"Toi bien agora,
mientres la muga
ruxe y faluca escontra'l suelu
y nos cristales,
y el cuerpu
entovía húmedu d'amor
envueltu nuna bata.
Dixístime hasta llueu
y soplásteme pol aire
un besu.
Quiciabis ye la tardi
que ta rara,
o esti quietu silenciu
danzando na mio casa,
que camiento
que si un día nun volvieres
saborgaría un tastu más amargu
qu'esti café
qu'afuma nesta taza."
María Teresa González
...pero ese día hace mucho que se instaló para no irse y a mí ni siquiera me gusta el café.
domingo, junio 14, 2009
Debo confesar que echaba de menos sentarme en mi rincón frente al ordenador y ponerme a escribir aquí, pero me han faltado el tiempo y las ganas, demasiado ocupada en derribar piedra a piedra mi vida, hasta quedar en ruinas.
Más tarde alguien me tendió su mano y me llevó lejos. Extraña magia la de los aviones que hacen que esta mañana me despertara en Hythe, a orillas del canal de la Mancha y horas después esté aquí, de vuelta a la cruda realidad. Ésa que me recuerda que ayer fue mi cumpleaños, aunque quise olvidarlo entre cervezas y planes que nunca se harán realidad, que tengo que pedir cita con el dentista y el martes tengo que presentar la declaración de la renta, que mañana es lunes, pero no uno cualquiera, sino el peor de todos los lunes, el del regreso de las vacaciones, que ya no volverán hasta el otoño.
La maleta sin deshacer, montones de ropa sucia, la nevera tan vacía como el trocito de alma que aún me queda y ya he puesto en venta... Ojalá todo fuera tan fácil como abrir las ventanas y dejar que corra el aire, hacer la compra, poner sábanas limpias y levantar las alfombras.
Durante unas semanas dejé de ser yo, pero el tiempo siempre pone las cosas en su sitio. Tan sólo espero que a partir de ahora aunque siendo la misma, consiga ser distinta.
jueves, mayo 21, 2009
Si alguna vez me fuera, abandonara este blog y dejara de escribir, no creo que fuera a despedirme. No lo anunciaría entre canciones y fotos en blanco y negro. Soy poco dada a justificar mis actos, no haría una excepción en este caso. Y no, aquí sigo y aquí quiero seguir, al menos durante el futuro más próximo. Aún tengo cosas que contarme.
martes, abril 28, 2009
De vuelta a casa tras un fin de semana madrileño alargando el domingo y apropiándose del lunes, que a su vez se viste de martes.
Deseando volver a mi rinconcito de Ikea, a mi no tan viejo, pero cansado y maltratado, ordenador, declarado en huelga y a la espera de que unas manos expertas, no las mías, le ofrezcan algún remedio.
Una llamada pendiente, preludio de esa cita que ya se va postergando dos meses (y debo recordar pagar la viñeta y mirar los vuelos a Londres para el 30 de mayo).
Los agradecimientos de rigor. A Y. y a C., que una vez más y ya he perdido la cuenta de cuántas van, me ofrecieron su hospitalidad, su casa, sus risas, cervezas y comida china. A G., que no permitió que fuera sola al concierto y aguantó estoicamente las dos horas y hasta aplaudió por momentos.
Ricardo, tan bello mi Arjona, que hizo posible lo imposible, verle en vivo y en directo en todo su esplendor de metro noventa, marcando bíceps de camiseta negra con una acústica excelente, mejores músicos y sin defraudar con la puesta en escena, no tanto con el set list. Lleno en el Palacio de los Deportes, entradas agotadas por un respetable de puriticos emigrantes, aunque españoles haberlos, habíalos, incluido uno de Parla. Se me hizo corto, apenas rozó las dos horas (supongo que G. no opinará lo mismo).
Daba la impresión de que allí había dos tipos de público, las que agradecían y coreaban a voz en grito haber cumplido los 40 y una minoría de españoles desubicados a los que probablemente Arjona nos guste por otros motivos, y de esos no nos ofreció demasiados. En todo caso agradeciendo que desorganizase lo organizado, la jam-session improvisada a base de Galería Caribe, el Mojado a guitarra y voz y la inmortal Historia de taxi.
Espero que ése fuera el comienzo de una larga amistad y a partir de ahora cruzar el charco pase a convertirse en algo habitual.
Imperdonable por cierto el que en la pista obligasen a estarse quietecitos y sentados, lo que en mi opinión le restó calor al concierto. No fue lo mejor de mi vida, pero pese a todo repetiría (y repetiré), y a escasos dos metros, sólo reiterar lo que repetía sin cesar una colombiana a mi vera con su dulce acento… qué bello.
No poseo talento. Nunca llegaré a escribir ficción, ni siquiera lo intento. Tan sólo escribo lo que me pasa... pero no todo. Yo también tengo una cara B. Un blog para hablar de lo que no hablo en este otro blog, para contar esa parte de mí que que tanto me asusta y que no merece la pena que vea la luz. ¿Y por qué digo esto? Pues, verán, yo sólo escribo sobre mí, el único tema que domino, a ratos, y probablemente lo que más me divierte. Muy de cuando en cuando evoco a otros, los que tuvieron la mala fortuna de cruzarse conmigo, y aún más raramente recupero historias ajenas.
Hace poco escribí sobre una vieja historia. Alguien me recordó que ya habían pasado siete Semanas Santas desde entonces (no sólo es que tenga mejor memoria, probablemente también motivos). No, no era yo la protagonista, pero sin venir a cuento la recuperé y me apropié de ella, la conté. No di nombres, ni datos, ni fechas, ni insinuaciones... tan sólo un par de frases deslavazadas. Las suficientes en todo caso para que alguien se reconociera y reconociera.
Curiosidad por saber quién nos lee, imagino, tenemos todos. Deseos de ser reconocidos pero no conocidos, también. ¿Y qué sucede cuando alguien que te conoce "ahí fuera" te lee? Descubre tu blog por casualidad infinita o pertinaz alevosía. En qué posición se queda cuando cuentas sin querer mostrar y dices cuando deberías callar.
Aunque me plantee seriamente lanzar este ordenador por la ventana, una vez abierta, la opción más sensata será hacer unos pequeños arreglos que pasan por formatearlo, teniendo que instalarlo todo de nuevo con las pérdidas que se quedarán en el intento. Se me ocurre dejarles deberes durante ésta, mi breve ausencia.
¿Me harían el favor de manifestarse? No necesito nombres y apellidos, ni ubicaciones, ni siquiera motivos. Sólo saber que hay alguien ahí. Ni siquiera tiene que ser público, por algún lugar de mi perfil debe de andar mi dirección de correo electrónico (una de ellas al menos, ya va siendo hora de economizar también en direcciones de email). Tan simple como cuando levantábamos la mano a primera hora en el colegio con un "presente".
Bríndenle un aliento a mi curiosidad vencida y a cambio yo les ofrezco, no sé, tal vez saciar la suya.
Llevo todo el día tarareando esta canción. Siempre me gustó la versión que escondió Javier en aquel primer disco. Tantos años después sigue pareciéndome preciosa.
P.D. Como curiosidad, la rubita es Ana Serrano o Ana Laan o Rita Calypso, la señora de Drexler antes de que éste se fuera con la Watling, y la otra o mucho me equivoco o es su ex-cuñada. Todo queda en familia.
Yo soy mi propia secretaria mi propia cocinera mi propia modista.
Yo soy la que escribe mis poesías y mis relatos.
No tengo ningún ayudante que haga mis recados, que ordene mis papeles, que ponga al día mi trabajo, que mande los correos electrónicos, que conteste a mis mensajes o que hable con quien haya que hablar.
A veces no hay que tener motivos, simplemente porque sí, porque me apetece, me late... porque me da la gana y te mereces unas risas y estoy segura de que a ti, como a mí, esta canción te hace dibujar una enorme sonrisa... quiero oirte desde mi norte cantar a pleno pulmón...
"Well I got some beer and the highway's free And I got you, and baby you've got me. Hey, hey, hey what you say Sherry Darlin'"
Ayer, como casi todos los domingos independientemente de la hora a la que me haya acostado el sábado o de lo que haya hecho, fui a misa. Sí, no me lean con esa cara, esta que aquí escribe es católica, obvio lo de practicante porque no concibo ese sustantivo sin ese adjetivo, y voy a misa los domingos y fiestas de guardar.
Mentiría si dijera que soy una ferviente creyente, porque no lo soy, envidio la fe de por ejemplo mi madre, que en la religión y en sus rezos encuentra permanentemente amparo y consuelo. Al margen de que sea obvio que motivos para la excomunión tengo cientos, no me he caracterizado por ser precisamente fiel a determinados preceptos de la Iglesia. Me limito a los ritos, me reconfortan las iglesias, el silencio, la oscuridad, el olor a incienso y la cera ardiendo. Habrá quién dirá que para el estrés y las tensiones está el yoga y el pilates y no la religión, pero si a estas alturas, ustedes que me leen, no han puesto en duda mi cordura quizá sea el momento de que lo hagan. Tampoco importan los motivos. Una férrea educación religiosa en un colegio de monjas, una familia tradicionalmente practicante y de fuertes convicciones católicas, tal vez la costumbre, el ejemplo a seguir de cierta Iglesia que quizá no coincida del todo con la jerarquía eclesiástica. En todo caso carece de importancia.
Suelo ir a misa a las diez. Nada de la grandilocuencia de la misa de doce en la catedral o en San Juan. No, un humilde convento de frailes en un barrio obrero donde la envejecida feligresía ronda una media de 70 años y no luce ni visones ni collares de perlas. Donde uno es católico a secas, sin apellidos de Opus Dei, ni de catecumenados, ni de kikos, ni de Legionarios de Cristo, tan aficionados últimamente a tomar las calles y en erigirse, con permiso de la curia, en la voz de los cristianos.
Ayer, Domingo de ramos, inundada la iglesia por el laurel y el romero, fiel a mi cita. Misa, periódico y croissants para el desayuno (que una desayune sola no implica que tenga que hacerlo mal) y a mi regreso, dando un largo rodeo, cuando a una no la espera nadie en casa nunca se tiene prisa en regresar, me cruzaba con parejas engalanadas de domingo frente a mis vaqueros desvaídos. Ellas, encaramadas en sus tacones y luciendo piernas sin medias, es Ramos y hay que estrenar el vestidito de tirantes comprado en Zara, maquilladas como puertas, recién retocadas las mechas el viernes y peinadas en la peluquería el sábado. Arrastrando al niño de turno en pantalones cortos con las piernas moradas del frío entablando una batalla de samurais con el primo que aún tiene más frío, un par de años menos y empuña sin demasiada convicción esa palma regalo de la abuela sin tener la menor idea de su significado. El padre, por su parte, que se quedará fumando un cigarrillo con los otros padres a la puerta de la iglesia mientras la madre entra con los niños, lleva de su mano a la hija, que más bien parece un repollo con lazos, su vestidito rosa, la rebeca insuficiente a la cintura y la dignidad con la que se pasea palma en alto. Y yo, pese a ser del vive y deja vivir, no puedo evitar que me irrite toda esa impostura. La historia que siempre se repite en las bodas, bautizos y comuniones. Ni que andara falta la Iglesia de falsedad e hipocresía.
domingo, abril 05, 2009
Supongo que cierta dosis de vanidad es condición inherente a ser blogger. Vanidad, exhibicionismo (aunque al final contemos menos de lo que realmente queremos contar) y un largo etc acabado en -ismo unido sin duda a la curiosidad por saber quién, cómo, desde dónde y por qué somos visitados. Esto último está al fácil alcance de todos con cualquiera de esos programas que te envían estadísticas, nº de visitas, localizaciones y hasta rutas de búsqueda. Siendo estas últimas una auténtica caja de Pandora.
La gran mayoría de los internautas que llegan aquí por casualidad vía google, generalmente y sin quererlo lo hacen bien precisando información, vídeos o fotos de la famosa en su momento orgía de Laviana (famosa en el internet al menos), condenados por tanto a la decepción, bien buscando datos sobre Rafael Arboleda, insigne locutor que fue, desconozco si sigue siendo, por un comentario que hice hace mucho tiempo, http://daeddalus.blogspot.com/2007/07/das-de-radio-i.html.
Y hoy, por extrañas casualidades he acabado en Youtube con un viejo anuncio de Larios al que él le ponía voz, esa voz por la que tantas noches suspiramos y que Abellán reclamaba en las mañanas de jungla, Rafita, pon la voz del anuncio de Larios, y él abandonaba su ligero acento andaluz, sevillano tal vez y nos transportaba de nuevo a las noches de cigarros encendiendo la noche.
Lo siento, pero no puedo evitar maravillarme con las extrañas búsquedas que emprende la gente en la red, algunas de las cuales llegan hasta aquí.
Alguien desde Madrid, un tipo sin duda, buscaba a eso de las 17:21 "dónde puedes follar más barato", hasta la crisis parece haber llegado al negocio del sexo.
"Now Ophelia, she's 'neath the window For her I feel so afraid On her twenty-second birthday She already is an old maid. To her, death is quite romantic She wears an iron vest Her profession's her religion Her sin is her lifelessness And though her eyes are fixed upon Noah's great rainbow She spends her time peeking Into Desolation Row."
Dicen algunos, probablemente los que nunca han tocado fondo, que lo bueno de llegar al límite es que desde ahí ya sólo puedes subir, que más abajo no va.
Tengo serias dudas de cuál es mi posición actual, a ras de suelo en todo caso, aunque sin olvidar que todo lo susceptible de empeorar puede hacerlo. Brindo por ello mientras guardo un pedacito de este pese a todo luminoso domingo por si mañana lunes me hace falta.
Me llama, sorprendentemente me sigue dirigiendo la palabra. Pensé que tal vez iba a decirme que se casaba y que me invitaba a la boda o algo así. Pero no, sólo se ha comprado un piso, a medias, eso sí, con esa alma gemela (transcribo literal) que se ha echado. Lo de la boda venía a cuento porque la última vez que hablamos tras meses sin hacerlo, hemos vuelto a estar meses sin contacto hasta ahora, me despedí con un "el día que te cases me avisas, aunque no hace falta que me invites a la boda" y lo decía sin acritud, sin enfado y sin esconder ninguna otra intención excepto la de alardear de mi exquisito carácter y educación.
Por eso supuse que tras el prolongado silencio la llamada se debería a tan grata noticia, pero no, no se casa, aunque sigue feliz como un pichón con su enamorado, compartiendo un piso e hipoteca a medias porque es evidente que una persona sola no puede permitírselo (¿me lo dices o me lo cuentas?) y tras recordármelo me pregunta por mi futurible mudanza... ¿no acabas de decirme que es IMPOSIBLE pagarse un piso sola? Estoy buscando, pero como con los hombres, lo que puedo permitirme no me gusta y lo que me gusta no está a mi alcance.
¿Y hablando de hombres y no de mi alma gemela, qué tal te va con ése, cómo se llamaba? (Como si no lo supiera perfectamente). Y dudo si mentirle y hablarle maravillas de mi norelación, pero la cordura que amenaza con disiparse se instala de nuevo en mi cabeza y le digo y cuento la pura verdad, que intenta habitar el olvido, aunque parece ser más rápido y un prurito de orgullo se asoma y aclaro que fui yo quien le envió fuera de mi vida aunque no lo haya conseguido del todo y se empeñe en quedarse (pero si podemos ser amigos... podrás tú, no yo). Y fin de la conversación, que es un tema del que prefiero no hablar, pero cuéntame excelencias de esa alma gemela que no te has dignado a presentarme en dos años vete tú a saber por qué motivo. Y no sé si arrepentirme de haberle dado la palabra, porque habla y cuenta y la felicidad ajena por momentos me resulta indecente. Supongo que debe darse cuenta porque cambia de tercio sin hacerlo del todo y pasa a algo mucho peor, los consejos que parece ser a ella le resultaron tremendamente útiles. Debo de ser muy impaciente y sé que ha pasado sólo una semana, pero he hecho punto por punto todo y algo más de lo que ella me ha recomendado y de momento, nada.
Arjona (mi Ricardo, el 26 de abril le pondré cara) ponía en duda que el mink y la mezclilla fueran a mezclarse. Y quién lo iba a decir, que llegaría ese día, aunque, y por seguir parafraseándole, llegáramos tarde. Nos reconocimos pese a todo en aquella mañana de invierno en el aeropuerto, yo me iba, tú venías. Quizá el destino quería avisarnos de lo que acabaría sucediendo. Recuerdo que la nieve se había hecho omnipresente desde hacía varias semanas, yo iba enfundada en abrigo, guantes, gorro, botas y bufanda, mi avión salió con retraso, y el tuyo al contrario llegó puntual, así que durante no más de tres cuartos de hora, desde que él nos presentó, y entre el bullicio de gente, maletas y despedidas, nos contamos un buen pedazo de nuestras vidas. Yo te miraba con curiosidad, me divertía tu cerrado acento mexicano, él hacía tiempo que lo había perdido y pensaba... pobrecillo, cómo le va a costar adaptarse al clima, a la gente, al idioma... Cada vez que vuelvo a pasar por ese aeropuerto mi mente se llena de las imágenes de aquel primer encuentro, los tres cafés sobre la mesa, tus maletas desperdigadas a su alrededor, los saludos y gritos de Nati que apareció de repente, y me arrastraba del brazo mientras preguntaba asombrada: ¿pero ése es el amigo?. Sí, ése era el amigo.
El rollito canSautor no es precisamente mi debilidad. Que alguien pusiera en duda que Ismael Serrano no se mereciera un puesto de honor (a la altura del PrínZipe Felipe como poco) en la honorable lista de los hombres más aburridos de España hace escasos días provocó tremenda discusión entre mi mismidad y la de un colega.
Va a ser que no, que el que aquí presento, Rafa, alias Rafita, Pons, uno de mis últimos descubrimientos no recorre esas sendas aunque nunca falte alguien para ponerlo en duda y en cambio otro alguien lo compare con el primer Quique González.
Y no, ni lo uno pero tampoco lo otro, ese Quique es sagrado desde el principio de los tiempos promocionado, ironías del destino, por el sosainas de Ismael (Ardiendo a un clavo y Romeo y Julieta). Más tarde llegaría esa desconocida (que lo fue) joya llamada "Personal" un disco que venero y veneré cuando nadie lo conocía y/o tenía y que nunca perdió su encanto cuando Quique González se fue convirtiendo en lo que es hoy, pese a que una siempre ha pecado en exceso y sin arrepentimiento del más puro esnobismo del tipo yoyaloescuchabayoconocíacuandonoeranadieytocabaantecuatrogatosenlaSantaSebeantesdeconvertirseenunbardeambiente.
Dicho queda. Acá les dejo a Rafa Pons. Creo, dudo, que alguna canción de su primer disco debe de sonar por algún rincón de este no humilde blog, las únicas en todo caso que me gustaban de ese disco, "Mal te veo". La del contestador y la que cantaba con Aurora Beltrán (la Janis Joplin española, bien, sé que la comparación es odiosa y probablemente inexacta, pero nunca he entendido la poca recompensa que su talento ha cosechado, también creo haber hablado de esto en algún rincón).
Puede ser una buena banda sonora para terminar este jueves casi viernes... me gusta su voz, me gustan sus ojos.
Y es que soy muy mía y a la vez muy del cosmos, muy de las tinajas y de los moldes de galleta, de las vainas y los pomos cromados, de la cola y el carril más lento, de embalsamadores y taxidermistas, del rincón del aburrido; soy muy de los desprendidos de la crítica, fiestas provocadas y tijeretazo en casa, del orden cosas y cosas por vicio. Soy muy de todo esto y de aún más cosas. Sólo espero que alguien me reclame... sería muy violento tener que hacerlo yo misma...
Deja tus paranoias o tus deseos, gritos al aire, diarios, confesiones, declaraciones de amor o de guerra, o simplemente tu firma, tu mensaje, tus besos, saludos o consejo, bromas o entusiasmo, reminiscencias o cañones recortados, y ya descubriremos si tenemos algo de lo que hablar...
Ser ese pincel aguado por la lluvia que esboza en cada bocanada una bahía, dos volcanes y diez maneras de decir lo que deseas. Una bandada de gaviotas. La ginebra. Las noches sin futuro. Una colección de lunas llenas. Las verbenas de barrio. Una tormenta sobre el azul inmenso del océano. Arrastrando la cobija. Tristezas a la carta por alegrías. Billie Holliday rasgando la noche. Una visita imprevista y deslenguada. Los calvos que se quitan el sombrero. Las noches "nuremberianas" al calor del Eulenspiegel repletas de ron, humo y conversaciones. Aquella voz, aquel acento."Mis" poetas: Á. González, Huidobro o Cernuda. La lluvia que parió charcos y barro. Viajar en tranvía. Volar cometas. Un par de botas sucias. El canto del urogallo. Alain Delon en "Rocco y sus hermanos". Caminar sobre hojas secas. Las tímidas que salen respondonas. Aviones que despegan. Las rosas amarillas, los lirios, las violetas. Las raras excepciones. ARJONA (con mayúsculas). Medianoche en una estación de tren. La honestidad brutal de Calamaro. Una tormenta sobre el azul inmenso del océano. Aquella buhardilla en la Peissenbergstr. Silvana Mangano en "Arroz amargo". Pisar charcos. El 14 (y la lluvia) de abril. Mi chupa de cuero. La Coca-Cola (nadie es perfecto). Besos con risas. Silvio y Ojalá como coartada. Lengua con besos. El castellano de Umbral. Esencia de playa y sal de un lugar donde habitaban las gaviotas. Pisar charcos. Un vestido y un amor. Salitre 48. EL hombre del piano. Luka, el niño del 2º piso. Compay y Celia, el son y la salsa de luto. La primera mirada por la ventana al despertarse. Las noches que sonríen en forma de luna. Estoy Bartok de todo. El olor a tiempo desgastado. Simon & Garfunkel. Waits & Cohen. Los trenes que viajan hacia el este. Rosas a Rosalía. En Lisboa, sobre lo mar. El cambio de estaciones. Dylan y su hijo Jakob. Un amanecer en la playa del Silencio. El piano ha estado bebiendo. Puentes que se cruzan en ambos sentidos. El Urriellu. Una Delirium Tremens. Las carreteras secundarias. Un otoño de párpados caídos. Los domingos al sol en el Englischer Garten. Camarón sin camisa. Frambuesas en la tarta. Las sesiones de madrugada. Las montañas mágicas de esta tierra que plantó mi corazón recibiendo el regalo de la lluvia. Chavela por Jose Alfredo. Los labios que aprovechan los rincones más olvidados, más olvidables. Veloso y su fina estampa. El miedo, el futuro incierto, el camino, la búsqueda. Je vous ai apporté des bonbons parce que les fleurs c'est périssable. Los que pudieron ser y no han querido... Dream, baby dream.