martes, noviembre 23, 2010

La suerte siempre está a la vuelta de esa esquina que nunca llego a doblar, pero por si no lo sabía Cesar Pop me lo recuerda... y ha tenido que ser precisamente hoy




Y de nuevo vuelvo a caer... como si alguna vez me hubiera levantado... si es que, ya lo cantaba Serrat, no es triste la realidad, lo que no tiene es remedio...


Palabras para un corazón averiado... siempre necesarias, nunca suficientes



Recordaba aquellos versos de Benedetti, ésos de tener una soledad tan concurrida, tan llena de adioses y de besos y de nostalgias, que podría ser organizada por tamaños, por colores, por épocas, por promesas, por tacto y por sabor. Una soledad tan concurrida que es difícil entender como no tienes tú cabida en ella...

Y al recordar él, recordaba yo que a mí en realidad nunca me gustó Benedetti, aunque a veces se me olvida. Y él a su vez me recuerda que a él nunca se le olvida que le gusta Cortázar. Que pasaba por delante del escaparate de la librería Cervantes donde hay una especie de exposición o lo qué quiera que sea sobre Don Julio, y que se acordó de mí, y se puso contento y se tomó una ginebra a mi salud.

Y ya ves, fíjeseustedquetontería, yo también me puse contenta...








P.D. Eleanor Powell y James Stewart




[Creo que el acabar escuchando a Juan Pardo fue un efecto colateral sin importancia,
que en todo caso compensaré el viernes con los Whybirds]






"Tengo una soledad 
tan concurrida 
tan llena de nostalgias 
y de rostros de vos 
de adioses hace tiempo 
y besos bienvenidos 
de primeras de cambio 
y de último vagón. 

Tengo una soledad 
tan concurrida 
que puedo organizarla 
como una procesión 
por colores 
tamaños 
y promesas 
por época 
por tacto 
y por sabor [...]"

Rostro de vos de Mario Benedetti

lunes, noviembre 22, 2010

[Aunque ya sé que lo has leído, para que quede bien clarito... Y es que si hay algo que me saca de quicio es que me traten como una completa imbécil, aun siéndolo. Se puede ser cobarde, pero no tan mezquino, por favor]

Anónimo: Simplemente has tenido mala suerte. En condiciones normales tus comentarios me hubiesen dado exactamente igual. Pero como bien decía Aida más arriba existen las estadísticas, que nunca mienten y a diferencia de mi imaginación nunca fallan. Y digo mala suerte por dos motivos, el primero porque yo raramente las miro, no suele importarme quién entra aquí ni por qué motivo ni de donde viene. Siento que no tengo derecho, que es invadir en cierta forma la intimidad ajena. Pero el otro día lo hice y por motivos, todo hay que decirlo, que nada tenían que ver contigo. Mala suerte reitero, que si no hubiese sido por eso no me hubiese molestado, pero es que al margen de eso me pillaste en un mal día, de esos de hormonas revueltas donde me pongo un tanto irascible y ya puestos la curiosidad me pudo, que al fin y al cabo ciertos comentarios anónimos me sonaban a ti, no todos, que al margen de ti hay otros, pero no me molestan porque parto de la idea de que efectivamente son desconocid@s. y no me preguntes por qué, por qué intuía que podías ser tú, que aunque me desconcertaba un poco, que no entiendo del todo tus motivos, más allá de que imagino te divierte, una coñita marinera, seguro la llamarías tú. Que al fin y al cabo todos tenemos nuestra firma, nuestra forma de escribir y hasta nuestras propias faltas de ortografía. Pero vamos, más allá de la duda o de la intuición, nunca le hice demasiado caso, fíjate lo que me importa. Hasta hace dos días en el que por motivos ajenos a ti, reitero, mala suerte, lo miré.

Puede que tú no sepas que hay un invento que por cierto yo manejo bastante mal pero sí lo suficiente que te ofrece una serie de datos sobre la gente que vista tu página. Te lo digo porque igual te interesa instalarlo en tu blog, ése que tú abriste a raíz de leer el mío, ¿recuerdas? Pues eso, que yo estaré más perdida que un pulpo en un garaje, que no lo niego, y que puede que mi intuición falle, pero va ser que éste no es el caso.

¿Y qué dicen esas estadísticas? Pues por ejemplo que tal día, cual día y unos cuantos días más, a determinada hora, minuto y segundo alguien que tiene un blog y un nombre y todo eso dejó comentarios amables en el mío, y llegó hasta aquí a través del suyo. Y que esa misma persona pues tal día y cual día y el de más atrás y el de más adelante escribió comentarios bajo el formato anónimo a tales horas, minutos y segundos. Y es que esto es lo bueno del invento, no sólo que cronometra y clasifica y te indica el origen de la visita, no, dice mucho más. Pero claro, como dices que estás a 500 km de Oviedo igual es que se equivoca, uy, pero va a ser que no, que no se equivoca. Porque entre otras informaciones te dice con qué compañía de telefonía se conecta esa persona. Así que igual deberías asomarte a la ventana y reubicarte geográficamente rápidamente, porque creo que Telecable no opera fuera de Asturias, y a 500 km, fuera de Asturias, como que no. Aunque tampoco importa, porque entre otras cosas también te dice la ciudad en concreto... y hasta la dirección Ip y... ¿quieres que siga?

Con lo fácil que es decirme a mí las cosas, si es que... pero en fin, puedes seguir negándolo, soy bastante más educada que tú y no pienso dejarte públicamente en evidencia, y que conste que no lo hago por ti. En todo caso te invito que a partir de ahora lo que tengas que decir, bueno o malo, me lo digas directamente, y eso así, que te abstengas de insultar, molestar y ofender a otras personas en otros blogs. Que ni se lo merecen ni puede que tengan tanta paciencia como yo.

domingo, noviembre 21, 2010

Decía el poeta que quizás trajimos el frío para anestesiar a la derrota


"Me fascina que pueda interesarse tanto por una persona que no conoce de nada, que no ha visto nunca y probablemente no vea jamás, y de la que tampoco tiene nada más que esperar, ya que no puede saber si va a corresponderle[...]

Seamos honestos, Leo: yo soy para ti una fantasía, lo único real en ella son unas letras que puedes poner en un contexto sonoro con ayuda de la psicología del lenguaje. Para ti soy como sexo telefónico, pero sin sexo y sin teléfono. O sea, sexo electrónico, pero sin sexo y sin imágenes para descargar. Y tú eres para mí juego puro, una agencia de reciclaje del coqueteo. Contigo puedo hacer lo que me hace falta: puedo vivir los primeros pasos de un acercamiento (sin necesidad de acercarme realmente".


Gut gegen Nordwind (Contra el viento del norte)
de Daniel Glattauer







Leo en esta tarde de domingo "Contra el viento del norte" (Gracias A. por recomendármelo). He leído 177 páginas de un tirón y dudo seriamente si llegar a la página 260 y fin, porque confesaré, me está aburriendo soberanamente. Supongo que es el típico libro que debe de leerse de a poquito, que es lo que marca su propia estructura de correo electrónico va, correo electrónico viene. Aunque no recuerdo haber tenido esa sensación la primera vez que leí (porque han sido tantas las que lo he releído), "84 Charing Cross Road" de Helene Hanff (gracias J. por regalármelo), que viene a ser un poco lo mismo, con cartas y latas de lengua enlatada y medias de nylon sobrevolando el Atlántico entre Nueva York y Londres.

Y supongo debería, de nuevo conjugo el verbo deber en condicional, dejar de perder el tiempo con algo que no me aporta nada y no me produce satisfacción alguna. Aunque curiosamente ahora suena Pereza, ni siquiera me gusta Pereza y en cambio estoy tarareando que debería parecer un accidente el día que mi corazón arda como el Windsor y llegue el fin de la seronda.

Sí... de nuevo debería.






P.D. Barbara Stanwyck, Gary Cooper y Cia en "Ball of fire"

Dice Franco Battiato que debería cambiar el objeto de mis deseos sin conformarme con las alegrías cotidianas




Pues eso...



Aunque ya sepa la respuesta, y la acepte, entienda y comprenda...
Pero no seré yo quien me quede con las ganas de decirlo...









[Es que ayer me puse a escuchar a Battiato, a Juan Pardo y a Gastelo...
y con esa combinación, las madrugadas de sábado es lo que tienen]

sábado, noviembre 20, 2010

Miss U (too much)...




En realidad me echo de menos a mí misma... y esto lo aclaro ahora, que cuando colgué la canción debían de ser las cinco de la mañana de este sábado, más o menos. Para evitar suspicacias, básicamente, y que nadie que no sea, se de por aludido, aunque tampoco tenga importancia, si es que eso le hace feliz. Que me hacen gracia estas cosas... aunque a las cinco de la mañana sí echaba de menos a alguien... Y es curioso, porque yo nunca he sentido, leyendo a otros, que hablaran de mí... bueno, una vez, y además era algo malo, y así era ciertamente, que la intuición nunca falla. Y supongo que sí, que me hubiera gustado, que me gustaría, claro, que en cualquier rincón de este mundo 2.0 alguien en algún momento escribiera algo dirigiéndose a un "tú" y que ese "tú" fuera yo, como yo lo hago cuando hablo de ti, sea quien haya sido ese "tú", que a lo largo de cinco años ha habido unos cuantos diferentes y en realidad a mí me hubiese gustado que sólo hubiese sido uno, que al fin y al cabo ninguno pasó de ser una inicial escrita con letra mayúscula.

Me siento muy vacía... pero bien, supongo. Me he ido quitando envoltorios y miserias y me he sentado frente al espejo dispuesta a aceptar lo qué soy y quién soy, algo a lo que me he negado desde que tengo uso de razón, siempre haciendo y deshaciendo maletas y huyendo hacia delante. Tiene por cierto bastante que ver con temas laborales, esta especie de calma imprecisa que me envuelve; para que luego piensen algunos de ustedes que mi vida sólo gira en torno a los hombres o a la presunta ausencia de ellos en mi vida. Aunque curiosamente hace bastante tiempo que no me sentía tan sola rodeada de tanta gente y con tantos planes y tantos compañeros circunstanciales, aunque advierta que yo, como siempre, sólo estoy de paso. Lo que no deja de volver a ser de nuevo una huida para no estar nunca a solas y no tener que pensar y replantearme, para no respirar por mí misma. Aunque ésa sea otra historia.

Apenas queda algo más de un mes para que finalice este año. Podría borrarlo perfectamente de mi autobiografía. No me ha hecho más sabia, ni más alta, ni más guapa, ni mejor persona. No me ha pasado nada digno de ser recordado, enmarcado y colgado en la pared. Sólo que soy un año más vieja, que hay metas cada vez más improbables, ser madre, por ejemplo, que he acumulado de nuevo un montón de números en mi agenda que tendré que borrar, fiel al ritual, la noche de fin de año, cuando en la mayoría de los casos ya ni recuerde esas caras ni qué fue lo que nos unió, si es que alguna vez hubo algo. Tal vez haya llegado el momento de tomarme en serio a mí misma, tal vez de hacer algún tipo de terapia que reconduzca mi conducta, valga la redundancia, por qué disocio siempre, porque separo y clasifico y establezco fronteras. Y no soy capaz de valorar a quién me quiere, me aprecia y me valora, como si no me considerada merecedora de ello y en cambio me arrastre e idolatre a quién nunca va a hacerlo, por el motivo que sea, que eso siempre será lo de menos, a modo de refrendo de mi incapacidad para querer y ser querida.

Porque le dije a mi expediente X que yo ya no me acuesto con alguien con el que no estoy dispuesta a compartir el desayuno y luego le pedí que se fuera antes de que yo me despertara. Porque cuando él se disculpa y dice que me echa de menos, que qué lástima que justo ahora tras apenas dos semanas juntos haya tenido que irse fuera, fines de semana incluidos, a mí me de exactamente igual que sea cierto o no, que lo es, porque no he perdido ni un sólo momento pensando en él y en realidad la idea de que vuelva es lo último que me apetece; y tendré que decírselo, claro, o más bien recordarlo o repetirlo. Que no necesito frases hechas, ni excusas, ni promesas, que no quiero nada de eso, que no le quiero en realidad, que nunca prometí nada. Que no soy como las otras, aunque eso fuera él el que me lo dijera, y en realidad no es cierto, no lo soy con él, ni lo fui con el otro, ni probablemente vaya a serlo de nuevo, porque ellos no son él, sea quién sea ese él, que probablemente no exista, aunque sí sea real y de carne y hueso, que yo una vez lo vi, y le di dos besos, dos, uno por mejilla, y me abrazó en medio de un espejismo que duró, no sé, cuánto, tal vez tres segundos de un 'me gustaría', sabiendo que en realidad aquello era una despedida o más bien el comienzo de algo, pero por separado.

Y es que no quiero empezar de nuevo, porque estoy terriblemente cansada. Aunque tampoco me apetezca salir a la calle y en breve tendré, me obligaré a hacerlo. Y bajaré al mercado del Fontán y compraré flores, y devolveré el libro de Kirmen Uribe en la biblioteca y me compraré regalices rojos, y seguiré buscando una chaqueta de cuero que haga juego con mis ojos tristes y estaré un rato ante la A de Auster echando un vistazo a los libros con mi gabardina azul, y probablemente coma con P. que está tan sola como yo y además arrastra un gripazo de mil demonios, que todo es susceptible de empeorar. Le echaré un vistazo a los portátiles, a ver si definitivamente compro uno nuevo y tomaré medidas en la cocina, que debería comenzar a decidir cómo quiero que sea la nueva. Luego regresaré a casa, y me lavaré el pelo y hasta me pondré guapa, o al menos lo intentaré, que tengo una conversación pendiente esta tarde, y me tomaré unas cuantas cervezas, que a la segunda ya paso a ser simpática, a la tercera divertida y si llego a la cuarta, quién sabe... aunque quiero que termine pronto este sábado, y que el domingo pase a ojos cerrados y de nuevo sea lunes, y de nuevo estar ocupada con el trabajo y con mis discusiones con A. y con esos días de vacaciones a la vuelta de la esquina que en realidad no necesito porque no tengo dinero para largarme a cualquier sitio donde fuera a ser bien recibida.

Y me gustaría sentirme más triste, tanto que no fuera capaz de salir de la cama. O enfadada, con quién fuera, conmigo misma, con los demás, con alguien, que siempre es más fácil poder echarle la culpa de todo a alguien. Pero no estoy enfadada, y ojalá, porque saldría a correr por el Parque de Invierno con los Jayhwaks retumbando en mis oídos, que hoy es un día muy de ellos, sopla el viento y probablemente acabe lloviendo. Pero no puedo, porque nadie ha hecho nada malo, nadie se ha equivocado, ni ellos, ni yo. Sólo son caminos que divergen, sueños chiquitos que se desvanecen, los suyos y los míos. Sólo son silencios en los que no hay nada que decir. Porque yo ya no tengo nada que decir y a lo mejor ha llegado el momento de callarme.




P.D. Douglas Fairbanks Jr.



[Por cierto, dado que alguien me ha preguntado de forma anónima y obvio las formas, acerca del por qué ha casi desaparecido mi blogroll lo aclaro. Decidí quitarlo y meteros a todos en el Google Reader porque cada día era más grande y de esta forma me resulta más fácil leer las actualizaciones y además hacerlo, como suelo hacerlo yo, de puntillas y sin hacer ruido. Supongo que deberíais estar todos o no estar nadie, pero si dejé a algunos y algunas fue, no sé, porque fueron los primeros, porque hay personas, aunque ellos probablemente no lo sepan, que son parte fundamental de este espacio, cada uno porque tiene un trocito de él por motivos diferentes y derecho propio. Aunque todos, todos los demás, también forméis parte de esto y no siempre lo demuestre]

viernes, noviembre 19, 2010

Hay días, hay momentos, como éste, en los que nunca fueron tan ciertas mis palabras de que me encantaría besarte, pese a acabar de lavarme el pelo... pese a todo lo demás, que ya sería más que suficiente




Ayer regresaba a casa envuelta en esa nebulosa que produce la comida de más regada con el vino que no me gusta, pero del que es imposible abstraerse… Pero cómo no vas a probarlo, pero si por una copa, pero con lo bueno que está, pero si la tienes vacía, pero si da mala suerte brindar con agua, pero… que al final pierdes la cuenta de las que llevas, aunque en todo caso tampoco hayan sido tantas, y nada de café ni licores cuando comienza a desfilar ante mí la botella de güisqui, que una sigue teniendo sus principios aunque a veces se le olvide.

Subía por la calle, que en Oviedo siempre toca ir cuesta arriba o cuesta abajo, y pasaba ante el escaparate de una de las pocas, poquísimas, tiendas que aún malviven vendiendo vinilos. Sonaba la canción de abajo, la de más abajo, la de ‘Gin Blossoms’, en mis oídos, y me acordé de ti. Tal vez porque tú eres aún de esos tipos que aún compran vinilos o que sólo compran vinilos, tal vez porque a veces no se necesitan excusas aunque ciertos recuerdos no tengan demasiado sentido.

Y traté de imaginarte. Dónde estarías, qué estarías haciendo, con quién. Y te imaginé feliz y sonriente, happy, que bien dirías tú. Y me salió una sonrisa, de ésas que se dibujan por dentro, por debajo del pecho y que en realidad te oprimen un poco; pero sonrisa al fin y al cabo, que siempre es bueno que la gente a la que aprecias, aunque sea de rara y extraña manera, lo sea. Te imaginé con esta canción de fondo,  la que se colaba en ese preciso instante en mis orejas, y encendiendo un cigarrillo, como la primera vez que te vi, ligeramente encorvado, como protegiéndote del frío o del viento, aunque no recuerdo que ese día hiciera frío en la ciudad, o tal vez lo haya olvidado.

Y pensé que un día de estos me gustaría hablar contigo, llamarte y preguntarte, hey, qué tal te van las cosas, y que tú me digas que bien, que estás feliz y en calma y con optimismo y futuro. Aunque sé que no lo haré, que hay cosas que dejaron de tener sentido hace mucho tiempo aunque otras no vayan a cambiar nunca. Porque ahora debería decir que aunque te pareciera increíble si leyeses esto, o absurdo o sin sentido, que sigues siendo mi chico raro preferido, pero bueno, qué más da, que al fin y al cabo no lo vas a hacer y al resto menos que les importa o debería importarles.






"I'd heard rumors and I'd heard talk
About the trail you'd left of broken hearts
About the sea of tears too wide to cross
But a little bad press has never scared me off
So I burned a path to figure out
How to get me some of what you got
I've got a red hot heart
If the talk is true your's is the same
And we should be together
And let our passions fan love's flame

When I looked for you I almost passed you by
You were so cool and calm I thought my friends had lied
But I thought so much reserve must make you wild inside
It was there and then that I knew I had to get some of what you got

I've got a red hot heart
If the talk is true your's is the same
And we should be together
And let our passions fan love's flame

I thought I'd won your heart when I held you hand in mine
I thought it was true love the way we complemented each other
But my right is your wrong
And when you're right then I'm left with nothing
Your light and your heat have all been spent
Leaving only smoke and ashes
Only smoke and ashes baby

I've got a red hot heart
Any your heart's as blue as the blood in your veins
I say there's fire down below
You say it's only smoke and ashes baby

I'm crying all the time
Salty stinging tears
And mourning for the past carbon-dated years
But knowing now for certain that you were always right
Because if a breeze could blow you out of my life
It's only smoke and ashes baby
Only smoke and ashes baby

I've got a red hot heart
And your heart's as blue as the blood in your veins
I say there's fire down below
You say it's only smoke and ashes baby

I was blinded by devotion
My unwavering love for you
So blinded that I thought all your lies were true
But now I know for certain since you've gone away
It was just a smoldering fire I mistook for a blaze
Only smoke and ashes baby

I've got a red hot heart
And your heart's as blue as the blood in your veins
I say there's fire down below
You say it's only smoke and ashes baby
Only smoke and ashes baby, baby..."



P.D. Lauren Bacall

jueves, noviembre 18, 2010

Ya mañana contaré el porqué esta canción es por ti, que ahora la cabeza me da vueltas... Aunque quizás tan sólo sea porque ahora estoy algo borracha y sin querer al escucharla me has venido a la mente. Y he vuelto a recordarte. Sí, me he acordado de ti, no de otro, no voy a mentir...










"Can you take a lot of pain
and make a little game
of the hell that you find
All the space you never gave
for a secret never safe
Get it out of your mind

The past beyond my sight
Ahead in blinding light
that reflects in your eye
The choices that you make
All the memories and mistakes
I only think about it sometimes

(Chorus)
This is the last time I'll ever say
I love you
This is the last night
I fall among these graves
The first and last time that I'll
cry and walk beneath a dark
lonely sky and wave bye-bye
Bye bye

I could take the bitter cold
and wrap around your soul
In the light of your lie
All the things we'll never be
They were right in front of me
I can ever deny

A piece you never sold
You only feel a little cold
and slightly undone
The harder part of facing doubt
standing up and climbing out
the deepest hole you've ever dug

(chorus)
This is the last time I'll ever say
I love you
This is the last night
I fall among these graves
The first and last time that I'll
cry and walk beneath a dark
lonely sky and wave bye-bye
Bye bye

A piece you never sold
You only feel a little cold
and grown so tired
to want and never grow
In delusion of control
the hardest part is
getting old".



P.D. Bette Davis

Dice Jesse Malin que ella, como yo, como una bailarina con un trabajo de oficina, como una puta vieja en una tienda de segunda mano, nunca entiende los chistes. Tal vez por eso nunca ría



Pensaba que había conseguido mucho más de lo que me hubiera propuesto, de haberme propuesto algo; le había regalado a Lucinda. Sabía bien, en todo caso, que poco más podría haberle ofrecido, y que eso nunca resultaría ni resultará suficiente. Porque sabía y supe desde el principio aunque nunca quise, porque una sabe de estas cosas, poque nunca he dejado de saber y no acabo de entender porque me resulta tan claro, tan evidente, cuando soy yo la que está a este lado y en cambio me cuesta tanto aceptarlo, que no verlo, que una siempre ve y sabe aunque no quiera, cuando estoy al otro.

Últimamente he cruzado demasiadas veces la frontera en plena noche, a la sombra de la luna y ocultándome en las sombras, no queriendo saber, pero sabiendo y sin poder fingir, que nunca fui capaz de aprender a hacerlo aunque probablemente nunca tampoco lo intenté. Y no me gusta, y no quiero, porque acepto y encajo con mayor o menor dignidad el dolor propio. Bueno, para qué vamos a engañarnos, con muy poca dignidad, cierto, pero es el mío, y yo me lo guiso y yo me lo como, o me lo guardo y lo revuelvo, o me lo trago o lo vomito. Pero no con el ajeno, no con el que yo provoco de forma involuntaria pero consciente. Porque no quiero aunque sé que lo voy a despertar y la balanza va a acabar desequilibrada, tres contra uno en estas últimas semanas. Porque aunque quiera no puedo evitarlo, aunque supiera no puedo mentir y ofrecer falsas esperanzas y mentiras a medias que algunos llaman piadosas, porque yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento. Aunque puedo mentirle a mi dolor, puedo acallarlo, maquillarlo y fingir que no lo siento. Pero no puedo mentir al de otro, porque no merezco esas lágrimas, porque tú no sabías, cuando encontraste tu camino, que éste te llevaría a aquí, precisamente a mí.


miércoles, noviembre 17, 2010

Ya saben, o deberían saber, que nadie miente como mintió Vienna... y yo, yo nunca logré aprender. Por eso soy yo la que te pido a ti que me mientas, que me digas algo agradable, que me digas que aún me recuerdas...



-¿Para qué ha venido?
-No lo sé. Quería verla.
-Claro... y para bajarse los pantalones.
-¿Qué quieres que diga? Llevas meses flirteando.
-¿Y qué?
-Que no dejo de pensar en ti.
-Porque soy nueva y distinta... o porque soy como las demás.
-Dime que cuando has salido a correr estas semanas no has pensado en mí... No me buscabas.
-Pero en los últimos metros del recorrido atisbaba en mis pasos el futuro que acaba. Sé de sobra cómo acaba.
-¿Y qué?
-Vives a tres kilómetros. Tu hija fue mi alumna. Veo a tu esposa en el mercado. No creo que nunca hayas hecho algo así.
-Te deseo... Me da igual. ¿No significa nada para alguien como tú?



[Capítulo 3x09 - Mad men]

-No...




P.D. Joan Crawford

¿Saben que una vez le preguntaron a la Garbo, siempre divina, por la Dietrich, y ella respondió con otra pregunta? ¿Y quién es esa Marlene de la que me hablan?...



Acaba de llegar la calma, laboralmente hablando. Tengo casi 300 entradas nuevas en el Google Reader que sinceramente no creo vaya a leer. Aunque para mí Santísima Trinidad de blogueras siempre haya tiempo. Aún no he llevado al Registro la instancia para los traslados porque creo que voy a pedir absolutamente todas las plazas, vacantes o no, por pedir que no sea, así que debo de seguir rellenando la quiniela. Mañana tengo una comida de confraternización laboral a la que no quiero ir pero a la que sé que debo ir, que dado que he iniciado un proceso de socialización galopante no voy a abandonarlo a las primeras de cambio; y a mi lado reposan los tropecientos folios de un curso sobre el Procedimiento Sancionador que debería, como poco, leer. Ayer me compré una tableta de turrón de chocolate rompiendo todos mis esquemas nutricionales, porque yo lo valgo... que nada viene a cuento de nada, que detrás de mis armarios P. está cantando por Victor Manuel eso de que 'sólo pienso en ti'... Y como Greta Garbo, por momentos querría obviar la realidad, manipularla a mi antojo, y esta vez, para variar, no es contigo, aunque también... que me temo me acabo de convertir en un regalo envenenado.





No sé si es normal que lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, fuera lo de ayer, pero en mucho, mucho tiempo... no sé si eso demuestra lo que ya sabía, lo patética que es mi vida, aunque eso no me importa, no ayer, ni hoy, tal vez mañana...

martes, noviembre 16, 2010

Podría mentir, aún sé hacerlo, nunca lo he olvidado... Podría decir que cada vez que hablo de ti no es de ti de quién hablo, sino de otro



Estoy a punto de irme, así que cojo el bolso que he dejado tirado en algún punto intermedio entre las montañas de expedientes que he ido acumulando estos dos últimos días sobre el armario y ese par de plantas que nunca me acuerdo de regar. Estoy hablando con Mony Penny y Doble M, que se diría que las tardes funcionariales son cosa de chicas, y Doble M, siempre tan parca en palabras se queda mirándolo y dirigiéndose a Mony Penny hace un gesto hacia él alabándolo, diciendo algo parecido a 'qué monada', mientras ésta última asiente, como yo asiento sin nada que añadir.

Pero Doble M parece esperar algo más de mí, y a mí sólo se me ocurre que tal vez puedo decir que es la primera vez que ve la calle desde que lo comprara allá por junio, fíjese Vd. que tontería, gastarse una pasta indecente en un bolso para mantenerlo casi seis meses guardado en un armario. Pero pienso que no es más que un bolso, una monada de bolso, cierto, pero no más, que lo que quiero es irme a casa y no comenzar una conversación intrascendente, así que no digo nada. Y Mony Penny con su oportuno sentido del humor me echa un cable, 'que digo yo que le podrás dar las gracias por el cumplido'... 

Y yo no entiendo que el que alguien te alabe el gusto en elegir un bolso, o más bien en pagarlo, sea digno de mérito; y ellas no deben entender que yo no sea capaz de entender, así que deciden pasar a lo siguiente, que es preguntar dónde lo he comprado, y después de lo anterior dudo si mentir e inventarme cualquier tienda o lugar, porque lo cierto es que no recuerdo dónde lo compré, y descarto Zara, H&M, Mango y hasta Hazel, y a punto estoy de decir que en una minúscula tienda de la calle Fuencarral, que al fin y al cabo ha sido testigo habitual de mis compras, pero no, lo encuentro demasiado pretencioso; aunque sea tanta su insistencia que acabo por contar que no recuerdo el nombre de la tienda, que lo compré en junio, que es el día de su estreno, que no, que no fue en Oviedo, que no fue en Madrid, que no, que no fue en Gijón, que sí, que fue en Düsseldorf, que no, que no recuerdo dónde, que no, que yo no opino que sea una de las ciudades más elegantes de Alemania, y que sí, que hace juego con mis zapatos... aunque hasta que ella lo menciona no me había dado cuenta, que odio ir conjuntada, aunque las más de las veces lo acabe haciendo, que es lo que tiene que ser the girl in black, aunque últimamente sea más bien the girl in grey, pero más allá del negro no me gusta que bolso y zapatos sean del mismo color o tono... que no sé si eso es o no es tendencia, que me da igual, que no me gustan los uniformes, será eso... que no se me puede olvidar regar las plantas...

Supongo me dejan por imposible, a ver quién va a ser el valiente o la valiente que se vaya a sentar a mi lado en la comida de confraternización laboral de jueves, vista mi incapacidad para mantener la más elemental de las conversaciones. Así que echo mano de mi gabardina, me cuelgo la monada de bolso en bandolera y chequeo la calle en busca de rastros de lluvia tras el cristal, que para variar estoy sin paraguas, pero no, no sólo no llueve, sino que luce el sol. Y en ese preciso instante, más allá de llevar bolso y zapatos a juego de color camel, me doy cuenta de que voy vestida de azul, que gracias a la casualidad y a mi blue raincoat y a mis vaqueros, azules, obviamente, soy the girl in blue. Y se me despejan las dudas.

Y sí, de repente todo es posible. Bien lo dijo Cohen, que nunca deberíamos olvidarlo, que siempre nos quedarían los sueños, bueno, en realidad él dijo la música, pero al fin y al cabo no sólo el cine, sino también las canciones, son una fábrica de sueños, you know. Y quién sabe, tal vez llegue a la tienda y en la cola alguien me mire, alguien dipuesto to walk the line. 





Y justo ahora suenan una y otra vez The way, y Racing in the street, y Candy's boy, y The breakaway, y de nuevo The way y The promise y The brokenhearted y de nuevo Candy's boy... y The little things (my baby does) y... y todavía no he llorado... aún... Y sé que tú, estés donde estés, estés con quién estés... estarás sintiendo lo mismo.

¿Cuánto hace que soy de piedra, que pasan a mi lado sin verme, que dejaste de preguntarte por qué era todo tan... no sé?



Primer momento de pausa en dos días, en realidad cuatro contando el fin de semana, aunque la tarde del domingo sí fue de 'dominguear', que había que compensar el madrugón, que levantarse a las siete un domingo debería estar prohibido a no ser que a una le espere la montaña, que no era el caso.

Y que ya sé que nadie echará de menos mis letras, que últimamente iba a una media de tres entradas diarias. Gran mérito para acabar contando lo mismo una y otra vez. Y que tengo cosas pendientes, al hilo de lo anterior y lo anterior a lo anterior, cuyos comentarios aún tengo pendientes y prefiero casi contestar con una segunda parte, de lo contrario me extendería mucho. Que hoy sale publicado en el BOPA el concurso de traslados y yo, que la esperanza es lo último que se pierde, ya he cubierto mi instancia aunque hasta mañana no pueda llevarla al Registro, y que no puede ni debe ser coincidencia, que Bruce tiene que darme suerte.

Aunque ayer cuando llegara a las tantas a casa (a las tantas para el horario funcionarial, se entiende) y tan, tan cansada no fui capaz ni de subir al coche y acercarme al Fnac aunque ya estaba a la venta 'la caja l'Darkness'. Supongo que lo haré hoy en cuanto consiga escaparme de aquí y que me encerraré en casa, pero no sé, me pasa algo raro, aunque me encanta la idea, no me apetece. Sé que me voy a poner triste, sé que me va a hacer llorar, sé que querría compartir ese momento con alguien que lo viviera tan intensamente como yo, sé que he's got a style he's trying to maintain y que lo único que me queda es decirle que si quiere verme I'm easily found y sé que vuelve a haber oscuridad on the edge of town.

lunes, noviembre 15, 2010

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