jueves, septiembre 09, 2010

Comunicando





Fui a... bueno, fui a unos grandes almacenes a comprarme un teléfono para mi hoteldecarreterademediopelo... de esto hará unos meses. Yo con las nuevas tecnologías no me entiendo, y sí, supongo que para muchos de ustedes un teléfono de esos fijos, de casa, no es una nueva tecnología; pero para mí todo lo que tiene botones lo es, y no, no me entiendo. Así que me pasé diez minutos mirando más que teléfonos, precios; hasta que un amable dependiente, siempre son amables, se me acercó para preguntarme qué se me ofrecía y si podía ayudarme.

-"Esto... bueno, sí... quería un teléfono con contestador automático; o un teléfono y un contestador automático..."

Va a ser, y yo ya lo inutía, que eso de los contestadores automáticos debía de haberse quedado en el principio de los tiempos... al menos eso decía su mirada. Pero ya se sabe que los dependientes de los grandes almacenes siempre son extraordinariamente amables y tienen bien aprendido eso de que el cliente tenga o no tenga razón, siempre la tiene. Que sí, que yo debo de ser una chica rara y me quedé en los 80... y siempre quise tener un contestador automático... en realidad no sabía para qué, ya tendría tiempo de decidir eso... y acabé por llevarme a casa un teléfono con contestador incorporado último modelo (dejemos para otro momento determinar en qué año exacto se puso a la venta ese último modelo).

Lo instalé con la misma ilusión con la que estreno unos zapatos de altura imposible que sólo me pondré una vez porque acabarán por destrozarme los pies y el equilibrio. Y hasta me llamé, obvio, para poder escuchar eso de: 'Tiene un nuevo mensaje'.

Creo que fue la primera y última vez que pude escucharlo, cualquier día de estos tendré que volver a llamarme. Pese a que ayer, al atardecer, cuando llegué a casa, la lucecita indicadora de los mensajes estaba parpadeando; se me disparó la ilusión tan rápido como me bajó cuando tras darle al botón sólo se oyó el "pi, pi, pi"... habían colgado. Y en fin, que yo me ilusiono por cualquier cosa, que al fin y al cabo sólo dos personas me llaman a ese número, y una de ellas, una de mis cuatro hermanas, está fuera, de vacaciones, en la playa, y aislada del mundanal ruido, descartada por tanto que hubiese sido ella; y la otra, en fin, la otra es mi madre...

Llamo, pues, a mi santa madre y le suelto la fatídica frase que a mí tan poco me gusta. Sí, hay frases a las que les tengo manía aunque de cuando en cuando se me escapen: "¿Me has llamado?", y mi madre, con su agudeza habitual me contesta que sí preguntándome cómo he sabido que ha sido ella cuando le consta que no tengo identificador de llamadas. En realidad sí lo tengo, ahora sí, no al principio, pero no la saco de su error; quiero evitarme el discurso para la próxima vez que llame y no conteste, dado que ella pensará que no quiero coger el teléfono al ver su número (virgencita, virgencita, que no me parezca a ella si en algún momento llego a convertirme en respetable señora).

Le explico que es una cuestión matemática, dos menos uno sigue siendo uno. Sólo podía ser ella...

-"Bueno, no será para tanto... alguien más te llamará... no, si yo no quiero saber quién te llama... si ya sabes que yo no quiero meterme en tu vida... no vas a negarme que te llama más gente... no tienes por qué contarme quién te llama... no pretenderás que crea que te llamamos sólo nosotras... no, no tienes por qué decirlo... cómo no te va a llamar nadie más... si ya digo que eres una exagerada... seguro que te llama alguien más... seguro que es que no quieres decírmelo... si tú no me cuentas nunca nada... y ya sabes que yo no pregunto, que no me intereso, que no es de mi incumbencia... alguien más te llamará..Si es que nunca cuentas nada..."

Juro que a veces desearía llevar la vida que mi madre se imagina que vivo...




P.D. Anne Francis



Quería poner "Lovin' you again", de esa Diosa llamada Emmylou Harris. 
Que no tiene nada que ver con lo que cuento, 
pero se me ha metido esta mañana en la cabeza por extraños motivos. 
No la encuentro (tampoco la he buscado demasiado), ya saben, esa que dice: 
'you call me froma phone booth with tears in your voice...'

11 perdidos en el laberinto:

Anónimo dijo...

NO ES NADA RARO, a mi me gustaria vivir la vida que imagino que vives.

Conguito dijo...

nosotros prescindimos del amable dependiente...nos llevamos a casa el auxiliar. Sin el teléfono. Me costó un par de horitas figurarme esto.

Anto dijo...

A mí me pasa como a tu madre, que tampoco me creo que no te llame nadie más que ella y tu hermana. Pero si eso te preocupa, seguro que a más de uno le gustaría ponerle solución. Aunque supongo que tampoco te valdrá la llamada de cualquiera.

Daeddalus dijo...

Anónimo: Mientras no nos cobren por imaginar...

Daeddalus dijo...

Conguito: Yo necesitaba igualmente el teléfono... aunque siempre que hay un amable dependiente por el medio no puedo evitar irme con la sensación de que me he llevado lo que él quería que me llevara y no lo que yo inicialmente quería comprarme.

Daeddalus dijo...

Anto: Es literalmente cierto, apenas nadie tiene el número de mi teléfono fijo, y de ese apenas nadie sólo esas dos personas hacen uso de él. Pero no, no me preocupa en absoluto.

Y no tengo yo tan claro que a más de uno le gustaría ponerle solución...

Alice dijo...

A mí también me gustaría llevar la vida que se imagina mi madre... y que no preguntara de esa manera tan "sutil".

¿Tú crees que nos comportaremos igual cuando seamos unas señoras?

Daeddalus dijo...

Es el mayor temor de mi vida. He perdido la cuenta de cuantas velas le he puesto a mi santo Malverde rogándole que pusiera todo su empeño en evitarlo.

Anto dijo...

Si probaras seguro que te sorprenderías. Lo malo es que dudo que se conformaran con escuchar tu voz al otro lado de la línea. ¿Y por qué estoy hablando en tercera persona? En fin...

Daeddalus dijo...

Pues habla, no sé, ¿en primera del singular?...

guille dijo...

¡¡¡Me encanta!!!

Acabó de descubeir que no soy el unico mortal que tiene el telefono de adorno.

Mi mensaje, cuando tenia contestador que ya no, decia "No seas cobarde, dolo es una maquina, habla" (jijiji)

Al final tu madre querrá que vivas una vida de sexo salvaje y desenfrenaso a ver si "te coloca" osea todo lo contrario a cuando eras asolescente.

Y ¡peligro! los genes tiran y de mayor.... (jejeje, es que a veces lo pones a guevo)

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