sábado, diciembre 12, 2009

A Dior pongo por testigo


Juro y prometo, aunque no me lo crea ni yo, que ésta es la última vez que hablo de ti (sin hablar de ti). Para dejar de pensar harán falta más de 19 dicieniueve días y 500 noches.




Los puntos sobre las 'íes'



Veo a Carlos 'Revolver' Goñi en una entrevista de refilón. Y va el tío y se queda tan ancho diciendo que un buen día vió a un tal John Mellencamp en la tele y desde entonces quiso ser como él y hacer su misma música. Qué desfachatez Carlitos, así no, y entonces, ¿esto qué es?...





P.D. Y que conste que me gustan algunas de las cosas que haces, pero no te creas que eres lo que no eres.

El breve espacio en que no estás


Siempre me gustó el final de esta canción, que no la canción en sí. Soy más de Silvio, sin serlo, que de Milanés. Y hoy, justo ahora, se hace más patente que nunca la verdad que encierran esas últimas frases. Y sé, confieso y admito, lo injustas que son para los que han de venir, que vendrán. Las comparaciones nunca han dejado de ser odiosas.


"Lo prefiero compartido antes que vaciar mi vida.
No es perfecto, más se acerca a lo que simplemente soñé".


viernes, diciembre 11, 2009

Del amor y otros demonios


Yo nunca sentí celos, aunque supongo que motivos no me faltaron. El Holandés Errante, que hacía gala de lealtad, que no fidelidad, dos conceptos que mucha gente tiende a separar con afán de justificación, me puso a prueba día tras día durante meses. La dignidad, al menos la mía, tiene plazos.

Pero no estaba celosa de esas otras que pasaban por su cama cuando yo no la ocupaba. Me parecía tal pérdida de tiempo y energía que no estaba dispuesta a sucumbir a ellos. No me importaban sus justificaciones, que yo no le pedía, sus aseveraciones de lealtad, probablemente mal entendida, tú eres la primera pese a todo, ni sus remordimientos de ida y vuelta. Simplemente me gustaba, probablemente demasiado, y cuando estaba conmigo, estaba conmigo, y eso era lo único que contaba.

Siempre he sido consciente de lo que soy, de lo que ofrezco, de lo que se espera de mí y de lo que enseño. Así, cuando aquél circunstancial compañero de viaje se quedaba mirándola, embobado en su swing, yo permanecía impasible. “Es tan lindo mirarla” (y léase con acento uruguayo, que para los no iniciados es igual que el porteño, aunque unos y otros lo nieguen, como si el Mar de la Plata no tuviera dos orillas). Y era cierto, era lindo mirarla, era bella, tremendamente guapa. El resultado del mestizaje de oriente y occidente. Podrían usarse un buen montón de lugares comunes para describir su aspecto físico, contra el que yo obviamente no podía, ni quería competir. Y a mí me daba igual. Que se fijara en una chica más guapa lo encontraba natural.

Mar siempre me decía que el día que finalmente conociera los celos, sufriría tal ataque que me subiría por las paredes que aún me quedan por pintar y me comería las uñas que no me muerdo. Pero yo no sé de celos. Siempre me han parecido banales, estúpidos y una mala pasada de la imaginación que no poseo. Si alguien está contigo y se presupone que voluntariamente te quiere y comparte su espacio y su tiempo, por qué ibas a dudar de sus afectos. Si deja de hacerlo, será igualmente porque voluntariamente deja de sentirlo, independientemente de que se vaya con otra y una no tenga demasiado claro si se va con ella porque ha dejado de quererte o ha dejado de quererte porque se va con ella. En todo caso creo ser más afín a la primera premisa.

El dolor es el mismo, obvio. Como el abandono, la pérdida, la indefensión y las preguntas sin respuesta. Pero es una lucha condenada a la más humillante de las derrotas, la de quedarse queriendo sola. Por qué adelantar esa batalla cuyo único fin es el fracaso. No, ni modo.




jueves, diciembre 10, 2009

Desvaríos




Sí, lo sé, estoy fatal, empeoro día a día... pero tengo que decirlo, y qué mejor momento que éste, qué mejor lugar.

Si pasabas el miércoles (ayer) a eso de las 7:45 por la plaza de la Gesta, en concreto por delante de la iglesia redonda, luces barba, mochila a la espalda y más de 180 cm de estatura, que sepas que ayer me 'enamoré' de ti.




It ain´t me babe


Hablar de los retorcidos caminos por los que los despistados lectores llegan a tu blog es todo un clásico entre los blogueros, pero no, no voy a enumerar aquí los interminables motivos (que confluyen en uno) por los que cuatro de cada cinco internautas acaban aquí.


Tan sólo...¡BUSCARME EN LA EN LA WIKIPEDIA!... Así no. Con lo fácil que es la línea directa (por algún lado aparece mi email para los ruegos y preguntas), si es menester.

Incluso cuando miento digo la verdad



Hace un par de días le dije a un tipo: "No pierdas el tiempo conmigo, no soy la mujer que buscas". Me dijo: "Vale". Se dió la vuelta y se fue.



miércoles, diciembre 09, 2009

The times they are a-changing


Esta mañana he hecho algo extraordinario, y entiéndase como algo fuera de la normalidad y de mi rutina diaria, aunque no sea digno de mención. Por otro lado, nada de lo que aquí se cuenta lo es. Así que, fíjese usted que tontería, pero tras casi un año sin encender el secador hoy he vuelto a hacer uso de él. El hecho de que acabara como el león de la Metro no tiene importancia, como tampoco lo tiene que tuviera que utilizar tanta laca como para acabar con media capa de ozono para colocar cada medio rizo en su sitio. Teniendo en cuenta que desde el mes de febrero no piso una peluquería hoy ha sido un gran paso en mi estética, que últimamente, debo confesar, estaba bastante decaída.

En mis tiempos post-adolescentes y tras abandonar el sempiterno uniforme colegial era la más pija del barrio y mis Levi`s blancos eran mi santo y seña. Luego fui hippie de melena pelirroja al tintineo de mis múltiples abalorios. Más tarde descubrí los tacones unidos a unos vaqueros y a una inevitable chupa de cuero. Durante una temporada sólo me vestía con faldas y/o vestidos. En su momento, cuando fui contratada como intérprete y acabé de chica para todo sólo vestía trajes sastre del imperio Inditex e invertía el resto de mi presupuesto para moda en bolsos y/o zapatos. Tras unos cuantos desvaríos estéticos más, incluso pasé por la fase “trenza a lo Infanta Elena”, salvando las distancias y la diferencia, a mí me quedaba mucho mejor, llegué a la fase actual donde no soy nada y todo a un tiempo. Simplemente abro el armario, cojo los vaqueros y la camiseta de turno y ancha es Castilla.

En esas estaba hace más o menos un año, saliendo de la ducha, con el desconcierto que siempre me invade el despertar en casas ajenas y tras la dosis imprescindible de rímmel, único vestigio de tiempos pasados, decidí que tenía que hacer algo con mi aspecto. Como siempre verbalizo mis deseos, como si fuera la vía más rápida para convertirlos en realidad, sin importarme demasiado quién o qué pueda escuchar o ser escuchado, esa vez tampoco iba a ser diferente.

No esperaba que él me dijera que estaba estupenda, que no necesitaba cambios, que mi belleza natural era portentosa… no buscaba la reafirmación ni tampoco la complacencia. Y claro, tampoco las encontré porque su respuesta fue exactamente que sí, que debería cuidarme más, visitar con frecuencia la peluquería, encaramarme más a menudo sobre tacones imposibles y desterrar los vaqueros. Hay que j* con estos intelectuales, tanto foulard al cuello y luego se declaran fans del alisado japonés adornado con mechas. Y en mi caso, obvio, ni lo uno ni lo otro. Pero le hice caso, esa misma tarde justo después de recoger mi cepillo de dientes de su baño para no volver, fui a la peluquería. Ante las reticencias del peluquero una sola orden, cortar, y aunque éste se resistía, como si yo fuera Sansón y toda mi fortaleza residiera en mi melena, salí con un estupendo corte a lo garçon. Nada va tan bien con los vaqueros como llevar la contraria.

Eso sí, si me guardan el secreto les contaré que este domingo me compré un LBD, y es el tercero que cuelgo en mi armario en lo que va de otoño/invierno. Los tiempos están cambiando.

martes, diciembre 08, 2009

Podrias invitarme a un café



"Tas solu. Nunca tan solu tuvisti.
Y per estes cais nes que se retuercen
díes de lluvia y díes de sol
veis buscando los tos díes perdíos".

Xuan Bello


En días como hoy la ciudad debería estar vacía, se me olvida que no es domingo y por eso me desubica cruzarme con tanta gente sorprendida mirando al cielo. No, no llueve. Deambulan entre los edificios de piedra, la heroica ciudad no duerme entre el ruido de los flashes y los planos desplegados. Te miran con curiosidad mientras callejeas y doblas esquinas como si pusieran en duda que tu rumbo no conduce a un callejón sin salida. Y mis pasos me llevan a casa donde me espera una comida para una, a base de los restos de la cena compartida de ayer.


Eva al desnudo



Karen: -"¿Haces todo esto sólo por conseguir un papel?"
Eve: -"Haría esto y mucho más".

All about Eve





I'm lovin' him





¿Se puede ser más políticamente incorrecto?



P.D. El torero José María Manzanares. Cayetano, tiembla.

Al margen




Ya me la han hecho. La pregunta que nunca falta y a la que más temo...

lunes, diciembre 07, 2009

Haciendo memoria


Como hoy he tenido un día muy out, sólo interrumpido por una promesa de un encuentro que finalmente no tuvo lugar, no soy tan fuerte, aún no, para enfrentarme a según que cosas, me ha dado por la nostalgia de echar la vista atrás y tratar de recordar dónde estaba yo hace exactamente un año. Teniendo un blog es fácil desafiar a la memoria, recupero lo que escribí exactamente el 7 de diciembre del 2008, o al menos publiqué. Música, literatura y victimismo barato todo al precio de uno, que poco hemos cambiado (la E ya me perseguía entonces).


Life is the fast lane

Lecturas compartidas

I hope I don't fall in love with you



P.D. Que sepas Óscar, que se te echa de menos, ya nadie me regala flores.

De ida y vuelta




Deshojo la margarita... y es que hace demasiado frío para salir a la calle, aunque eso nunca debería ser (suficiente) motivo.

El despertar





Hoy tengo un día muy a lo Joan Crawford...

¿Te preguntarás qué carajo significa eso? Tendrás que preguntármelo al oído.

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