viernes, julio 04, 2008

Instintos (animales)





Ya no me duele. Acaso no me dolió nunca. Encontrarme contigo. Cruzarnos en la distancia y con semáforo rojo, cruzar la calle, los dos besos de rigor, uno por mejilla. Las palabras de siempre, las frases hechas, las excusas y la perenne prisa. El número 32 de la calle G. E. hace mucho que dejó de ser lo que era. Fuera la corbata como símbolo de progresía, tú fuiste el primero, te adelantaste al ministro y ahora ya no eres el único en ocupar portadas, noticias o minutos de televisión, hace escasos días el imparable Indio lucía palmito en la TPA, sí, el mismo que según tú "parecía tonto cuando lo compraron" y del que nunca aceptaste el efecto que causaba (y causa) sobre mis neuronas y otras partes de mi anatomía. Y han pasado los años, muchos, océanos de tiempo desde aquel viaje a París perdidos en el laberinto, pero yo siempre tuve suerte a los dados y sin que mi número favorito sea el dos siempre acabo condenada a entenderme con un número par.


Besos impares, para que al menos uno se lo lleve el Indio, con el que seguro me encontraré hoy, no puede faltar a la cita.



1 perdidos en el laberinto:

La ñocla dijo...

Sigue siendo un tuntu pese a tanta vampiresa mujer.

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