miércoles, julio 11, 2007

Lucinda Williams



"If we lived in a world without tears
How would misery know
Which back door to walk through
How would trouble know
Which mind to live inside of
How would sorrow find a home"

World without tears

martes, julio 10, 2007

Yo también fui una leyenda urbana














"Los años ochenta
lloñe de Payares
quedaba Madrid
capital d'un reinu
que pasín a pasu
olvídose de mí"

Leyendes urbanes

El ministro del Interior alemán propone “ejecuciones selectivas” para los sospechosos de terrorismo

Consideraba que Schäuble era una persona moderadamente coherente.

Aunque claro, luego lees la noticia al completo, no sólo el titular, y consultas algún periódico alemán, personalmente
Die Süddeutsche Zeitung, y resulta que hay ligeros matices de diferencia entre el título y el cuerpo de la noticia.

A veces duele


A veces duele
la esperanza siempre al acecho
Pero nunca es diferente
al menos no esta vez

Ella nos lo decía
no una, ni dos
hasta cinco veces
cinco nuevos intentos

no hubo premio
ni regalos o promesas
ninguna recompensa
por alcanzar la meta

todo empieza de nuevo
volvemos a ser uno
olor a naranjas amargas
y un ramo de amapolas



Tiñéndose de azul


La semana pasada le presté un libro de Jose Luis Piquero a la viudita alegre, una compañera de trabajo. Llegaba esta mañana entusiasmada con un par de poemas del libro en cuestión y me los recitaba casi de memoria mientras me lo devolvía.

Hace tiempo también descubrió a Berta Piñán y a David González con igual placer, de lo cual, obviamente, me alegro, aunque nada más lejos de mi intención que el proselitismo literario.


Lo cierto es que releía hace un rato el libro (Monstruos perfectos) y me encontré con el siguiente poema ya olvidado:


CAZADOR DE AUTÓGRAFOS


X, el más implacable cazador de autógrafos de Asturias, siempre acechante ante cualquier popular, famoso o importante que aterrice en nuestra región, consiguió cobrarse varias piezas en la fiesta de...


(Leído en la prensa)



Vestido con mal gusto y ese aspecto
de perro triste, eres mi pesadilla
y también una incógnita. Quisiera
saber cómo es el mundo cuando abres
los ojos para ver la gloria ajena,
y si serás feliz y todo eso.

E intento comprender y, elucubrando,
empiezo a imaginar más amplias miras
para lo tuyo: mención en el Guinnes,
congresos de cazadores de autógrafos,
un mundo clandestino -como el nuestro-
con revistas, no sé, correspondencia...
O tu fascinación sencillamente
por gentes que han de serte tan extrañas
y complicadas como tú lo eres
para mí, o lo que dirán tus padres,
una forma cualquiera de pasar,
de haber estado aquí.

Mientras nosotros
fingimos no escuchar, tú cuentas otra
historia a uno que finge que te escucha
(cómo dijo y el gesto de las manos
y el ambiente que había) y luego exhibes
con orgullo las pruebas indudables
del contacto (la firma y una foto),
y de eso vives, de eso te alimentas.

Ojalá no tuviera la sospecha
de que nos parecemos demasiado
y que compadecerte es un pretexto.

Acaso tú eres más sabio que yo:
Un perdedor sin más. Todos perdemos.



Me venía a la memoria un post que leí en un blog días pasados, ya no recuerdo dónde. Hablaba de la concesión del premio Príncipe a Bob Dylan y sobre la incertidumbre acerca de si vendría o no a recogerlo, poco dado como es a reconocimientos y fastos varios. El bloguero expresaba su indiferencia ante semejante duda, que por cierto lleva a maltraer a los fans (que son muchos) del de Minnesotta, que aguardan con ansia la posibilidad de verle pisar las calles de Oviedo. Si Woody Allen lo hizo, piensan algunos, por qué no habría de hacerlo él. Incluso (Allen) se "enamoró" tanto de la ciudad, la calificó de cuento de hadas, que va a venir a rodar algunas secuencias de su película barcelonesa.

Pero la duda que le carcomía a él, al bloguero, era mucho más trascendental. ¿Sería capaz el intrépido cazador de autográfos de "cazar" a Mr. Robert Zimmerman?. Ahí queda el reto.

P.S. Doy por supuesto que el cazador al que se refiere el poema de Piquero, del que habla el bloguero y en el que yo estoy pensando, son la misma persona.

lunes, julio 09, 2007

Eternamente a sus pies



"La fiebre y el placer,
que puedo hacer, se convirtió
en sucio polvo gris,
quien me lo iba a decir."

Eloise

Ricardo, que era convecino suyo siempre decía que era el “punto king”. Yo cuando lo veía en la tele 20 años atrás sentado en su trono y con la lagartija moviendo la cola pensaba que era el colmo de la modernidad y no me podría creer que semejante tipo fuera de Tudela Veguín.

Probablemente no fue un gran cantante, pero dominaba la puesta en escena como nadie y si hubiera que rescatar a alguien de la tan traída y llevada movida madrileña yo le elegiría a él.

Durante muchos años ha permanecido en el olvido y de repente parece que oscuras fuerzas quieren reivindicarlo, si hasta Marta Sánchez hace una versión de Embrujada en su último disco. A mí me gustó siempre más Eloise.

Sí, Ricardo tenía razón, era el puto amo.

P.S. No deja de ser curioso que lo más grande, musicalmente hablando, en Asturias haya salido de la cuenca de Langreo,
Stukas y el gran Tino Casal.

Últimas tardes con los brackets




Rozando las nueve de la mañana de un ya domingo de finales de junio estábamos en uno de esos nuestros bares favoritos para terminar las noches sin futuro y acabábamos de salir a respirar un poco de aire al paseo marítimo que estaba justo al lado. En la playa ya se divisaban los primeros bañistas, asiduos visitantes algunos en cualquier época, aunque la incipiente mañana no invitaba demasiado al baño. Nunca he compartido el placer que debe proporcionar bañarse en el Cantábrico en pleno mes de febrero, por ejemplo, pero mañana tras mañana, llueva o granice, incluso nieve, al menos una docena de personas se adentran en sus aguas. Como dato curioso añadir que la edad de los aguerridos bañistas suele ser bastante elevada.

-“Tienes sonrisa gingival.”

Me lo dijo así de golpe, sin venir a cuento. Al modo en el que Mel decía y aún dice las cosas.

¿Qué carajo significa sonrisa gingival? me pregunté y ella debió adivinar mis pensamientos porque de inmediato añadió:

-“No te asustes, que no es nada malo. ¿Recuerdas a Ines Sastre en los anuncios de Lâncome?. Ella también tiene sonrisa gingival, cuando sonríe enseña demasiado las encías.

Bueno, no debió adivinarlos del todo, porque a mí las palabras no me asustan, y menos cuando las desconozco. En ese caso me producen curiosidad.

-“Eso con una ortondoncia en menos de un año se te corrige, además corregirías la oclusión y bla bla bla… en un año una sonrisa perfecta. Estás de suerte, porque un amigo de mi padre, el doctor L. es el mejor ortodoncista de la región, por no decir de España. Su consulta está a la vuelta de la esquina de la joyería esa que siempre atracan, no tiene pérdida y bla bla bla.”

Hay que aclarar que Mel es dentista, o al menos eso es lo que dice un pomposo diploma expedido por una universidad norteamericana de la costa oeste colgado en la consulta de papá. Cuando tras más pena que gloria consiguió licenciarse en medicina huyó a los States financiada por sus padres. Estuvo desaparecida durante varios años y regresó con nuevo corte de pelo, bronceado y un tal Joshua colgado del brazo.

La maldición de la sonrisa gingival se me quedó grabada y de golpe, como por arte de magia comencé a fijarme en todas las bocas que se cruzaban conmigo. Desde mi entorno a los desconocidos en plena calle y acabé por descubrir que era asombroso la cantidad de personas adultas que lucían relucientes brackets.

En un irreflexivo arranque decidí llamar a una de mis hermanas, mi sobrino también los luce, pero claro, él tiene 12 años, para preguntarle quién era su ortodoncista. -“El doctor L.”, tendría que haberlo adivinado, -“es el mejor”, añadió. –“Todas mis amigas llevan a sus niños a él. Incluso mi vecina del cuarto que tiene casi cuarenta. ¿Y te acuerdas de Neo?, él incluso bucea”. No traté de encontrar la conexión entre ortodoncia y buceo así que colgué tras haber apuntado el número de teléfono del famoso doctor L. y sin pensarlo dos veces llamé. Las cosas verdaderamente importantes en esta vida yo suelo hacerlas sin pensar demasiado, y qué más importante que ponerse unos hierros, probablemente innecesarios, en la boca.

Me dieron cita para un par de semanas después. En una reluciente clínica donde todo el personal era femenino y vestido de blanco excepto él, el doctor, me recibió una sonriente recepcionista que me fue guiando durante al menos una hora y media por el fascinante mundo de la ortodoncia entre radiografías y muestras de brackets casi invisibles, en el casi está la diferencia. Sólo al final y durante apenas diez minutos tuve la oportunidad de echarle un vistazo al famoso doctor L. que para mi decepción resultó ser bastante anodino. Yo ya me lo imaginaba cual caballero andante. Pero resumiendo, me convencieron con la firme promesa de que entre año y año y medio me vería libre de los hierros y luciendo una sonrisa de cine.

Lo peor no es que ese año y medio lleva camino de convertirse en dos años y subiendo. Tampoco que parezca impropio hacerse una ortodoncia camino de los treinta, realmente es innumerable el número de adultos que los lucen, y será casi “deformación profesional” pero no hay día en que me encuentre con alguno. Lo malo no es que la comida ya no sepa igual, tengas que renunciar a determinados alimentos (mis añorados bocadillos de jamón, por ejemplo, una es de gustos simples). Tampoco las dudas iniciales y ya superadas acerca de la posibilidad o no de besar y demás. No, lo malo es ese mal sueño que me invade cada noche donde se me caen todos los dientes, uno tras otro, a un ritmo lento e insoportable, por causa de los brackets, se entiende.

A finales de julio tengo la próxima revisión, cruzo los dedos, tal vez haya llegado el momento de verme libre de ellos.

domingo, julio 08, 2007

España huele a ajo




Mi hermana lleva unos días de visita por aquí. Ella vive a un puñado de miles de kilómetros y de cuando en cuando me (nos) visita. No es que se venga de vacaciones, no, ella viene de visita. Sólo viene a España “de vacaciones” si el destino es Mallorca, el resto de la geografía española no debe de ser digna para ella y realmente no entiendo a qué viene si se pasa la escasa semana de estancia quejándose de todo, especialmente de lo retrógrados, paletos y simples que somos los españoles, como si ella no fuera tan española como cualquiera, por muchos años (que no son tantos) que lleve viviendo en su civilizado norte.


Pues eso, que se ha venido unos días y el viernes quedamos en que ella me recogería a eso de las dos, a la salida del trabajo para comer juntas. Yo invitaba y ella elegía restaurante. Previamente ella había quedado con un par de viejas amigas, de esas de toda la vida que una conoce desde el colegio y que si no calculo mal estarán rozando los 35, y es que el dato de la edad es importante.


Hacia años que no las veía, probablemente los mismos que mi hermana lleva fuera de España. Coincidimos escasos cinco minutos mientras mi hermanísima se despedía de ellas y me recibía a mí pues la habían acompañado a mi recogida. Los besos y saludos de rigor, el no has cambiado nada, te has cortado el pelo, qué tal tu niña (una de ellas es madre), trabajo, amores, etc, etc… vamos la tópica conversación cuando no tienes nada que decir y menos ganas e interés aun. Pero eso sí, jalonada de “jo tía” y yo que pensaba que a los 35 una ya no usaba ese término. Realmente yo no lo usé nunca y las personas de mi entorno lo abandonaron al cumplir los 22. No miento si digo que me irritaba. Miraba de reojo a mi hermana consciente de lo cuidadosa que es ella con el lenguaje y no podía comprender como asentía plácidamente ante cada nuevo “jo tía”.


Tal vez la desfasada sea yo y el “jo tía” sea tan eterno como la laca.

Hablemos del ¿milenarismo?




Han pasado meses ya desde la tan comentada aparición del sin par Sánchez-Dragó en su ¿informativo? nocturno con un par de bien colocadas orejas de burro. Desde entonces hasta el día de hoy sigue generando titulares con sus excentricidades y sandeces, a partes iguales.

Despliega Dragó una cuidada puesta en escena para sus apar¡ciones televisivas, desde el atril, a priori tan impropio para presentar un noticiero y herencia, supongo, de aquel Blanco sobre negro en La 2, hasta la omnipresente rosa amarilla.

Sánchez Dragó, que ante todo es un bufón, acomete muy bien su papel. Lo que no tengo claro es qué rey sirve, pero no le negaré momentos de hilaridad absoluta como cuando una noche de lunes se negó a leer al uso los resultados de la jornada liguera con el pretexto de que ya aparecían en pantalla y el presuponía que todos los que en ese momento le veían sabían leer.

Sí, lo confieso, mea culpa, a mí me divierte Sánchez Dragó. Lo encuentro adorable, tan pedante y tan pagado de si mismo con sus kimonos. Le debo gratitud eterna por ser el impulsor de uno de los momentos más memorables de la historia de la televisión española: -“ Fernando (Arrabal), no te sientes en la mesa, que la tiene que sujetar Campillo, si no se vence".

También recuerdo especialmente una entrevista hace años a Eduard Punset (Redes), más que un plató aquello parecía un ring de boxeo donde dos egos luchaban a muerte frente a frente.

Aunque diga poco a mi favor, y nada más lejos de mi intención que calificarle como un revulsor de conciencias o buen escritor, ni lo uno, ni lo otro, insisto en que me divierte, desde tiempos inmemoriales, para que mi pecado sea aún mayor. Desde la primera vez que lo escuché hace un buen puñado de años en la Radio de Julia (Otero, antes de que la echaran de Onda Cero), donde ya hacia gala de una desfachatez sin complejos frente al insigne profesor Manuel Delgado.





Yo... de eso no uso





Te quiero cariño, ya te cambiaré.




Y de ser posible, llévame contigo...









Altamente recomendable



"I’m fractured, from the fall
And I wanna go home
It takes two when it used to take one"

Ryan Adams, Ryan, no Bryan, tiene nuevo disco, Easy tiger, y parece que va encontrando su camino abandonando poco a poco esa pose inicial de cantautor vaquero.

Como muestra, hace unos días en el show de David Letterman, acompañado de The Cardigans.


Comenzando de nuevo


No había imaginado ni en mis peores pesadillas que algo así pudiera suceder, pero ha sucedido. Mi blog se ha ido al garete y he tenido que comenzar de nuevo abriendo uno. Como no pretendo ser original apenas he variado el nombre y afortunadamente he podido recuperar todos los posts, aunque lamentablemente no los comentarios de mis escasos lectores y eso si que lo siento en el alma.

Pudo ser un amor del montón, pero todo el montón era mío

Sin cruzar fronteras

Para la terapia de esta semana se recomienda (que diría aquél)...



Encuentros en la tercera fase


Por diversas razones tuve hoy un encuentro con una pareja, de la Guardia Civil, sin tricornio para mi decepción. Y no, no eran de tráfico, no estaban apostados en una curva y no me pusieron una multa. Fue por extraños motivos (profesionales).Todos hemos visto en las pelis made in Hollywood el juego del poli bueno y del poli malo. Pues bien, en este caso los papeles eran el parlanchín y la muda, no abrió la boca en media hora (la pareja de la pareja era una mujer).En un determinado momento y casi al fin de la conversación cuando el parlanchín a punto estaba de despedirse derivó ésta hacia las mentiras:


-"Si tú supieras la cantidad de mentiras que tengo que decir a lo largo de un día..." Agente parlanchín sin tricornio de la Guardia Civil dixit.


Si a día de hoy hasta la Guardia Civil miente, y además te tutea, a dónde hemos ido a parar.


P.S. La próxima vez que me paren para multarme, por ir por ejemplo a 70 km en lugar de 50, me lo tomaré como una pésima broma de mal gusto, cabe la posibilidad de que me estén mintiendo.

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