Veo Lost (Perdidos), y es una de esas series que veo en versión original, generalmente con subtítulos. No tengo criterio para determinar cuáles veo dobladas y cuáles no; aunque el doblaje que le hacen a Eva “Gabrielle Solís” Longoria-Parker, por ejemplo, sea motivo más que suficiente para pasarme a la V.O. Pero me disperso… y lo dicho, veo el capítulo ése en el que nos explican el origen de Richard Alpert (ya saben, el que usa más eye liner que Jack Sparrow y yo juntos), resulta que es canario, tinerfeño, para más señas, y se pasa media película hablando en cubano. Pues bien, en un determinado momento, cuando le dice a su amada Isabella que debe irse para salvarse (aunque ya esté muerta, paradojas made in Lost) ya que viene el humo negro, ése que se pasea ahora en el cuerpo de Locke; el avispado hacedor de subtítulos nos(me) regala uno de los mejores momentos del día de ayer (sí, lo sé, tuve un día especialmente soso) subtitulando el cubano con un “si me queréis, irse” y advirtiendo a modo de nota del traductor, ‘no hemos podido evitarlo’.
Y lo que quiero decir llegados a este punto es que no puedo evitar conmocionarme ante la cantidad de información inútil que almaceno, porque yo tampoco puedo evitarlo y recordar a la gran, grandísima Lola Flores. Y me pregunto por qué c* recuerdo yo la boda de Lolita en la Marbella de la ‘jet set’ cuando Gumilla aún salía en el Hola y me cuesta tanto avanzar en cambio con la Ley de Expropiación Forzosa.