miércoles, agosto 05, 2009

Parecidos (no tan) razonables


Creo que era Charlotte, Sex and the city, la romántica empedernida, la que decía, en este mundo en el que tocamos algo así como a 15 mujeres por hombre (¿o era al revés?), por hombre en general, del género masculino, que si nos ponemos a hablar de hombres decentes, con un trabajo idem, responsables, aparentes y no moderadamente alcohólicos, seguro que la cifra se dispara, bueno, en fin, Charlotte sostenía que una mujer, desconozco si también un hombre, estaba predestinada a tener tan sólo un gran amor en su vida. Aunque luego creo que rectificó y hablaba de dos.

A mí sinceramente me parece un poco aterrador pensar que sólo una persona pueda llegar a ser el amor de tu vida, porque, qué pasa con el resto. Es cierto que en mi caso ya están precondenados a habitar el más inútil de los olvidos, y lo digo sín que me remuerda la conciencia. A rey muerto, rey puesto, ese ha sido siempre mi lema.

Pero digo bien, sí, aterrador, porque, y si no lo reconoces... Ya sé, ahora dirán que eso es imposible, que uno debe reconocer al amor de su vida a simple vista, basta un cruce de miradas y ya está todo dicho. Pero yo cada vez creo menos en los flechazos, sí en la atracción física y eso de que las feronomas se pongan en guerra, pero eso lo mismo me pasa viendo por enésima vez a Hugh Jackman en cualquiera de sus infames películas (hasta volví a ver Van Helsing una segunda vez, sólo por disfrutar de su presencia), como escuchando determinadas canciones (Tougher than the rest) con una copa de más o de menos (ginebra a ser posible), aunque si se cambia el escenario y me bebo una cerveza a solas viendo una foto de Hugh Jackman y escuchando la canción, imaginando que es él que me dice eso de "all you got to do is say yes", me sirve igual, y sí, lo sé, no se puede caer más bajo, aunque seguro que si cambio la cerveza por helado de dulce de leche, el efecto es el mismo, incluso sin foto y sin canción.

Debo confesar que últimamente esa idea no se me va de la cabeza. Ahora que he vuelto a una medio socialización con el género masculino, abocada al fracaso ya antes de iniciarse: es gay, pero no ha salido del armario (eso sólo me pasa a mí), comprometido o casado directamente, obviamente su mujer no le comprende, tiene novia pero no es celosa o simplemente le aburre, no soy su tipo pero sólo como amigos con derecho a roce le viene bien estos días, está loco por mí pero entonces soy yo la que no le corresponde. O como suele ser habitual en mí, al margen de su apariencia no hay nada digno de mención. Confesaré aquí que mi gusto en cuestiones masculinas tiende a ser pésimo, que mis relaciones han sido más que desastrosas y que no puedo echarle la culpa a algo tan manido como "todos los hombres son iguales", pero sí a "todos los hombres que me gustan son iguales", algo obvio, y así me va y me ha ido siempre.

Sólo hubo una excepción, y no hace tanto de esto. Por primera vez me divertía con un hombre que no era guapo, pero en cambio si tenía todo lo demás, un trabajo serio y decente, no era fumador empedernido y no le gustaba el fútbol, no se pasaba los fines de semana borracho ni las noches de los jueves inventando excusas para quedar con sus otras novias ("pero tú siempre serás la primera, para ti son los fines de semana"), conducía porque no le habían quitado puntos por dar positivo en el test de alcoholemia y estaba dispuesto a llevarme hasta el fin del mundo. Era inteligente y divertido, de gusto exquisito, medía más que yo (la única concesión que daba al aspecto físico) y además yo le gustaba, y me encontraba divertida y ocurrente e inteligente y sexy.... en fin, que era demasiado bueno para que yo me lo creyera o me lo tomara en serio. Tan acostumbrada a que me tratasen de del modo que me trataban, a mendigar abrazos, cariño y ratos para mí, que simplemente no me creía que pudiera ser de verdad, aunque supiera que ciertamente lo era. Y claro, entre tanta duda, entre tanto agobio, acabé mandándole a habitar el olvido. ¿Y si hubiera sido él y no supe reconocerlo?


20 perdidos en el laberinto:

ELECTOR dijo...

No sabes como te comprendo, llegada cierta edad el miedo a la soledad se vuelve terror, seas hombre o mujer.....

Fiebre dijo...

Si hubiera sido EL lo hubieras reconocido, tenlo por seguro.
Es un "click".
Y si intentas explicar el porqué precisamente ese que no tiene todas las virtudes que has nombrado, ni siquiera una décima parte, te atrae más... la respuesta siempre será que "tiene un noséqué que quéséyo".

hécuba dijo...

Yo no creo que haya un "él" (entiéndase "él" como esa persona que ves y dices "es él" y a partir de entonces hay música de fondo de violines en la banda sonora de tu vida). Charlotte siempre me ha parecido muy ñoña, me quedo con Samantha.

Daeddalus dijo...

El miedo no entiende de sexo, eso es cierto, y probablemente ni siquiera de edad.

Daeddalus dijo...

Fiebre, yo llevo esperando media vida ese "click", la misma que me llevo diciendo a mí misma que eso de los príncipes azules era un cuento y no precisamente chino. Supongo que mejor pensar y en eso le doy la razón a Hécuba que no existe un "él". Aunque por si acaso desde aquí hago un llamamiento, y si existe, que me busque, que de seguro yo me dejo encontrar.

Daeddalus dijo...

Hécuba, por supuesto que Samantha era lo mejor de la serie, pero me temo que al menos yo no pude elegir a quién parecerme. De haber sido así no lo hubiese dudado ni un momento. Me hubiera gustado ser como ella pero me temo que me parecía a Charlotte.

"Él" dijo...

Aquí estoy, te he encontrado, he resurgido, date prisa que me desvanezco, de diluyo en las ansias de que me encuentres.
Vaya, qué faena, me he despertado de la semiinconsciencia del aletargamiento producido por el calor sofocante y he tenido un magnífico sueño. Mañana repetiré en el mismo sitio por si se reproduce el mismo sueño......!!!!Te había encontrado!!!!!

Daeddalus dijo...

La próxima vez me pasa sus coordenadas polares. Básicamente para ver si yo también sueño con haberte encontrado.

"Él" dijo...

Mis coordenadas son siempre cartesianas y no polares, de ahí que el mútuo encuentro, creo no será posible.
Habrá que replantearse cambiar de sistema, a ver si en el siguiente aletargamiento,llego a ser "Él" para "alguna".

Daeddalus dijo...

¿Ni para un mal sueño le sirvo? Que exquisito me ha salido este "él", con minúsculas, obviamente no es Vd. "Él".

Alex dijo...

Decía Woody Harrelson en "Cheers" que la proporción de mujeres por hombre en Boston era bárbara. No creo que sea cierto. Lo que es cierto es que la mayoría de los hombres es imbécil por naturaleza (me incluyo, por supuesto). Y que el grado de imbecibilidad de género opuesto es sensiblemente más bajo. Tal vez fuese él y no supiste verlo. El camino, lo sabes, está empedrado de corazones rotos ¿como el suyo?.

Daeddalus dijo...

Sí, como el suyo, en mil pedazos. Ya lo decía la canción, incluso uno de ellos acabó clavado en mi chaqueta de cuero.

"ÉL" dijo...

Sí, a mi me sirves para un sueño, sea bueno, malo, peor , muy bueno y hasta horripilante. Me sirves muchas veces.
El caso es que yo, ("él" y no "ËL"), no entro en tus sueños. ¿Ni para un mal sueño?.

Daeddalus dijo...

Probablemente no. Pero supongo que eso lo sabrás tú mejor que yo. Hay demasiados "él" y muy pocos "Él".

P.D. Espero que esas muchas veces no acaben convirtiéndose en pesadillas. Si bien cada uno es dueño de sus propios sueños no es que me haga especial ilusión ser la desencadenante de ellas.

"él" y no "Él" dijo...

Nunca serías una pesadilla.

"ÉL" dijo...

Esto va para el lector "ALEX":
No, mi corazón no está roto, y mucho menos porque me lo haya roto Dae, ni tampoco estoy estampado en su chaqueta de cuero. El mío está tocado, pero tampoco me lo tocó Dae, ya venía con la estocada de otra "¿mujer?", para la cual, tampoco yo era su "él", ni mi "Ella".
Yo no la voy a crucificar sin tener motivos para ello.

Daeddalus dijo...

Algunas explicaciones sinceramente no son necesarias, Él nunca las daría.

"él" dijo...

Son matizaciones, puntualizaciones o aclaraciones. No quisiera que se apuntara uno de más, en ese camino empedrado de corazones rotos sin serlo.
Por eso no soy ni "él", con minúsculas.
Un sueño lo puede tener cualquiera.

Daeddalus dijo...

No pretendo ser descondiderada, pero, quién ha hablado de ti. Y en todo caso, qué tiene de malo ser un corazón roto. Todos lo hemos sido en algún momento, roto en pedacitos o remendado cual Frankenstein.

Bluess Swing dijo...

Daeddalus, creo hay algo que sucede que hace que te des cuenta que es el hombre de tu vida. Te diré que lo que yo sentí es que me daba igual todo lo demás, que me daba igual que me quisiera o no, que yo no podía hacer otra cosa que quererle, sin obtener nada a cambio, daba IGUAL TODO LO DEMÁS...era incondicional. Pueden cruzarse otros hombres por tu vida, pero siempre existe el referente, no harías por ningún otro lo que harías por él...es exraño pero yo lo siento así.

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