sábado, octubre 20, 2007

Yo, minoría absoluta


Se lee hoy en el diario El País, Gobierno y sindicatos negocian un sueldo mínimo de 1.000 euros para funcionarios.

Las reacciones no se han hecho esperar.

Medida electoralista. Búsqueda de un puñado de votos. Indecencia absoluta tratándose de tan privilegiado colectivo y un montón de comentarios negativos hacia los funcionarios.

Una leyó hace mucho tiempo a Larra y pensaba que el mito de la ventanilla y el vuelva usted mañana estaba desterrado. Siendo ciudadana y usuaria de la función pública me encuentro tras la ventanilla a todo tipo de personas, que no funcionarios; amables, insufribles, invadidos por la desidia o extremadamente eficientes. Exactamente igual que cuando voy al banco o a sacar unas entradas al cine o al supermercado o pido una cerveza en un bar o acudo a la peluquería o voy a determinadas tiendas. Por no hablar de cuando acudo con una avería en el coche a un taller mecánico.

Siempre había creído que los funcionarios pagaban impuestos, sí, eso que se llama IRPF. Que sus sueldos eran por lo general bastante más bajos que los del sector privado (conozco a unos cuantos exiliados de la función pública, vía excedencia, que en busca de mejor condiciones económicas se han ido al sector privado y no han vuelto, será que lo han conseguido). Cuando acudo a determinados edificios administrativos veo en la entrada máquinas de “fichar”, así que deduzco que debe haber control horario. Hasta donde yo sé tienen 23 días laborables de vacaciones, excepto el personal docente, pero ésa es otra historia, e incluso algunos trabajan por las tardes. Increíble, un funcionario que no trabaja sólo de 8 a 3, (a veces hasta ni las cobran).

Pero no, el concepto que se tiene en este país de funcionario es de un vago y maleante que se dedica a sestear durante una media de cuatro horas al día y la sacro santa media hora del café, que nunca entra a las ocho y siempre sale antes de las dos. Ya lo decía aquél, el que vale, vale, y el que no, a hacerse funcionario. Pues oiga, yo animo a todos, valgan o no valgan, a que se hagan funcionarios. Está al alcance de cualquiera entre los 16 y los 65 años de edad. Usted preséntese a unas oposiciones, apruébelas, pongamos el ejemplo en una comunidad autónoma, 19 plazas de grupo D, para los no entendidos, auxiliar administrativo, con un sueldo medio en torno a los 1.000 euros, para las que se presentan 7.000 personas y después me cuenta.

Por cierto, yo soy funcionaria y de ser cierta e implantarse esa medida me alegraría infinitamente por los funcionarios de la Administración General que están en franca desventaja y claramente desfavorecidos frente a los autonómicos y no digamos los de ayuntamientos.

6 perdidos en el laberinto:

Necio Hutopo dijo...

EL problema de los estereotipos es, precisamente, que no necesitan basarse en la generalidad de los casos, con un sujeto que corresponda (mínimamente) a las características del estereotipo bastará para decir; "así son todos"... Y eso sucede con los funcionarios españoles y los de casi cualquier nacionalidad, de hecho

Nadha dijo...

Me ha gustado tu artículo.

Oscar dijo...

Resumiendo, vagos hay en todos lados....

La pregunta es.. ¿quien coño vive con menos de mil euros al mes?

¿Funcionaria? Yo que te creia percusionista.... :P

nancicomansi dijo...

Glups...

Anónimo dijo...

Gracias por romper esa lanza en favor de... la verdad.

iranon

Suarón dijo...

Muy buen análisis.Yo soy interino y dónde estoy, muy a mi pesar se trabaja como en una empresa privada.No hay diferencia entre un banco salvo en que se cumplen los derechos que son igual para todas los trabajadores ye que los convenios y el Estatuto de Trabajadores son más o menos uniformes lo que pasa es que no se aplican.
Las ventajas es que puedo ir sin afeitar y con las camisetas que quiero pero eso es un derecho constitucional y en ratos en los que no hay mucho curro me meto en internet. Y por la tarde a estudiar pa seguir de interino mileurista.

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