sábado, enero 12, 2008
viernes, enero 11, 2008
Laura Veirs
"We can do some wrecking here
Til a little color
Comes into your face
We can do some wrecking here
And find something to love
In this broken place"
Wrecking
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martes, enero 08, 2008
A hand to take hold of the scene
Aunque no tenga prisa, toda una semana por delante para tomar una decisión...
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Horizontes (de grandeza)
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Hembra...
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lunes, enero 07, 2008
(En permanente) Deconstrucción

Mañana de domingo que coincide con la de Reyes. Quedamos para desayunar, saludable costumbre heredada de tiempos pasados y centroeuropeos. Introducimos haciendo honor a la tradición un roscón de Reyes en el menú aunque a mí no me gusta y tal vez por eso me encuentro la figurita escondida. Nunca he llegado a saber con certeza si eso implica que debes pagar tú o si por el contrario implica buena (o mala) suerte. Más tarde aparecerá una segunda, una especie de judía. Parece que el reparto está claro.
Tópica conversación post-vacacional aludiendo a la pereza de tener que volver a trabajar y yo sólo puedo decir que en realidad lo estoy deseando, volver al trabajo. Me encontré con unas vacaciones inesperadas, también necesitadas, cierto. Pero ahora anhelo volver a mis rutinas, al orden que impone un despertador sonando a las siete menos cuarto de la mañana, a las comidas rápidas y a las cenas en soledad delante de la televisión, a mi única compañía.
Dos pares de ojos me miran con desconfianza aún dormidos y con efectos de una reciente y visible resaca diciendo sin querer decir que estoy peor de lo que se temían. Intercambian un gesto de asentimiento y la propietaria de uno de esos pares me dice, también sin querer decir, que anule todos los planes para el lunes, si es que los tengo, porque me lo han comprometido sin mi consentimiento ni conocimiento… -“Porque estarás de acuerdo conmigo en que lo que necesitas es un buen polvo.”
Bien, ya estaban ahí las mágicas palabras de las que echar mano ante cualquier crisis existencial. El sexo es mano de santo (según ella y para ella), tan sólo seguido del alcohol y la más absoluta de las improvisaciones.
Y qué decir que ella ya no sepa. Que yo ya no me emborracho, que raramente lo hice y tan sólo por accidente. Que tan sólo deseo (y busco) aunque sólo sea por momentos sentir que el suelo no se mueve bajo mis pies y saber no ya qué pasará dentro de una semana, pero sí mañana. Y que odio las citas a ciegas, aunque alabe su buen gusto y sus mejores intenciones y que un polvo, incluso aunque sea bueno, a mí no me arregla nada. Pero no digo nada y quedo para comer (dentro de una hora) con un ilustre desconocido. Espero que a eso de las 15:30 suene mi teléfono móvil y la artífice de la cita me de la posibilidad de una excusa si el desconocido no resulta tan ilustre, aunque ella así lo afirme.
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domingo, enero 06, 2008
Lay you down
Mézclalas, revuélvelas, sustitúyelas o quédate con las que te gusten... pero ya sabes que al menos un par son irrenunciables.
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viernes, enero 04, 2008
Carta a los Reyes Magos
Fdo.
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jueves, enero 03, 2008
Der Weg
P.D. Dos post más abajo, en la ventanita de Youtube, se puede escuchar.
trau nicht mehr meinen Augen.
Kann kaum noch glauben,
Gefühle haben sich gedreht.
Ich bin viel zu träge um aufzugeben.
Es wäre auch zu früh,
weil immer was geht.
Wir waren verschworen,
Wären füreinander gestorben.
Haben den Regen gebogen,
uns Vertrauen geliehen.
Wir haben versucht,
auf der Schussfahrt zu wenden.
Nichts war zu spät,
Aber vieles zu früh.
Wir haben uns geschoben,
durch alle Gezeiten.
Wir haben uns verzettelt,
uns verzweifelt geliebt.
Wir haben die Wahrheit
so gut es ging verlogen.
Es war ein Stück vom Himmel,
daß es dich gibt.
Du hast jeden Raum
mit Sonne geflutet.
Hast jeden Verdruss
ins Gegenteil verkehrt.
Nordisch nobel deine sanftmütige Güte.
Dein unbändiger Stolz,
das Leben ist nicht fair...
Den Film getanzt in einem silbernen Raum.
Vom goldnen Balkon die Unendlichkeit bestaunt.
Heillos versunken, trunken,
weil, alles war erlaubt.
Zusammen im Zeitraffer,
Mittsommernachts-Traum.
Du hast jeden Raum mit Sonne geflutet.
Hast jeden Verdruss ins Gegenteil verkehrt.
Nordisch nobel deine sanftmütige Güte.
Dein unbändiger Stolz,
das Leben ist nicht fair...
Dein sicherer Gang,
Deine wahren Gedichte.
Deine heitere Würde,
Dein unerschütterliches Geschick.
Du hast der Fügung deine Stirn geboten.
Hast ihn nie verraten,
deinen Plan vom Glück,
deinen Plan vom Glück.
Ich geh hier nicht weg,
Hab meine Frist verlängert.
Neue Zeitreise, offene Welt.
Habe dich sicher in meiner Seele.
Ich trag dich bei mir bis der Vorhang fällt.
Ich trag dich bei mir bis der Vorhang fällt...
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Antes muerta que sencilla
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Revelación
Las cosas se pueden decir de tantas formas diferentes... Las mismas palabras acompañadas de una sonrisa, de un gesto de despreocupación, de unas manos que se tienden nunca resultan ser iguales. Y aunque lo sé a la perfección y pongo todo mi empeño en ello siempre elijo el gesto equivocado pese a que mis palabras sean las acertadas.
Tenía un buen puñado de frases en el bolsillo. Las adecuadas, las que todos queríamos escuchar. Había ensayado sonrisas, gestos y hasta la entonación en el espejo, arrastrando las “s”. Cumplí con el papel asignado. Es lo que tenemos las chicas tímidas, nos preparamos a fondo cuando tenemos que dar la cara para no defraudar(nos).
Lo demás, lo que callaste… lo que nunca llegaré a escuchar se me antoja sería algo parecido a lo que cantaba Herbert Grönemeyer, y prefiero quedarme con esas palabras y sustituir tu voz por la suya, al fin y al cabo la nieve acaba borrando todas las huellas y me han dicho que no para de nevar desde hace días.
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Propósitos de año nuevo

Pasada la resaca post-Nochevieja, que a una le dota de cierta lucidez y ya entrada y asentada en el nuevo año, toca hacer repaso y propósito de enmienda. Lo cierto es que el 2007 no ha sido un mal año, si exceptuamos los asuntos sentimentales (que no eróticos), aspecto en el que lo calificaría de (per)patético y circunstancial, por lo demás ha sido más que bueno a pesar de un par de ausencias que sin permiso (y sin anuncio) se me vinieron encima.
No fumo, así que no puedo decir que me propongo dejar de fumar. Nunca he pisado un gimnasio y sólo de pensarlo me da la risa floja, no tengo la más mínima intención de hacerlo en los próximos años. Si debería proponerme en cambio ir a nadar unas tres veces por semana (cuando menos), pero eso seguro que lo haré cuando terminen la reforma de la piscina ésa que queda cerca de mi casa, así que no tengo claro que ése sea un propósito de año nuevo.
Quererme (más), mimarme y cuidarme (más), a mí y a los que me rodean, sonreír (más), afrontar (mejor) los problemas o cultivar el optimismo son cosas que conjugo a diario cada mañana frente al espejo. Descartadas por tanto de la lista.
¿Y qué me queda? Viajar, estudiar francés, aprobar al menos seis asignaturas y tomarme el tiempo que me quede en mi actual puesto de trabajo antes del traslado con calma, mucha calma, espero que sea más bien poco que mucho. Sí, definitivamente mi propósito es conseguir quedarme callada ante jefes y colegas (el tiempo que me quede) y como dice la Viudita alegre, irme por la puerta grande.
Por lo demás, paz y amor.
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miércoles, enero 02, 2008
A una ilustre desconocida...

Cuando vivía fuera de España una de las situaciones que más pudor me producía tenía lugar a la hora de comprar ropa cuando me dirigía con ella a los probadores. Por una razón que nunca llegué a comprender y a diferencia de las tiendas comunes y corrientes que yo frecuento los cubículos utilizados como probadores no tenían espejo y una tenía que salir a una especie de vestíbulo en el mejor de los casos o de simple pasillo en el resto para poder mirarse en uno. Fue entonces cuando adquirí la costumbre de comprarme la ropa sin probarla, ya la devolvería en el caso de que no me sirviera y/o convenciera. Costumbre que por cierto resulta muy útil en época de rebajas. Te llevas todo lo que puede gustarte sin aguantar colas y sin riesgo de quedarte sin tu supuesta talla entre tanto entrar y salir del probador. He de decir que he importado esta forma de actuar con gran éxito.
Hablaba de pudor que me produce no tanto verme ante un espejo dando vueltas y decidiendo si la falda es demasiado larga (o corta) o si realmente necesito esos pantalones, como ver a los demás en la misma circunstancia. Y sin poder opinar, que es lo que más me cuesta. Por qué cómo quedarse callada ante una pareja de amigas de las cuales una asiente mientras la otra embutida en unos pitillo dos tallas menores a la que realmente necesita proclama un “¿me sientan bien, no?”.
Si a esa pareja, porque siempre es una pareja (una madre y una hija, un par de amigas, muy de cuando en cuando un trío) la trasladamos de los probadores a los baños públicos de una biblioteca, también pública, a los que una entra entra con urgencia y cargada de libros, mi coeficiente de pudor, especialmente el ajeno, se dispara.
Supongo que la mayoría pensará que es altamente improbable que alguien utilice los baños de la biblioteca municipal como vestidor, pero les aseguro que en Oviedo, los jueves por la mañana y en los baños de la planta baja de la Biblioteca de Asturias situada en la Plaza del Fontán (y en su ubicación radica precisamente el motivo de tal invasión) ocurre y hay auténticas colas. En los femeninos al menos. En los de hombre, lo desconozco, no los frecuento (al menos no en ese lugar ni a esas horas).
Curada de espantos me creía yo respecto a lo que se podía encontrar una en esos baños cuando esta mañana después de más de media hora dando vueltas por sus pasillos y salir cargada de libros, ninguno de ellos el que había ido a buscar, decidí entre la urgencia y las prisas entrar en el baño camino de la salida. Estaba completamente vacío cuando entré y cuando me dispongo a salir me encuentro con que ha entrado alguien, una mujer, que con todos los grifos de agua abiertos se dispone a lavarse, o algo parecido, y para ello no ha dudado, en un tiempo record, en desnudarse por completo.
Ante mi asombro la tipa tararea una canción mientras va dando saltitos, ¿debido al frío?, y se enjabona a la inglesa con toda su ropa hecha un ovillo en el suelo. No puedo maravillarme de la prisa que se ha dado en desnudarse, pues tuvo que entrar detrás de mí y apenas habían pasado un par de minutos.
Yo me quedo parada sin saber si volver a entrar en el retrete o salir, pero dado que el espacio es muy pequeño si ella no se aparta tomar la salida es imposible. De pronto repara en mi presencia y me reclama un cigarrillo. Le digo que no fumo y ella suspira mientras murmura tampoco un mechero por tanto. Me hace un gesto, que espere viene a decir, mientras termina de lavarse o lo qué esté haciendo. Me apoyo pacientemente en la pared sin saber hacia donde mirar y de pronto alguien comienza a aporrear la puerta. Parece ser es el guardia de seguridad o algo así, le reclama que salga, y ella impasible sigue con sus saltitos hasta que a modo de respuesta le grita a través de la puerta: "Despacio, que la están peinando". Yo no puedo contener ya no la risa, sino las carcajadas. Aunque me corto enseguida, no vaya a ofenderse. Pero nada más lejos de la realidad, pues me mira y por momentos parece recuperar la cordura, si es que en algún momento la perdió, me sonríe, se coloca detrás de la puerta y me indica la salida mientras me dice que mejor salga, no vaya a meterme en un lio.
Con una mano abro la puerta, con la otra hago equilibrios con los libros y el bolso y me encaro con un buen montón de gente que me mira con cara asombrada mientras un tipo vestido de gris me agarra del brazo. Con mi pose más digna le doy los buenos días, me zafo de su mano y me dirijo a la salida entre los cuchicheos y murmullos de los presentes mientras el tipo de la seguridad consciente de su error vuelve a aporrear la puerta.
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Escuchando
Me preguntaba un lector (vía email) por el título de la canción que sonaba de fondo.
A thousand tiny pieces de The be good Tanyas.
"There are signs that we can learn
Place over the heavens
To predict how long we’ll burn
How long will I last?"
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