lunes, marzo 07, 2011

Paisajes



Hace un rato que debería haberme ido a casa, o en realidad debería quedarme; o más bien decidirme por uno u otro. O bien seguir aquí un par de horas más aprovechando para adelantar trabajo, o disfrutar del sol de esta tarde de marzo y de La Trilogía de Estocolmo que me espera sobre la mesa.

Pero aquí sigo... llevo un rato frente a la pantalla en blanco apartado el trabajo y mudos los teléfonos. He perdido el tiempo releyendo al azar entradas de este blog mientras reprimo los deseos de una coca-cola y las ganas de escribir y contar porque no sabría por donde empezar.

Podría contar que ayer fui al fútbol, por segunda vez en dieciocho años, y que hacía tiempo que no pasaba tanto frío... pero también que no me reía tanto, que el espectáculo no estaba en el campo, sino en la grada. Que me dijeron lo guapa que estaba. Incluso más guapa que el viernes, apostilló, cuando me esforcé en un LBD y unos tacones que apenas me permitían caminar. Va a ser que tenía razón el barbas de Aute (qué ganas de verle y escucharle en breve) cuando cantaba eso de que te embellece ser feliz. Si yo sólo pasaba por allí.

P.D. Eve Marie Saint

3 perdidos en el laberinto:

vicko dijo...

Definitivamente la felicidad embellece y logra lo que ningún cosmético.
Nos vemos en el camino.
Tchau

Anónimo dijo...

¿Entiendes ahora por qué la gente ya no lee tu blog ni responde a tus vanidosas entradas?

Aprende de otros blogs, hija mía.

Anónimo dijo...

Qué mala es la autoflagelación.

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