jueves, noviembre 18, 2010

Dice Jesse Malin que ella, como yo, como una bailarina con un trabajo de oficina, como una puta vieja en una tienda de segunda mano, nunca entiende los chistes. Tal vez por eso nunca ría



Pensaba que había conseguido mucho más de lo que me hubiera propuesto, de haberme propuesto algo; le había regalado a Lucinda. Sabía bien, en todo caso, que poco más podría haberle ofrecido, y que eso nunca resultaría ni resultará suficiente. Porque sabía y supe desde el principio aunque nunca quise, porque una sabe de estas cosas, poque nunca he dejado de saber y no acabo de entender porque me resulta tan claro, tan evidente, cuando soy yo la que está a este lado y en cambio me cuesta tanto aceptarlo, que no verlo, que una siempre ve y sabe aunque no quiera, cuando estoy al otro.

Últimamente he cruzado demasiadas veces la frontera en plena noche, a la sombra de la luna y ocultándome en las sombras, no queriendo saber, pero sabiendo y sin poder fingir, que nunca fui capaz de aprender a hacerlo aunque probablemente nunca tampoco lo intenté. Y no me gusta, y no quiero, porque acepto y encajo con mayor o menor dignidad el dolor propio. Bueno, para qué vamos a engañarnos, con muy poca dignidad, cierto, pero es el mío, y yo me lo guiso y yo me lo como, o me lo guardo y lo revuelvo, o me lo trago o lo vomito. Pero no con el ajeno, no con el que yo provoco de forma involuntaria pero consciente. Porque no quiero aunque sé que lo voy a despertar y la balanza va a acabar desequilibrada, tres contra uno en estas últimas semanas. Porque aunque quiera no puedo evitarlo, aunque supiera no puedo mentir y ofrecer falsas esperanzas y mentiras a medias que algunos llaman piadosas, porque yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento. Aunque puedo mentirle a mi dolor, puedo acallarlo, maquillarlo y fingir que no lo siento. Pero no puedo mentir al de otro, porque no merezco esas lágrimas, porque tú no sabías, cuando encontraste tu camino, que éste te llevaría a aquí, precisamente a mí.


8 perdidos en el laberinto:

TSI-NA-PAH dijo...

Aqui hay mucho buen gusto!
Malin,Lucinda y esas preciosas fotos en B/N de Marlene, Joan ,etc....
Volvere!
saludos

marikosan dijo...

Todos los caminos llevan a Roma, no le des tantas vueltas....

El Buscador de Miradas dijo...

Hay caminos en espiral que no conducen a nada. A veces es mejor saltar que caminar.

Daeddalus dijo...

- Pues bien hallad@ y bienvenid@. Gracias. Y lo del buen gusto por lo que veo es recíproco.

- Marikosan: Pero yo a donde quiero llegar es a Itaca.

- Busca: Supongo que eso todos lo sabemos, tal vez uno más que otros. y en todo caso, es que a veces se está tan a gustito... Yo sé cuál es mi camino, pero no puedo determinar ni prohibir cuál he de ser el de los demás, incluso si les conducen hasta a mí. En todo caso gracias por compararme con la nada, es lo que yo digo siempre parafraseando a Pessoa, no soy nada, nunca seré nada, no puedo querer ser nada. Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

alex dijo...

La mejor para reír es el método seguido por Chaplin en "Un Rey en Nueva York". Osease, no pretenderlo. Trata de aplicarlo cuando encuentres las fronteras intransitables.

Vir dijo...

Me quedo con tu frase del comentario "tengo en mí todos los sueños"... que hoy no está el día para exprimir mis neuronas.

Aida dijo...

A veces hay cosas que escapan a nuestro control y no debemos sentirnos mal por las consecuencias que traen consigo. Sé que es más fácil decirlo que aplicarlo, pero quién sabe, todo es posible...

Heidi dijo...

Uffff.
UN beso.
;-P
Ciao

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