El corazón helado
Todo es negociable Jefe, a cambio de... pongamos un día libre, yo no tendría inconveniente, es más, hasta tendría interés, nunca he asistido a un mitín... porque la vaina era habilitar el Salón de actos el sábado por la tarde a eso de las 19:00 horas para un mitín político. El de seguridad no llega hasta las ocho y "esas" ("esas" no necesitan presentación) se niegan a venir y ya se sabe que en la Función Pública lo primero que se aprende es que no pueden obligarte a hacer lo que no te corresponde hacer. Así que tras una breve negociación yo me vi con las llaves en las manos y unas breves indicaciones de donde estaban las luces y los microfónos. Dado que el Salón de actos escenario del mitín se encuentra en un recinto aún en obras aunque ya inaugurado o lo que es lo mismo, se trabajó a destajo para habilitar el Salón (que no el resto del edificio) para que cuadrando las agendas el Excelentísimo Señor Presidente autonómico, el Ilustrísimo Señor Consejero de turno y toda una serie de Directores Generales pudieran hacerse la foto mientras al otro lado de la puerta los operarios aún seguían trabajando recibí también una serie de pautas a seguir, no hay calefacción (lo cual era cierto) a pesar del frío que se presupone habría y obviamente, dado que aún no hay agua, los baños no pueden utilizarse.
El siguiente en llegar es el "poli bueno". Con plazas peores nos hemos topado, todo sonrisas y amabilidad. Pero poco dura la alegría en la casa del pobre y yo que sólo espero vivir mi primera experiencia mitinera que intuyo va a ser bastante pobre dada la escasa afluencia de público (se trataba de un partido digamos minoritario) me veo increpada por el "poli malo" que me acusa de todo lo divino y lo humano sin ser capaz de explicarle que yo poco más o menos tan sólo pasaba por ahí y que las reclamaciones el lunes a quién corresponda. Si no hay calefacción, no hay luces, no pueden usarse los baños y todo lo demás se debe exclusivamente a que el resto del edificio sigue en obras, trato de explicarle por activa y por pasiva y él empecinado en no creerme, en tomarme por mentirosa compulsiva y reiterada con alevosía y traición. Me acusa de opacidad mediática, de agravio personal a su partido y de que todo eso de la no habilitación del edificio no es más que un invento mío, de mi Jefe y del alcalde (por este orden) que somos todos unos caciques decimonónicos y traicioneros.
Juro que nadie en mi vida me trató con tanto desprecio y si las miradas matasen yo ya estaría muerta, velada y enterrada. Que una cosa es mentir, que todos mentimos (y ya se sabe que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo) y otra muy diferente que te tomen por mentirosa sin serlo mientras repetía sin cesar, eso es tener el corazón helado, muy helado... supongo habrá leído a Almuden Grandes.









