sábado, agosto 01, 2009


A veces no lo parece, pero hay cosas más importantes que un concierto de Bruce. Bueno, son bien pocas, pero haberlas haylas, y toda esta semana incluyendo los dos findes, posterior y anterior, he estado inmersa en una de ellas. Y sé que no debería estar aquí, escribiendo, que me hubiesen esperado las colas y el sudor, los desencuentros y carreras, la impaciencia y la magia, la carretera y las risas. Es tan difícil explicar para un "no iniciado" lo que se siente.

Alguien me prometió, y cumplirá, vía móvil, trasladarme, aunque sea por escasos minutos, a esa especie de paraíso en la tierra que será esta noche Pucela. Envidio a los que lo vivan hoy por vez primera. Sólo hay una primera vez, la mía fue hace 16 años, luego llegaron otras... Ojalá que tu vida, y la mía, sean como aquél, nuestro particular 21 de abril.

P.D. Sé que no tocará Point Blank. La reserva para cuando nos veamos en el estadio de los Gigantes, lo sé. En todo caso yo se la dedico aquí y ahora, aunque él no vaya a escucharla. A cambio de aquel... the road is dark, and it's a thin line... Tal vez sea el momento de remontar el vuelo de nuevo.

4 perdidos en el laberinto:

Anónimo dijo...

Tú mejor que nadie deberías saber que no te conviene demasiado acercarte al sol.

NoSurrender dijo...

Pues no, no tocó Point Black.El set list no fue muy excepcional, salvo Tramps y something in the nigth. Pero lo pasamos tan bien como siempre: es inevitable.

Aún me duele todo el cuerpo.

¿En serio vas a verle en esos últimos conciertos de New Jersey? eso sí que me da envidia!

Angus dijo...

Me gusta.

Alex dijo...

Te lo dije una vez, iré al infierno, lo sé, por no haber visto al Boss aquel día en Barna. La ex-monja que me acompañó durante aquel interminable viaje me lo advirtió: "Puede que este concierto cambie mi vida". Ojalá fuese así. Se la veía triste.

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