martes, enero 20, 2009

Claudicando



Presumo de tener la conciencia (muy) tranquila y consecuencia de ello son mis irrenunciables nueve horas diarias de sueño pese a escasas (y muy buenas) motivaciones que de cuando en cuando me lo impiden. No fue el caso de la noche pasada.


Esta mañana las ojeras me llegaban a los talones. Anoche perdí la cuenta de las vueltas que di en la cama, de las veces que me levanté, encendí la tele, apagué la radio, apilé los libros pendientes en la mesilla de noche, saqué lustre a los zapatos... no soy experta en insomnios y ni siquiera comenzar a releer a Proust por enésima vez sirvió de antídoto. Pese a todo llegué tarde al trabajo, sin desayunar, sin maquillar, con tacones.


Tras los buenos días, las inevitables alusiones al frío y a la previsible nieve viene el tópico: "Tienes mala cara, ¿te encuentras bien?". Y sí, sé que ni siquiera es educación o cortesía, sino pura inercia, que ni le interesa ni va a escuchar mi respuesta y que lo aceptable es contestar con evasivas y un he dormido mal, pero todo bien. Pero no puedo evitarlo y contesto que no, que no me encuentro bien, y no, no tengo gripe ni me duele la cabeza, ni siquiera tengo la regla, simplemente no estoy bien.


Vamos a tomar un café, y sí, ya sé que no te gusta el café... pero eso es lo de menos... Hay días en los que pese a todo la vida te sorprende.


4 perdidos en el laberinto:

Rose Kavalah dijo...

"Simplemente no estoy bien"
qué cercano me suena eso...

este enero está trayendo un aura un tanto cabrona, en serio.

El buscador de miradas dijo...

Me quedo con esa última frase: Hay días en los que pese a todo la vida te sorprende.
Que siga siendo así.

Nebroa dijo...

Y dónde están escondidas las sorpresas? alguien tiene la llave del cajón?

Jon Jonenjur dijo...

Hola Daeddalus, ¿que tal?. Me pasaba para agradecerte el comentario que has dejado a mi poema y a fisgonear el lugar que eres, aqui en esta inmensidad del "ciber-espacio". La verdad es que ha sido un autentico placer descubrirlo, siempre me ha facinado esta vocacion confesional por la desnudez, este contarse, que nace como una necesidad de reafirmarse en la infancia y que se dilata en la madurez como una suerte de exploracion de respuestas, al escuchar nuestra propia voz. Al fin y al cabo nosotros somos para nosotros mismos esos eternos desconocidos, por eso me ha seducido siempre la idea de escribir un diario, pero nunca lo he logrado, soy un gandul, que le vamos a hacer! Asi que cuando descubro un lugar como el tuyo lo hago un poquito mio, en esa busqueda.
Me gusta mucho como escribes, y el titulo del blog sencillamente me parece genial.
Recibe un caluroso saludo, Jon...

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