Blues para un hombre desafinado
P.D. Susan Saint James
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Etiquetas: Geografía privada
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Etiquetas: It's only Rock'n Roll (but I like it)
Como para mí, a diferencia de otros exquisitos, lo vintage no es sinónimo de más y mejor; y además el "Working on a dream" fue... bueno, qué más da... fue, que ahora todo es pasado.
P.D. Luciana Paluzzi
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Etiquetas: It's only Rock'n Roll (but I like it)
Tendría que haberme quedado hasta las cinco, pero a las tres me puse la gabardina y me fui. Mañana, tal vez pasado, tocará recuperar el tiempo perdido. Es impresionante lo poco que importa, todo o nada...
Tendría que haber pasado por casa, cambiarme de zapatos y dejar mi maxi-bolso cargado de cachivaches inservibles, un libro y dos carpetas de apuntes. Pero también llevo el Ipod y ha salido el sol y no tengo hambre, así que paso de largo por delante del portal de mi casa y me encamino hacia el Parque de Invierno. Suena Silvio, aunque no acabe de entender por qué tengo a Silvio en mi Ipod, o tal vez se me ha olvidado, que yo no soy nada, o muy poco, de Silvio. Pero suena "La gota de rocío" y se queda y yo tarareo y recuerdo cuando la cantábamos al filo de la madrugada en Nordfriedhof. Y sonrío, aunque no tenga motivos para hacerlo, pero es lo que tienen los buenos recuerdos, y supongo que yo últimamente me alimento de ellos, de los buenos, de los no tan lejanos; de las sonrisas y las palabras ajenas que llegaron porque sí, sin buscarlas, sin premeditación o alevosía.
Y pienso que el hombre que más me quiso y al que yo nunca supe querer, me ha borrado de su vida; y el que fuera mi mejor amigo me ha borrado de su Facebook. Que el único hombre en muchos meses dispuesto a ocupar el lado izquierdo de mi cama aunque yo nunca le invitara apareció en tan mal momento de su vida que ha decidido borrar mi número de móvil para no sentirse tentado a llamarme a deshoras. Que mi mejor amiga me dice que ese tipo que conocimos el fin de semana pasado y que desde entonces no ha dejado de llamarme sería el perfecto padre de mis hijos; y aunque no dude de su bondad, honestidad, sinceridad y otro buen montón de palabras que acaban en -ad, ya he dejado de cogerle el teléfono; sería fácil, y perfecto, y hermoso, saber corresponder al que sin duda sería el tipo adecuado. Que puede que no pueda ascender hasta dentro de dos o tres años y que los traslados vuelven a retrasarse por enésima vez y por tanto sigo condenada siete horas al día y una tarde a la semana, al vacío más absoluto. Que ayer fue el cumpleaños de alguien, al que llamé no menos de cinco veces sin dejar mensaje en el contestador que siempre saltaba, quería felicitar en persona y no lo conseguí; no menos de cinco hermosas llamadas internacionales con su correspondiente coste para mi maltrecha cuenta telefónica. Que hoy tres personas distintas me dijeron que estaba muy guapa, como si eso fuese un mérito y no se debiese a que trataban de ser amables y yo me hubiese peinado y abusado del iluminador. Que en lo que va de semana otras tantas me han dicho que parezco muchísimo más joven de lo que realmente soy, y no, no se referían a mi ingenuidad galopante y a mi inmadurez siempre en tránsito. Que hoy al hijo de una compañera de trabajo de cuatro años, le han diagnosticado determinada patología y que a ella lo que más le preocupa es que vaya a carecer de habilidades sociales y empatía. Y la entiendo y lo comparto, porque a mí todo lo anterior me importa menos que nada, no me preocupa, no le dedico ni una décima de segundo. Hace tiempo que dejé de sentir, que dejé de tener la capacidad ni tan siquiera de ponerme triste... hace tiempo que miro hacia otro lado y ni tan siquiera encuentro el vacío.
[Suena Tracy Chapman]
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Etiquetas: Corazón de Frankenstein
Hasta que yo cumplí los 12 años, más o menos, no llegaron los restaurantes chinos a las Asturias de Oviedo. Así que eso de comer con palillos sólo se veía en las películas americanas o cuando ibas a la capital o cruzabas fronteras. Recuerdo que mi hermana, una de ellas, que tengo varias, que debía de andar por los 15 o 16, se pasó dos días enteros practicando en todas y cada una de las comidas, incluyendo merienda, cena y desayuno, con unos palillos improvisados y ante la complacencia de mi madre. Su único objetivo, parece ser, era impresionar al ligue de turno.
Ya ven, cosas más absurdas se han hecho con tal de deslumbrar a un tipo. Yo por ejemplo me leí enterita la bibliografía de Erich Fromm. Claro que fue unos cuantos años más tarde y el tío en cuestión era una mezcla entre Carlos Tarque y Calamaro; por si alguien dudaba de la oportunidad de tamaño esfuerzo. También es cierto que a día de hoy dudo seriamente que lo hubiera hecho, no ya por él, sino por cualquiera. Y no sólo leer a Erich Fromm, o a quién fuese; sino hacer algo a lo mejor no tan absurdo tan sólo por afán de impresionar. O tal vez sí, quién sabe que podría llegar a hacer con tal de impresionarte a ti. Aunque suponer que pudiera impresionarte de forma alguna, me temo, es suponer en demasía.
A raíz de aquel episodio, mi hermana, una de ellas, y parte de mi familia, aprendieron a comer con palillos. Yo juro que lo intenté, pero mi torpeza no tiene límites, y mi constancia en cambio sí. Así que abandoné bien pronto pensando que si se habían inventado el cuchillo y el tenedor, y hasta la cuchara, aunque yo sólo la use para la sopa, por qué iba a empeñarme en un absurdo, que además tanto me costaba. Y para ser sincera, tampoco tenía a nadie a quien impresionar; y cuando lo tuve, me resultó más fácil leer "El arte de amar" y evitar los restaurantes chinos.
Muchos años después, en un restaurante chino de ésos con los patos colgados secando ante la cristalera, en un Chinatown cualquiera de una ciudad cualquiera de los States, recibí una clase magistral del dueño del restaurante. Obsesionado con que su pato lacado a la pekinesa no podía ni debía ser comido a la manera occidental. Pero como yo estaba más preocupada en explicarle que without the skin, que en atender sus explicaciones, no aprendí nada que no supiera. Que es lo que tiene evitar los restaurantes chinos, que una desconocía que precisamente era eso lo que se comía.
Y de este modo, aunque me encanta la comida oriental, aún me queda por descubrir en Oviedo un buen restaurante chino con servicio a domicilio, y me apasiona el sushi, no me verán nunca en un restaurante del ramo. Y las veces que por inciertos motivos he caído, he acabado, en el segundo caso, comiendo con las manos los mokis; que será poco ortodoxo, pero siempre queda como una extravagancia frente al uso convencional del cuchillo y tenedor.
P.D. Ni siquiera contigo, o tal vez sí, que al fin y al cabo, no podría, ni aunque me lo propusiera, hacer más el ridículo. Que al fin y al cabo me "debes" una comida. Aunque en todo caso, por favor, si en algún momento decidieras saldar tu "deuda", que no sea comiendo sushi.
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Etiquetas: Geografía privada
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Etiquetas: It's only Rock'n Roll (but I like it)
Siempre que pienso en Jorge Drexler pienso en su primer disco español.
Siempre que pienso en "Vaivén" pienso en esta canción.Y siempre que la escucho... bueno, es más de lo mismo*.Y tú ya lo sabes, ¿no?
(*)Aunque me pasa con no menos de cien canciones, y subiendo, que no todo va a ser el 'tougher'...
[Suena Caetano Veloso]
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Etiquetas: Acuse de recibo
Cuando ustedes lean esto será al menos lunes por la tarde, y vayan ustedes a saber por dónde andaré yo. A lo mejor seguiré delante de una pantalla en blanco en la oficina o camino de casa o en el supermercado haciendo la compra, paseando escuchando a Emmylou Harris, durmiendo la siesta, haciendo spinning, comiendo, leyendo o 'mad menizándome'. Me gusta escribir en un determinado momento y hacer que se publique en otro... ya lo he contado unas cuantas veces. Así que ahora, a una incierta hora de la tarde del domingo, escribo esto, que puede que vea la luz mañana, o tal vez no... que generalmente no releo lo que escribo, y tal vez debería...
Anoche me comporté bien, para ser un sábado. A las nueve estaba en casa, y las once en la cama, que tocaba madrugar e ir de romería a un examen con media función pública asturiana. Leí unas cuantas páginas de un libro que no me gustaba y acabé por dormirme al filo de la medianoche mecida por Schubert. Y a las 2:17 sonó el pitido de un SMS. Sé la hora exacta porque estoy ahora con el móvil en la mano borrando mensajes y tratando de entender algunas cosas que no entiendo, e imagino que nunca acabaré por entender.
Confesaré dos cosas: una, que de primeras no pensaaba contestar al "estas up?", entre otras cosas porque no lo estaba hasta que me despertó el teléfono, y dos, de segundas, la decepción; sí, lo siento, hubiese deseado que hubiese sido otro, si espero que alguien me despierte de madrugada con un mensaje, que al menos fuera con el mensaje inconveniente#2, o aunque no fuera inconveniente, incluso mejor así. Y no, no se crean, no hay tantas personas que tengan mi número y se dediquen a enviarme mensajes de madrugada (y no tan de madrugada), pero alguna, incomprensiblemente, si hay... sólo que era la equivocada... o puede, probablemente, que la equivocada sea yo...
P.D. Claudia Cardinale
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Etiquetas: Tiempo de habitaciones separadas
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Etiquetas: It's only Rock'n Roll (but I like it)
A mí, ser la víctima, como es obvio y todos ustedes saben, se me da muy bien; es mi hábitat natural... Por eso me cuesta tanto pasar al lado contrario... y es que no me apetece, me da pereza y hasta podría buscarme dilemas morales para justificarme, no quiero hacer daño y bla, bla, bla...
Con lo a gusto que yo estaba en mi irrealidad paralela... Qué c*, si soy yo la que tengo que echar de menos a un extraño... y no que unos no tan extraños me echen de menos a mí.
P.D. Rita Moreno
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Etiquetas: Entre tinieblas
Alguien me dijo hace un rato que iba a borrar mi número de teléfono para evitar, no sé, tentaciones, supongo, de llamar en plena madrugada...
Tal vez deberia hacer lo mismo... con el tuyo, se entiende.
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Etiquetas: Corazón de Frankenstein
He dicho....
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Etiquetas: Corazón de Frankenstein
Probablemente, sin duda, si echara la vista atrás y leyese, por ejemplo, lo que aquí escribí hace justo un año, seguro que no me equivocaba si digo que te nombraba sin nombrarte. Hace ya un año y unos cuantos meses, verano del 2009, hiciste acto de presencia en eso que algunos se empeñan en llamar vida. No eras el más guapo, ni el más alto, ni siquiera tus chistes eran buenos, pero tu seguridad en ti mismo abrumaba y mi inconsciencia hacía juego con ella; que te lo dije a tiempo, no cariño, no es que sea valiente, es que soy una inconsciente, y tú dijiste vale y me subí a tu coche.
Desde entonces has entrado y salido tantas veces de eso que algunos llaman mi vida, que he perdido la cuenta de las veces que quise que te fueras, de las veces que te eché de menos. Incluso de que una vez te dije que creía que me estaba enamorando de ti, aunque el matiz estaba en el verbo creer, que por cierto tú no supiste o no quisiste ver... que joder, Dae, no me hagas esto, que esto no está bien... y seguiste conduciendo en una noche por carreteras sin nombre bajo la lluvia.
Que yo no sé filtrar, no sé determinar qué información es la adecuada, no sé callar si siento que tengo que contar; aunque bien sé que cualquier otra mujer con dos dedos de frente sabe retirarse a tiempo, sabe asumir lo inevitable y no dibuja una realidad paralela a su antojo. Pero no, yo no, yo hago declaración de intenciones y envío febriles SMS en plena madrugada. Lo que tú nunca entendiste es que yo no buscaba tu respuesta, yo no buscaba tu reacción, y a ti, que siempre decías que lo mejor de mí, a diferencia de otras, es que siempre era honesta, dejaba de gustarte mi sinceridad. Simplemente no entendía por qué debía callarme, por qué debía fingir una indiferencia que no sentía... que bien sé que es lo correcto, que es lo que se estila. Como siempre me decía Sal, nunca hay que dar un paso hasta estar convencida que no va a ser en falso; a la que por cierto nunca le gustaste, aunque eso fuera mutuo y se lo haya callado durante demasiado tiempo. Que ésa es otra, yo siempre defendiéndote, más por costumbre que por convicción. Incluso hace unos días, que me encontré por casualidad con el innombrable, el desaparecido, tu admirado y querido Gurb (que sí, que ya sé que es mutuo y la culpa es mía, no podía ser de otra manera). Que te nombró en la segunda frase, tras el saludo, y a partir de la quinta no dejó de hablar de ti, y ya te imaginas que no precisamente con cariño, que del amor al odio hay un paso; aunque yo permanecí inquebrantable a mi lealtad no elegida, cuestión de mal entender la educación, supongo. Pero, ¿sabes?, se acabó, y no, porque a partir de ahora cuando oiga que otros te critican, incluso tus alumnos, ¿sabes que una vez escuché una conversación en un garito de Cimadevilla entre dos chicos que hablaban sobre ti?, o con D., que jamás se atrevió a hacerlo abiertamente delante de mí, como si a mí me importase o no supiese que se callaba más de lo que contaba... No, no pienso a volver a defenderte... en realidad no pienso volver a hablar de ti. Y mañana por la tarde, cuando suene el teléfono, que ése es tu hábitat natural, los domingos por la tarde, no lo cogeré, sonará a ritmo de Mancini o lo que es peor, cortaré la llamada, y claro, como tú no lees esto tendrás que llegar tú solito a semejante conclusión.
Y el próximo en habitar el limbo será Gurb, aunque a éste no creo que le pille de sorpresa.
Y oigan, qué bien sienta sacar la goma de borrar, aunque una se quede sola, más si cabe... pero siempre me quedará Bruce, que la música nunca nos abandona... y qué ganas, y qué bien suena, y que ya queda menos... y siempre queda algún extraño, al que nunca se ha tenido y por tanto es fácil extrañar, al que apenas se conoce y por tanto es fácil imaginar, you know, que como decía el poeta, sé que existe porque yo le imagino. Aunque aún no haya aprendido a filtrar y a callar y a fingir y a limitar; aunque no deba decirlo, pero si lo siento, por qué habría de callarlo... miss you.
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Etiquetas: Acuse de recibo
Me voy, no sé a dónde... voy a subirme al coche e irme a dormir a cualquier lado esta noche lejos de aquí. No quiero seguir esperando lo que no va a llegar nunca, no quiero quedarme frente a una pantalla en blanco... y si fuera Enrique Urquijo diría que quiero beber hasta perder el control, aunque en realidad ya lo pierdo yo solita sin necesidad de estar alcoholizada... y me he prometido no perderlo, aunque ganas me sobren.
Feliz viernes... feliz fin de semana.
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Etiquetas: Despedida y cierre