martes, agosto 18, 2009

En la cuerda floja

El paso de los años, demasiados, luchando por no ser juzgada. Obviar lo que dicen los demás, las opiniones contrarias. Siempre al borde del abismo, a un paso de perder el equilibrio.

5 perdidos en el laberinto:

Mentor dijo...

No ser juzgados escapa a nuestro control...no SENTIRNOS juzgados depende únicamente de nuestras fuerzas...de nuestras convicciones...y creo que, de esas, le sobran...
Una amiga, acertadamente, dice que su profesión es "funambulista"

Nebroa dijo...

Cuando estamos pendientes de qué dicen? qué piensan? qué verán? qué criticarán? ciertamente perdemos la estabilidad. Los demás no son una mente pensante, son millones de mentes, y vete a saber cómo piensa cada una! Mira que no sé ni cómo pienso yo!! menos mal que me di cuenta pronto!

Alex dijo...

Blindarse contra los juicios ajenos, siempre caprichosos e incompletos, es uno de los beneficios de cumplir años. No te apures: la piel se endurece pero la sensibilidad al tacto ajeno se mantiene. Algo así como el hombre o la mujer perfecto/a, no existe, por supuesto, pero siempre tienes la esperazanda de que aparecerá. Se decía de Marilyn Monroe que era la perfección física lograda a base de un considerable cúmulo de imperfecciones. La otra perfección, la que no se ve pero se siente, es algo personal difícilmente transferible.

Luís García Montero, ese hombre malvado condenado por injurias, me dijo una vez (en una feria del libro, sí) que la mujer más bonita del mundo no era la que yo le había nombrado un segundo antes para que dedicara un libro en su nombre. "La mujer más bonita del mundo es mi mujer", me dijo... y rió. Es un tipo amable que en otra ocasión me regaló un libro para una mujer especial.

Espero que esa casa sea confortable. La perfección casi nunca es confortable.

magnolia dijo...

juzgada, carai que fuerte, es como entender a los demás, pero hay tiempo??

Anónimo dijo...

Dígale a su amiga que se deje de pamplinas suecas. Si quiere novela policiaca en condiciones que se apunte a Montalbano, Carvalho o Bevilaqua...

Pero no es esto lo que quería decir. Es que estoy escuchando Sherry darling, y la imagino a usted cantando, voz en cuello, el estribillo por las calles de Vetusta despertando a la ciudad de la siesta. Para escándalo del Magistral.

Huntter

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