Odio reconocerlo, pero Pe está guapa. Sigo sin entender qué tiene de actriz, pero al menos hay que reconocerle que ha aprendido a vestirse y como todos ya saben lució un maravillosísimo vintage de Versace, vamos, que no fue concebido por la 'hipermegahortera' hermanísima Donatella. Hablo de los Goya, obvio, aunque el glamour esté a la altura de la green carpet, comenzando por el vestido de la ministra, fiel al diseño español (Amaya Arzuaga); el inenarrable atuendo de Bimba Bosé, Louoboutin incluidos, de David Delfín, obvio y el tinte de pelo de Belén Rueda a juego con los dorados de su Carolina Herrera; algunas van aprendiendo.
Para no variar, la mejor (hasta el momento), y ya van no sé cuántas ediciones, Goya Toledo de Elie Saab, para tampoco cambiar, que nunca falla; aunque nadie se acuerde de ella como actriz desde Amores Perros.
Actualizo... Paz Vega, recién salida de la familia Monster... 'repite' (y sigue sin acertar) con Hannibal Laguna.
Natalia Verbeke... en su línea. Y Fanny Gautier tan ancha, marcando tendencia enseñando medio sujetador...
Rectifico, desde otro ángulo no se ve del todo mal, pero es que a mí los dorados (no) me pueden.
En cambio Maribel Verdú de Nina Ricci era la correción absoluta, un poco sobria en exceso aunque estuviera maravillosamente maquillada y desde que parece que pasa hambre está francamente guapa. Para el club de las correctas pero sosas junto con Lola Dueñas (Alberta Ferreti), Marisa Paredes (Roberto Torreta), Emma Suárez si no se le fuese cayendo el Armani y Cayetana Guillén Cuervo de Óscar de la Renta.
Entre los despropósitos de la noche, el maquillaje de Leticia Dolera, con lo guapa que es esta chiquita y el estupendo vestido que llevaba; Natalie Poza; el escote de la otra Natalie, Seseña; María Reyes a lo un tanto desfasada María Antonieta; Mar Regueras, de Montesinos; Pilar Castro recién huida del Bolshoi; Mari Cielo Pajares y Leire Pajín.
Muy guapa Verónica Sánchez, pese a ir de corto; llevar un Elie Saab es lo que tiene. Carmen Elías en negro riguroso. Irene Visedo, no sé si me espanta o me encanta. Bárbara Goenaga, Manuela Velasco y Dafne Fernández absolutamente angelicales.
Blanca Romero demasiado sobria, tan poco ella misma y tan Carolina (Herrera), pero perfecta. Silvia Marsó, Gilda nunca hubiera llevado ese colgante.
Las mejores, con el permiso de Penélope; Silvia Abascal (Elie Saab), Clara Lago (Dior) y muy especialmente, Marta Etura.
Y lo peor de lo peor de lo peor, recién salidos de las garras de Don Carnal, Ouka Lele, haciendo de su capa un sayo y Óscar Jaenada, que no acaba de enterarse que Johnny Deep sólo hay uno y la inefable Cristina no se qué, estilista de Supermodelo.
"Tu corazón, cerrado por reformas, vagando va en la música sin querer contestarme"
Luis García Montero
Si fuera otra. Si no fuera yo... Déjame que te deje tenerme pena. Pero qué lindo, aunque sea yo y tú no sepas y yo no diga y ninguno de los dos haya recibido flores ni estemos enamorados en el día de los enamorados.
Ha sido recordar esta canción, escucharla y ponerme a bailar por toda la casa recordando una (auto)promesa no olvidada. Ya echo de menos la piscina, olvidada tras la mudanza y ahora toca inaugurar el gimnasio, aunque el problema sea encontrar uno que admita a vagas y antideportistas como yo. Las/los ovetenses lectoras/es afiliadas/os a un gym pueden haerme alguna sugerencia. Agradecimientos varios.
Lo que importa no es que el que lea (voluntariamente), se crea lo que aquí se cuenta. Ni siquiera que alguien pueda "escandalizarse" ante determinadas "confesiones", que vaya usted a saber si son ciertas o que ponga en duda su "utilidad". En todo caso, me sorprende, pero no me irrita. Lo que me molesta es que aún se aluda a la sexualidad, y a todo su universo, como arma arrojadiza de insulto. Y es que, en fin, calificar de 'ninfómana' a una mujer con ánimo de ofensa... o que hablar de sexo acabe por considerarse una provocación, sin que se trate de hacer y/o contar un análisis pormenorizado de nuestra vida sexual, que por otro lado, no es de la incumbencia de nadie, al menos a mí por regla general y con escasas y notables excepciones, las tribulaciones amatorias ajenas me son indiferentes, me descoloca.
No soy yo la más espontánea, ni la más libre y sin complejos. Pero en un país como éste, que tanto se las da de moderno, aunque sea donde todos mienten, o eso dicen las encuestas, incluso las mías, y todos se vanaglorian de algo probablemente inexistente, que hablar de la masturbación siga siendo un tabú, no deja de ser una absoluta contradicción. Y sí, señores, yo me toco, y luego, obvio, existo.
Para una vez que hablan de una... aunque sea malamente, qué menos que publicitarlo. Leer aquí.
- Supongo que tendrás celos de mis zapatos. - Sí. - ¿Por qué? - Porque te alejarán de mí. [...] - El amor no se acaba sólo porque dejemos de vernos. - Ah, ¿no? - La gente sigue amando a Dios,¿no? Toda la vida, sin verle. - Ésa no es mi clase de amor. - Puede que no haya otra.
Julianne Moore y Ralph Fiennes en "The end of the affaire"
El viernes, tras meses sin vernos, me reencontré con un tipo. Una de esas casualidades exentas de azar (de haberlo sabido) aunque el medio laboral no diera para mucho más y la conversación de la media hora de café, convertida en tres cuartos de hora, fuera monopolizada por la parte contratante de La Viudita Alegre.
Es de esos que siguen poniéndome nerviosa. Sintiéndome como niña chica en su presencia, intimidada e insegura. Basta que me mire, algo que parecía se propuso hacer con insistencia ese día, para que yo pierda los papeles. Ni siquiera es especialmente guapo, ni mucho más alto que yo, odio sus chistes y su lealtad se reduce a la que sienten sus perros por él. Pero tiene ese zsa zsa zsu que hace que la mejor dirección sea su contraria.
Y no, esta entrada no va por él, sino por J. Aunque ésa sea otra historia.
* Luis García Montero
Bien por mí... mañana inicio una nueva etapa laboral.
Más tarde te contesto Anónim@, que me voy al cine, dado que te has molestado en dedicarme tantos consejos, no te mereces menos.
P.D. Si es que a mí siempre me ha dado por el folcklore, de uno y otro lado del charco.
—¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
—¿Color rojo? Querrá decir negro.
—No, se puede tener un día negro porque una engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué. ¿Le ha ocurrido a usted alguna vez?
— Sí.
— Pero cuando me pasa lo único que me va bien es coger un taxi e irme a Tiffany´s. Me calma en seguida la tranquilidad y el aspecto lujoso que tiene. Nada malo podría ocurrirme allí. Si pudiera hallar algún sitio en el que me encontrara con ese sosiego que se respira en Tiffany´s...
Breakfast at Tiffany's
Me gustaría que alguien me dijera qué es lo que hago mal. Es evidente que yo ya no tengo la capacidad para verlo.
Y es que soy muy mía y a la vez muy del cosmos, muy de las tinajas y de los moldes de galleta, de las vainas y los pomos cromados, de la cola y el carril más lento, de embalsamadores y taxidermistas, del rincón del aburrido; soy muy de los desprendidos de la crítica, fiestas provocadas y tijeretazo en casa, del orden cosas y cosas por vicio. Soy muy de todo esto y de aún más cosas. Sólo espero que alguien me reclame... sería muy violento tener que hacerlo yo misma...
Deja tus paranoias o tus deseos, gritos al aire, diarios, confesiones, declaraciones de amor o de guerra, o simplemente tu firma, tu mensaje, tus besos, saludos o consejo, bromas o entusiasmo, reminiscencias o cañones recortados, y ya descubriremos si tenemos algo de lo que hablar...
Ser ese pincel aguado por la lluvia que esboza en cada bocanada una bahía, dos volcanes y diez maneras de decir lo que deseas. Una bandada de gaviotas. La ginebra. Las noches sin futuro. Una colección de lunas llenas. Las verbenas de barrio. Una tormenta sobre el azul inmenso del océano. Arrastrando la cobija. Tristezas a la carta por alegrías. Billie Holliday rasgando la noche. Una visita imprevista y deslenguada. Los calvos que se quitan el sombrero. Las noches "nuremberianas" al calor del Eulenspiegel repletas de ron, humo y conversaciones. Aquella voz, aquel acento."Mis" poetas: Á. González, Huidobro o Cernuda. La lluvia que parió charcos y barro. Viajar en tranvía. Volar cometas. Un par de botas sucias. El canto del urogallo. Alain Delon en "Rocco y sus hermanos". Caminar sobre hojas secas. Las tímidas que salen respondonas. Aviones que despegan. Las rosas amarillas, los lirios, las violetas. Las raras excepciones. ARJONA (con mayúsculas). Medianoche en una estación de tren. La honestidad brutal de Calamaro. Una tormenta sobre el azul inmenso del océano. Aquella buhardilla en la Peissenbergstr. Silvana Mangano en "Arroz amargo". Pisar charcos. El 14 (y la lluvia) de abril. Mi chupa de cuero. La Coca-Cola (nadie es perfecto). Besos con risas. Silvio y Ojalá como coartada. Lengua con besos. El castellano de Umbral. Esencia de playa y sal de un lugar donde habitaban las gaviotas. Pisar charcos. Un vestido y un amor. Salitre 48. EL hombre del piano. Luka, el niño del 2º piso. Compay y Celia, el son y la salsa de luto. La primera mirada por la ventana al despertarse. Las noches que sonríen en forma de luna. Estoy Bartok de todo. El olor a tiempo desgastado. Simon & Garfunkel. Waits & Cohen. Los trenes que viajan hacia el este. Rosas a Rosalía. En Lisboa, sobre lo mar. El cambio de estaciones. Dylan y su hijo Jakob. Un amanecer en la playa del Silencio. El piano ha estado bebiendo. Puentes que se cruzan en ambos sentidos. El Urriellu. Una Delirium Tremens. Las carreteras secundarias. Un otoño de párpados caídos. Los domingos al sol en el Englischer Garten. Camarón sin camisa. Frambuesas en la tarta. Las sesiones de madrugada. Las montañas mágicas de esta tierra que plantó mi corazón recibiendo el regalo de la lluvia. Chavela por Jose Alfredo. Los labios que aprovechan los rincones más olvidados, más olvidables. Veloso y su fina estampa. El miedo, el futuro incierto, el camino, la búsqueda. Je vous ai apporté des bonbons parce que les fleurs c'est périssable. Los que pudieron ser y no han querido... Dream, baby dream.