lunes, agosto 13, 2007

De ratones y hombres (II)

Jens y yo nos vemos poco últimamente, así que aprovechamos la comida, la posterior fase de embriaguez y parte de la corrida, para hacer eso que algunos llaman ponerse al día.

Lo cierto es que yo me siento terriblemente culpable por vernos tan poco, llevo unos meses bastante liada, apenas salgo, comienzo a padecer principios de agorafobia y reniego sistemáticamente de todos los planes que me ofrecen si no se me permite ir con mis leyes y apuntes debajo del brazo. También sé que él tiene problemas laborales que le traen por la calle de la amargura y que una parte de su vida social está irrenunciablemente destinada a sus muchas novias. Así que cuando no soy yo, es él el que tiene algún compromiso irrenunciable y apenas nos vemos en un café apurado y con prisas a la salida de su trabajo o del mío.

Nuestra conversación pasa inevitablemente por el plano sentimental. Sé que entre esas muchas novias hay alguien especial desde hace cierto tiempo, pues se le escapa su nombre de pila en ocasiones y eso no es habitual en él. Como tampoco es frecuente que reincida con la misma chica tras un par de semanas. Pero al margen de su nombre, poco más se le ha escapado en estos últimos meses, así que me sorprende con un “quiero hablarte de ella pero me da vergüenza”. Conociendo mínimamente a este holandés de 190 cm cuesta creer que haya algo que le avergüence, suele hacer de su capa un sayo y que nadie se de por aludido. Mi cara de incredulidad lo decía todo.

-“¿Recuerdas aquella vez que vimos una foto de Camelia (la texana) en un portal de esos de búsqueda de parejas?” Me pregunta.

Sí, recuerdo. Me llama una mañana al trabajo diciéndome que por favor, si es posible, me enchufe al Messenger, que tiene algo importantísimo que mostrarme. En ese momento estoy en plena discusión con Jesucristo Superstar por un quítame allá ese destornillador (algún día tendré que hablar de él, especialmente ahora que se nos va a ir) y no estoy para zarandajas de ese tipo. Pese a todo Jens es Jens y enciendo el messenger y espero a que me muestre eso tan importante. Resulta ser una foto de una chica parapetada tras unas gafas de sol ridículas, redondeadas a lo Lennon.

-“¿La conoces?, ¿Te recuerda a alguien?”.

No soy especialmente buena fisonomista, pero yo diría que esa es la innombrable, Camelia “la texana”, su ex. La ex de todas sus ex. Que lo dejó por otro, aunque se supone que esto Jens no tiene que saberlo, pero lo sabe. Que para eso es cinéfilo irredento y admirador hasta el tuétano de Sam “Bogart” Spade y sus ademanes detectivescos.

Hay que aclarar que Camelia, ni se llama Camelia ni es texana, y acá entre nos, me jugaría el pellejo a que ni siquiera sabe dónde está Texas. El nombre fue cosa de Jens, en honor a la protagonista de Contrabando y traición, el narcocorrido de Los tigres, donde la tipa se fuga con el dinero y la droga, no hay que olvidar que la traición y el contrabando son cosas incompartidas. Yo intuyo que también tiene algo que ver eso de los siete balazos con algo de índole erótico-festiva, pero como tanto Jens como yo somos de natural discreto, ni él cuenta ni yo pregunto.

5 perdidos en el laberinto:

Rolando M. Limas dijo...

Yo esperaba algo más del post taurino de daedaluss pero la perdono porque con el post número dos ha salvado algo la tarde.
Es curioso lo poco estudiado que está el tema del paquete toreril y sobre todo lo poco aprovechado artísticamente. Dalí, maestro en tantas cosas teorizó una vez sobre los testículos y distinguía entre aquellos testículos cubiertos de una bolsa escrotal perfectamente trazada, redondeada, y aquellos cubiertos por una bolsa escrotal desparramada, advirtiéndonos de la primacía estética de los primeros.

Daeddalus dijo...

Que magnanimidad la suya querido Sr. Limas perdonándome la falta de estilo y de estética, y es que a mí el traje de luces me parece de un antierótico subido.

Oscar dijo...

Mi amigo Luis se emperro en llevarme a los toros, el es nacido en Ventas y no entendia como un tio alto, fuerte y con tiron erotico como yo nunca hubiera visto una corrida.... asi que haciendo gala de su chuleria madrileña no se de donde narices consiguio unas entradas para uno de los dias fuertes de San Isidro de hace dos años, no como las tuyas claro, alli donde nos sentamos habia dos grados menos que en el infierno, arriba del todo y con una solanera que no veas... este que es un fiera venia preparado con dos periodicos y me coloco un gorrito "chino mandarin" que habia que verme....
De los toreros no me acuerdo pero lo que se me quedo grabado fue una japonesa vomitando al ver como mataban o torturaban al primer toro... la chica se fue y me dieron ganas de tirar detras de ella, pero no, mi acompañante nunca hubiera permitido algo asi, disfrutaba como un niño desvirgando a su "nieto postizo" y soltando frases como..."ha entrado tarde", "estos jovenes de ahora no se arriman" o lo que mas dijo en toda la tarde... "niño, ponme otro poquito".. (al de los cubatas), en el futbol, donde si voy mucho, el alcohol esta prohibido, tienes que llevarlo dentro del cuerpo al entrar... pero por lo visto en los toros no hay problema... hay dos equipos tambien, torero y toro... pero todos son del torero... no hay riesgo de incidentes....

A mi me dio pena.


p.d. Me sorprende que hablaras tanto con tu amigo, alli no abria nadie la boca.... enseguida te miraban "dificil".... los toros hay que verlos concentrado....

Evinchi dijo...

Claro, después de lo de los calcetines....estas son las corridas que te quedan.

;)

Daeddalus dijo...

Los toros hay que verlos concentrados si tienes interés en verlos y el mio, huelga decirlo, era nulo. Ver a esos pobres animales asustados y desorientados ante semejantes carniceros de mala maña (eso fue lo que me parecieron los toreros) no me resultaba espectáculo agradable de contemplaar. Además hablamos de Gijón y de una feria taurina de poca monta, imagino nada que ver con la de San Isidro. Aquí los más vienen a lucirse y a ver a los toreros que salen en los programas de corazón, taurinos, como tu amigo, pocos.

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