Menuda forma de empezar un domingo. Mi disco duro externo, donde lo guardo absolutamente todo, ha decidido decir basta y NO SE ENCIENDE. Para una analfebata informática como yo eso es peor que quedarse en medio de la calle y desnuda. Necesito ayuda urgentemente.
P.D. 1 Leo en no sé donde que Nena, la de 99 Luftballons, ha sido abuela. Eso suaviza mi disgusto.
P.D. 2 En realidad lo he leído en el Bild.
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sábado, enero 09, 2010
Para compensar, o al menos intentarlo.... Mr. Johnny Cash, sin olvidar a la gran June Carter...
¿Por qué me acuerdo de esto en este preciso instante...? Vaya Vd. a saber.
Ya sólo me queda Roberto Carlos para regresar a mi infancia musical hortera y verdadera.
viernes, enero 08, 2010
Estoy perdiendo el tiempo, lo sé. Construyendo una quimera, un castillo de naipes... pero me gusta. Me hace sonreír.
jueves, enero 07, 2010
-“Tienes que conocerlo”. -“Puede que ‘tenga que’, pero te aseguro que no lo conozco”. -“Pero si es el vecino del primo del hermano del novio de S.” -“Pues no conozco al vecino del primo del hermano del novio de S. Übrigens, no sabía que el novio de S. tuviera hermanos”. -“Pues él si te conoce”. -“¿Y de qué me conoce a mí este romano? -“Keine Ahnung. Sólo sé que él quiere verte”. -“¿Por qué?”. -“Eso tendrás que preguntárselo a él. ¿Me das permiso para darle tu número?”. -“No”. -“Bien. Pues le paso tu dirección de correo”. -“Esto… tampoco…”
Clic…. Cuelga el teléfono…
Días después en mi bandeja de entrada… “Soy P. y soy el vecino del primo del hermano del novio de S., que sí, que tiene un hermano. Y no, no te conozco … pero quiero hacerlo”.
Respuesta daeddalusiana: “Por qué”.
“Porque J. me ha hablado de ti”.
Autopregunta daeddalusiana: “¿Qué c* tiene que ver J. con este romano y conmigo?”.
Y entonces recuerdo, o creo recordar y llamo a S. y le pregunto si ese tal P. es ese tipo bajito, calvo y gordito, abogado o algo así, que era el novio de la hermana de la prima de su vecina. Ella no sabe, no contesta, pero cree que sí y como alguna vez debí decir que la insistencia me conmueve, y en parte es cierto, aunque siempre haya excepciones que rompan la norma, el tipo insiste… “¿Qué es lo peor que puede pasar?...
Pensamiento daeddalusiano: “Que seas ciertamente el tipo bajito, calvo y gordito, pedante abogado, novio de la hermana de la prima de la vecina de S”.
Y pasa una semana, y dos, y tres, y el tipo reaparece con su insistencia. Y S. también dice eso de “¿qué es lo peor que puede pasar?, ¿qué sea bajito, calvo y gordito?... Tú tampoco eres precisamente Sofía Loren”. Por inexplicables razones a mí siempre se me ‘no-compara’ con la Loren (si al menos me pareciera a Jane Mansfield).
Acabo cediendo. Ni yo misma tengo claro por qué. “Tienes que distraerte”, dice S. “A cualquier cosa se le llama distracción a día de hoy”, digo yo.
Me pasa su número. “Me llamas y concertamos una cita” escribe él. “Hora, lugar… decide tú” sigue diciendo. Pero me resisto a llamar y finalmente, pese a todo, le envío un SMS con día, hora y lugar. No han pasado ni 12 segundos cuando suena mi teléfono y yo automáticamente contesto. Los reflejos, en ocasiones, me traicionan.
-“Hola… soy P”. Dice arrastrando las palabras, en un acento inclasificable y no identificable. Acabo de descubrir qué es lo peor que pudiera pasar, que tenga una dicción horrible y un acento peor. Así que cuando llega el día D y me llama él, porque quiere que nos veamos, aunque sepa que tan sólo es para llorar en mi hombro, arreglar su mundo y alimentar su ego (de que no vaya a pasar nada más ya me encargo desgraciadamente yo), no tengo ningún remordimiento en mandar un apresurado SMS al tal P., anulando la cita en virtud de un compromiso ineludible, urgente, irremplazable e irrechazable.
12 segundos, y no precisamente de oscuridad, y suena el teléfono. Vuelvo a caer y contesto, entre otras cosas, porque al no haber guardado su número en la agenda, no lo identifico.
-“Hola… soy P…. ¿Qué tal te viene mañana a la misma hora, mismo lugar?..
Mi mala conciencia, que en ocasiones me guarda muy malas pasadas, contesta por mí y acepta la oferta.
Llega mañana, la hora y el lugar pertinente. Soy puntual, como excepción a la norma, y me pongo a esperar, pero como no diviso a ningún tipo bajito, gordito y calvo entre los muchos fumadores a la puerta del establecimiento y hace demasiado frío, decido refugiarme en el ambiente caldeado del interior y asomarme a breves intervalos para ver si aparece el tipo en cuestión.
Han pasado ya diez minutos, cinco son los que rebasan la hora citada y yo ya empiezo a impacientarme. Le concedo un plazo de 15, el cuarto de hora de rigor con el que yo siempre llego tarde a todos lados. Sigo asomándome de cuando en cuando, pero ni rastro.
Han pasado ya los 15 minutos y ya me hago ilusiones de un “plantón” en toda regla, cuando suena el teléfono. De nuevo vuelvo a contestar sin identificar el número.
-“Hola… soy P…. Llevo esperándote 15 minutos. ¿Dónde te has metido?”.
Espero sepan perdonar el exceso de "youtubismo" de hoy pero los días de fiesta perdidos en medio de una semana me desconciertan hasta el punto de ni saber donde vivo. Me preguntaba alguien por mi dirección y no sabía si era nº 3, 5º o nº 5, 3º, por no hablar de la letra colocada encima de mi puerta.
Parecería domingo, sino fuera porque es miércoles y el noticiero nos anuncia nieve y descenso generalizado de las temperaturas, que no tiene nada que ver, pero yo tan sólo quería decir que adoro esta canción (últimamente no sé vivir sin Ray Lamontagne). Así que ya me voy, que tengo que seguir perdiendo el tiempo, y teñirme el pelo, y pintarme de rojo las uñas (de los pies) y esperar que una voz suene al otro lado del teléfono, aunque también podría ser yo la que llamara, pero entonces perdería mi condición de víctima y hoy hace juego con mis ojos.
El placer de recuperar la "ñ" enfrentándose a un nuevo año. No hay buenos propósitos, deseos ni intenciones. Sin nueva vida porque hace mucho que abandoné la actual y sigue habiendo demasiadas cosas que no entiendo pero sigo buscando.
Como hace tiempo que no escribo a SSMM de Oriente no pude menos que sorprenderme que se acordaran esta mañana de mí, saltándose el acuerdo de "no regalos" firmado y celebrado años atrás. Emocionada y agradecida, yo que sólo tan sólo pedía, en la misiva que no llegué a escribir, no ya que me concedieran presentes y deseos, como el niño de Gloria Fuertes que desprecia el oro, el incienso y la mirra, sino tan sólo la fortaleza y el valor para ser yo quien los haga realidad, y en último caso, cuando menos, intentarlo.
Hay fiebres de madrugada que carga el Diablo... que finalmente no quiere disparar.
Sobreviviré, a esta noche y a las siguientes. Todo será diferente, e incluso puede que mejor...
P.D. Será mi primera Nochevieja sola... y el comienzo de tantas otras...
En días como hoy desearía ser fumadora... Propósito de anyo nuevo, dejar de fumar. Aquí paz y después gloria.
martes, diciembre 29, 2009
Enciendo el móvil. Lo tengo apagado desde el día 15 a las cuatro de la tarde cuando me subí al avión que me trajo hasta aquí. Como soy como soy, olvidé el cargador, y tengo que reservarlo para la última noche del anyo. Hay un par de personas que quiero sepan que me acuerdo de ellas.
Comienzan a llegar mensajes acumulados y atrasados. Y entre publicidad y ofertas de "roaming", como de la nada, aparecen felicitaciones de Navidad y buenos deseos. Abro el correo, más de lo mismo. Me irrito y/o enfado sin motivos racionales ni aparentes. Puede que sea egoísta, por calificar de alguna manera, que me moleste que se acuerden de mí personas que yo ya he olvidado o que en el peor de los casos no quiero recordar. Gente que se olvida de ti los otros restantes 364 días. Parecería que soy su obra de caridad, su "siente a un pobre a su mesa", "felicitemos a Dae" aunque el resto del tiempo no nos acordemos de ella.
Mantengo el beneficio de la duda. Tal vez es un envío de esos masivos que llegan a todos tus contactos o números de tu agenda. Aunque la pregunta que cabría hacerse en este caso es porqué conservan mi número. Pero va a ser que no, van personalizados. Cabe la posibilidad de una combinación de correspondencia. Pero me desean novios feos, fuertes y formales para el 2010, me dan excusas no requeridas, explicaciones a todas luces falsas y maniqueas. Promesas que ambos sabemos no van a cumplirse, entre otras cosas, porque ninguno de los dos vamos a mover un dedo por ello.
En la próxima carta a los Reyes Magos, la que no iba a escribir, aún estoy a tiempo de hacerlo, voy a pedir que no se acuerden de mí los que ya no me recuerdan.
P.D. Soy tonta, hace tiempo que lo asumí. Parezco ingenua, y probablemente lo sea. Pero ése no es el juego. El juego es que tu hablas y yo te escucho, y mi mala entendida buena educación me hace sonreír, asentir y dejarte las puertas abiertas. Pero yo sé que tú sabes que yo sé, así que entre el silencio y las excusas baratas yo prefiero lo primero aunque no me gusten ninguna de las dos cosas. Si no tienes la valentía de decir la verdad, cállate. No inventes, no fabules, no creas que te creo. Auf Wiedersehen, espero que mejores tu alemán, pero no será conmigo.
Leo a Antonio Munoz Molina. "La noche de los tiempos". No es ningún descubrimiento el que este hombre sepa escribir y además lo haga bien. Pero tengo que decirlo, me está encantando esta novela. No me gusta hacer recomendaciones, pero aconsejo que la lean perdiéndose en el laberinto de 958 páginas de Ignacio Abel y Judith Biely. No, no se harán más sabios ni mejores personas tras su lectura, pero habrán perdido el tiempo, el suyo, de una manera formidable.
Para todo lo demás, Feliz Navidad.
P.D.1 No quiero más felicitaciones de Navidad de gente que asegura odiarla, pero que me describen sin singún recato el ágape cargado de viandas que disfrutarán esta noche en el incomparable marco de su tan odiada familia. Recuerden que el cuniado no es familia y si bien ustedes no la eligieron a ella, sin duda tampoco su familia les ha elegido a ustedes. Si no saben o no quieren disfrutar de la Navidad, no lo hagan, pero no la maldigan cuál mártir camino de la hoguera renegando de ese Dios al que algunos le rezan, poniéndose luegos morados a base de langostinos y papel de regalo
P.D. 2 Quiero que me devuelvan la parte proporcional que me corresponde de esos cientos de euros que de media se gasta cada asturiano, según los periódicos locales vía digital, a saber, en lotería, regalos y cena de Nochebuena. Quién habla de crisis?, quién se ha gastado lo que yo no me he gastado? . Soy una una avara irredenta?... No, no tengo ese dinero, y si lo tuviera, a Dior pongo por testigo de que no estaría aquí a 15 grados bajo cero sino en algún balneario al norte de Punta del Este.
Y es que soy muy mía y a la vez muy del cosmos, muy de las tinajas y de los moldes de galleta, de las vainas y los pomos cromados, de la cola y el carril más lento, de embalsamadores y taxidermistas, del rincón del aburrido; soy muy de los desprendidos de la crítica, fiestas provocadas y tijeretazo en casa, del orden cosas y cosas por vicio. Soy muy de todo esto y de aún más cosas. Sólo espero que alguien me reclame... sería muy violento tener que hacerlo yo misma...
Deja tus paranoias o tus deseos, gritos al aire, diarios, confesiones, declaraciones de amor o de guerra, o simplemente tu firma, tu mensaje, tus besos, saludos o consejo, bromas o entusiasmo, reminiscencias o cañones recortados, y ya descubriremos si tenemos algo de lo que hablar...
Ser ese pincel aguado por la lluvia que esboza en cada bocanada una bahía, dos volcanes y diez maneras de decir lo que deseas. Una bandada de gaviotas. La ginebra. Las noches sin futuro. Una colección de lunas llenas. Las verbenas de barrio. Una tormenta sobre el azul inmenso del océano. Arrastrando la cobija. Tristezas a la carta por alegrías. Billie Holliday rasgando la noche. Una visita imprevista y deslenguada. Los calvos que se quitan el sombrero. Las noches "nuremberianas" al calor del Eulenspiegel repletas de ron, humo y conversaciones. Aquella voz, aquel acento."Mis" poetas: Á. González, Huidobro o Cernuda. La lluvia que parió charcos y barro. Viajar en tranvía. Volar cometas. Un par de botas sucias. El canto del urogallo. Alain Delon en "Rocco y sus hermanos". Caminar sobre hojas secas. Las tímidas que salen respondonas. Aviones que despegan. Las rosas amarillas, los lirios, las violetas. Las raras excepciones. ARJONA (con mayúsculas). Medianoche en una estación de tren. La honestidad brutal de Calamaro. Una tormenta sobre el azul inmenso del océano. Aquella buhardilla en la Peissenbergstr. Silvana Mangano en "Arroz amargo". Pisar charcos. El 14 (y la lluvia) de abril. Mi chupa de cuero. La Coca-Cola (nadie es perfecto). Besos con risas. Silvio y Ojalá como coartada. Lengua con besos. El castellano de Umbral. Esencia de playa y sal de un lugar donde habitaban las gaviotas. Pisar charcos. Un vestido y un amor. Salitre 48. EL hombre del piano. Luka, el niño del 2º piso. Compay y Celia, el son y la salsa de luto. La primera mirada por la ventana al despertarse. Las noches que sonríen en forma de luna. Estoy Bartok de todo. El olor a tiempo desgastado. Simon & Garfunkel. Waits & Cohen. Los trenes que viajan hacia el este. Rosas a Rosalía. En Lisboa, sobre lo mar. El cambio de estaciones. Dylan y su hijo Jakob. Un amanecer en la playa del Silencio. El piano ha estado bebiendo. Puentes que se cruzan en ambos sentidos. El Urriellu. Una Delirium Tremens. Las carreteras secundarias. Un otoño de párpados caídos. Los domingos al sol en el Englischer Garten. Camarón sin camisa. Frambuesas en la tarta. Las sesiones de madrugada. Las montañas mágicas de esta tierra que plantó mi corazón recibiendo el regalo de la lluvia. Chavela por Jose Alfredo. Los labios que aprovechan los rincones más olvidados, más olvidables. Veloso y su fina estampa. El miedo, el futuro incierto, el camino, la búsqueda. Je vous ai apporté des bonbons parce que les fleurs c'est périssable. Los que pudieron ser y no han querido... Dream, baby dream.