumor de la maleza creciendo.
Sonidos de los que destruey el viento.
Llegan a mí como si yo fuera el corazón de lo que existe.
Quisiera estar muerta y entrar también yo en un corazón ajeno."

'Adioses del verano' de Alejandra Pizarnik




Será que aún traigo el rumor de las olas en mis oídos, que me he acordado de Javier Ruibal...






P.D. Paulette Goddard



[A veces las mentiras sientan bien, ¿no?]

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