domingo, diciembre 07, 2008

I hope that I don't fall in love with you



Well I hope that I don't fall in love with you
'Cause falling in love just makes me blue,
Well the music plays and you display
your heart for me to see,
I had a beer and now I hear
you calling out for me
And I hope that I don't fall in love with you.

Well the room is crowded, there's people everywhere
And I wonder, should I offer you a chair?
Well if you sit down with this old clown,
take that frown and break it,
Before the evening's gone away,
I think that we could make it,
And I hope that I don't fall in love with you.

Now the night does funny things inside a man
These old tomcat feelings you don't understand
I turn around and look at you, you light a cigarette
Wish I had the guts to bum one, but we've never met
And I hope that I don't fall in love with you

I can see that you are lonesome just like me,
and it being late, you'd like some some company,
Well I've had two, I look at you,
and you look back at me,
The guy you're with has up and split,
the chair next to you's free,
And I hope that you don't fall in love with me.
And I hope that you don't fall in love with me.

Now it's closing time, the music's fading out
Last call for drinks, I'll have another stout.
Turn around to look at you,
you're nowhere to be found,
I search the place for your lost face,
guess I'll have another round
And I think that I just fell in love with you.


Tom Waits





sábado, diciembre 06, 2008

8 y medio



Miro al techo que hoy ha vuelto a gotear,
hacía tiempo que no llovía así.
Y cada gota golpeando contra los cacharros de metal
me hace pensar unas veces en sangre y otras veces en ti.

Lo que en realidad viene a ser lo mismo.
Lo que, por crueldad, ahora viene a dar igual.

O puede ser un ángel que una vez perdió la fe y fue
expulsado, y que ha venido a agonizar justo encima de mi
hogar y estas gotas sean sus lágrimas.

O puede que sea por hacer entrar ya en razón
y llegar a comprender que dentro de este horror no hay
literatura, no, y eso tú lo sabes bien a fuerza de caer una
y otra vez en una trampa mortal que en el tiempo dura ya
ocho años y medio.

Seré muy breve: te quiero, y esto duele.

Y vino un pájaro a posarse en mi ventana.
Tenía una ala rota y su plumaje era gris y azul.
Y al acercar mi mano y comprobar que no, no echaba a volar
supe de inmediato que lo enviabas tú.

Lo tomé entre mis garras y lo dejé morir,
y cuando lo hizo aún llovía aquí.
Y la sangre al gotear entre zarpas de animal presagió mi
suerte, como una ave que voló de Madrid hacia Gijón aun herida de muerte,
rescribiendo la espiral de prometer hacerlo bien,
de cometer un nuevo error, de no saber pedir perdón o pedirlo
demasiadas veces.

Y aunque ahora escupo una oración helado de terror ningún dios
responde aún.
¿Soy yo el que no ve o es que todavía no se hizo la luz?

Seré muy breve: te extraño, y esto duele.

Y trato de encontrar una salida
pero no recuerdo ni por dónde hemos entrado aquí.
Y contemplo junto a mí el cadáver del que fui,
según tú, en una ocasión,
y es la mancha de humedad la de la herida mortal
impregnada en el colchón,
y ahora que te oigo llorar en lugar de ir hacia ti
me vuelvo a anestesiar y me limito a subir el volumen
del televisor,
o me concentro en recordar, para no pensar en ti,
que tendría que llamar y que alguien venga a reparar
la gotera de una puta vez, que ya cansé de recoger litros de
agua gris, gris como un metal
que un día relució y que ahora es suciedad.
¿Qué se hace para amar lo que quise despreciar ya una
y mil veces?

Seré bien breve: te he perdido, y esto duele.

Murueca


Equí termina'l mundu,

nos frutales baltaos

nel güertu n'abertal.


Esta tierra ye entera un gritu

de páxaru que cai.


Mira la casa ferida,

l'horru escundarmáu.

Artos y ortigues texen

silenciu nes parés.


Per equí pasó la muerte

y yá nunca naide vendrá

que llevante estes teyes,

los cabrios y les trabes,

que prenda de nuevo'l candil.


Cierra los güeyos.


El mio corazón tamién

ye'l país más derrotáu.


Murueca de Antón García

Dream, baby, dream


Él quería ir a Florida. Lo repetía continuamente, Florida, quiero ir a La Florida, como si a fuerza de ello acabara convenciéndonos a todos y contagiándonos de su deseo. Rumbo al Sur, las cosas buenas siempre tienen lugar allí, decía... En cambio para mí sólo existía el Norte, la lluz al Norte dexando quietu l'hibiernu na puerta entreabierta, y una gabardina verde, no azul, olvidada en Chelsea Avenue.

Debíamos decidir, elección ante la que yo declaraba mi más firme abstención, y sí, ya sé que cualquiera conduce un coche de cambio automático, pero yo no pensaba hacerlo con ninguno de esos bichos enormes, yo no soy cualquiera. Vosotros elegís, tú conduces, yo elijo la música y tal vez acabemos en Florida, sólo tal vez...

Tras media hora decidiendo, discutiendo y analizando pros y contras sobre motores, habitáculos, modos de frenado y carrocerías, bajo un sol de justicia, pacientemente esperando sentada sobre mi maleta, no se llegó a ningún acuerdo. Aunque al menos ya tan sólo había dos posibilidades, un Chevy, no era del 69, y un Dodge, reconoceré aquí mi ignorancia automovilística, no había oído nombrar a esa marca en mi vida, pero no estaba dispuesta a pasarme otra media hora más allí sentada mientras la carretera nos esperaba. Aunque tuviera que elegir a cara o cruz, echándolo a suertes.

En realidad resultó más fácil de lo que imaginaba, los maleteros estaban abiertos, bastó echar un vistazo... éste lo tiene más grande, y mi maleta, con diferencia, es la más grande, nos quedamos con éste. Bajé la puerta y allí estaba la matrícula, the Sunshine State, supongo que estábamos predestinados...

domingo, noviembre 30, 2008

¿A alguien le importa?


Amenaza nieve (desde mi ventaba veo las montañas nevadas) pero simplemente llueve sin parar y el termómetro no pasa de los tres grados. Y no, no es que me moleste o me importe el mal tiempo, estamos casi en diciembre y el frío puede ser una buena excusa para encender la chimenea, es lo propio y me gusta el tiempo desapacible pero domingos como hoy son días para borrar de la autobiografía y es que hoy alguien me ha hecho la fatídica pregunta:

-¿Qué vas a hacer en Nochevieja?...

My lucky day




Ladies and Gentlemen Bruce Springsteen and The E. Street Band...


MY LUCKY DAY
Album's version

In the room where fortune falls
On a day when chance is all
In the dark of this exile
I felt the grace of your smile

Honey you're my lucky day
Baby you're my lucky day
When I've lost all the other bets I made
Honey you're my lucky day
Where I see strong hearts give way
To the burnings of the day
To the weary hands of time
Where fortune is my kind
Honey you're my lucky day
Baby you're my lucky day

[guitar and sax solo]

I've waited at your side
I carry all the tears you cry
But to win darlin' we must play
So hide your heart away

Honey you're my lucky day
Baby you're my lucky day
When I've lost all the bets I made
Honey you're my lucky day.




Nos veremos en la carretera...


martes, noviembre 25, 2008

Sin embargo


Días de soledad y leve lluvia
acechando tu paso en la estratégica
penumbra de algún bar. Vuelan las horas,
vuela el viento en la calle. La mañana
se me hace pese a todo interminable
en aquella inquietud —el cigarrillo
agoniza en mis dedos temblorosos,
el café se me enfría—: tú no acabas
de venir a cruzar la incierta esquina.

De Quincey (cuenta Borges) no dejaba
de buscar a su Anna por las calles
de Londres. Vano empeño. Claro que
ni tú eres Anna ni soy yo
el pobre de De Quincey. Ni esta birria
de pueblo es la soberbia Londres.

Sin embargo...

Victor Botas

domingo, noviembre 23, 2008

Se acabó



Pues eso...

(no sé por cuánto tiempo)...

sábado, noviembre 22, 2008

Supongo


Supongo que esta canción no suena a primavera,
que más que componerla descompongo
pedazos de verdad.

Me huelo que dentro de un segundo iré "pa´l suelo".
A oscuras me parece un buen momento
para reconocer que la foto de mi alma es trucada.
Soy un mago que no tiene baraja.

Fuiste conejo en mi sombrero,
no se sigues dentro aunque
supongo que debes de seguir siendo tan guapa;
el negro favorece tu cara
y hoy llueve en la ciudad.

Merezco que huyas cada vez que te sorprendo.
Regalo el cielo y luego cobro un precio.
¿Y cual es la verdad?

Pues que de tanto buscarme me he perdido,
nunca quise arrastrarte conmigo
pero, tu te empeñaste y ahora ¿Cómo explicarte?

Que a menudo me despierto borracho en los portales.
Y aunque no se ni mi nombre sé que quiero abrazarte.
Te olvido pero, en el fondo te recuerdo y me digo
"¿Qué hay de falso en lo que muestro
,de cierto en lo que escondo?"

Yo nací para echar piedras y romper el tejado
que protege tu futuro, porqué pasé el pasado
soñando algo a lo que te pareces.
Si ahora mi reino se desvanece, me opongo.
¿Te tengo? ¿Me comprendes?
¿Te quiero o simplemente lo supongo?

Supongo que debo de estar triste cuando lloro
pero, hay cosas que se tienen que hacer solo.
No vuelvas a llamar.

Y ea que sé que ya no quiero echar cemento
a mis errores sino al miedo.
Dame la mano y quizás
seré capaz de volar
contigo rumbo a un cielo de soñadores,
sólo espero que acepten fumadores.
Ten el valor de no soltarme,
incluso cuando te cante...

miércoles, noviembre 19, 2008

Working on a dream



A veces cruzar un muro es tan fácil como rodearlo hasta encontrar una puerta...

martes, noviembre 18, 2008

Out of me


Siempre se me dieron bien las matemáticas, jugar con los números, los impares mis preferidos... pero tres más uno suman cuatro, tal vez haya que dividirlo por dos.

Podría ponerme cursi parafraseando al Sabina, mejor aún digna, toma mi dirección, cuando te canses de amores baratos de un rato me llamas, pero me temo que sería más propio que eso me lo dijeras tú a mí y que de algún modo y a tu forma ya lo has hecho. Supongo que el tiempo acabará por decirnos si valió la pena todo lo dolido.


P.D. Hay días marcados con rotulador rojo en mi agenda, el próximo sábado es uno de ellos.

lunes, noviembre 17, 2008

Ni tú ni yo



"Por hoy déjame ser tu hombre perfecto
mientras que te aparece el indicado
para casarte busca un arquitecto
para hacer el amor un desalmado"


Que mi Paquita (la del Barrio) y mi (Ricardo) Arjona acabarían juntos era cuestión de tiempo. Estimado Hutopo, no hace falta que la escuches.


Commedia dell'arte


El sábado fui al Teatro, lo que en sí es un lujo en esta Asturias nuestra, quedándose pequeño el Jovellanos para tanta pseudointelectual pijería gafapasta (haré aquí un inciso, desde que Isabel Coixet confesó que sus gafas son metálicas y pitan en los aeropuertos se me ha caído un mito).

No se preocupen, no voy a dar mi opinión acerca de la obra, básicamente no acabó de convencerme. Crítica feroz y feraz a los tiempos actuales de violencias de género y explotación de esos que algunos no consideran nuestros iguales, basada en todo caso en una obra con dos siglos a sus espaldas, todo está inventado. La compañía Animalario, Teatro de la Abadía, ya saben, la de Alberto "no sin mi subvención" San Juan, entre otros... lo más entretenido, los actores haciendo de chinitos entre el público al inicio tratando de vender esos artilugios imposibles de lucecitas sin fin. Bien, hasta aquí los detalles técnicos.

Que la noche apuntaba maneras debería haberlo intuido cuando hubo que repartir los asientos. Éramos cinco, pero no con asientos contiguos por eso de las indecisiones, voy o no voy y espero que me llame... con lo que una entrada se sacó a última hora y se correspondía con un solo asiento varias filas por delante del resto, aislada y sola entre un maremágnum de gente, detalle que no debería ser problema para cinco mujeres adultas y que no lo acabó siendo porque a mí me importaba bastante poco tener que sentarme sola aunque a las demás parecía que se les iba la vida en ello. Para que algunos hombres se pregunten por qué las mujeres siempre van al aseo de dos en dos, al menos eso sí que tiene una explicación lógica.

Nos despedimos pues en el hall del teatro con la premisa de reencontrarnos al final de la obra y me encaminé a mi asiento, a pesar de llegar dando las 20:30, hora de inicio programada, los asientos a mi alrededor estaban vacíos. Escasos minutos después llegó el primero de sus ocupantes. El prototipo perfecto de lo que llamo "marinero noruego", barba y jersey de cuello vuelto incluido... cierto es que instantes después llegó su acompañante femenina y la amiga de ésta última, que curiosamente tenían sus asientos entre él y yo. Dudé si ofrecerme a cambiar de asiento, para que pudieran sentarse juntos, supongo que es lo propio en persona cortés y bien educada, pero me dije, qué co*, si él no dice nada, yo tampoco, y él dijo, pero no eso, y sonrió, y yo sonreí y dije, pero no me ofrecí a cambiar de asiento y hasta el falso chino insistió para que le comprara uno de esos imposibles artilugios de lucecitas sin fin a "su chica", o sea, yo, y él siguió sonriendo y no dijo lo propio, no es mi chica, fíjeseustedquetontería, pero ambos sonreímos y yo pensaba, no sé él, cuánto hace (y dice) una simple sonrisa.


Método para aplacar resacas


Lo peor de las resacas sin duda alguna es la gente a tu alrededor que se empeña en aconsejarte como afrontarlas y/o superarlas. Yo tengo mis métodos, bastante antiguos por cierto, y simples, y efectivos, todo hay que decirlo.

Alguien me recomendaba espidifen, que creo que es ibuprofeno, mi droga legal preferida, aunque para otros menesteres, tendré que probarlo, pero hasta entonces sigo con mi método de dormir poco, no comer absolutamente nada, ponerme gafas de sol e irme a perder el tiempo bien a la orilla del mar o perdiéndome en un bosque, aunque la alternativa de ayer, descargar mi mal café y mi mezquindad sobre otros que no tienen la culpa y simplemente pasaban por aquí también funciona.


David González


Lo leo en el blog de Suarón y como me parece una magnífica noticia no puedo evitar, ni quiero, sacarla aquí y es que David González ha reeditado su primer poemario, El demonio te coma las orejas, ampliándolo y corrigiéndolo. Una buena oportunidad para descubrirle aquellos que no lo hubiéseis leído.

NOSTALGIA

Mi primera reacción
(cuando al decirle a Mari
hay otro, ¿eh?,
y ella, poniéndose roja,
murmura que sí,
que cómo lo sabes,
que quién te lo dijo,
que cómo te enteraste,
sí, es verdad,
hay otro)
es mandarla directamente
a la puta mierda,
a tomar por el culo por ahí;
en cambio,
lo único que le digo es:
Bueno, tía
(el término tía
significa también
ramera), tranqui,
no pasa nada,
podemos seguir
siendo amigos, ¿no?,
y después
salgo del locutorio,
agachándome al pasar
por debajo de la puerta,
ya sabes,
por lo de los cuernos.

Ya en mi celda,
contemplo
una fotografía de Silvia,
una fotografía
de cuando ella tenía
catorce o quince años
(ahora tiene
dieciséis o diecisiete).
Un primer plano
de su cara sonriente.
Utilizo el cigarro
que estoy fumando
para quemarle los dos ojos.
Luego le tiro de los pendientes
hasta que le arranco
de cuajo las dos orejas.
Inmediatamente le parto
la nariz en dos
y le rompo la boca
y todos los dientes.
Lo que queda de su cara
lo arrojo por la taza del váter
y acto seguido, hago encima
mis necesidades fisiológicas,
mis tres necesidades,
y luego tiro de la cadena.

Más tarde, por la noche, en la cama,
pienso en ella.
La echo mucho de menos.
Ahora que ya no la tengo
es cuando de verdad

la echo de menos.
La foto.

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