sábado, febrero 21, 2009

No sé ni cuándo ni dónde

Algún día, supongo, encontraré mi lugar. Eso (me) dicen todos. ¿Y de no ser así? Si pasan los años y yo sigo aquí, siempre de vuelta de todo cada día un poco más cansada. Agotadas las esperanzas y mermadas las ilusiones.

No encuentro una respuesta a sus palabras. Nunca he sido buena diciéndole a la gente lo que quiere oir, más bien al contrario, lo que yo pienso y por tanto digo no suele coincidir con ello. Callo, luego otorgo. Bien sabe que no hay nadie en el mundo que la entienda mejor, que pueda ponerse en su lugar y comprenderla. A mí también me asusta ese futuro.


11 perdidos en el laberinto:

Necio Hutopo dijo...

Venga mujer, no se trata de encontrar lugares, se trata de construirlos... Es más tardado y cansado, pero queda uno más satisfecho.

Aida dijo...

Se supone que todos estamos buscando nuestro lugar, pero tal vez ya estemos en él, aunque no nos demos cuenta. Siempre nos quedará la ilusión de decorarlo a nuestro gusto (en la medida de lo posible)

Daeddalus dijo...

Estoy de acuerdo Hutopo, hay que construirlo y a mí se me da bien el bricolaje, pero para ello necesitamos nuestro espacio, nuestra parcelita donde comenzar a plantar ladrillos.

Aida, supongo que desde que Ikea se ha instalado en nuestras vías la decoración se nos ha vuelto más fácil.

El buscador de miradas dijo...

No sigas buscando. Algunas personas nunca encontramos nuestro lugar, porque nuestro lugar es todos los lugares y ninguno al mismo tiempo.
Alguna vez he pensado que si viviese en la época de los viajes espaciales estaría de planeta en planeta buscando el mío.
En realidad encontrar nuestro lugar es encontrarnos a nosotros mismos. Tan cerca y tan lejos.

Nebroa dijo...

Buscador, una vez más, tienes toda la razón.
Daed, creo que no hay lugar para nosotros. Sólo estaciones, no un destino. Creo que siempre andaremos subidas al tren. Bajando a veces pero volviendo a subir buscando otro rumbo.
No es lo que quise, ni lo que pensé, pero la realidad me está haciendo ver que eso es lo único que hay...

Daeddalus dijo...

No es que me importe estar siempre en movimiento, subiéndome y bajándome del tren, lo que pasa es que parece que siempre elijo el destino equivocado, y como cantaba Jorge Drexler, en tren con destino errado se va más lento que andando a pie.

Sinderecho a reclamar dijo...

¿y cual es el destino correcto?

Yo intento encontrarlo pero el mundo me tiene tan aplastado que apenas puedo moverme a la velocidad de un caracol.

Como molas

Daeddalus dijo...

Pues no lo sé, pero de lo que etoy segura es que de encontrarlo lo reconoceria al instante.

hécuba dijo...

Y a mí que me parece que no es tan fácil reconocerlo si lo tienes delante, por supuesto no sé cómo eres tú, Daeddalus, y quizás lo sepas reconocer enseguida, pero, en general creo que muchas veces estamos en él y ni nos damos cuenta porque nos da por mirar hacia otro lado.

Guri dijo...

A mí me asusta la velocidad del presente.

Daeddalus dijo...

La gente suele presumir de tener muy claro lo que no se quiere. Yo tambiñen lo hago, pero más claro tengo lo que quiero.

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