lunes, enero 03, 2011

A veces se me olvida y desprecio cuanto ignoro, y juzgo, y clasifico y etiqueto... y ni siquiera me arrepiento



Estaba ahí, en ese bar de barrio y esquina que nunca cierra, escribiendo en servilletas, sentada en la barra y pidiéndole al camarero canciones de Lucinda Williams entre el segundo y el tercer gin-tonic. Él estaba al fondo, no le vi al entrar. No sé si lo hizo detrás de mí o si ya estaba allí cuando yo lo hice, sólo recuerdo que de pronto se acerca a saludar a alguien a mi lado y me ve o me descubre con aparente sorpresa. Los dos besos y el 'feliz año' de rigor; el 'cómo tú por aquí', aunque en realidad estamos en su barrio. Las vacaciones bien, gracias. No tanto como las tuyas, los profesores, ya se sabe. La familia, los traslados y las inquietudes pasadas y perdidas. El silencio, y de nuevo los dos besos, sin más nada que decir. Me ha alegrado mucho verte. Lo mismo digo y lo mismo te deseo...

Se aleja y vuelve a su rincón al fondo de la barra donde le espera una rubia. Parece mayor. Siempre me decía que yo no aparentaba la edad que tenía, que parecía más joven. Perfectamente peinada, vestida de un negro que resalta sus mechas y manicura francesa frente a mis uñas pintadas de un burdeosocurocasinegro, mis vaqueros con camiseta remangada y brazaletes tintineantes en mis muñecas. Y será que voy por el tercer gin-tonic, pero pienso que su sonrisa es forzada, y que no, definitivamente no le va nada, que no le pega. Como si a mí me importara o me importase. Como si yo tuviese algo que decir u opinar al respecto. Como si dos mujeres tan distintas no pudiesen gustar al mismo hombre.



P.D. Sofia Loren y Jane Mansfield

8 perdidos en el laberinto:

Anónimo dijo...

Mujer, tú más bien eres feilla, con esa nariz curva que llevas. Que vayas de " envidiosa robanovios", ya es lo que me faltaba por leerte, xD, xD.

Aida dijo...

Yo no entiendo cómo es posible que pueda haber gustos tan dispares, yo siempre tengo los mismos, pero ya quedó claro hace tiempo que el mundo no actúa en función de como yo lo hago...

k dijo...

Entre los extremos de "hombres que me pueden gustar" caben no dos... dos infinitos de tipos diferentes (y aquí "tipo" hace referencia a "taxonomía").

Para él, ellos, será igual.

El silencio y otras palabras dijo...

Esa es una sensación un tanto jodida... Recuerdo que una vez no me callé y le pregunté (directamente, así, a la brava) que qué veía en ella (la ella en cuestión no era yo y a mi parecer era tal cual una mesa camilla frente a mi "poraquelentonces" cuerpo esculpido). Respuesta:
-Es buena chavala.
Eso a mi me dejaba por los suelos... Nunca he vuelto a querer saber...

Antoñito dijo...

Lo de que a un hombre le gusten dos mujeres bien distintas es muy posible, srita... se lo digo por experiencia... a mi, sin ir más lejos me gustan, a la vez, todas y ninguna.

Don't feed the trolls dijo...

Pues lo único que no tiene curvo esta señorita es la nariz.

Anónimo dijo...

Pues vistas algunas fotos, se delata una nariz fea y una cara, no menos.

Ahora bien, engañarse a sí mismo, es un acto libre.

Y es que ya se sabe: dime de qué presumes...

La Abela dijo...

Siempre ha habido hombres y mujeres que disfrutan con la variedad, es increible como algun@s siempre se fijan en los mismos tipos de pareja y otr@s sin personalidad ninguna van picando de flor en flor sin pensar si es margarita, clavel o rosa. Saludos

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